Category Archives: Reflexiones personales

Trincheristas o Generales

¿Eres consciente de que estamos en una guerra?. Es muy poco tiempo el que tenemos y debemos valorar muy bien nuestros recursos y lo que está en juego, lo que podemos perder.
Lo que está en juego son las almas de los seres humanos y la edificación de la Iglesia. Antes que tú y que yo, otros entendieron muy bien lo que estaba en juego e hicieron grandes sacrificios para hacer posible la extensión del Reino de Dios en las vidas de los seres humanos. Sacrificaron su comodidad, su dinero, su seguridad, y hasta sus vidas. ¿Te gusta el evangelio, disfrutas de la nueva vida? eso es gracias a un esfuerzo misionero increíble. Y eso, amigo mío, te hace deudor. No lo has recibido para quedártelo, lo has recibido para seguir transmitiéndolo a otros.

Pero quizás en el camino te han seducido los cantos de sirena del mundo, sí, vas los Domingos a la reunión (o no todos, sólo algunos) y te identificas ante otros como cristiano “evangélico”. Quizás llevas a tus hijos a la Escuela Dominical, o incluso colaboras en alguna medida con el sostenimiento de la iglesia. Eso está muy bien, pero no es suficiente.

No es suficiente porque muchos de nosotros no tenemos todavía la mentalidad de soldado en tiempos de guerra. Quizás nos acomodamos.

12 hombres pobres trastornaron el mundo entero. Amenazaron a los poderes religiosos y políticos y modificaron para siempre a la Imperial y pagana Roma. Tuvieron que pagar un precio muy alto.

¿Y qué tiene que ver eso conmigo?. El cristianismo se ha acomodado en Europa y está agonizando en algunos sitios porque ha perdido su identidad militante. Es por eso que los jóvenes salen de nuestras iglesias, porque no hay reto, llamado, desafío, ni fe palpitante en un cristianismo acomodado y temeroso de perder su confort. Han sido animados a “entregarse a Cristo”, pero esa entrega significa: hacerte miembro, dar el diezmo, servir en un ministerio y ser más o menos moral. ¿Qué tiene eso que ver con el “Ven y sígueme”?. Esto es una cuestión de todo o nada, no de “siéntate aquí y compórtate”.

En relación a los jóvenes no debemos pensar que la forma de ganarlos es tener reuniones emocionantes, alabanza vibrante y prédicas cautivadores. Creo que tiene que ver con crear comunidades de fe que hacen real la presencia de Dios y el reto a vivir como Cristo en un mundo tan necesitado como hostil a los valores del Reino.

Esto supone muchos cambios. En tu forma de ver las cosas, en tu forma de relacionarte con Dios, y en tu forma de relacionarte con ¡todo!.

En nuestra sustitución de valores por sus falsificaciones hay otro elemento preocupante que se nos ha presentado como “cristianismo” en su forma más elevada, este es el paradigma de éxito cristiano: el predicador popular, el artista cristiano de éxito, admirados y envidiados a partes iguales. Estos son nuestros nuevos papas, líderes con capacidad de convocar, cuyos mensajes son raramente cuestionados y que han despertado la idolatría en muchos de nosotros, unos los veneran, y otros quieren alcanzar ese éxito.

Por supuesto, el lenguaje que usamos es espiritual, buscamos “servir al Señor para alcanzar a las naciones”, “crear un ministerio para alcanzar a esta generación”. No dudo que haya personas auténticas en ministerios de ese corte, pero ninguno somos ajenos a que detrás de esas palabras se esconden secretas ambiciones.

En el Encuentro de líderes de jóvenes convocado por Especialidades Juveniles lo que más me gustó fue la intervención de Marcos Vidal, cuyas palabras se me quedaron grabadas, dijo algo así: “Hay varias cosas que necesitan los jóvenes hoy, una de ellas es saber qué es la definición de éxito. Yo he tenido la oportunidad de conocer a personalidades del mundo de la música cristiana, y debo decir que mucho no son cristianos, por más que sean admirados. Dios cree en los anónimos, en esos creyentes que sirven fielmente y no son reconocidos.
“Otra necesidad es el de conocimiento bíblico, vivimos tiempos de gran ignorancia bíblica. Yo sé que la Reina Valera no es muy popular, pero yo tengo esta Biblia clavada aquí (dijo agarrando su nuca con una mano”. Si la obra juvenil va a prosperar será gracias al conocimiento de Dios a través de la Biblia”.

