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Devocional

Recostados en el Amado

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¿Quién es ésta que sube del desierto,
Recostada sobre su amado? Cantares 8:5

Usando el potencial alegórico que nos dice que la sulamita es la iglesia y el amado es Jesucristo quiero compartir este pensamiento con vosotros.
El desierto es un lugar de prueba. Israel vagó 40 años por el desierto. El Señor fue tentado en el desierto. En el desierto no tenemos nada, sólo a Dios y nuestra confianza en Él.
Aquí el escritor ve a una mujer que sube del desierto. Pero esta mujer no va sola, esta mujer está saliendo del desierto apoyada en Alguien, y ese alguien es su amado.

La iglesia está atravesando un desierto. A lo largo de la historia hemos atravesado muchos. Nosotros tenemos este desierto, y sólo hay una forma de pasarlo, apoyarnos en el Amado.

Devocional Personal

El Salmo de la epidemia

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EL SALMO 91 FUE ESCRITO EN MEDIO DE UNA EPIDEMIA DE PESTE 

El terror es algo que muchos están experimentando hoy. Miedo al desastre económico. Miedo a las noticias y los mensajes de alarma en RRSS. Miedo por la separación de la familia. Miedo por nuestros mayores. 

¿CÓMO PUEDO TENER PAZ EN MEDIO DE LA AGITACIÓN MUNDIAL? 

Los que viven al amparo del Altísimo, encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso. V.1 

La clave es esta: vive en la presencia de Dios, vive con tu mente llena de Dios. Confiar en Dios y descansar en Él es un acto consciente e intencional de búsqueda. 

Pasarse el día leyendo noticias, o hablando por teléfono sobre lo mal que está la cosa no es refugiarse en Dios.  

El resumen del Salmo 91 es este: LA CONFIANZA TRIUNFA SOBRE EL MIEDO 

Pero para ello necesitas conocer Quien es Dios, y qué clase de Dios es.  

  1. QUIEN ES DIOS, EL CARÁCTER DE DIOS. 

Se nos da una cuádruple descripción de Dios, 

EL ALTÍSIMO 

EL TODOPODEROSO 

EL SEÑOR (YAHWEH) 

EL DIOS SUBLIME 

Nuestra confianza en Dios es tan grande como como nuestra comprensión de su grandeza. Un conocimiento raquítico de Dios es una confianza pobre de Dios.  

Declaro lo siguiente acerca del Señor: 

Solo él es mi refugio, mi lugar seguro; 

    él es mi Dios y en él confío. V.2 

Él es un Dios cercano, seguro, interesado en nuestro bien. ¡Y es nuestro Dios! 

  1. DIOS NOS LIBRARÁ, EL SIGNIFICADO DE LA PROVIDENCIA DE DIOS 

Te rescatará de toda trampa 

    y te protegerá de enfermedades mortales. 

Con sus plumas te cubrirá 

    y con sus alas te dará refugio. 

    Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección. V.3 y 4 

¿Qué signigica la protección de Dios?, ¿qué significa que Dios nos guarda? Esto es importante, porque el diablo MALINTERPRETÓ este versículo para tentar y manipular a Jesús: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden… En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra.” (v.11-12) 

Cuando usamos mal la Palabra de Dios nos ponemos en peligro. 

La fe no es una póliza de seguro, no es una especie de magia protectora. Algunos creyentes se jactan de la protección de Dios y se vuelven irresponsables, poniéndose en riesgo y poniendo en riesgo a otros. 

La fe no garantiza la ausencia de la prueba, pero sí la victoria sobre la prueba. El apóstol Pablo desarrolla esta idea de forma majestuosa en el cántico de Romanos 8:28-39: “en todas estas cosas (pruebas) somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó, Cristo”. 

La seguridad de la fe es la certeza del poder de Dios, de la presencia de Dios a través de las dificultades. 

LA TRIPLE C:   

No tengas miedo de los terrores de la noche 

    ni de la flecha que se lanza en el día. 

6 No temas a la enfermedad que acecha en la oscuridad, 

    ni a la catástrofe que estalla al mediodía. V. 5 y 6 

  1. TU RESPUESTA DEBE SER LA CONFIANZA 

él es mi Dios y en él confío v. 2 

Saber todas estas cosas es bueno, oirlas también, pero necesitas hacerlas tuyas. Así que quiero oirte decir en voz alta: “EL ES MI DIOS Y EN EL CONFÍO”, dilo. “EL ES MI DIOS Y EN EL CONFÍO”. Que tus hijos te oigan decirlo, que tu marido o tu esposa te oigan decirlo. Repítelo, repítetelo.  

Tu confianza en Dios crece cuanto mayor es tu relación con Él. ¿Por qué no cuidas tu vida espiritual? 

Nuestra vida no está en manos del virus, sino de Dios. La desgracia no controla nuestras vidas, sino el Dios todopoderoso.  

