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Reflexiones personales

La moda de oír la voz de Dios

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Una de las ventajas de tener relación con no creyentes y nuevos creyentes es que te ayuda a tomar contacto con la realidad. Las preguntas que te hacen suelen ser un indicador real de cómo nos ven desde fuera, y muchas veces son dolorosamente certeras acerca de los problemas que tenemos.

 

En una ocasión un jóven me preguntó sobre “oír la voz de Dios”. “¿Cómo es posible que tanta gente en mi iglesia oiga la voz de Dios?”.

 

Le pregunté a qué se refería (aunque no tenía duda alguna): “Sí, de vez en cuando alguien te dice “Dios me ha dicho que tenía que hacer esto o lo otro”, lo peor es cuando te dicen que Dios les dijo algo sobre mí, ¿por qué Dios no me lo dice a mí, sencillamente?”.

 

Mi respuesta es clara: porque Dios NO les dijo nada a esas personas. Mezclaron ilusiones con lo que es la voz de Dios. Muchas veces lo que ellos creen que es la voz de Dios no es más que su propia voz.

 

Esta respuesta no mejoró las cosas. “¿Cómo es posible que creyentes que se suponen maduros, al menos son más maduros que yo, digan esas cosas?”.

 

Eso mismo me pregunto yo, amigo. ¿Cómo es posible que alguien se atreva a decir “Dios me dijo….”?. En Israel cuando un falso profeta abría la boca solía terminal mal. Muy mal. (Leer Dt 18.19 y ss).

 

Estamos ante una MODA. La moda de decir que oimos la voz de Dios. Y esto no sólo ocurre en iglesias de corte carismático, también ocurre en iglesias que han sido más conservadoras a la hora de adoptar estas prácticas. “Dios me dijo que no debería matricularme en Microeconomía. Dios me dijo que dejara de salir con Pedro. El Señor me dijo que debía esperar a que Él me pidiera perdón”.

 

¿Cómo es de grave esta moda de afirmar que Dios te habla (sin que lo haya hecho, claro)?. Es grave porque:

 

1. No es cierto. Así de sencillo. No oíste nada en tu habitación, sino que sentiste o creíste sentir algo. Tuviste un convencimiento de qué hacer, algo que bien podría ser tu sentido común, o una corazonada. Al menos los no creyentes son a veces más honestos.

2. Te pones por encima de la Palabra de Dios. Cuando alguien llega y te dice: “Dios me dijo esto”, da igual lo que la Biblia diga, ¡esa persona dice que oyó a Dios!. Así que su pastor puede intentar en vano de convencerle de lo contrario, da igual de cuantos textos de la Palabra use, esa persona está por encima de su pastor, de la iglesia, de la Biblia, ¡e incluso de Dios!.

3. Te pones en un peligroso deslizadero. Has entrado en el engañoso mundo de interpretar señales como la voluntad de Dios. Lo mismo que los agoreros. Esto de interpretar cosas es muy subjetivo, que la caldera te dejara sin agua fría puede significar que no tenías que haber salido de casa, o que salieras a la obra misionera, ¡puede significar cualquier cosa!, cuando lo más seguro es que signifique que necesita ser reparada.

Vivir interpretando señales es vivir ignorando la Biblia y vivir pendiente de tu pequeño mundo interior de sensaciones y corazonadas. Quizás te parezca más emocionante, pero es puro subjetivisimo.

 

No hay mejor cura para esa peligrosa actitud que vivir sometido a la autoridad de Dios mismo tal como nos está revelado en Su Palabra, la cual no cambia, es perfecta, y es una luz para nuestra vida diaria. “Masticar” a diario la Biblia, meditar en ella, memorizarla, y orar buscando a Dios es la mejor manera de vivir una vida cristiana victoriosa, plena, gozosa, madura.

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Un Papa humilde

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Los muros de Facebook y otras redes sociales se llenan con esta foto, siendo encabezada por el título: “Busca las siete diferencias”.

