Reflexiones personales

La necesidad de una vieja predicación

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La vitalidad, relevancia y poder del púlpito afectan de manera directa las vidas los creyentes. Mi admirado Leonard Ravenhill enseñaba que hay tres elementos esenciales en la predicación: inmensidad, intensidad y eternidad.

El poder de la predicación deriva de la fidelidad a la Palabra De Dios, de mantener los énfasis del mismo Libro Sagrado, y la centralidad del Hijo De Dios como la solución divina a la deformidad moral del ser humano. El juicio de un Dios SANTO es el terrible veredicto que impulsa al predicador con urgencia, y conduce al gran tema: Cristo Jesús, el Cordero inmolado, la cruz, donde el juicio es llevado a cabo con rigor sobre el Inocente, y la resurrección, la verdadera señal De Dios a un mundo escéptico.

Necesitamos (los predicadores) comprender bien a aquellos a los que nos dirigimos, conocer su cultura, sus preocupaciones, sus distracciones y su lenguaje. Los más jóvenes están separados de nosotros por una brecha cultural que sólo puede ser rota CUANDO NOS INTERESAMOS en su peculiar universo de series y juegos. ¿Y qué hace un predicador interesándose en juegos superficiales? ¡pues llevando a cabo un trabajo misionero para conocer al pueblo al que ha sido enviado!

Cuando sabemos cómo expresar verdades tan sublimes a una cultura tan primaria, con entretenimientos tan simples, padres expresar la Ciencia del Altísimo a los oídos de aquellos que nunca sabían que había un Dios como Él. Este doble estudio: el estudio de la Palabra, y el estudio de nuestra cultura, es fundamental para recorrer el abismo que nos separa a aquellos que hemos sido instruidos a los pies de puritanos, maestros bíblicos y ahora llegamos a las costas de un mundo bárbaro.

Necesitamos pasión, ardiente indignación, santa preocupación por la perdición de estas personas. No podemos predicar la Palabra De Dios con frialdad, o referirnos al Infierno con una sonrisa en los labios. No podemos hablar del Salvador con rutinaria indiferencia, sino con el mismo entusiasmo por el cual tildaban a los viejos metodistas de locos.

Desde los ancianos a los jóvenes, y sin olvidar a los niños, las palabras del maestro aun resuenan. Si Él no los olvidó sino que se esforzó por cautivarlos con su enseñanza, nosotros también debemos hacerlo, procurando que haya arte, creatividad y vida en un mensaje que es un encargo sagrado.

Vïdeo

Los cristianos frente a la crispación política

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Nuestro país siempre ha vivido con tensiones políticas y nacionalistas. Y mucho me temo que algunos creyentes se hayan dejado arrastras por estas guerras partiditas, causando incluso divisiones en el Cuerpo de Cristo y supeditando el evangelio a un segundo lugar.

En el documento de la Alianza Evangélica sobre identidades nacionales se explica que es un error cuestionar la espiritualidad de otro creyente por su posición política. Esta frase es digna de reflexión.

Mientras, aquellos sumidos en sus guerras buscan que los hijos del evangelio tomemos parte en estas, y para ello nos manipulan de varias maneras: reduciendo el evangelio a una cuestión de etiquetas, moralidades, o agenda política. Seamos sabios: el evangelio es la herramienta más poderosa para la transformación de la sociedad que ha habido y habrá. El evangelio es la solución de Dios al problema del ser humano, ¿lo adulteraremos mezclándolo con causas perdidas?

Audio

El Dios de esperanza

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Decía C.S Lewis que la experiencia del internado le había preparado para la vida cristiana, anhelando todo el año el primer día de vacaciones. Nuestra esperanza es mucho mayor, ¡y mucho más gozosa! nuestra esperanza es nuestro amado Dios, Padre y Salvador.

Devocional

El amor del Padre

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En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Jn 16:26 

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Jn 16:33 

  1. Los que son amados por Dios. 

Aquí el Señor Jesús anticipa un día, un día glorioso, un día en el que los discípulos experimentarán una nueva relación con el Padre. En esa nueva relación Jesucristo echará sobre sus hombros nuestras oraciones, asumiendo esa carga de manera personal, y haciendo suyas las peticiones que presentamos en su nombre. Otro aspecto de ese nuevo pacto es que los discípulos serán amados por el Padre, y esto será posible por el reconocimiento de que Jesús es el Señor. 

Ese día ha llegado. Nosotros somos esos discípulos. Aquellos que reconocen Quien es Jesús, que es Dios encarnado, el Logos de Dios, que es Señor, y que tiene toda autoridad en el Cielo y en la Tierra, que reconocen su deidad y humanidad, su muerte sustitutoria en la cruz, su resurrección y ascensión triunfal, estos son los que entran en una nueva era de los tratos de Dios con la humanidad. Una era de privilegios inimaginables. 

