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Que el pecado no te paralice

En la vida cristiana no puedes quedarte quieto: tienes que seguir hacia adelante. Da igual cuantas veces te caigas. Nuestro Dios es pura Gracia, perdón, redención. Y si algo nos enseña la redención es que el pecado no es una razón para autoexluirnos de Dios. Busca a Dios siempre.
Ocurre que cuando pecamos decidimos hacer caso a esa voz de acusación que dice que no somos dignos de Dios, que nos alejemos de Él. Cuando lo que necesitamos es lo contrario: acercarnos a Él. Sí, ensuciados por nuestro pecado, sí, vistiendo ropas viles, necesitamos ir a la presencia del Padre para recibir el abrazo del perdón y ropas limpias. ¿Has pecado? busca a Dios. ¿No te crees digno de su presencia? busca su presencia. La Gracia nos enseña que no, no somos dignos, pero Cristo fue hecho maldición para que nosotros podamos disfrutar esa comunión.
Que el Señor nos ayude.

Se acerca la mañana


«¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare? Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás), Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción. Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas. Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación; Dan sus nombres a sus tierras. Mas el hombre no permanecerá en honra; Es semejante a las bestias que perecen. Este su camino es locura; Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada. Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah»
Salmos 49:5-15 RVR1960

¿Cuál es el precio de la redención?. ¿Crees que te podrías permitir algo tan valioso como tú redención o la de otro?. Sin duda que no puedes. Ni todo el oro del mundo podría pagar el rescate de nuestros pecados y el perdón. Sin embargo los seres humanos confiamos en las riquezas, ignorando que el disfrute de las mismas solo dura muy poco y otros serán los que disfruten de ellas (entre ellos Hacienda!).

La Biblia dice que el hombre más necio de todos es el que piensa que 1) hay seguridad en sus bienes materiales y 2) su situación nunca cambiará y vivirá siempre.

El juicio sobre los que viven así, sin Dios y con su fe puesta en el dinero es este: la muerte los pastoreará. Ellos nunca podrán decir: el Señor es mi pastor, porque experimentarán la muerte en un sentido pleno. No tendrán ninguna esperanza al lugar de soledad al que van, el infierno no tiene puerta de salida, ni tampoco hay música en el Seol, ni risas.

El texto final es más hermoso y es la segunda parte del juicio para aquellos que no confían en el Dios de la Biblia, “los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana”. Se acerca el día del Señor, una mañana de esperanza y luz para los creyentes, el día en que Dios premie a sus escogidos y consuele a los que vivieron para El. Jesucristo mismo prometió que aquel día tendremos consolación y heredaremos la tierra.

La voz del Amado

¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados. (‭Cantares‬ ‭2‬:‭8‬ RVR1960)

Todo hijo de Dios ha sido salvado en esperanza, la feliz esperanza de encontrarse con su Amado Salvador. Un día bien cercano oiremos su voz llamándonos a su encuentro. Ese día parecerá que soñamos, de pura felicidad. El nos conducirá a la conclusión de todas las cosas, al cumplimiento de cada propósito divino en El. Una boda, un banquete, un Reino inconmovible. Eso nos espera. Anhelamos oir esa voz.

¿Qué es ser humano?

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (‭Colosenses‬ ‭1‬:‭16‬ RVR1960)

Colosenses 1 habla de la primacía de Cristo sobre todas las cosas. Jesus es el origen y el destinatario de todo, a Él le pertenecen, el sentido y el propósito de todo es Jesus.

A menudo las películas y libros se plantean una cuestión aparentemente sin respuesta: ¿cual es el sentido de la vida?. En un programa de radio decían que esa era una pregunta absurda, que el sentido de una flor, era ser flor, por lo tanto el destino de un hombre, es ser un hombre, nada mas. Pero, ¿qué es ser un ser humano, en que consiste?.

Nuestro texto nos da respuesta: el propósito de ser un hombre es conocer a Dios, tener relación con El, adorarle como nuestro Dios, y que Él sea el centro de todo. Cuando Dios no es el centro y el fin del ser humano nada tiene sentido, cuando Dios es el centro del ser humano, el ser humano es entonces verdaderamente humano.

Y dejadme decir algo mas, cuando Dios es el todo del ser humano, es cuando mas feliz es el ser humano, mas completo, más gozoso, y mejor ser humano es.

Poder para adaptarnos

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Fil 4.11 y ss

Lo que más nos cuesta a los seres humanos es adaptarnos a las circunstancias que cambian. Los cambios, para muchos de nosotros, suponen un transtorno, nos hacen temerosos, vulnerables, irritables.
El apóstol Pablo vivía en continuos cambios, además, cambios muy extremos que lo llevaban de la abundancia al hambre, él comparte con nosotros una lección: Cristo le había dado poder para adaptarse y estar satisfecho en medio de cualquier situación, le había dado la capacidad de disfrutar de la situación en la que estaba.