No hay duda que el nuevo obispo de Roma está siendo valiente y haciendo gestos que están siendo muy bien recibidos por fieles cátolicos y no católicos. Renunciar al “trono dorado”, a los atuendos propios de la dignidad papal, y otros pequeños y grandes gestos que se han dado a conocer, como pedirle a un jóven de la guardia suiza que se sentara en lugar de pasar de pie toda la noche, y llevarlo un plato con algo de comida.

Gestos que sin duda muestran la grandeza moral y humana de este hombre. La dilatada historia romana ha tenido papas abominables y hombres renovadores, cercanos a su pueblo. Todo indica que estamos ante un hombre renovador, cercano, y humilde.

Con todo, necesitamos una reflexión serena. Hay algo aún más grande que el obispo de Roma, y es el poder del estado Vaticano, la curia romana, la tradición centenaria, y el sencillo hecho de que Roma es Roma. La silla del Pontífice la puede ocupar un hombre con buen corazón, pero sigue siendo el Papa, con toda la carga que ello conlleva, todo el poder que ostenta, y todo el significado que tiene.

Francisco ha tenido nobles y elogiables gestos, pero el papado sigue siendo el papado. Los nombres blasfemos que ostenta sigue llevándolos. “Santo Padre”, “Cabeza visible de la Iglesia”, “Obispo de obispos” son títulos que los creyentes en las enseñanzas de la Palabra de Dios no podemos aceptar. Da igual la grandeza del hombre, su cargo sigue siendo el mismo.

Para los cristianismo bíblicos no hay mayor autoridad que la de la Palabra de Dios, precisamente porque esta viene de Dios, y no podemos pretender aceptar la autoridad de Dios, y hacer oídos sordos a su voluntad expresa y escrita a lo largo de siglos. ¿Será capaz Francisco de hacer una renovación tal que afecte a los cimientos de Roma?. No. El hombre es un ferviente católico romano, son sus ideales, es su fe. Y eso lo hace humanamente cercano, pero posicionalmente distante de la ortodoxia bíblica, y de la fe una vez dada a los santos.

No quiero con esto ofender a mis amigos católico-romanos, que yo no lo sea no es una ofensa, es una discrepancia desde el respeto. Respetamos la persona, y admiramos su valor, pero discrepamos de las doctrinas que ensalzan al hombre dándole una dignidad que sólo Dios tiene, y que ensalzan la Tradición poniéndola al nivel de la Biblia.

No soy un ecumenista, pero no estoy en contra del diálogo. No creo en la uniformidad que falsamente afirma que para poder entendernos y respetarnos debemos renunciar a nuestra fe y relativizarla. Espero que el diálogo siga adelante, pero como he dicho. Roma es Roma, y Francisco anhela, como buen Papa, a una cristiandad unida bajo la autoridad de “Pedro” (entendido como el obispo de Roma) y bajo el manto de María (no la María bíblica, sino la María de los templos, el incienso y los rezos dirigidos a ella).

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La iglesia bautista de Westboro

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He terminado de ver los reportajes del periodista de la BBC Louis Theroux (los tenéis en Youtube) titulados: “La familia más odiada de América“. Este grupo tiene muchísima cobertura mediática ya que suelen aparecer con llamativas pancartas en funerales de soldados muertos en combate, o en el día del orgullo gay. Estas pancartas son muy directas: “Dios odia a los maricas” (deliberadamente no usan la palabra gay, cuyo significado es “alegre” o “feliz”), o “Dios odia America”, “Las bombas de Boston fueron un juicio de Dios”.

La TV, en busca de lo escabroso. Por desgracia, los medios de comunicación sólo tienen ojos para los personajes más excéntricos. Si juntas a cinco cristianos, cuatro de ellos personas normales, fieles, amantes de su prójimo, y  el último un tipo perturbado, que dice que oye a Dios, o que ve mensajes de Dios en las manchas de humedad de la pared de su baño, que no os quepa la menor duda que será este último el que saldrá en TV. Ese es el problema de la TV, no le gusta la verdad, sino que desea entretener.

Juicios de Dios detrás de cada catástrofe. Es posible que algunos se sientan atraídos por el mensaje del grupo de Westboro, hablan de un Dios soberano, moral, que ejecuta Sus juicios sobre naciones que han caído moral y espiritualmente. Es cierto. Pero cuando leemos en la Biblia de los juicios de Dios sobre naciones como Asiria, o Babilonia, ¿podemos nosotros hablar con la misma autoridad que los profetas para decir que el 11S fue un juicio de Dios?. Quizás alguno podría decir que probablemente sea un juicio, pero de ahí a afirmarlo hay un mundo.