Tomado del excelente artículo: https://www.protestantedigital.com/mente-y-corazon/50914/un-salmo-en-la-epidemia-la-confianza-triunfa-sobre-el-miedo

Reflexiones personales

Hermandad para los veteranos de guerra

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Sebastian Junger es un corresponsal que estuvo en el pelotón que defendió la base de Restrepo (popularizada en el documental de Netflix). En esta conmovedora charla Ted reflexiona sobre su experiencia en el frente y sobre las dificultades que los soldados tienen para reincorporarse a la vida civil tras haber vivido una experiencia como una guerra.

Os recomiendo encarecidamente que veáis la charla. En síntesis lo que Junger explica que es mucho más fuerte la experiencia de hermandad que el trauma de la guerra. La conexión que se produce entre soldados, el sentido de pertenencia, la unidad como resultado del sacrificio del bien de los demás por encima del bien propio. No hay nada semejante en la vida civil.

Los veteranos ven la amistad lejos del frente como algo interesado y superficial, nada parecido a los lazos que han experimentado en el frente, donde la muerte no tiene tanta importancia como fallarle al resto de camaradas.

El ser humano ha sido creado a semejanza de Dios y con el propósito de amar abnegadamente. Una vida egoísta se nos antoja vacía. El individualismo se nos antoja vacío. Es por eso que las sectas tienen ese poder, la capacidad de fascinarnos con dar la vida por una causa mayor en la compañía de otros compañeros de (armas, fe, servicio).

La hermandad espiritual entre hijos de Dios sólo es tan fuerte entre aquellos que vivimos la iglesia en la distancia más corta, desde el servicio a otros, y desde el servicio mutuo. Necesitamos esa clase de lazos.

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El papel de los grupos de crecimiento en la iglesia local

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Los grupos de crecimiento, o grupos de hogar son la esencia, la visión y la identidad de nuestra iglesia local. Las reuniones en las casas, desde los inicios del cristianismo han sido una característica. Somos hijos de Dios por la fe en Jesucristo, pero ¡no somos hijos únicos!, somos llamados a estar juntos, amarnos, edificarnos y dar a conocer nuestra vida en Cristo.

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¡Pon tus ojos en Jesús!

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¿Qué dirías que es lo esencial de la vida cristiana? Muchos creyentes comienzan descansando en la justicia que es por la fe en Cristo, pero desgraciadamente pasan a ser justificados por la santidad, y con ello pierden el reposo y abandonan el disfrute del perdón.

Poner los ojos en Jesús es descubrir, profundizar y crecer en el conocimiento de Cristo, Aquel que en cuyas manos descansa la seguridad de sus escogidos.

Puedes escuchar este mensaje en este enlace:

Libros

Renovarse o morir.

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“Renovarse o morir” es el título de Pablo Wicham Ferrier, al que se le añade un esclarecedor subtítulo: “Pasado, presente y futuro de las Asambleas de Hermanos”. 

Recuerdo asistir hace años a un encendido debate entre ancianos de AAHH (Asambleas de Hermanos) sobre cuáles eran los elementos distintos de las mismas. Una cuestión como esa no debería ser mayor problema en una familia denominacional, sin embargo aquello generó un confuso debate en el que no hubo acuerdo sobre los rasgos comunes de identidad. Para mayor delirio, parte del tiempo se debatió si la letra H de “Asambleas de Hermanos” debería ir en mayúscula o no. Dejaré una pausa para que el lector se recupere de este dato. Curiosidades a parte, las AAHH necesitamos una reflexión como la que nuestro querido Pablo Wickham ha hecho, esta reflexión es necesaria, no sólo porque el número de AAHH en España está retrocediendo, no sólo porque la vitalidad de muchas de ellas está apagándose, sino porque debemos ser fieles al evangelio que hemos recibido de hermanos que han pagado un alto precio personal por llevárnoslo.

La premisa que da pie a este libro es la necesidad de una mayor vitalidad espiritual y crecimiento en estas iglesias que tanto crecieron hace no demasiados años. Creo que todos podemos estar de acuerdo en esto, pero ¿quien se atreve a señalar cuales son los obstáculos en nuestra renovación?. Pablo Wickham se ha atrevido, y sospecho que su reflexión le traerá entusiastas y detractores, es lo que suele ocurrir con las voces proféticas que señalan nuestras vergüenzas. 

El libro resume magistralmente el pasado de las AAHH, aquellas primeras crisis que ayudaron a definir los verdaderos rasgos distintivos, tan fieles a las enseñanzas del Nuevo Testamento, y que permitieron crear congregaciones saludables y misioneras, estos principios figuran en las páginas 42 y ss, tales como:

La centralidad de la Cena del Señor.

La Sola Escritura. 

La iglesia local compuesta sólo de creyentes.

La devoción total a Cristo.

El sacerdocio de todos los creyentes.

La libertad del Espíritu Santo.

El supremo imperativo de la predicación del evangelio y la obra misionera.