¿Cual es el secreto?, apoyarnos en Aquel que vivió a merced de la voluntad del Padre, confiar en el que dejó la Gloria del Cielo por la miseria de Nazaret, del que abandonó la gozosa compañía del Padre, por la cuadrilla de pecadores que sorteaban sus ropas a los pies de su cruz. Sólo la íntima comunión con Él nos puede dar paz en medio de los cambios, contentamiento en medio de una economía cambiante, gozo a pesar de la pédida.

El secreto de la alegría

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Una y otra vez tenemos que recordarnos a nosotros mismos que debemos ir a la fuente de todo gozo, que es Dios, para que nuestros corazones sean llenos.
Quizás por las mañanas te levantas temprano para buscar a Dios, y sin duda sales de tu encuentro con El muy refrescado y alegre, pero el día te ira alejando poco a poco de El. No te preocupes, acude a El a menudo, con frecuencia, vuelve la mirada y los pensamientos y gózate en El, disfruta de El, dale gracias por sus muchas bendiciones en tu vida. Acudamos a Dios con frecuencia, y seremos renovados.

Un bicho raro

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. (‭Filipenses‬ ‭3‬:‭20-21‬ RVR1960)

¿Alguna vez has tenido la sensación de que no encajas en ningún sitio?. Cuando era niño cambiaba tanto de colegio que nunca me sentía cómodo allí donde iba, era un pez fuera del agua, un extraño en una fiesta ajena. En cierto sentido el hijo de Dios es así, alguien fuera de lugar, un extranjero en una Sodoma que pronto va a ser destruida. Tiene los ojos fijos en su meta, su esperanza está puesta en su Salvador, sabe que las promesas futuras son gloriosas, y anhela ese día.

Este texto me llena de esperanza, pero también me llena de compasión por los que no comparten mi glorioso futuro, ¿qué será de ellos?.

Confianza sin reservas

Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear. (‭Salmos‬ ‭26‬:‭1‬ RVR1960)

Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear. (‭Salmos‬ ‭26‬:‭1‬ RVR1960)

El salmista le dice a Dios que confía en Él sin ningún tipo de duda. No es una confianza a medias, es una confianza total. ¿Cual es la base de su confianza?. Que Dios le ama, que Dios ama a los limpios de corazón, y que Dios es un Dios que nunca falla, que los que confían en El nunca serán avergonzados.

¿Vivimos nosotros ese tipo de confianza?.

La ayuda en el momento oportuno

Muchas veces clamamos al Señor como último recurso. Lo primero que intentamos hacer es solucionar el problema por nosotros mismos. Nos afanamos y perdemos tiempo y fuerzas en algo que finalmente resulta imposible para nosotros.

 La semana pasada, en el trabajo, me enfrenté a un problema para el que no fui capaz de encontrar solución. Pasé más de un hora intentando solucionarlo, infructuosamente. Finalmente, desesperado, clamé por ayuda al Señor, y justo en ese momento QUEDÓ SOLUCIONADO. ¿Qué pasó?. Agradecido, pensé: “Señor, no quiero pasar por alto esto, sin duda lo has hecho Tú”.

 Curiosamente hoy en la iglesia, uno de los pastores se levantó a compartir las dificultades que esta semana había tenido. Era tal la angustia en la que se encontraba que rogó al Señor que le diera una respuesta a un urgente problema, y que necesitaba esa respuesta antes de 40 minutos. ¿Un atrevimiento?. Creo que no. Dios honró ese clamor, y una llamada telefónica antes de esos 40 minutos solucionó el problema que tenía.

 No es la primera vez que me ocurre algo así. La moraleja de esta experiencia repetida una y otra vez es: encomienda al Señor todo lo que haces, lo primero que hagas en el día sea encomendarte al Señor y pedirle su favor. Pon en primer lugar al Señor en todo lo que hagas, apóyate en Dios siempre, y no dudes en acudir a Él en los momentos de necesidad. Pero sobre todo, tenlo a Él presente en cada cosa que hagas.

La violencia de los impíos

Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. (‭Salmos‬ ‭11‬:‭5‬ RVR1960)

A veces decimos que Dios ama a todos, y si bien es cierto, hay matices que debemos notar aquí, porque según la Biblia, y según este texto y otros, Dios no ama al impío de la misma manera que ama al justo (usando esa expresión en el sentido de los Salmos).

El Salmo 7.11 dice que “Dios está airado con el impío todos los días”.

No debemos pasar por alto algunos textos dando énfasis a otros, porque Dios aborrece no solo la violencia, sino a los violentos, aborrece no solo la maledicencia, sino a los que maldicen. Aquel que vive en rebeldía y afrenta a Dios no debería estar tranquilo sino temer, porque su condición lo enfrenta con Dios mismo.

Y por ultimo una reflexión. Vivimos en una generación muy violenta, no solo disfruta de la violencia, sino que observa con total impasibilidad escenas de matanzas, torturas, gritos de personas sufriendo. Y a veces paga por ver esas escenas. El texto dice que el Señor aborrece al que ama la violencia. Tengámoslo presente, y recordemos que ciudades como Sodoma fueron destruidas por causa, entre otras cosas, de la violencia.