Category Archives: Reflexiones personales

Asistencia ciudadana

El viernes pasado nos habíamos tomado la tarde libre. Mi esposa llevaba 4 años preparando unas oposiciones y había decidido descansar la tarde antes para tener la mente despejada (¡no se puede decir que es un gran descanso!!). Habíamos ido a comer al centro, a la zona de Ópera y nos dirigíamos a casa, a tomar el coche para ir a comprar las latas de refrescos para la el aperitivo después de la reunión del Domingo.

Nuestra alcaldesa, a modo de despedida decidió quitar las paradas de autobús, que están en perfecto estado, sustituyéndolas por otras nuevas (alguien ha debido salir beneficiado), la parada en la que estábamos seguía en obras, y un señor de 80 años al bajar del autobús se cayó de frente, golpeándose en la ceja. Lo levantamos y lo sentamos. La herida le dejó de sangrar. Decidimos acompañarle hasta que se recuperara, así que perdimos el autobús. El señor nos contó que había sido policía toda su vida:

-En fin, me he pasado la vida haciendo lo que ustedes esta tarde, alguna vez me tenía que tocar estar al otro lado.

Cuando decidió que estaba mejor se puso de pie, y a los dos pasos vi que estaba mareándose, así que antes de que cayera lo agarré y lo tumbamos, poniéndole las piernas en alto. Era el momento de llamar a la ambulancia. Mi esposa, siguiendo años de hábitos profesionales, le tomó el pulso y le preguntó si tomaba alguna medicación.

Mientras venía la ambulancia ví que el hombro hacía el gesto de dar arcadas, así que lo pusimos de lado y vomitó varias veces. No sé por qué pero mientras el pobre hombre devolvía le sostenía la frente, quizás porque cuando yo era pequeño y mi madre me ponía la mano en la frente me sentía muy aliviado. Fue algo instintivo, aprendido de mi madre por la experiencia. Ojalá ese gesto le aliviara tanto como mi madre me ayudaba cuando estaba enfermo.

Y en ese momento vi que el ex agente de policía de 80 años, vestido con un traje azul y corbata, era un hombre que seguramente vivía solo y sin ayuda, sus pantalones tenían zonas rotas, sin coser, desgastadas de hace tiempo. Me dio una pena enorme.

Nuestra condición moral no es mejor delante de Dios. Estamos enfermos por el pecado, desorientados, y profundamente necesitados. La religión puede provocar cierto alivio, al menos al principio, pero lo que necesitamos es una completa sanidad, moral y espiritual. Eso es lo que Cristo Jesús ha hecho por nosotros, auxiliarnos, sanarnos, darnos vida, justo cuando estábamos en nuestra peor condición, en el punto más profundo de nuestra miseria.

No hay mayor historia de amor, ni ejemplo más completo de ayuda desinteresada que Cristo Jesús, ofreciendo su vida para que nosotros, enfermos desahuciados, pudiéramos tener vida.

Somos frágiles

 

Urgencias  photo 20140907_230705_zpshijd8okf.jpg
Son las ocho. Ha sido un intenso día de iglesia, la reunión de la mañana, yo tengo una comida con amigos de la misma iglesia, mientras mi esposa tiene una larga reunión de trabajo con el equipo de profesores de Escuela Dominical. Terminamos a las seis de la tarde y llevamos en el coche a algunos profes a sus destinos, una vez en casa nos duchamos y nos preparamos para descansar.

Entonces suena el teléfono. Es mi cuñada Rosa. Mi hermano Jorge ha sufrido un accidente doméstico. No vio que la puerta de cristal de la terraza estaba cerrada y la atravesó rompiendo el cristal, tiene un enorme y feo corte en la pierna derecha, es profundo, parte del músculo también ha sido cortado. Tuvieron que aplicarle un torniquete y poner toallas sobre la herida, mientras una ambulancia del 112 venía a darle los cuidados básicos. Una vecina entretuvo a los niños en la otra parte de la casa, mientras la otra era una especie de boudeville con policías nacionales, sanitarios y equipo médico.

