jueves 3 de febrero de 2000 La
oración: La ocupación del cristiano.
Una de mis mayores frustaciones es
esa: la oración. Una de mis mayores luchas y el campo en el que cosecho mayores
derrotas. Es el centro de gravedad de mi vida espiritual, mi punto débil y uno
de mis mayores anhelos.
Comentaré
el capítulo 18 de Mateo, estas notas son de mi devocional, y espero que al
leerlas os sean de bendición.
La forma de orar. Mt 18.1-8.
En cuanto a
la manera de orar Jesús, nuestro Señor nos deja claro cómo, con insistencia y
con persistencia. De hecho el encabezamiento y el propósito de este capítulo es
una continua ilustración acerca de la necesidad de "orar siempre y no
desmayar" (v.18) ¿Cómo podría ilustrar lo importante que es orar siempre?,
dice Jesús, os pondré una ilustración, érase un juez injusto y una viuda que
sufría a manos de su adversario, ¿os imagináis con que insistencia esta mujer
acudía a este juez tan malvado?. ¡No dejaría de acudir a él día y noche!. Pues
bien, así es como debemos acudir a Dios para orar.
Insistencia,
perseverancia, no desmayar ni desalentarme, no flaquear y dejarme vencer por
otras actividades, por otros intereses. Este tipo de oración escasea en mi
vida, escasea en la iglesia y cuando el Hijo del hombre vuelva, ¿encontrará ese
tipo de fe que lleva a orar día y noche en la tierra?.
La actitud: la humildad. Mt 18.9-14.
No hay cosa
pero que encima de que oremos poco, nos acerquemos a Dios con un corazón
podrido de orgullo y superioridad. Este pecado abunda más de lo que nos
pensamos. Abunda en los trabajos, cuando nos dedicamos a despreciar el trabajo
de otros, y a recordarnos y recordar a otros su negligencia. Nos enorgullecemos
de nuestra denominación, y ridiculizamos los errores de los otros. Dios
aborrece esto, lo único que quiere de nosotros es una actitud de
arrepentimiento y confesión, ¡cuanto pecado sin confesar hay todavía en
nosotros y no nos damos cuenta!, en definitiva eso es todo lo que importa,
hasta que no nos demos cuenta de nuestra condición malvado y orgullosa no hemos
avanzado espiritualmente nada. La verdadera espiritualidad comienza con el
fracaso: el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza malvada. ¡Oh, Señor,
ayúdame a darme cuenta de cuan frágil soy y de cuales son mis pecados!.
La actitud: la sencillez
de corazón. Mt 18.15-17.
Como un
niño. Así debe ser. Confiados e inocentes, tranquilos y sinceros. Un niño que
tiene unos ojos bien grandes con los que parece comerse a su papá. Y es que lo
más importante para él es su papá, y no hay nada más importante. Su papá lo
puede todo, lo sabe todo y .... es el mejor.
Cuando no
nos importa otra cosa sino nuestro Papá, eso es lo mejor.
lunes 14 de febrero de 2000 El devocional
Dentro de
poco D.m, en la iglesia vamos a estudiar algo tan práctico y caido en desuso
como el tema del devocional, ¿cómo hacer un devocional?, ¿qué hacer en un
devocional?, ¿es simplemente leer la Biblia y orar?. Creo que muchos de
nosotros estamos muy confusos acerca de este tema, muchos estamos malviviendo
espiritualmente, y le doy gracias a Dios porque en el Cuerpo haya personas con
experiencia y madurez suficiente como para enseñarnos en este aspecto básico de
la vida cristiana, que es tener un tiempo con el Señor que no solo vivifique y
nos aliente, sino que nos transforme e ilumine.
No voy a
hablar como experto, de hecho creo que soy bastante desorganizado. He seguido
varios métodos, aunque conforme va pasando el tiempo voy repitiendo más unas
cosas que otras.
Al
principio (recuerdo como si fuera ayer) sólo leía la Biblia a mi antojo,
subrayaba lo que me parecía interesante y tenía un cuaderno verde de espirales
metálicas ( de esas que se deforman al poco tiempo, y que uno de sus extremos
se afila) en el que anotaba grupos de versículos, en ese entonces estaba
saliendo de los testigos y tenía muchas dudas a las que la Biblia iba
respondiendo, más bien era un estudio temático.
