Devocional Reflexiones personales

Ocultarnos

Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.
S. Lucas 1:24‭-‬25 RVR1960

¿Por qué se recluye? ¿No la había Dios favorecido con gran misericordia? ¿No era el momento de cerrar la boca de los que se burlaban de su mal?

Aquel regalo de Dios era para los planes, los propósitos y la gloria de Dios. Y era también para Elisabeth. Era para ella en la medida que ella lo ponía al servicio de Dios. Así que se negó a vengarse o jactarse de aquel niño, sino que ella se ocultó para que solo Dios resplandeciera.

Cuantas veces nosotros queremos tomar el protagonismo, robándole a Dios Su Gloria. Olvidando que hay mayor disfrute en ver a Dios vindicado que vernos nosotros exaltados, es más satisfactorio darle a Dios el control y protagonismo.

Dejemos a Dios obrar y pongámonos al servicio de sus planes. Y llegado el momento demos un paso atrás, al igual que Juan el Bautista quien dijo que era necesario que Jesús se llevará el protagonismo y que él fuera desapareciendo.

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