Vamos al hospital, son las once de la noche. Allí está, mi cuñada, en la zona de urgencias, mi hermano está estabilizado y esperando que lo metan en quirófano, aun no pueden porque poco antes del accidente se comió un enorme sandwich (y como él confesó más tarde, un plato de macarrones). Entro a verlo, está en una cama, incorporado y muy tranquilo, ya no tiene dolor. Me describe con todo lujo de detalles innecesarios cómo fue su todo y cómo pudo verse el hueso de su pierna. Esa es, amigos míos, la marca de la familia ¡nos encantan los detalles macabros!.

-Cuando partí la puerta de cristal me quedé mirando la herida, pero seguían cayendo enormes pedazos de cristal encima mía, Rosa -su esposa- estaba detrás y me dió un empujón… creo que me salvó la vida.

Mi hermano hace una emotiva pausa.

-Somos más frágiles de lo que parece. Esa noche pasaron muchas cosas más, mi hermano entró en quirófano, no sin antes hacer chistes con el anestesista. Recuerdo esa mirada entre su esposa y él al salir de la operación. Mientras volvíamos a casa, yo seguía recordando esas palabras: somos más frágiles de lo que parece.

Pero no lo vemos así, ¡nos sentimos invulnerables!, tomamos decisiones temerarias, asumimos peligros irracionales, nuestro exceso de seguridad se torna en soberbia a menudo. Nos creemos eternos, pero no lo somos, somos frágiles, sí, y también efímeros, nuestra vida es corta, apenas nos da tiempo a aprender mucho, somos frágiles. Ser consciente de ello es ser saludable realismo. Ser conscientes de esto debería movernos a ser humildes, y reconocer que no somos dioses. Nuestra vulnerabilidad va más allá de lo físico y se extiende a lo moral, a nuestra voluntad débil, y nuestros valores torcidos. Nos creemos nobles y generosos, no lo somos. Y si nos comparamos con las perfectas leyes de Dios nuestra debilidad se muestra enfermiza.

Existe un Dios que es invulnerable, pero que se ha hecho vulnerable por nosotros, para que nosotros podamos disfrutar de la inmortalidad. Jesús en la Cruz sufrió la debilidad y el castigo por nuestras debilidades morales, para que nosotros, por medio de la confianza en Él, seamos disfrutemos del perdón y la paz que nuestra frágil naturaleza no puede ganar.

Mi vida como ex miembro de una secta

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Los ex sectarios, como todos los adictos, viven existencias bastante solitarias. Nadie es capaz de entender al ex miembro de una secta, excepto otra persona en la misma situación. Cuando sales de una secta te das cuenta de que ya no puedes volver a la vida que tenías antes, diversiones, deportes, fiestas, etc…. no tendrán la misma importancia, porque están marcadas por la intrascendencia. No hay nadie con quien hablar de los temas que realmente te inquietan, Dios, Sus planes, el futuro de la historia, el mundo espiritual, los propósitos de la providencia. Si intentas hablar con alguien de esos temas en el mejor de los casos recibirás miradas de extrañeza, o en el peor de los casos te encontrarás con un coro de risas.

Así era mi vida.

Recuerdo a uno de mis hermanos, quien con bastante atino me dijo al ver que seguía devorando revistas de la secta, así como libros: “dijiste que habías salido de la secta, pero la secta no había salido de tí”.

Cada vez que en la TV alguien hablaba de la Biblia yo daba un salto e iba al salón a ver qué decían, si encontraba tirado en el sueño una revista o un folleto de la secta lo recogía, sacudía la suciedad y lo aplanaba, llevándome esa pieza de literatura para leerla con devoción. Me guardaba mis pensamientos para mí mismo, ya que sabía que nadie entendería mis pensamientos. ¿Y qué hay de los evangélicos? algunos ven a los ex sectarios como bombas de relojería a punto de explotar, una especie de peligro latente, una pérdida de tiempo y una amenaza, porque, por lo general, el ex sectario dispone de la misma batería de argumentos que el sectario en armas, por lo tanto es difícil debatir con él si no estás suficientemente preparado.

