Estudios bíblicos » April 8, 2014

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Reflexiones personales

Cómo tener la victoria en medio de dificultades

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Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte.

Ap 12.11

Esta mañana leía el capítulo 11 de Apocalipsis, libro que me FASCINA. En medio de una persecución terrible, ¿dónde está el apoyo?. Cuando el nuevo imperio romano renacido se levante, los que tienen el testimonio de Jesucristo y guardan los mandamiento (judíos salvados por la predicación de los 144.000)  sufrirán una terrible persecución, un sistema económico opresivo que excluye a los que no formen parte de la adoración mundial al hijo de Satanás (lo que la Biblia llama el misterio de iniquidad), eso les impedirá optar a un empleo, pagar suministros como luz, ir a comprar a una tienda, tener un vehículo, sanidad, se verán obligados a subsistir viviendo del trueque, fuera de las ciudades, fuera del sistema económico. Además, estará la represión policial y judicial, que pondrá todos los poderosos recursos de un estado totalitario y populista a perseguirlos, detenerlos y encerrarlos y ajusticiarlos.

La forma de vencer una oposición tan grande que te roba el sueño y la paz mental está encerrada en el versículo 11. La sangre del cordero, la victoria que Cristo llevó a cabo en la cruz y bajo la cual estamos seguros, intocables en las promesas eternas. Cristo Jesús efectuó un TRASLADO al salvarnos, no sacó de la potestad de las tinieblas y nos llevó a Su Reino (Col 1.13), podemos ser perseguidos, sufrir todo tipo de pérdida, podemos incluso estar angustiados, pero ¡estamos seguros! porque nuestra salvación ha sido ganada, y no nos puede ser robada. Nuestro testimonio aun en medio de duras pruebas es una victoria sobre el mundo espiritual que desea oirnos maldecir a Dios. El cristiano que sufre y que alaba a Dios está mostrando que la vieja mentira de el Enemigo a Dios (que le amamos por interés) es falsa. Nuestra muerte honra a Dios, si hemos vivido una vida  en la que, a pesar de las pruebas, no hemos dejado de alabar a nuestro buen Salvador.

Estos días tengo en mi memoria a mi amada hermana Isabel María, quien fue a los brazos de su Padre celestial tras una dura enfermedad. Conocí a Isa en la universidad, donde unos pocos estudiantes dábamos testimonio del Señor, y para mí ella mi ejemplo, como cristiana más madura. Ella me decía que no, pero lo cierto es que ella era la que estuvo animando a los novatos y asistiendo a estudios y mesas de literatura. Fueron días de mucha bendición, pese a lo solos que estábamos.

Durante un tiempo luchó con el Señor, la enfermedad de su hijo fue un durísimo golpe. Pero tras unos años, volvió a la comunión de su familia espiritual, más viva que nunca, más animada que nunca, resplandeciendo en ánimo y hambre de Dios. Y fue tras volver a integrase en la familia de la fe cuando le descubren una enfermedad que no dejó de avanzar. Pero siguió luchando. Ahora la lucha se acabó para ella, y está disfrutando del cumplimiento de las promesas por las que se sostuvo toda su vida. Ha vencido, por la sangre del Cordero, por la palabra de su testimonio, y por su vida y muerte, confiando en Aquel que le amó hasta la cruz. Desde aquí quiero recordarla con un profundo cariño.