¡Cuanta sabiduría y cuanta sencillez en medio de un mundo de ídolos y adoradores idólatras, de músicos de éxito y predicadores motivacionales!. Sólo hay un tipo de cristianismo: el cristianismo discreto, militante, fiel, abnegado, lleno de fe y compasión, plenamente satisfecho de todo lo que Dios ha ganado en Cristo y asombrado de la Gracia del Creador en su favor.

Velad

Esta mañana he compartido con mis queridos hermanos de mi grupo casero unas notas devociones de mi lectura de esta mañana, y he querido compartirlas con vosotros. ¡Os deseo un bendecido día lleno de las misericordias de nuestro Señor!

Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.

Marcos 13.35-36

¿Cual es propósito de este capítulo 13? Estas advertencias tienen como fin que nuestra forma de vivir sea tal que cuando el Señor vuelva no tengamos de qué avergonzarnos. Todo aquello de lo que disfrutamos es suyo, la Iglesia que tanto nos bendice es suya, las riquezas y el tiempo del que disponemos son sus bienes, y nosotros los estamos administrando, ¿vamos a ser negligentes o diligentes?.
El énfasis de la profecía bíblica tiene que ver con nuestro celo por las cosas espirituales y con nuestra coherencia como creyentes, ¿somos creyentes activos o durmientes?, ¿celosos o perezosos?, ¿espirituales o carnales?, ¿amorosos o egoístas?. ¡Que el Señor nos encuentre ocupados en Él y viviendo como Él desea!, ¡Él viene pronto!.

Hermanos mayores

Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Éste es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. 8Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. 9¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros.

Mc 12.7-9

 

Dios es el dueño de Su pueblo y a Él debemos dar cuentas de nuestra conducta, y nuestro cuidado responsable de aquellos que son suyos. Cualquier posición de liderazgo está sujeta a esta verdad: que el Señor de la Viña puede (y debe) quitarnos de una posición de siervo-líder si nuestro proceder no es responsable ni leal con los que son suyos.
Eso nos debe hacer pensar en nuestra actitud hacia la iglesia: es mucho más que un lugar donde recibir, no debe ser el lugar donde gratificar nuestras necesidades, sino que debemos ir como hermanos mayores a cuidar a nuestra familia. La iglesia es labranza de Dios, y nuestra misión es servir y cuidar de los más pequeños en la congregación (entiéndase eso como aquellos que están madurando en el Reino).

enRedate, conclusiones del encuentro de líderes de jóvenes

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Recuperar antiguas amistades no tiene precio. Tampoco lo tiene ver lo que otros están haciendo en otros lugares de España en la obra juvenil, alguien quizás diria que estamos en un momento crucial, pero lo cierto es que cada momento es crucial, porque cada instante en la vida de un joven es trascendente.

Mis felicitaciones a los hermanos que organizaron el encuentro. Un 10 para la organización de EnRedate, por buscar un lugar increíble a un precio alucinante, y por hacerlo todo tan bien y estar tan pendientes de los detalles queno se echo de menos nada, a pesar de las dificultades que tuvieron manejando el tiempo y tantas personas con ganas de compartir.

Me encanto conocer a personas tan interesantes que están reflexionando que están teniendo el valor de iniciar nuevos caminos en la Obra, charlar con ellos y escucharlos fue asombroso y muy. Instructivo.

Había personas como David, de la antigua CIE, al que lo conocía hace mas de 10 años, y ahora es un hombre casado, sirviendo en su iglesia local. Volver a encontrarme con él realmente me alegro el día. Las charlas que tuvimos en los tiempos de comida me supieron a poco.

Los talleres fueron muy reveladores, me encantó el formato de las charlas, lo que llamábamos “foro”: una breve exposición seguida por varias preguntas, y un tiempo abierto donde cualquiera podía aportar con 1 minuto de tiempo para su participación, pero pudiendo repetir.
Veo varias necesidades en la obra juvenil hoy en día. Por un lado la necesidad de un mayor énfasis en el discipulado personal. Hacemos un buen trabajo en las reuniones de grandes, con alabanza, etc… Pero necesitamos emplear más tiempo en pocas personas, siguiendo el método que el Señor Jesus nos dio. Creo que pocos saben cómo empezar a practicarlo. Desde mi comprensión de la Biblia no hay otro camino, si te considerar un líder y no estas discipulando, estás desperdiciando tus fuerzas en algo que no te dará los frutos que quisieras ver, ya que no sigo las líneas del Maestro.