No quiero ni imaginar lo que sentiría una madre que ha perdido a su hijo en combate, leer una pancarta que diga que Dios mató a su hijo. ¿Qué pretende la familia Phelps?. Desde luego, ese tipo de mensajes no atraen a la gente hacia Dios, sino que la enfurecen y la alejan de Él.

Ok, pero basta de hablar de los Phelps. ¿Qué hay de nosotros?, quizás pueda anidar en nosotros ese orgullo espiritual al que el Señor Jesús llamaba “levadura de fariseos”, ese pecado que te hace pensar que eres espiritualmente superior a otros, y que los demás no merecen el amor de Dios.

¿Es posible que hayamos hablado a los incrédulos sin una pizca de amor?. ¿Es posible que nos hayamos sentido satisfechos con las personas que van al Infierno sin tener conocimiento del evangelio de salvación?. ¿Es posible que no nos sintamos conmovidos por el desastre que supone que tantas personas vayan a la eternidad sin Dios?. Sí, es posible.

El Dios de la Biblia es un Dios justo, Santo, severo, ¡peligroso!, pero también es un Dios que no desea la muerte del impío, que es paciente, deseando que todos vengan al arrepentimiento. Es el mismo Dios que habló con firmeza y con ternura a la adúltera, que expuso a los fariseos, y que restauró al apóstol Pedro.

Dios no nos permite hablar sin amor, juzgar sin dejar de considerarnos a nosotros mismos. El homosexual, el abusador de niños, y el cristiano tienen una cosa en común: sin el perdón de Dios están condenados, sin los méritos de Jesucristo están bajo la misma Ira, así que ¿de qué sirve alegrarnos de que otros caigan, estando nosotros bajo la misma condición?.

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Una iglesia sin propósito

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Un nuevo libro de 298 págs editado por Royal House en el que de una manera práctica se abordan las situaciones que toda iglesia que desee ser relevante necesita, el libro que todo pastor debe leer. “Una iglesia sin propósito” es fruto del trabajo de décadas sirviendo en las principales iglesias, algunas de ellas las de más rápido crecimiento en la costa oeste de los Estados Unidos.

¿Qué encontrará en el libro “Una iglesia sin propósito“?.

1. Las cinco pautas para un culto de celebración capaz de atraer visitantes a su iglesia en Domingo. Aprenda los cinco principios que cambiarán sus reuniones. ¿Es la iluminación tan importante?, ¿cuanto debería invertir a la hora de contratar un pastor de alabanza?, esta y otras preguntas que le ayudarán a hacer una elección adecuada a sus visitantes.

2. La importancia de combinar entretenimiento y experiencias, tres pasos para lograr una reunión dinámica.

3. La iglesia como lugar de bienvenida, cómo evitar que nadie se sienta incómodo o acusado, y cómo lograr un ambiante positivo y cálido.

4. ¡Sea práctico!, oriente sus mensajes a temas cotidianos que realmente interesen a los asistentes.

5. ¡Sea relevante!, cómo predicar para mover corazones, despertar sueños y motivar.

6. La revolución del amor, desechando conceptos viejos y represivos y quedándonos con el centro del mensaje cristiano: el amor.

Pues no amigos, este libro no existe, al menos no existe con este título, hay muchos libros que tratan los mismos temas. Los títulos son atractivos, pero el contenido es pura paja, y en muchos casos puro veneno, porque nos distrae del solemne llamado del evangelio a reconciliarnos con Dios y lo sustituye por el falso evangelio del entretenimiento.

Me entristece ver una multitud de personas, hambrientas, necesitadas de tener un encuentro real con Dios, ser entretenidas con promesas de prosperidad, con bromas y cuentos de viejas, entretenidos hasta la muerte, y más allá de la muerte llevados de la mano hasta el infierno, por los falsos maestros que se enriquecieron con su dinero y a cambio les ofrecieron halagos.

