La Biblia no es un libro mágico

No, no lo es. Recitar la Biblia no es como recitar un libro de magia. No tiene efectos misteriosos. El verdadero poder las Sagradas Escrituras deriva de nuestro entendimiento de las mismas. Y eso no desmerece en absoluto su poder. Al contrario, lo hace más real.

El problema es que vivimos en una generación que ha abandonado la lectura y el estudio personal de la Biblia, y eso que tenemos más facilidades que nunca para estudiarla. Por otro lado tenemos cantidad de sermones online y libros. Pero estos no son un reemplazo de la Biblia. De hecho, si la lectura de libros cristianos desplaza a nuestro estudio de la Palabra De Dios, seguiremos debilitados.

Muchos cristianos tienen la meta de leer la Biblia entera cada año. No es una meta difícil porque sólo implica leer unos minutos al día. Empleamos mucho más tiempo en frivolidades. Y aun así es todo un desafío, sospecho que hay fuerzas espirituales que están moviendo hilos invisibles para que nos distraigamos de aquello que hace tanto bien a nuestra alma.

Sin el conocimiento de la Palabra De Dios no podremos hacer que el cristianismo sobreviva, no podremos predicar adecuadamente, ni discípular guiando a la madurez, no podremos levantar iglesias sanas, y los lobos encontrarán fácil su trabajo de engaño y error por medio de doctrinas falsas y venenosas.

¡Qué vulnerables quedamos cuando estamos en la ignorancia espiritual!.En algunas iglesias los pastores tienen una culpa enorme al no estudiar ellos la Palabra De Dios, y por lo tanto no enseñarla. El efecto que eso tiene en la congregación es infantilizar a los miembros De la Iglesia, quedando inmaduros en la fe, y esclavos de enseñanzas absurdas, juegos tontos, distracciones de Domingo, que no son fundamento alguno para la vida porvenir, ni ancla del alma en medio de las pruebas.

Me preocupa mucho el ministerio entre jóvenes. Intento asistir al menos a un evento al año dedicado al liderazgo juvenil. Me preocupa lo que oigo en muchos de esos eventos. En el peor de los casos se echa mano de filosofías humanas, de técnicas psicológicas y de consejos basados en la sabiduría personal expresados en lenguaje aparentemente piadoso. Me preocupa que cuando se utiliza la Biblia es a menudo como una excusa para enseñar algo que ese texto no enseña. El predicador abre su Biblia, lee un pasaje, y de ahí extrae una enseñanza que suele ser motivacional, quizás con una palabra profética (que siempre es positiva), pero que ¡en ningún caso es lo que la Biblia enseña!. El uso irresponsable de la Palabra de Dios es tremendamente dañino.

Usar de manera tramposa la Biblia enseña a otros que tú puede tomar la Biblia en tus manos y hacerla decir lo que te de la gana. Usar de manera adecuada la Biblia lleva tiempo, estudio, y práctica. No es fácil porque tendemos a hacer una lectura subjetiva de la Biblia, entendiendo lo que creemos que dice, proyectando en la Escritura nuestros pensamientos y buscando confirmación en ella de nuestras ideas. Nadie dijo que el Ministerio fuera fácil.El uso de la Palabra De Dios así requiere valor, porque a menudo lleva a una confrontación entre los pensamientos De Dios y los de una generación que le ha abandonado. Predicar y enseñar así es para profetas, para hombres que buscan el reconocimiento De Dios, y no el aplauso de los auditorios. Lo que nosotros consideramos éxito no suele ir acompañado del ministerio eficaz. Pero es que no hay otra manera de hacerlo.Observad cómo utiliza el Señor Jesucristo la Biblia, y cómo regaña a aquellos que tuercen las Escrituras. También reciben una reprimenda del Señor aquellos que las ignoran.No seamos nosotros ni los que tuercen las Escrituras, ni aquellos que las ignoran.

Mateo 22:29. Oseas 4:6.

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