Un corazón abierto a otros

Este capítulo recoge una de las últimas oraciones del Señor Jesús frente a sus discípulos justo antes de entregarse y morir. Un capítulo lleno de ternura y de la preocupación del Señor por los suyos. El Dios creador de todo tomó a unos pocos hombres a su cuidado para que conocieran al Padre y crecieran en unidad con Él. Este ejemplo nos ha dado a nosotros para que también cuidemos de otros para darles a conocer al Padre.

¿Somos creyentes solitarios e individualistas, o somos como una madre para otros?.