No nos engañemos, el falso profeta no sólo se caracteriza por predicar profecías que nunca se cumplirán, SINO POR PREDICAR LO QUE EL PUEBLO QUIERE OÍR. No predican arrepentimiento, sino un “dios” que te sana emocionalmente y te ayuda a conseguir tus metas, no predican el nuevo nacimiento, sino un falso evangelio que te da paz mental y una especie de genio mágico que viene en tu ayuda cuando tengas problemas.

Y así, mentira a mentira, lisonja a lisonja, las iglesias se llenan de sensualidad, y los púlpitos de mentirosos.

Nota aclaratoria- este post no es un ataque al conocido libro, más bien me sirvo del título para esta entrada. No quiere decir que apoyo este libro, tampoco quiere decir que condeno todo lo que ese libro enseña, ni que defiendo todo lo que ese libro calla.

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El Papa evangélico

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Con la popularidad del nuevo Papa Francisco, uno lee, dentro del ámbito evangélico todo tipo de cosas. Por desgracia nos dejamos llevar por el entusiasmo general, esa excitación del mundo católico romano (y algunos que no lo son, pero que disfrutan con el fervor de otros) por la novedad, y las esperanzas que suscita un líder espiritual.

 

Algún líder evangélico ha dicho que estamos ante el Papa más evangélico de todos, ¿es esto cierto?, ¿cual debería ser nuestra actitud?. Estas son en síntesis mis conclusiones.

 

1. No debemos mezclar el valor y la altura moral de una persona y su cargo. Jorge Mario Bergoglio es un ser humano más o menos comprometido con sus ideas que ha empezado con buen pie en su cargo, haciendo gestos que se han ganado el respeto general. Como persona nos merece el máximo respeto.

 

2. Pero tengamos en cuenta que el cargo de obispo de Roma es algo que como cristianos que creemos en la autoridad de la Biblia no podemos aceptar. No existe en la Biblia una autoridad de un “obispo” o pastor por encima de los demás pastores. Ni tampoco por encima de la Biblia, capaz de dar la interpretación exacta.

 

3. El cargo de obispo de Roma es un cargo temporal y político. Es el jefe de un estado llamado El Vaticano, con sus embajadores y cuerpo diplomático, con su Banco, la Banca Vaticana, que hasta hace poco admitía cuentas numeradas, usadas para blanqueo de dinero y asuntos incluso peores.

 

4. Cuando Roma habla de Ecumenismo habla de una unión bajo su liderazgo y autoridad. No podemos aceptar el ecumenismo en esos términos. Lo que nos une no es el amor a la unidad, sino el amor a la verdad, y para Roma sólo hay una iglesia, y sólo un obispo, quien es Cristo en la tierra (según su doctrina), sus tradiciones se encuentran al mismo nivel que las Sagradas Escrituras. Ecumenismo en palabras del obispo de Roma es ecumenismo bajo el manto de Roma.

 

5. No podemos separar el papel de Jorge Mario B. de su carga doctrinal, de las enseñanzas de una iglesia que cree en los sacramentos como medios de Gracia, en la salvación por medio de fe más obras, en el papel mediador y corredentor de la bienaventurada virgen María, en su capacidad para establecer la doctrina, en el celibato de los sacerdotes, en la división de clérigos y laicos, en el falso milagro de la Transubstanciación. Con esto no pretendemos ofender a nadie, sino simplemente decir: respetamos al fiel pueblo católico, pero no aceptamos los dogmas de Roma.

 

No nos dejemos deslumbrar por la persona hasta el punto que dejemos de ver al jefe del Estado Vaticano y todas las doctrinas que representa.

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Consejos para un duelo

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La escena la he vivido varias veces. Siempre en silencio, escuchando, y mordiéndome la lengua para no dar un espectáculo.

 

Es un tanatorio, un cementerio, momento de duelo. El protagonista ha perdido a alguien querido, siempre cercano. Uno nunca termina de acostumbrarse a algo que no es natural: la muerte. No, la muerte no es parte de la vida, no debería serlo, ni es el plan original de Dios. Nos repugna y todos tenemos la sensación de que algo no encaja aquí.