Después,
compré un cuaderno pequeño, por un lado apuntaba solo textos para ir
memorizando, y por el otro pensamientos que me surgían a la luz de la lectura
de la Palabra. Sigo usándolo, pero creo que menos.
En cuanto
al método de lectura varia, a veces suelo leer de corrido, es decir, de
principio a fin. Pero por lo general divido la Biblia en cinco partes, o cinco
grupos de libros:
Con esto leo
la Biblia de forma consecutiva, y al ser más variado me siento más animado en
su lectura.
En cuanto al subrayado, hace poco me
regalaron una Biblia de estudio inductivo, esta Biblia tiene anchos márgenes
para subrayar, anotar y escribir tablas, resúmenes, esquemas, etc... es una
gran herramienta porque te hace ser tú el que trabajes sobre el texto. El año
pasado aproximadamente, me compré un cuaderno de anillas negro, es de tamaño
cuartilla, allí empecé a guardar las predicaciones, luego empecé a escribir
estudios (de tipo temático, por ejemplo, el milenio, la paz...), y ahora le he
añadido una sección que es el devocional diario,, no es nada metódico, sólo
anoto aquellas cosas que serían demasiado extensas de escribir en mi Biblia,
esquemas y reflexiones, pequeñas aplicaciones personales. Poco a poco ha ido
adquiriendo volumen, y creo que dentro de no mucho voy a tener que
"mudarme" a otro cuaderno de anillas solo para este. Me encanta tener
apuntados pensamientos y luego releer cosas que sin duda me han sido de mucha
utilidad y ánimo, debería obligarme a repasarlos más a menudo. De hecho, estoy
pensando abrir una sección en mi página con el material que he recopilado,
adaptándolo (por supuesto) por si algún hermano puede ser bendecido por esto.
Sin duda el campamento será de mucha
bendición, la prueba será si cambio o incorporo nuevas cosas a mi método
devocional. Pero lo más importante, es que fiera de métodos, cuadernos, y
lápices de colores: es tener un encuentro personal, diario y constante con nuestro
Señor. Los métodos cambian, pero la realidad irrefutable que hay detrás de todo
esto nos supera y nos llama a tener comunión con Él.
Viernes 18 de febrero de 2000. El contrabandista de Dios.
¡Gran
libro!, está editado por Vida, el autor es el "Hermano Andrés",
fundador de "Puertas Abiertas". Si os han gustado libros como
"Torturado por Cristo" y "Estos también son tus hermanos"
de Richard Burmbradt (sic) este os encantará. El tema: los problemas de los
cristianos en los paises tras el telón de acero. Los libros del pastor Burmbradt los describen desde dentro, el
horror de las cárceles, las torturas, la persecución, etc... el del hermano
Andrés está visto desde fuera... pero no exactamente desde fuera, sino desde un
cristiano occidental que llegó al mismo corazón de la necesidad y del horror de
estos paises (y otros más).
Me
ha resultado interesante sobre todo la historia de su conversión, como
habitante de los polders de Holanda, su paso por el ejército y su lucha en las
Indias Orientales, su desesperación en los hospitales de ex - combatientes,
etc.... También es "super" interesante su llamamiento al ministerio,
me encanta como salió para el Reino Unido y su vida en el Instituto Bíblico, su
vida de fe, como el Señor fue encauzando poco a poco para prepararlo a servir a
estos hermanos.
Os
puedo decir que me estoy dosificando el libro para no terminarlo rápido. Hay
algunos aspectos que me han llamado poderosamente la atención:
1. Cuando habla de Holanda, cuenta lo
habitual que era ir a la iglesia, la circulación de Biblias, emisoras de radio
con programación cristiana, en fin lo que es un país fuertemente influenciado
por el evangelio (sorprendente el hecho de que el director de la fábrica en la
que trabajó era un firme creyente, que cuando descubrió que Andrés predicó
entre los trabajadores ¡lo animó!).
Cuando
él se encuentra en las indias, en el hospital que unas encantadoras monjas
católicas llevaban, él les pregunta:
- Hermana, ¿cómo es que ustedes están siempre
cantando y tan felices?.
La monja parece quedarse sorprendida:
- ¿Cómo es que un buen holandés como tú no lo sabe?,
es el amor de Cristo.