Salía de fiesta con mis amigos, pero no encontraba la más mínima diversión. Me resultaban patéticas las borracheras o los excesos nocturnos. Mi concepto de la vida, la familia, iba contra corriente, pero estaba fuera de la comunidad, era un parias para ambos grupos.

No hay salida de esa situación de no ser por el pastoreo diligente, por el estudio de la Biblia, y por medio de una comunidad cristiana que te pueda acoger. Mi entrada en el mundo “evangélico” fue muy lenta, temerosa,  y paulatina. Ya me había estrellado antes, así que fui con mucho cuidado, no fuera a ser que esas personas fueran más de lo mismo. Diría que mi “reinserción” duró al menos dos años. Dos años con pasos atrás y pasos adelante. Con muchas luchas y momentos de confusión. Un par de veces volví a aparecer por los locales de la secta, para luego darme cuenta que mi lugar tampoco estaba allí.

Y desde entonces hasta ahora puedo decir que por la Gracia de Dios son casi 24 años que estoy en el Evangelio, no con ataduras humanas, ni con lazos religiosos de la manipulación, sino con la certeza de que el Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2.20).

Quizás alguno piense que salí de una secta para entrar en otra. Recuerdo un compañero con el que entrenaba cuya definición de secta era: “gente que se reúnen para cantar y leer un libro”. A menudo esas distinciones superficiales no tienen clara cual es la diferencia entre una secta y un grupo religioso. Es lo que ocurre con el pensamiento simplista. Para la secta es más importante la supervivencia de su grupo. Para una iglesia saludable lo más importante es la persona y su relación con Dios. Estos últimos se alegrarán del bien de la persona y de la salud de su vida espiritual, aunque la comunidad salga perdiendo.

La pregunta es, ¿dónde está tu fe?, ¿está en Dios o en un grupo concreto?,  ¿defiendes a ultranza a tu grupo religioso y disimulas sus errores?, ¿sientes que tu comunidad es superior a otras personas?, ¿tienes deseos de venganza hacia aquellos que hacen daño a la reputación de tu grupo, te alegras cuando estos terminan sufriendo?.

Otra pregunta, ¿cual es tu orden de prioridades?, un veterano cristiano me dijo que el orden Bíblico es: Dios, en segundo lugar tu familia, y en tercer lugar tu iglesia local. Esta es una distinción importante, tu relación con Dios va antes que todo, Él es Dios, pero tu familia está por delante de la comunidad, la Biblia es MUY clara en eso. En las sectas una de las primeras cosas que te enseñan es: la secta por delante de la familia. Siempre.

Mi orden está claro. Mi fe está puesta en el Dios vivo, el Dios de la Biblia, el Dios que ama y envía a Su Hijo para reconciliarme con Él mismo. Si me señalan los muchos fallos de mi comunidad reaccionaré con la misma franqueza que si me señalan los muchos fallos de mi persona, no pretendo ser yo la verdad, tampoco mi grupo religioso pretende ser la verdad, Él, Jesús mismo es la verdad (Jn 14.6).

¿Es mejor una iglesia grande?

Como he comentado en alguna ocasión estamos inmersos en un proceso de unir dos congregaciones. Algo ilusionante, pero también un desafío que requiere lo mejor de nosotros. Es, en cierto sentido, lo más parecido a casarse, implica conocerse, ser flexible. El éxito de este camino está garantizado si ambos tenemos la misma meta, y eso es un hecho, somos iglesias con la misma meta en el corazón.

 ¿Es mejor una iglesia grande, o una iglesia pequeña?. Esta es una de las preguntas que en mi contexto denominacional nos hemos estado haciendo durante mucho tiempo. La cuestión es ¿qué es una iglesia grande?, porque lo que en España consideramos una iglesia grande, quizás en Brasil o en Ecuador se considera una congregación pequeña. Personalmente creo que una iglesia se vuelve demasiado grande cuando pierden la visión, dejan de predicar la sana Palabra de Dios, de pastorear y cuidar a los hermanos, de salir con el evangelio de salvación, de dar culto a Dios.