 

Estoy con la persona que ha perdido a un ser querido y se acerca alguien para darle las “condolencias” ¡por llamarlo de alguna manera!. En este mundo individualista y centrado en uno mismo consolar es algo desconocido, implica olvidarte de tí mismo y tus circunstancias y ocuparte de otra persona DISTINTA A TÍ. Pero da igual, en esta sociedad sólo una persona es importante: yo. Y nadie más. Es por eso que uno llega a oir esas abominaciones de palabras que ni siquiera buscan ser reconfortantes.

 

-Sé como te sientes, hace tiempo perdí a mi tía segunda, estaba mayor, y es duro, eso hay que pasarlo.

(¡No me digas que es duro perder a tu tía segunda!, no lo dudo, pero es que esta persona ha perdido a su hijo pequeño, ¡no compares!).

 

-Peor fue lo que me ocurrió a mí, me detectaron un cáncer, ¡a ver cómo te tomas eso!, lo pasé fatal, que te diga mi mujer, al final fue un error de las pruebas. Pero son momentos malos y hay que tragárselos.

(Por supuesto amigo, ¿no se te habrá olvidado que viniste a dar las condolencias a esa mujer por perder a su marido?, ah no, ¡que tú venías buscando que te dieran a tí una palmadita en la espalda!, ya, ya, si te veíamos venir. Por cierto, ¿dónde está el drama de tu historia, en que te dieron un susto que se quedó en nada?, ¡vaya!, pues a esta mujer se le ha muerto el marido, eso sí que es un susto).

 

Ya lo dice Proverbios, es mejor callarse y no pasar por tonto, que abrir la boca y despejar toda duda (paráfrasis libre).  Un consejo: CONSOLAR NO ES DECIRLE AL OTRO QUE TU PENA ES MÁS GRANDE QUE LA SUYA. El escéptico Groucho Marx decía: “Años atrás, trataba de superar a todo el mundo, pero ya no , me percaté que estaba matando la conversación. Cuando siempre tratas de sobresalir, no estás escuchando, estás arruinando la comunicación.”.

 

No obstante el peor de los consuelos lo da el FARISEO RELIGIOSO, ese que piensa que se las sabe todas y que es una autoridad en la materia. Para un fariseo religioso su concepto de curar una herida consiste en echarle alcohol puro a la llaga. La compasión, la empatía, la idea de sufrir y mostrarse vulnerable son sensiblerías, los valores que el ostenta son la superioridad, la insensibilidad al sufrimiento y dar consejos que no le piden.

 

-Venga, venga, no llores, ¡sonríe, que Dios te ama!.

(Porque me enseñaron a no ser vengativo, de no ser así me sentaría a esperar a que te pillaras la mano con la puerta del coche para darte el mismo consejo, y luego añadir: ¿a que ya no te parece tan buen consejo?).

 

-Recomponte, un hijo de Dios no puede entristecerse como los que no creen.

(Cierto, también dice la Biblia que un hijo de Dios debe sufrir con los que sufren).

 

-Oye, no te vengas abajo, espero que no termines culpando al Señor de lo que te pasa.

(Gracias por tu clase de Escuela Dominical, por cierto, ¿alguien te enseño el significado de la palabra “sentido de la oportunidad”).

 

El único sitio que existe para los fariseos en un funeral es el ataúd  Así podrían meditar y sacar provechosas conclusiones.

 

Si estás en una situación así y no sabes que decir, ¡no digas nada!, abraza, llora, o siéntate a su lado. Eso es mejor que cualquier palabra vacía.

Jóvenes Reflexiones personales

La insoportable presión para casarse

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Me casé cuando tenía 27 años. Sinceramente, pensé que me iba a quedar “para vestir santos” (esta es una expresión que se usa en España para las solteronas, que terminan en las iglesias católicas vistiendo a las figuras religiosas).

Chantajear a Dios en oración, una práctica nada cristiana. Recuerdo cómo mi oración fue cambiando al paso del tiempo. Al principio oraba al Señor: “¡Señor, dame una novia!, me da igual que sea creyente o no”. Era la oración de la desesperación.