En otra ocasión, la monja, señalando la Biblia que
su madre le dejó le dijo:
- ¡Ahí tienes la respuesta!.
Mi
reflexión es, ¿de cuantas cosas buenas nos vemos privados en este país al
habernos cerrado al evangelio?, sin duda que el impacto del evangelio en una
sociedad no es solo espiritual, sino que se traduce de forma práctica en una
mayor justicia, igualdad, ¡en todo!. Y por supuesto, esos beneficios son mucho
menores si los comparamos con los beneficios eternos.
2. Su llamado al ministerio. Me hace ver la
mano soberana de Dios, guiando, abriendo puertas. En su vida por fe, leo una
vez más cómo esos prodigios que se veían en la vida de Jorge Muller y de muchos
otros, están al alcance
de cualquier persona que acepte las condiciones de
Dios y se entregue a Él por fe. Este libro me ayuda a dar can más generosidad,
sabiendo que quien se ocupa de mí es Dios, y que no me puede faltar nada si lo
pongo a Él en primer lugar. La cuestión está en si lo haré así.
3. La importancia de un tiempo de meditación
(como él lo llama), un tiempo significativo para entrar en la presencia del
Señor, meditando en Su palabra. No conozco a ningún cristiano fuerte
espiritualmente que pueda vivir sin meditar en la Palabra u orar. Para los no
creyentes es algo sorprendente esto, uno de los chicos de la Escuela Dominical
nos preguntó: "¿vosotros leeis la Biblia todos los días?". A él le
parecía esto como una proeza muy extraña, para nosotros es algo como comer, no
se trata de extravagancias, sino de subsistencia, de necesidad.
Otra
cosa que me ha hecho reflexionar este libro (y eso que aun no lo he acabado) es
que Dios puede hacer grandes cosas con nuestras vidas si nos ponemos a su
entera disposición (cuando digo grandes cosas, me refiero a cosas realmente
grandes: ser de bendición a otros). Esto no es algo de la noche a la mañana,
sino que es gradual, se compone de multitud de pequeños pasos de fe. Empiezas
con sed de Dios, y empiezas a leer con intensidad la Biblia, sigues con una
lista de oración, luego empiezas a fijarte en determinadas necesidades de los
hermanos o de otras personas y empiezas a visitarlas, y cuando te das cuenta
estás hasta el cuello, ayudando a personas que lo necesitan. El plan de Dios
para cada cristiano es hacer de cada uno de nosotros un siervo, una persona que
al igual que Jesucristo esté intensamente ocupada en los asuntos de su Padre.
viernes
25 de febrero de 2000 ¿Métodos o personas?.
Bueno,
supongo que con el avance de la pedagogía, las técnicas audiovisuales y esas
cosas nos estamos volviendo un poco fanáticos de estas técnicas, no, no voy a
criticarlas, aprecio sinceramente los buenos consejos de gente más experta que
yo en esos temas, no voy a tirar piedras a nadie, además, como cristianos creo
que somos lo suficientemente sensatos como para no adorar a la técnica y
situarla como sustituto del Espíritu Santo.
Y
aunque todos estemos diciendo que no con la cabeza, y pensando "por
supuesto que no adoramos la técnica, el Señor es soberano, tenemos que dejar al
Espíritu hacer la obra de convicción", luego, cuando después de nuestras
clases magistrales, de nuestras expertas sesiones de Escuela Dominical (sea de
niños o de adultos), los resultados no acompañan...... ¿qué pasa?, pues nos
sentimos un poco decepcionados. O más bien nos quedamos hechos un chasco, ¿cómo
es posible que mis alumnos no respondan a la lección con lo bonita, clara, atrayente
etc que era?. Y queridos hermanos, esa pregunta está ocultando que en el fondo
tenemos la creencia de que si empleamos una buena técnica los resultados serán
los esperados, es estadística, así funciona el mundo.
En
el cristianismo, en la verdadera enseñanza, que tiene como base la Palabra de
Dios y que se imparte en el poder del Espíritu Santo. Esto no es algo que deje
de lado las buenas herramientas pedagógicas, pero simplemente el centro no es
ese. Aun más importante que el mensaje, creo que es la persona, ¿quien no
recuerda a un profesor que le llamo poderosamente la atención, a lo mejor solo
somos capaces de recordar algunas lecciones o anécdotas, pero su persona está
bien fresca en nuestras memorias. En eso es en lo que me quiero centrar.