Por otro lado veo una gran necesidad de estudio Bíblico, de mensajes que se ciñan a la Palabra de Dios, que sean capaces de entenderla, explicarla, aplicarla, con fuego y pasión. Estoy muy agradecido por los ponentes y su capacidad de transmitir, realmente disfrute mucho del mensaje de Helder, pero tenemos que abundar mas en un tipo de predicación que es netamente bíblica y proféticamente relevante en los tiempos que vivimos.

El predicador debe ser un hombre de estudio, de lectura, y su principal libro debe ser la Biblia. Me encanto ver a los hermanos de GBU con las publicaciones de Andamio, para mí lo mejor a nivel evangélico, con otras editoriales como el Estandarte de la verdad y editorial Peregrino, entre otras.

Me quedo con ganas de más, pero sobre todo la necesidad de seguir reflexionando en todo lo que hemos hablado y en seguir construyendo redes de trabajo y apoyo ministerial que nos permitan ser más eficaces.

Asistencia ciudadana

El viernes pasado nos habíamos tomado la tarde libre. Mi esposa llevaba 4 años preparando unas oposiciones y había decidido descansar la tarde antes para tener la mente despejada (¡no se puede decir que es un gran descanso!!). Habíamos ido a comer al centro, a la zona de Ópera y nos dirigíamos a casa, a tomar el coche para ir a comprar las latas de refrescos para la el aperitivo después de la reunión del Domingo.

Nuestra alcaldesa, a modo de despedida decidió quitar las paradas de autobús, que están en perfecto estado, sustituyéndolas por otras nuevas (alguien ha debido salir beneficiado), la parada en la que estábamos seguía en obras, y un señor de 80 años al bajar del autobús se cayó de frente, golpeándose en la ceja. Lo levantamos y lo sentamos. La herida le dejó de sangrar. Decidimos acompañarle hasta que se recuperara, así que perdimos el autobús. El señor nos contó que había sido policía toda su vida:

-En fin, me he pasado la vida haciendo lo que ustedes esta tarde, alguna vez me tenía que tocar estar al otro lado.

Cuando decidió que estaba mejor se puso de pie, y a los dos pasos vi que estaba mareándose, así que antes de que cayera lo agarré y lo tumbamos, poniéndole las piernas en alto. Era el momento de llamar a la ambulancia. Mi esposa, siguiendo años de hábitos profesionales, le tomó el pulso y le preguntó si tomaba alguna medicación.

Mientras venía la ambulancia ví que el hombro hacía el gesto de dar arcadas, así que lo pusimos de lado y vomitó varias veces. No sé por qué pero mientras el pobre hombre devolvía le sostenía la frente, quizás porque cuando yo era pequeño y mi madre me ponía la mano en la frente me sentía muy aliviado. Fue algo instintivo, aprendido de mi madre por la experiencia. Ojalá ese gesto le aliviara tanto como mi madre me ayudaba cuando estaba enfermo.

Y en ese momento vi que el ex agente de policía de 80 años, vestido con un traje azul y corbata, era un hombre que seguramente vivía solo y sin ayuda, sus pantalones tenían zonas rotas, sin coser, desgastadas de hace tiempo. Me dio una pena enorme.

Nuestra condición moral no es mejor delante de Dios. Estamos enfermos por el pecado, desorientados, y profundamente necesitados. La religión puede provocar cierto alivio, al menos al principio, pero lo que necesitamos es una completa sanidad, moral y espiritual. Eso es lo que Cristo Jesús ha hecho por nosotros, auxiliarnos, sanarnos, darnos vida, justo cuando estábamos en nuestra peor condición, en el punto más profundo de nuestra miseria.

No hay mayor historia de amor, ni ejemplo más completo de ayuda desinteresada que Cristo Jesús, ofreciendo su vida para que nosotros, enfermos desahuciados, pudiéramos tener vida.