Más adelante, y sin respuesta de parte del Señor oraba: “Señor, dame novia, si puede ser que sea creyente”. Esta oración era un paso más espiritual, aunque sólo en apariencia. En realidad no estaba engañando a Dios, me estaba engañando a mí mismo.

Pero la respuesta no llegaba. “Señor- oraba entonces- si me das novia, te pido que sea cristiana, no quiero otra chica para mí”. ¡Esta era la oración genuina, ahora sí que me escucharía el Señor!. Mi deseo había cambiado y sabía lo que el Señor pedía de mí.

Por aquel entonces, uno de mis hermanos dijo mientras todos comíamos: “creo que Julio nunca se va a casar, porque sólo se casaría con una chica como la madre Teresa de Calcuta, pero no se casaría con ella por que ¡es católica!!. La verdad, reconozco que el chiste tenía gracia.

La esperanza que se demora. Los años pasaban y la respuesta no llegaba. Pasaba de los veinticinco años y había perdido la esperanza de encontrar novia, quizás os parezca exagerado, pero así era como me sentía. Derrotado y sin esperanzas oré al Señor: “Señor, si no quieres darme novia, está bien, acepto tu voluntad, no me des novia, pero al menos dame paz”.

¡Y el Señor me dió paz!. Dejé de angustiarme por el asunto de la compañera de mi vida. Y estuve sirviendo al Señor en lo que podía. Finalmente el Señor tuvo compasión de este miope torpe y despistado más allá de lo razonable y le dió una compañera cristiana, ¡y más hermosa que la madre Teresa de Calcuta!.

Comprendo la presión que muchos solteros experimentan con el tema de la pareja. Por un lado estamos viviendo una crisis espiritual sin precedentes, en concreto los varones. Veo muchas hermanas jóvenes que son buenas creyentes, y menos varones en las reuniones, y muchos de ellos ¡muy despistados!.

Lo primero que quiero que sepas es que el Señor te ha llamado a vivir en paz. No permitas que NADIE te angustie. Si algún hermano bienintencionado pero equivocado se acerca a tí con comentarios como: “¿todavía estás soltera?, voy a orar para que el Señor te de un buen marido”. ¡Mejor ora para que el Señor no te mande esa especie de amigos de Job que más que consolar traen aflicción!.

Pornografía femenina. Vivimos en una cultura obsesionada con lo sexual. Es cierto que la pornografía atrae mucho más a los hombres, pero hay otro tipo de pornografía, es la pornografía femenina, si bien no es tan grosera y sórdida como la pornografía masculina, es mucho más sutil: se trata de las películas románticas. Por cierto, muchas de estas películas románticas no son más que historias de adulterio (porno- grafía, literatura de adulterio) son historias de “amor” que encubren una amor adúltero, o fornicario.

Más allá de eso me preocupa cómo esas historias románticas pueden quitar la paz de una jovencita cristiana, obsesionándola con encontrar marido. ¡Como si no hubiera cosas importantes en las que pensar!. Estas historias te pueden proporcionar entretenimiento y emociones temporales, pero quizás no te ayuden a vivir con tranquilidad, centrada en cuidar de tu fe y de los asuntos del Reino.

En una ocasión mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de hablar en un grupo de jóvenes. Aunque yo era el predicador invitado, creo que la única que dijo algo realmente útil fue ella. Una chica comentó lo angustiada que estaba con el asunto del matrimonio.

La respuesta de mi esposa fue más o menos como sigue: mira, ahora eres jóven y tienes un tiempo muy valioso, puedes leer más libros que nunca, dispones de más tiempo para servir al Señor que nunca tendrás, ¡aprovecha ese tiempo precioso haciendo algo útil!. En este tiempo de tu vida estás formando el carácter del tipo de persona que llegarás a ser, ¿qué estás haciendo para vestirte de esas cualidades personales?. Hay cosas más importantes que pensar y qué hacer en la vida. Preocuparte y afanarte por esas cosas es una buena manera de perder el tiempo.h

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Evangélicos que creen en la magia

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A veces cuando uno sostiene una discusión con no creyentes tiene que oír cómo nos meten a todos en el mismo saco y acusar a los cristianos evangélicos de excesos en los que, al menos yo, nunca he tomado parte. Por ejemplo: quemar libros de Harry Potter.