La total dependencia de Dios para cubrir todas las necesidades financieras de la Obra.

La esperanza del pronto retorno del Señor. 

Debería haber añadido que estos principios son los de las Asambleas de Hermanos Abiertas, aquellas que tras el debate entre Darby y Muller, pusieron en práctica los saludables principios neotestamentarios, en lugar de buscar la unanimidad en aspectos formales. Además, de manera concisa, enumera los nombres de algunos destacados hermanos cuyas vidas y ministerios fueron de enorme bendición para las iglesias. 

Estamos ante un libro valiente que no duda en cuestionar aspectos que para muchas AAHH son esenciales, como son el dispensacionalismo, el silencio de las hermanas o una visión de la autonomía de las iglesias locales (que se traduce en una ausencia de colaboración entre iglesias). Esto es sumamente peliagudo, para los que nos hemos criado espiritualmente en este contexto denominacional, tomar la distancia suficiente para hacer un análisis crítico es sumamente difícil. Y es difícil porque se mezclan elementos afectivos poderosos, me refiero al profundo respeto que muchos tenemos por siervos de Dios que tanto nos enseñaron. Sin embargo esto no quita un ápice a la necesidad de este análisis.

Algunos de estos temas a los que el autor apunta merecerían un análisis más detallado, algo que no pretende esta obra, y aunque en muchas congregaciones algunos de esos temas no se cuestionan (por ejemplo el velo y el silencio de las hermanas o el dispensacionalismo), en otras sí que se han analizado, e incluso se ha llegado a posiciones distintas a las tradicionales. Pero no nos quedemos en esos aspectos, sino que vayamos más allá de la mano del autor al corazón de nuestro estancamiento, la necesidad de un encuentro personal con Dios mismo para poder llevar a cabo la cooperación entre iglesias y el fortalecimiento de lazos de comunión, el necesario papel de los jóvenes, el evangelismo y las misiones… 

Las palabras anteriores carecen de mérito como resumen del libro, tampoco pretenden serlo. Creo que Wickham hace un trabajo respetuoso con nuestro pasado, recordando nombres no muy conocidos de siervos que redescubrieron verdades fundamentales, y que las pusieron en práctica. Creo que el autor acierta al señalar que los elementos contextuales (como él los llama) han ocupado el lugar de verdades fundamentales. Deberíamos ser capaces de “abrir el melón” de las tradiciones decimonónicas y énfasis que muchos hemos aceptado como válidos, en un debate que: 1) sea respetuoso y equilibrado,  2) no se eternice, llegando a agriarse, y 3) no perdamos de vista los fundamentos espirituales que sustentan toda renovación espiritual. 

La última conferencia toca una renovación necesaria en la función de los ancianos, y en la vida espiritual de los mismos. ¡Otro tema delicado que el autor no evita!. He re leído el libro y reconozco que una de las partes que más me han gustado a sido precisamente esta. Debemos replantearnos qué es ser anciano. Una vez más tenemos que poner el foco en la Palabra de Dios y no tanto en ejemplos cercanos entre los que habrá piadosos ejemplos y en algún caso, excesivo personalismo, autoritarismo e intransigencia. Los ancianos, como los padres de familia, son imitados en sus formas y en sus errores por los que les siguen: hagamos ese análisis crítico a la luz de la Biblia para evitarnos esto.

En estos tiempos en los que echa mano de todo tipo de estrategias, nuevos métodos, Pablo Wickham apunta a sencillas, profundas y poderosas verdades de la Palabra de las que nunca nos debimos haber apartado. Estas verdades son la comunión y vida en santidad, y la visión expansiva del evangelio.

Ahora bien, como congregaciones locales, ¿cómo podemos aprovechar las reflexiones de este libro?. Creo que una tentación es caer en extremos tales como: 1) un negativismo poco provechoso que reniega de nuestra herencia espiritual, eliminando el inmenso tesoro espiritual que hemos recibido de hermanos y  2) quedarnos en los elementos que es necesario desbrozar, ignorando los retos que tenemos que asumir, como la renovación espiritual, la visión evangelística y la incorporación de jóvenes aptos en los ministerios. 

En el aspecto positivo hay retos que debemos asumir. Y es que a la hora de hablar de renovación espiritual no solemos mirar dentro de nosotros mismos. Pero lo cierto es que esos tiempos de refrigerio espiritual comienzan por una renovación personal, en oración privada y santidad. El otro aspecto que debemos asumir como iglesia es que la obediencia salir fuera a llevar el evangelio. Pocas cosas son tan renovadoras como compartir las buenas noticias de salvación. Somos los principales bendecidos al obedecer al llamado de evangelizar porque somos renovados, y porque esto nos previene de los males que derivan de centrarnos en nosotros mismos. 

Quiero pensar que el Autor de la Iglesia haya comenzado ya a obrar en nosotros por libros como el que comento en esta entrada.