Somos frágiles

 

Urgencias  photo 20140907_230705_zpshijd8okf.jpg
Son las ocho. Ha sido un intenso día de iglesia, la reunión de la mañana, yo tengo una comida con amigos de la misma iglesia, mientras mi esposa tiene una larga reunión de trabajo con el equipo de profesores de Escuela Dominical. Terminamos a las seis de la tarde y llevamos en el coche a algunos profes a sus destinos, una vez en casa nos duchamos y nos preparamos para descansar.

Entonces suena el teléfono. Es mi cuñada Rosa. Mi hermano Jorge ha sufrido un accidente doméstico. No vio que la puerta de cristal de la terraza estaba cerrada y la atravesó rompiendo el cristal, tiene un enorme y feo corte en la pierna derecha, es profundo, parte del músculo también ha sido cortado. Tuvieron que aplicarle un torniquete y poner toallas sobre la herida, mientras una ambulancia del 112 venía a darle los cuidados básicos. Una vecina entretuvo a los niños en la otra parte de la casa, mientras la otra era una especie de boudeville con policías nacionales, sanitarios y equipo médico.

Vamos al hospital, son las once de la noche. Allí está, mi cuñada, en la zona de urgencias, mi hermano está estabilizado y esperando que lo metan en quirófano, aun no pueden porque poco antes del accidente se comió un enorme sandwich (y como él confesó más tarde, un plato de macarrones). Entro a verlo, está en una cama, incorporado y muy tranquilo, ya no tiene dolor. Me describe con todo lujo de detalles innecesarios cómo fue su todo y cómo pudo verse el hueso de su pierna. Esa es, amigos míos, la marca de la familia ¡nos encantan los detalles macabros!.

-Cuando partí la puerta de cristal me quedé mirando la herida, pero seguían cayendo enormes pedazos de cristal encima mía, Rosa -su esposa- estaba detrás y me dió un empujón… creo que me salvó la vida.

Mi hermano hace una emotiva pausa.

-Somos más frágiles de lo que parece. Esa noche pasaron muchas cosas más, mi hermano entró en quirófano, no sin antes hacer chistes con el anestesista. Recuerdo esa mirada entre su esposa y él al salir de la operación. Mientras volvíamos a casa, yo seguía recordando esas palabras: somos más frágiles de lo que parece.

Pero no lo vemos así, ¡nos sentimos invulnerables!, tomamos decisiones temerarias, asumimos peligros irracionales, nuestro exceso de seguridad se torna en soberbia a menudo. Nos creemos eternos, pero no lo somos, somos frágiles, sí, y también efímeros, nuestra vida es corta, apenas nos da tiempo a aprender mucho, somos frágiles. Ser consciente de ello es ser saludable realismo. Ser conscientes de esto debería movernos a ser humildes, y reconocer que no somos dioses. Nuestra vulnerabilidad va más allá de lo físico y se extiende a lo moral, a nuestra voluntad débil, y nuestros valores torcidos. Nos creemos nobles y generosos, no lo somos. Y si nos comparamos con las perfectas leyes de Dios nuestra debilidad se muestra enfermiza.

Existe un Dios que es invulnerable, pero que se ha hecho vulnerable por nosotros, para que nosotros podamos disfrutar de la inmortalidad. Jesús en la Cruz sufrió la debilidad y el castigo por nuestras debilidades morales, para que nosotros, por medio de la confianza en Él, seamos disfrutemos del perdón y la paz que nuestra frágil naturaleza no puede ganar.

Mi vida como ex miembro de una secta

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Los ex sectarios, como todos los adictos, viven existencias bastante solitarias. Nadie es capaz de entender al ex miembro de una secta, excepto otra persona en la misma situación. Cuando sales de una secta te das cuenta de que ya no puedes volver a la vida que tenías antes, diversiones, deportes, fiestas, etc…. no tendrán la misma importancia, porque están marcadas por la intrascendencia. No hay nadie con quien hablar de los temas que realmente te inquietan, Dios, Sus planes, el futuro de la historia, el mundo espiritual, los propósitos de la providencia. Si intentas hablar con alguien de esos temas en el mejor de los casos recibirás miradas de extrañeza, o en el peor de los casos te encontrarás con un coro de risas.

Así era mi vida.

Recuerdo a uno de mis hermanos, quien con bastante atino me dijo al ver que seguía devorando revistas de la secta, así como libros: “dijiste que habías salido de la secta, pero la secta no había salido de tí”.