Sé de algunas iglesias que organizaron piras de libros. Quizás pensaban que estaban emulando a la iglesia de Éfeso, quienes quemaron libros de Magia en el más estricto sentido de la palabra. Pero quienes quemaron libros de Harry Potter en realidad quemaron novelas.

Con todo, veo con preocupación que aquellos que son inflexibles con cosas como novelas infantiles, quemar crucifijos, discutir sobre si la Santa cena debe administrarse en una copa o en varias, luego tragan el camello de la religiosidad.

Uno de estos “camellos” que nos tragamos es lo que Paul Washer llama la “regeneración decisional”, es decir, confiar en la salvación de una persona que ha recitado una oración. Esto no es cristianismo bíblico, es catolicismo romano, o Islam. Hacer un rezo repetir una frase hecha no salva a nadie. Esto lo sabemos los cristianos evangélicos, ¿verdad?. Pues no. No lo sabemos. Por que cuando llegamos al plano de las conversaciones cotidianas escuchamos frases como:

-Mi hija Menganita hace quince años que no viene a las reuniones, es cierto que ha dejado el evangelio y ahora vive con un no creyente, pero cuando ella tenía ocho años hizo la oración del pecador y yo sé que es salva.

¡Esto es confiar no en la obra de salvación, sino en un REZO!. Y amigos, rezar no salva a nadie.

Cuando la Biblia repite cosas como: perseverar hasta el fin, creced en la Gracia, está haciendo alusión a una salvación que no es cosa del pasado, sino que se manifiesta en nuestra vida diaria. Confiar en algo que hiciste es confiar en las obras. Confiar en los rezos o en repetir frases es confiar en la magia. Descansar en la fe personal en Cristo Jesús y su Obra de salvación es tener vida. ¡Cuidado con reducir el evangelio a algo que no es!.

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Los miserables, la película

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Hace cosa de algo más de un año mi esposa y yo fuimos a ver el musical basado en la obra “Los miserables”. Quiero decir que fue uno de los musicales que más me gustó, pero cuando surgió la oportunidad de verlo en su versión cinematográfica… mi entusiasmo no era excesivo. Aún así fui (esas cosas del amor).

Y me encantó. Es impresionante, apoteósico, musicalmente brillante y…. con un mensaje cristiano que no se veía tan claro en el musical de Gran Vía. Estábamos tan sobrecogidos que tuvimos que esperar un tiempo para salir de la sala.

Es un pena que en la traducción se hayan perdido importantes conceptos que son fundamentales para apreciar la profundidad espiritual de la obra.

“Grace” (en or. en inglés) es traducido por “Caridad”.
“Bring me home” (llévame a casa) es traducido por “¡Sálvame!” (¡por favor! ¿cómo se les ocurre?).

En la película usan los subtítulos del musical que se representa en nuestro país, lo cual es un disparate, ya que ¡no coincide la traducción! aunque mantiene la musicalidad y rima, se pierde el contenido.

“Los miserables” es una historia de redención en el más hondo sentido de la palabra. El protagonista, un reo que ha sufrido veinte años de cárcel por robar pan para su sobrino (y por intentar fugarse). Libre y lleno de amargura es rechazado por todos cuantos se encuentra a su paso, su carta dice que es un ex convicto, por lo que no hay amor en el mundo para él. Hasta que un buen sacerdote lo acoge en su casa, le da de cenar. Pero él roba la plata de la casa y huye. La autoridad lo detiene y lo lleva a la casa del sacerdote, quien toma el candelabro de más valor:

-Amigo mío, te fuiste demasiado pronto y te olvidaste lo mejor, toma, y úsalo para ser un hombre de bien.

Jean queda libre y consternado por el amor del hombre de Dios.

Asi comienza una historia que parece sacada de las páginas de la Biblia. Frente a Jean está el implacable inspector Javert, es un hombre que no entiende la Gracia, sólo la Ley, para él no hay perdón, un hombre no puede cambiar. Al final de la historia (spoiler) decide que en el mundo sólo hay sitio para un hombre, Jean, o él, y se suicida. Gracia y Ley no pueden coexistir, al final la Gracia arroja la Ley.