Nuestro lema es: No una iglesia grande, sino una iglesia eficaz. Eso es lo que deseamos, ser más eficaces a nivel ministerial, fortaleciendo ministerios que no podían salir adelante porque los hermanos están ocupando en varias cosas. Buscamos la excelencia, al procurar servir en aquello en lo que hemos sido mejor dotados por el Espíritu Santo. En congregaciones reducidas tenemos a hermanos dando clases de Escuela Dominical, ayudando en tareas de mantenimiento, haciendo de chófer, organizando campamentos, y cuidando células de matrimonios adultos (por poner un ejémplo) quizás hagan todas esas tareas bien, pero el tiempo que les exige quizás no les permite hacer con excelencia algo tan crucial como prepararse una clase de Escuela Dominical.

Los riesgos siguen siendo los mismos: correr de una actividad a otra. Cuando lo necesario es: hacer menos, orar más, pensar más, obrar con sabiduría, escuchar a hermanos que tienen que aportar. Una iglesia de mayor tamaño requiere más y mejor planificación a los responsables, y debemos evitar enredarnos en los detalles que nos hagan olvidar la perspectiva global. Es fundamental crear buenos equipos, formados por siervos, y por personas con carga en ese ministerio. Los  equipos, tal como el apóstol Pablo los concebía nos permiten liberarnos y ser más eficaces.

Y más allá de teorizar (antes de que penséis que soy una especie de experto) os comento que ya nos estamos reuniendo en el mismo local, en Calle Ricardo Ortiz 78, Madrid. Como pastor que vive con temores (siempre me pongo a pensar en las peores situaciones) estoy muy agradecido al Señor por la actitud de los hermanos, su entusiasmo, su responsabilidad, deseos de trabajar. Mil cosas pueden salir mal en un proceso así que está formado por seres humanos caídos, y en todo estamos viendo la mano del Señor. Eso me hace sentir muy pequeño (¡y muy feliz!).

¿Tenemos pasión?

Mensaje en una pared  photo 20140514_194846_zpsvwljfw3r.jpg

Cerca de la estación de Metro de Diego de León encontré esta fotocopia. Son, sencillamente, unos versículos escritos a mano y fotocopiados. Me llamó muchísimo la atención, ¿quien lo hizo?, no lo sé, de lo que estoy seguro es que se trata de alguien que ama a Dios, y desea que otros le conozcan. ¿Tengo yo el mismo deseo?, ¿estoy dispuesto a salir de mi zona de comfort para que otros puedan oir de él?.

Cambios

Qué poco nos gustan los cambios. Incluso cuando son para bien, suelen suponer un esfuerzo adicional.
Durante algo más de catorce años he sido parte de la Iglesia Alfa y Omega, una pequeña congregación, pero una gran familia. Catorce años dan para mucho, hemos visto niños nacer y graduarse de la Escuela Dominical, bautizarse y ser jóvenes responsables. Hemos despedido a hermanos que han ido a reunirse con el Señor. Hemos celebrado bodas, presentaciones de niños, hemos visto conversiones. También hemos visto situaciones muy tristes. Como la vida misma, las alegrías van mezcladas con las penas.
Pero en todo, hemos visto la buena mano de nuestro Dios. No sólo en las situaciones, sino en los mismos hermanos. Siempre recordaré la despedida de la familia Johnson, y cómo con lágrimas en los ojos agradecían el amor que habían recibido.
Hace dos domingos tuvimos un culto muy especial, un culto de Acción de Gracias a Dios por su cuidado y gran amor hacia nosotros. Fue muy emocionante echar la vista atrás.
¿Qué nos espera? nos hemos unido a nuestra iglesia madre con el objeto de ser más eficaces en la tarea que tenemos como administradores del evangelio. Quedan muchos cambios, traslados, reformas, ajustes de ministerios, y podemos estar seguros que igual que en el pasado Dios estuvo con nosotros, así lo estará en los días que han de venir.