Cada vez que en la TV alguien hablaba de la Biblia yo daba un salto e iba al salón a ver qué decían, si encontraba tirado en el sueño una revista o un folleto de la secta lo recogía, sacudía la suciedad y lo aplanaba, llevándome esa pieza de literatura para leerla con devoción. Me guardaba mis pensamientos para mí mismo, ya que sabía que nadie entendería mis pensamientos. ¿Y qué hay de los evangélicos? algunos ven a los ex sectarios como bombas de relojería a punto de explotar, una especie de peligro latente, una pérdida de tiempo y una amenaza, porque, por lo general, el ex sectario dispone de la misma batería de argumentos que el sectario en armas, por lo tanto es difícil debatir con él si no estás suficientemente preparado.

Salía de fiesta con mis amigos, pero no encontraba la más mínima diversión. Me resultaban patéticas las borracheras o los excesos nocturnos. Mi concepto de la vida, la familia, iba contra corriente, pero estaba fuera de la comunidad, era un parias para ambos grupos.

No hay salida de esa situación de no ser por el pastoreo diligente, por el estudio de la Biblia, y por medio de una comunidad cristiana que te pueda acoger. Mi entrada en el mundo “evangélico” fue muy lenta, temerosa,  y paulatina. Ya me había estrellado antes, así que fui con mucho cuidado, no fuera a ser que esas personas fueran más de lo mismo. Diría que mi “reinserción” duró al menos dos años. Dos años con pasos atrás y pasos adelante. Con muchas luchas y momentos de confusión. Un par de veces volví a aparecer por los locales de la secta, para luego darme cuenta que mi lugar tampoco estaba allí.

Y desde entonces hasta ahora puedo decir que por la Gracia de Dios son casi 24 años que estoy en el Evangelio, no con ataduras humanas, ni con lazos religiosos de la manipulación, sino con la certeza de que el Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2.20).

Quizás alguno piense que salí de una secta para entrar en otra. Recuerdo un compañero con el que entrenaba cuya definición de secta era: “gente que se reúnen para cantar y leer un libro”. A menudo esas distinciones superficiales no tienen clara cual es la diferencia entre una secta y un grupo religioso. Es lo que ocurre con el pensamiento simplista. Para la secta es más importante la supervivencia de su grupo. Para una iglesia saludable lo más importante es la persona y su relación con Dios. Estos últimos se alegrarán del bien de la persona y de la salud de su vida espiritual, aunque la comunidad salga perdiendo.

La pregunta es, ¿dónde está tu fe?, ¿está en Dios o en un grupo concreto?,  ¿defiendes a ultranza a tu grupo religioso y disimulas sus errores?, ¿sientes que tu comunidad es superior a otras personas?, ¿tienes deseos de venganza hacia aquellos que hacen daño a la reputación de tu grupo, te alegras cuando estos terminan sufriendo?.

Otra pregunta, ¿cual es tu orden de prioridades?, un veterano cristiano me dijo que el orden Bíblico es: Dios, en segundo lugar tu familia, y en tercer lugar tu iglesia local. Esta es una distinción importante, tu relación con Dios va antes que todo, Él es Dios, pero tu familia está por delante de la comunidad, la Biblia es MUY clara en eso. En las sectas una de las primeras cosas que te enseñan es: la secta por delante de la familia. Siempre.

Mi orden está claro. Mi fe está puesta en el Dios vivo, el Dios de la Biblia, el Dios que ama y envía a Su Hijo para reconciliarme con Él mismo. Si me señalan los muchos fallos de mi comunidad reaccionaré con la misma franqueza que si me señalan los muchos fallos de mi persona, no pretendo ser yo la verdad, tampoco mi grupo religioso pretende ser la verdad, Él, Jesús mismo es la verdad (Jn 14.6).

¿Es mejor una iglesia grande?

Como he comentado en alguna ocasión estamos inmersos en un proceso de unir dos congregaciones. Algo ilusionante, pero también un desafío que requiere lo mejor de nosotros. Es, en cierto sentido, lo más parecido a casarse, implica conocerse, ser flexible. El éxito de este camino está garantizado si ambos tenemos la misma meta, y eso es un hecho, somos iglesias con la misma meta en el corazón.

