Devocional

Se acerca la mañana


«¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare? Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás), Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción. Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas. Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación; Dan sus nombres a sus tierras. Mas el hombre no permanecerá en honra; Es semejante a las bestias que perecen. Este su camino es locura; Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada. Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah»
Salmos 49:5-15 RVR1960

¿Cuál es el precio de la redención?. ¿Crees que te podrías permitir algo tan valioso como tú redención o la de otro?. Sin duda que no puedes. Ni todo el oro del mundo podría pagar el rescate de nuestros pecados y el perdón. Sin embargo los seres humanos confiamos en las riquezas, ignorando que el disfrute de las mismas solo dura muy poco y otros serán los que disfruten de ellas (entre ellos Hacienda!).

La Biblia dice que el hombre más necio de todos es el que piensa que 1) hay seguridad en sus bienes materiales y 2) su situación nunca cambiará y vivirá siempre.

El juicio sobre los que viven así, sin Dios y con su fe puesta en el dinero es este: la muerte los pastoreará. Ellos nunca podrán decir: el Señor es mi pastor, porque experimentarán la muerte en un sentido pleno. No tendrán ninguna esperanza al lugar de soledad al que van, el infierno no tiene puerta de salida, ni tampoco hay música en el Seol, ni risas.

El texto final es más hermoso y es la segunda parte del juicio para aquellos que no confían en el Dios de la Biblia, “los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana”. Se acerca el día del Señor, una mañana de esperanza y luz para los creyentes, el día en que Dios premie a sus escogidos y consuele a los que vivieron para El. Jesucristo mismo prometió que aquel día tendremos consolación y heredaremos la tierra.

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