Recientemente alguien que acababa de creer el evangelio me hablaba de lo asombroso que le resultaba el perdón completo que hay en Jesús. No puedo menos que recordar el libro de mi admirado José de Segovia: “El asombro del perdón”.  Asombrarnos por el perdón y el amor del Padre sólo es posible si hemos reconocido el abismo que es nuestro pecado, la vileza de nuestras miserias, y lo que merecemos por ellas. Aquel fariseo que oraba consigo mismo, satisfecho de su bondad, no se asombra del amor de Dios por él, cree que lo merece. Nunca entenderá el perdón, no cree que haya hecho nada malo. Cree que su justicia es al menos casi tan grande como la justicia de Jesús, y cree que su obediencia es tan completa como la del Hijo de Dios. Eso es la necedad y amargura del hijo mayor, la rebeldía de Absalón, la inmadurez de Roboam.  

  1. Creados para ser amados. 

El ser humano ha sido creado con una profunda necesidad relacional. Anhelamos la amistad y el cariño de otros. Aquellos nunca han conocido la bendición de unos padres que los aman, anhelarán ese amor y sufrirán por esa carencia.  

“.. el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado” 

Y no sólo eso, también hemos sido creados para ser amados por Alguien cuyo amor es tan perfecto, tan grande, cuya compañía es tan deleitosa, que a su lado el mejor amigo es una pobre compañía. Esa dimensión del ser humano existe, y aunque dañada por el pecado, hará de nosotros seres incompletos hasta que no encontremos en Jesús el reposo definitivo. Igual que los espíritus inmundos andan por lugares secos buscando algo de alivio, los seres humanos vagamos por la vida buscando ese Amor en otros amores.  

Pero ese amor no es gratuito. Tampoco es barato. Nuestra condición rebelde ha afectado a cada estrato de nuestro ser, contaminando la raíz, y extendiéndose a nuestra mente, y nuestras emociones. Nuestro pecado ofende de tal manera a Dios que somos arrojados de sus ojos como Adán y Eva lo fueron del paraíso.  “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio” Hab 1:13 un mal tan grande sólo pudo ser perdonado con un bien supremo, el perfecto hijo de Dios, limpio, obediente y manso, ofrecido como pago por nuestro mal. Dios pagando bien a cambio de nuestro mal, amor por nuestro odio, bendición sobre nuestra maldición. Si el Hijo de Dios no hubiera cargado el pecado, este nos hubiera aplastado. 

Este acto de Dios: Jesús, sólo puede ser reconocido, creído y recibido, como garantía del perdón hecho posible, o rechazado e ignorado, como garantía de la condenación merecida. No hay un camino intermedio cuando el ser humano es enfrentado con Jesús. Este es el antídoto de un mortal veneno que en cuestión de tiempo nos consumirá. Si la indiferencia nos lleva a dejar que el veneno del pecado actúe en nuestro cuerpo, somos justos merecedores de nuestra fatalidad.  

Sin embargo, cuando Jesucristo es creído y honrado, las puertas del Cielo se abren ante nosotros, la sonrisa del Padre nos recibe a la mesa, y todas nuestras cargas son quitadas. El amor del Padre en Jesús es un amor que nos pone el sello de Dios, nos hace suyos para siempre. “Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían” Cnt 8:7 nadie que haya conocido ese amor lo cambiaría por nada, ya que nada se asemeja al valor eterno del amor del Padre.  

Quisiera que todos pudiéramos adentrarnos en este misterio y perdernos en él. Crecer en este amor, y estar firmes, arraigados y cimentados en este bendito amor del Padre. Levantarnos por las mañanas cantando y acostarnos por las noches dando gracias. Que abramos el tesoro de nuestros bienes espirituales, que recorramos por la fe la esperanza venidera, que sostengamos con fuerza el ancla que nos une al Cielo y tira de nosotros. Quedó fuera la maldición y la muerte, hemos sido trasladados al Reino del Amado Hijo, estamos en casa, somos amados, la mesa está puesta ante nosotros, nos espera la compañía deleitosa del padre, el verdadero hogar de cada creyente. 

Audio Reflexiones personales

Cristianos anti mascarillas

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En los últimos años el panorama político se está radicalizando, por un lado el lado progresista ha encontrado un gran apoyo en las causas identitarias y en grupos más próximos al movimiento anti sistema. Por otro lado el lado conservador, quizás como reacción, está escorando a posiciones más extremas, y con líderes más autoritarios.

En medio de este fuego cruzado muchos cristianos se ven en la necesidad de tomar partido, abrazando los temores (que no la ideología) de un lado u otro. Esto es un grave error. Es un error por varias razones:

  1. porque mezcla el evangelio de Jesucristo con otras causas, desvirtuando el mensaje que nos ha sido dado.
  2. porque pone nuestra confianza en proyectos políticos en manos de hombre falibles, corruptos y en causas que serán finalmente deshechas.
  3. porque enfrenta a hermanos con hermanos.
  4. porque aleja a aquellos que están sedientos por la verdad

En este podcast reflexiono sobre la conveniencia de tomar partido político, y sobre cómo algunas iglesias han decidido desobedecer leyes de salud pública, quizás dejándose llevar por disputas ajenas. Confío que estas palabras nos hagan reflexionar sobre cuales deben ser las batallas que debemos pelear y cuales las que debemos dejar pasar.

Aprovecho también para dejaros unas reflexiones sobre este tema en este enlace.