Está
bien, dirán algunos, pero yo no soy una persona carismática o atrayente, me
considero alguien común que lucha por hacer lo mejor que puede la labor de
enseñar. O tal vez digas: yo me estoy ocupando de enseñar porque en mi iglesia
no hay nadie realmente capaz de hacerlo, y la "china" ha caido sobre
mí.
Creo
que estas limitaciones tienen una importancia muy relativa. Me gusta pensar en
algunos ejemplos de personas con muchísimas limitaciones y con las que el Señor
hico maravillas. En la biografía de Moody que Arboleda escribe se recoge el
comentario de uno de sus profesores de escuela dominical: "Jamás he
encontrado a nadie más incapacitado para los asuntos espirituales que el sr.
Moody". Fijaros, esto lo dice de una persona que ha sido quizás uno de los
mas grandes evangelistas de todos los tiempos, que ha fundado institutos
bíblicos, y editoriales cristianas. Más curioso resulta cuando este Moody fue
sometido al exámen previo para hacerse miembro de la iglesia, la junta de
diaconos y el pastor empezaron a hacerle preguntas, y este Moody no daba una.
Lo suspendieron. En un segundo exámen se repitió la misma situación, estos
hombre le preguntaban a Moody aspectos básicos de la doctrina cristiana y este
no sabía muy bien cómo responder, al final, uno de la junta, deseando que Moody
"aprobara", le preguntó:
- Sr. Moody, ¿qué ha hecho el
Señor Jesucristo por usted y por mí que le debamos estar muy agradecidos?.
Moody se quedó un momento
reflexionando y respondió:
- La verdad es que no sabría
decirle exactamente qué, pero de lo que no hay duda es que le estoy
profundamente agradecido. (!!!!!!)
De
Wesley se decía que su madre tenía que repetirle las cosas una y otra vez.
No
hay problemas con las limitaciones, a Dios no le preocupan. Lo importante es si
tú eres el tipo de persona que Dios quiere que seas. Esto quiere decir que
debemos examinarnos a nosotros mismos, ver si somos honestos con Dios, si
estamos decididos a hacer los cambios necesarios para amoldarnos a su voluntad
cueste lo que cueste, si deseamos pasar tiempo con Él, aprender de su Palabra,
ser obedientes. (como veis en la vida cristiana no hay secretos mágicos para
los iniciados)
Ser
el tipo de persona que Dios quiere que seamos. Es un trabajo diario, un trabajo
a solas entre nosotros y Dios. Implica tanto las decisiones que tomamos, como
nuestros pensamientos, lo que hacemos en público y lo que hacemos en privado,
cómo nos comportamos con los compañeros de trabajo y cómo nos comportamos con
la familia. Cuales son nuestro deseos, si estamos viviendo en la presencia de
Dios, si nos alimientamos de Su Palabra y somos renovados interiormente por
ella. Dios está mandando experiencias a nuestras vidas, las hay agradables, y
las hay dolorosas, ¿estamos aprovechándolas y discerniendo las lecciones
espirituales que estas encierran?.
Cuando
te pongas de pie delante de la iglesia, de la reunión de hermanas, de los
adolescentes o de los niños de la escuela dominical, ellos además de ver a
alguien van a "percibir" a alguien, la integridad se puede fingir,
pero no así la presencia de Dios. Tus ropas a lo mejor no serán espléndidas
(como las de Juan el bautista), tu palabra será torpe (como la de Pablo) pero
los demás pueden ver si tienes autoridad espiritual, esa autoridad espiritual
viene de una vida sencilla y humilde, una vida enteramente consagrada al Señor.
A
nivel práctico ¿qué podemos hacer?. En realidad nada, porque es obra de Dios,
pero al menos hay algo que podemos hacer para dejar que la presencia de Dios
nos transforme:
¿Qué
tal nuestra vida de oración?. A menudo gastamos tanto tiempo en preparar el
material que nuestras oraciones se limitan a cuando empezamos a estudiar y
cuando acabamos. ¿Qué pasaría si pasáramos tanto tiempo estudiando como
orando?.