Cómo tener la victoria en medio de dificultades

 

Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte.

Ap 12.11

Esta mañana leía el capítulo 11 de Apocalipsis, libro que me FASCINA. En medio de una persecución terrible, ¿dónde está el apoyo?. Cuando el nuevo imperio romano renacido se levante, los que tienen el testimonio de Jesucristo y guardan los mandamiento (judíos salvados por la predicación de los 144.000)  sufrirán una terrible persecución, un sistema económico opresivo que excluye a los que no formen parte de la adoración mundial al hijo de Satanás (lo que la Biblia llama el misterio de iniquidad), eso les impedirá optar a un empleo, pagar suministros como luz, ir a comprar a una tienda, tener un vehículo, sanidad, se verán obligados a subsistir viviendo del trueque, fuera de las ciudades, fuera del sistema económico. Además, estará la represión policial y judicial, que pondrá todos los poderosos recursos de un estado totalitario y populista a perseguirlos, detenerlos y encerrarlos y ajusticiarlos.

La forma de vencer una oposición tan grande que te roba el sueño y la paz mental está encerrada en el versículo 11. La sangre del cordero, la victoria que Cristo llevó a cabo en la cruz y bajo la cual estamos seguros, intocables en las promesas eternas. Cristo Jesús efectuó un TRASLADO al salvarnos, no sacó de la potestad de las tinieblas y nos llevó a Su Reino (Col 1.13), podemos ser perseguidos, sufrir todo tipo de pérdida, podemos incluso estar angustiados, pero ¡estamos seguros! porque nuestra salvación ha sido ganada, y no nos puede ser robada. Nuestro testimonio aun en medio de duras pruebas es una victoria sobre el mundo espiritual que desea oirnos maldecir a Dios. El cristiano que sufre y que alaba a Dios está mostrando que la vieja mentira de el Enemigo a Dios (que le amamos por interés) es falsa. Nuestra muerte honra a Dios, si hemos vivido una vida  en la que, a pesar de las pruebas, no hemos dejado de alabar a nuestro buen Salvador.

Estos días tengo en mi memoria a mi amada hermana Isabel María, quien fue a los brazos de su Padre celestial tras una dura enfermedad. Conocí a Isa en la universidad, donde unos pocos estudiantes dábamos testimonio del Señor, y para mí ella mi ejemplo, como cristiana más madura. Ella me decía que no, pero lo cierto es que ella era la que estuvo animando a los novatos y asistiendo a estudios y mesas de literatura. Fueron días de mucha bendición, pese a lo solos que estábamos.

Durante un tiempo luchó con el Señor, la enfermedad de su hijo fue un durísimo golpe. Pero tras unos años, volvió a la comunión de su familia espiritual, más viva que nunca, más animada que nunca, resplandeciendo en ánimo y hambre de Dios. Y fue tras volver a integrase en la familia de la fe cuando le descubren una enfermedad que no dejó de avanzar. Pero siguió luchando. Ahora la lucha se acabó para ella, y está disfrutando del cumplimiento de las promesas por las que se sostuvo toda su vida. Ha vencido, por la sangre del Cordero, por la palabra de su testimonio, y por su vida y muerte, confiando en Aquel que le amó hasta la cruz. Desde aquí quiero recordarla con un profundo cariño.

Hilos invisibles

A menudo sale el tema de la justicia de Dios en relación a los que se pierden sin haber oído el evangelio. ¿Qué ocurre con esa buena gente a la que nunca se les predicó el evangelio?.

Lo primero que debo decir es que estamos ante una gran incógnita: el juicio particular de cada persona, con sus detalles y matices es algo que le pertenece a Dios. No sabemos, ni Dios nos da cuenta de por qué y cómo gobierna y juzga Su creación. Pero sí sabemos que Él es justo, y que el único camino al Cielo es Jesucristo, no hay otro, no hay atajos.