Sólo un cristiano que conozca las preciosas doctrinas de la Gracia podrá comprender la belleza de esta historia, Jean Valjean muere en paz, abrazando a su hija adoptiva Cosette y a su prometido Marius, a los que considera hijos. al otro lado le espera Fantine, la madre de Cosette, y el sacerdote que lo rescato. Está cansado y ora “llévame a casa, Dios”.

Por desgracia muchos hombres viven como Javert, cerrados al Dios de justicia y Gracia, engañados por su autojustifica y fariseísmo que le hace mirar a los otros hombres por encima del hombro. Para asombro de Javer, como para el de los fariseos, las prostitutas y publicanos entran antes al Reino de Dios, ya que muchos de ellos comprendieron mejor qué es el perdón, la incapacidad de alcanzar la justicia de Dios, y lo que es renunciar al orgullo del religioso. No hay justicia ni méritos fuera de la Cristo crucificado y resucitado, no hay salvación sin reconocimiento de nuestro fracaso.

Reflexiones personales

Necesidades actuales para la iglesia

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Más allá de los números, de las estadísticas y de las grandes figuras del panorama evangélico, creo que tenemos en las iglesias distintas necesidades:

1. Una enseñanza bíblica sistemática. Creo que en general y salvo muy honrosos casos, las iglesias están anémicas de enseñanza bíblica. Por este tipo de enseñanza entiendo la enseñanza regular de libros completos de la Biblia, capítulo por capítulo y versículo por versículo. Esto nos permitiría enseñar todo el consejo de Dios.

Además es necesario enseñar de manera dogmática y práctica aspectos esenciales de la doctrina y Teología.

2. Expositores, predicadores capaces de comunicar el mensaje bíblico de manera comprensible sin rebajar el contenido bíblico. Cristo Jesús resucitado dio dones a su iglesia, en forma de dones. Necesitamos esos dones, predicadores nutridos con la Palabra capaces de comunicar con autoridad, poder y claridad este mensaje.

3. Comunidades vitales que vivan la Palabra en los distintos contextos. En mi iglesia local tenemos el privilegio de tener células, estas nos permiten el pastoreo, el consejo mutuo, el aprendizaje de la Palabra.

4. Jóvenes, discipulado y pastoreo. Los jóvenes son esenciales en el inmediato futuro de la iglesia. Tengo una carga enorme por este tema y una visión particular de las urgentes necesidades. Necesitamos pastores y discipuladores específicos, apoyados por la iglesia para dedicarse a esta necesaria labor. Necesitamos pastoreo de jóvenes, no sólo animadores de divertidas reuniones con un mensaje aguado.

Ahora mismo la presión que enfrentan los jóvenes es tal que necesitamos explorar viejas maneras, como pequeñas comunidades de discípulos al estilo de aquella primera comunidad que Jesús estableció con sus discípulos. Conozco a un pastor de cierta edad que hace tiempo me habló de la necesidad de tener comunidades de ese tipo, con jóvenes viviendo en comunidad de discipulado.

5. Evitar el personalismo y el culto a la personalidad. Uno de los problemas de hoy en día consiste en asociar la imagen de éxito ministerial capaz de atraer masas con ser un hombre de Dios. Algunos anhelan ese éxito pensando que así están sirviendo al Señor, cuando en realidad se están sirviendo a sí mismos.

El modelo que tenemos de liderazgo en la Biblia está asociado con el sufrimiento, la pérdida personal, la oposición de dentro y de fuera, los escasos recursos económicos. Nada de eso es lo que nos están “vendiendo” como ministerio. Observemos las vidas del Señor Jesucristo o del apóstol Pablo.

6. Una nueva espiritualidad. Frente a la ola de pensamiento secular e inmoralidad con la que somos bombardeados necesitamos vivir en comunión con Dios, en estudio y meditación de la Palabra. Se está viviendo como cristianismo normal una vida centrada en el ocio y ajena a una vida en Cristo. Muchos cristianos de ahora no leen la Biblia, apenas oran, y su comunión con Dios es superficial. No podemos vencer al mundo así.

(¿continuará?)