 ¿Es mejor una iglesia grande, o una iglesia pequeña?. Esta es una de las preguntas que en mi contexto denominacional nos hemos estado haciendo durante mucho tiempo. La cuestión es ¿qué es una iglesia grande?, porque lo que en España consideramos una iglesia grande, quizás en Brasil o en Ecuador se considera una congregación pequeña. Personalmente creo que una iglesia se vuelve demasiado grande cuando pierden la visión, dejan de predicar la sana Palabra de Dios, de pastorear y cuidar a los hermanos, de salir con el evangelio de salvación, de dar culto a Dios.

Nuestro lema es: No una iglesia grande, sino una iglesia eficaz. Eso es lo que deseamos, ser más eficaces a nivel ministerial, fortaleciendo ministerios que no podían salir adelante porque los hermanos están ocupando en varias cosas. Buscamos la excelencia, al procurar servir en aquello en lo que hemos sido mejor dotados por el Espíritu Santo. En congregaciones reducidas tenemos a hermanos dando clases de Escuela Dominical, ayudando en tareas de mantenimiento, haciendo de chófer, organizando campamentos, y cuidando células de matrimonios adultos (por poner un ejémplo) quizás hagan todas esas tareas bien, pero el tiempo que les exige quizás no les permite hacer con excelencia algo tan crucial como prepararse una clase de Escuela Dominical.

Los riesgos siguen siendo los mismos: correr de una actividad a otra. Cuando lo necesario es: hacer menos, orar más, pensar más, obrar con sabiduría, escuchar a hermanos que tienen que aportar. Una iglesia de mayor tamaño requiere más y mejor planificación a los responsables, y debemos evitar enredarnos en los detalles que nos hagan olvidar la perspectiva global. Es fundamental crear buenos equipos, formados por siervos, y por personas con carga en ese ministerio. Los  equipos, tal como el apóstol Pablo los concebía nos permiten liberarnos y ser más eficaces.

Y más allá de teorizar (antes de que penséis que soy una especie de experto) os comento que ya nos estamos reuniendo en el mismo local, en Calle Ricardo Ortiz 78, Madrid. Como pastor que vive con temores (siempre me pongo a pensar en las peores situaciones) estoy muy agradecido al Señor por la actitud de los hermanos, su entusiasmo, su responsabilidad, deseos de trabajar. Mil cosas pueden salir mal en un proceso así que está formado por seres humanos caídos, y en todo estamos viendo la mano del Señor. Eso me hace sentir muy pequeño (¡y muy feliz!).

¿Tenemos pasión?

Mensaje en una pared  photo 20140514_194846_zpsvwljfw3r.jpg

Cerca de la estación de Metro de Diego de León encontré esta fotocopia. Son, sencillamente, unos versículos escritos a mano y fotocopiados. Me llamó muchísimo la atención, ¿quien lo hizo?, no lo sé, de lo que estoy seguro es que se trata de alguien que ama a Dios, y desea que otros le conozcan. ¿Tengo yo el mismo deseo?, ¿estoy dispuesto a salir de mi zona de comfort para que otros puedan oir de él?.

Cambios

Qué poco nos gustan los cambios. Incluso cuando son para bien, suelen suponer un esfuerzo adicional.
Durante algo más de catorce años he sido parte de la Iglesia Alfa y Omega, una pequeña congregación, pero una gran familia. Catorce años dan para mucho, hemos visto niños nacer y graduarse de la Escuela Dominical, bautizarse y ser jóvenes responsables. Hemos despedido a hermanos que han ido a reunirse con el Señor. Hemos celebrado bodas, presentaciones de niños, hemos visto conversiones. También hemos visto situaciones muy tristes. Como la vida misma, las alegrías van mezcladas con las penas.
Pero en todo, hemos visto la buena mano de nuestro Dios. No sólo en las situaciones, sino en los mismos hermanos. Siempre recordaré la despedida de la familia Johnson, y cómo con lágrimas en los ojos agradecían el amor que habían recibido.
Hace dos domingos tuvimos un culto muy especial, un culto de Acción de Gracias a Dios por su cuidado y gran amor hacia nosotros. Fue muy emocionante echar la vista atrás.
¿Qué nos espera? nos hemos unido a nuestra iglesia madre con el objeto de ser más eficaces en la tarea que tenemos como administradores del evangelio. Quedan muchos cambios, traslados, reformas, ajustes de ministerios, y podemos estar seguros que igual que en el pasado Dios estuvo con nosotros, así lo estará en los días que han de venir.