También sabemos que Dios ha dejado testimonio de sí mismo por todos lados. La Creación es un testimonio que habla a gritos de la grandeza, sabiduría y poder de un Dios invisible. Según Romanos 1 y 2 el ser humano es responsable y NO TIENE EXCUSA por haber rechazado ese testimonio visible de un Dios invisible.

Tercero, puesto que tenemos un testimonio de Dios, tenemos la responsabilidad y el deber de clamar a Dios, de buscarle. Buscar a Dios no es una opción, es un mandamiento. Además, hay una recompensa en buscar a Dios, puesto que Dios recompensa (galardona) a los que le buscan. Ninguno de los que acude a Él vuelve con las manos vacías, ninguno que le pide el Espíritu Santo recibirá el silencio de Dios.

Creo firmemente que aquel que guiado por el testimonio de la Creación clama a Dios recibirá el evangelio. Dios pondrá en su camino a un creyente. Esta es una de tantas historias que se suman a esos hilos invisibles que Dios mueve para alcanzar a los que le buscan.

Llevaba escasas semanas en Madrid. Estaba desanimado, triste. No entendía el propósito de Dios, ya que había dejado en Sevilla un ministerio (estaba discipulando a dos chicos jóvenes que acababan de creer), y una novia (con la que llevaba días saliendo). Mientras me daba una ducha de autocompasión, leía el magnífico libro de George McDonald “Piensa en tu futuro”.

-Disculpe, ¿el libro que está leyendo es un libro escrito por un creyente?.

Un hombre con acento francés me interpeló.

-Sí, así es- le respondí.

-Gracias, disculpe la interrupción.

El hombre era muy educado y en él ví cierta hambre espiritual, pero ¡había terminado educadamente la conversación y yo no sabía cómo retomarla!, mis reflejos mentales son malísimos.

-¿Se considera usted creyente?- esa fue la única pregunta que se me ocurrió. El hombre se quedó pensativo.

-En mi vida he conocido a creyentes que me han hecho mucho daño, pero también he conocido a creyentes que eran personas buenas que ayudaban a otros. No sabría decirle.

Pude compartirle algo del evangelio, pero la conversación se vio interrumpida porque el señor llegaba a su parada de Metro.

-Ha sido un placer charlar con usted, esta es mi parada.

Deseoso de seguir con la conversación, y casi sin saber qué hacer, le regalé el libro que estaba leyendo. El hombre lo miró en silencio, y me dió las gracias muy sinceramente. Y no lo he vuelto a ver. Quizás lo vea, en circunstancias diferentes, en un mundo muy diferente. Me encantaría conocer cómo siguió su historia, si leyó el libro, si creyó en el Dios de ese jovencito miope y tímido.

Dios puso en el camino de un hombre que tenía preguntas a un creyente. No son cosas casuales, son cosas dirigidas, guiadas, encauzadas por la providencia de Dios, que saca cosas hermosas de historias tristes.

Una cuestión de énfasis

Los cristianos evangélicos estamos muy concienciados de algunas causas, dependiendo de dónde te encuentres estas “causas” pueden ser: la agenda homosexual, el aborto, Israel, la separación Iglesia-Estado, que el Estado no financie las operaciones de cambio de sexo, campañas contra el preservativo, contra la pornografía, contra la adopción homosexual.

Con esto, no estoy diciendo que, con matices, no sean estas campañas legítimas. El problema es una cuestión de énfasis. Parece que olvidamos muchas otras causas. He leído sobre la lucha de los cristianos en Reino Unido a favor del abolicionismo de la esclavitud, una lucha a menudo mal entendida.

Me identifico con la Alianza Evangélica Española, de la cual mi esposa y yo somos miembros, contra la trata de blancas y explotación sexual de las mujeres, o a favor de la infancia, en contra de la explotación infantil por parte de conocidas empresas….. causas nobles, que hacen de este mundo un mundo mejor.

¿Qué hay del maltrato a las mujeres?, ¿qué hay del maltrato a los animales?. Este último tema puede sonar superficial y relativamente menos importante frente al crímen del aborto, pero aun considerándolo en perspectiva, me emocionan las palabras de Dios en el libro de Jonás en las que manifiesta su preocupación por la destrucción de los animales (Jonas 4.11). Ellos son creación de Dios, y aunque su dignidad no es la misma que la dignidad humana, tienen su lugar, ningún cristiano debería ser indiferente a la crueldad con ellos.

