jueves, 23 de noviembre de 2000 Hay que estudiar.
No vamos
a ningún sitio sin estudiar. Un médico debe pasar largos años consagrado al
estudio antes de poder ejercer la medicina, al menos seis años apartado del
mundo y dedicado día (y noche) a estudiar. Un abogado igualmente. Incluso ellos
deben continuar estudiando para mantenerse en su profesión.
En lo
espiritual no es menos. J. McDowell dijo que Dios no da premios a la
ignorancia. Wesley dijo a sus predicadores que debían ser gente de lectura y
estudio, que debían leer al menos cuatro horas al día. ¡Cuatro horas!. ¿Pero
sabéis qué ocurre al pueblo de Dios hoy en día?, ¿sabéis por qué se toman con
tan poco interés el prepararse?: por eso mismo, por falta de interés, desgano,
pereza espiritual, apatía. Los verás tomarse mucho interés con las teleseries,
el futbol y los precios de coches, videos, etc...
Lancemos
una mirada a los herejes y a los grupos que rozan la marginalidad al
cristianismo. Los testigos de Jehová (estos pertenecen al primer grupo) tienen
cinco apretadas reuniones semanales. En esas cinco reuniones sólo se estudia y
se escuchan discursos, no hay casi nada de música ni oración (muy, muy poco),
sólo estudio. Tienen que leer y estar al corriente de todas las publicaciones
nuevas, las revistas quincenas (Atalaya y Despertad), los libros que se estén
considerando, el texto diario (una especie de devocional) y un largo etcétera.
Además estudian un libor con los posibles conversos, y de tanto estudiarlo con
la gente ya lo conocen de memoria. Conocí a un TJ que tenía el cargo de lector
(es el que lee los párrafos de la Atalaya que se consideran en las reuniones),
para prepararse el estudio dedicaba cuatro horas al menos estudiando el
artículo. ¡Cuatro horas!.
Conozco
a un grupo muy marginal al cristianismo que para lanzar a sus misioneros y
obreros les hacen pasar por una preparación de siete meses. Ellos tienen
publicados unos comentarios a TODA la Biblia, estos son muy extensos, se supone
que todo fiel de este grupo debe tenerlos y conocerlos, pues a los misioneros
les hacen estudiarlos todos ¡en siete meses!. Además, piden que todos hayan
leido TODAS las publicaciones de este grupo (y os aseguro que son muchas).
¿No os
da cierta verguenza?, ¿no os sentís desalentados por el celo de esta gente?.
Dios quiere que estemos bien preparados en la Palabra. Debemos conocer su
contenido, debemos de saber argumentar nuestra fe, conocer los principios
fundamentales, saber defender adecuadamente el evangelio, saber descubrir los
errores de los falsos maestros y exponer adecuadamente la verdadera doctrina
sana. Y eso lo digo de todos los hermanos, no sólo los que pastorean o enseñan.
¿Cuanto
tiempo dedicas diariamente a estudiar?, ¿sueles ser un buen lector de libros
sanos en la fe?, ¿sigues un plan de memorización de las Escrituras?, ¿serías
capaz de explicar y exponer la fe a una persona que no conoce a Dios ni el
evangelio?. Que Dios despierte un santo celo por Su Palabra entre nosotros.