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¿Soy hermoso?

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La amada ¡es amada! Jesús describe a su amada con todo lujo de excelentes y cuidados detalles, a los ojos del amado la belleza de la amada tiene su reflejo en cada detalle de su cuerpo, no hay rincón que pase desapercibido a los ojos del Salvador, en toda ella encuentra belleza y deleite. “Tú eres hermosa” v.1. ¡Toda ella lo es a los ojos del Redentor! “tus ojos… tus cabellos” v.1 “tus dientes” v.2. “tus labios… tu habla… tus mejillas” v.3. “TODA TÚ ERES HERMOSA” v. 7.  

El creyente puede pensar ¿así es como me ve el Señor? Y en fe podemos decir que sí, Aquel que llama a las cosas que no son, como si fuesen (Rm 4:17) es El que puede ver a sus escogidos y verlos perfectos y sin mancha (Ef 1:4), puede mirar al futuro y ver a su amada gloriosa, como una virgen pura (Ef 5:27). Somos pecadores por condición, pero este triste estado no será siempre nuestro estado eterno, hemos sido llamados para heredar bendición (Heb 12:17) y vivir en la libertad gloriosa de los hijos de Dios (Rom 8:21). Tengo una pregunta para ti: ¿te hace bien pensar en esta herencia futura? ¿te consuela el alma gozar de las promesas? Sin duda que las cosas que se escribieron (Rom 15:4) fueron escritas para nuestro consuelo, para que podamos vivir en fe y perseverancia, para que vivamos en plena certidumbre de fe. Así que si el Salvador ve así a su amada, da gracias porque de hecho ya has sido perdonado, ya has sido aceptado y tienes entrada a la familia de Dios (Ef 2:19), y si bien es cierto que los creyentes estamos siendo perfeccionados y nuestra fe está siendo refinada (1 Pe 1:7), nuestra condición ya es aceptable a los ojos del amado Cristo, el que está limpio sólo debe lavarse los pies, ya que por nuestro contacto con el mundo necesitamos el perdón y la limpieza diarias, pero estamos limpios, hemos sido santificados y perdonados en la sangre del Cordero de Dios.  

Leer el capítulo 4 de Cantares produce asombro, sorpresa, pero a la luz del evangelio produce una gratitud inmensa que nos mueve a decir: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” Ap 5:12.  

(Tomado de mis notas sobre el Cantar de los Cantares, capítulo 4)