La corrupción es otro aspecto en el que la Alianza se ha manifestado, y aunque muchos cristianos no quieren mezclarse con la política, esto es un tema vital para nuestra sociedad, debemos denunciar y trabajar por la honradez en todos los niveles, siendo ejemplo, y siendo agentes activos de un cambio que pasa principalmente por la predicación del evangelio, pero sin descuidar otros medios.

No abogo por ese activismo humanista y moralista. Pero tampoco abogo por una predicación del evangelio aislada de todo.

El evangelio nos ha permitido muchas cosas, sobre todo pensar, y ver las cosas bajo una nueva luz. Y ese nuevo entendimiento no  nos permite estarnos quietos, nos ayuda a ser luz, a ser sal, frente a un mundo que calla, porque ha perdido el Norte, los verdaderos valores. Un mundo que se manifiesta en contra de un condenado a muerte, pero calla ante el río de sangre del aborto. Que lamenta la muerte de las focas, pero calla ante los genocidios africanos.

 

Recuperando la profecía bíblica

Estos días estamos estudiando el cap. 24 de Mateo en la iglesia local a la que pertenezco. Es un capítulo eminentemente profético.

La profecía bíblica ha sido abusada por muchas personas, algunos han querido ir más allá de lo que está escrito, proporcionando detalles que el Autor de la Biblia no quiso dar. Otros han querido elevar esos detalles sobre los que no hay consenso a la categoría de doctrina fundamental. Y otros, por una insana obsesión con la profecía, han perdido de visto cuestiones más básicas.

Que la profecía bíblica haya sido abusada no significa que sea una doctrina a evitar. La reacción saludable a los abusos que se han cometido no debe ser la de obviarla, sino la de estudiarla de una manera coherente, contextualizada, conectada con el resto de enseñanzas y con una perspectiva global. La falta de equilibrio y el énfasis doctrinal obsesivo afecta a cualquier parte del cuerpo doctrinal.

Por lo general, en muchas iglesias se habla poco de profecía, lo cual es una pérdida, y más teniendo en cuenta que la oración modelo incluye: “venga a nosotros Tu Reino”. La doctrina de las últimas cosas, la venida de Cristo Jesús, el milenio, el estado eterno, el Juicio universal, forman parte de las bases de nuestra fe, estas enseñanzas son el cumplimiento de las promesas y la conclusión que Génesis dejó abierta.

El efecto que tiene la profecía es MUY saludable en el creyente. Tiene un efecto santificador, 1 Jn 3.2-3 dice: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro”.

La “esperanza bienaventurada” Tit 2.13 nos santifica, nos mueve a desear menos aquello que nos distrae de Dios, y a desear este nuevo Reino que Jesucristo implantará en breve. Esta esperanza le da profundidad y gozo a nuestra fe, además de un sentido de urgencia para ser más diligentes en nuestra misión como Hijos de Dios. Esta esperanza hará que los sufrimientos y pesares sean más livianos, al deleitarnos en nuestro encuentro con Cristo Jesús y Su exaltación como Rey y Señor de todo.

Creo que los jóvenes necesitan conocer los tesoros de la profecía Bíblica, para así poner sus ojos en las “cosas de arriba”, y ver la vanidad de este sistema diabólico, que sólo ofrece humo y promesas vacías.

El Señor Jesucristo viene pronto, será una venida precedida de violentas convulsiones, de cataclismos sociales, terrenales y celestiales. Aumentará la maldad y el rechazo a Dios, pero también crecerá la semilla del evangelio con fuerza y pureza. Y la feliz conclusión de esta historia de salvación llegará, el Rey prometido establecerá justicia y juicio, consolará a los suyos, destruirá a los soberbios que se opusieron y su Reino no tendrá fin. ¿Nadie dice Amén?.