Viernes 1 de octubre de 1999
FUERZAS ESPIRITUALES.
No somos conscientes de la batalla que se desarolla a nuestro alrededor. Las armas del enemigo son la duda, el desánimo, el temor, la angustia, la tristeza, y por el estilo, los recursos que Dios pone a nuestra disposición: son la fe, el gozo, la alabanza, la oración, la acción de gracias.... y qué curioso, todas estas cosas son estimuladas y enseñadas por la Palabra.
Una de las principales armas del enemigo es la MENTIRA. Si consigue engañarte habrá ganado, si consigue hacerte creer que Dios no es poderoso para librarte de cierto pecado que te esclaviza, si consigue hacerte vivir derrotado y en temor, si consigue hacer que tu mente se alimente de la inmoralidad y la basura de la televisión, si consigue que pase el día sin que medites en Su Palabra y en oración.... te tendrá a su merced.
El arma de Dios es la VERDAD, la luz de Su Palabra. El diablo no sabe ni puede saber lo que tú piensas, eso solo lo sabe el Creador, solo Él conoce los corazones de los hombres, pero el diablo sí que sabe cómo pasas el tiempo, de qué alimentas tu mente, cuales son tus conversaciones, en qué fijas tu vista, o qué te obsesiona, cuales son tus debilidades, y CUAL es el mejor momento de atacar. Por eso no debemos bajar la guardia ni flaquear. Lo que me refiero con eso de "no bajar la guardia" es meditar en la Palabra, tener comunión con el Señor en oración. Vamos que no hay nada nuevo en esto de la guerra espiritual.
Hasta ahora se ha dicho y escrito mucho sobre la guerra espiritual, en mi biblioteca tengo libros sobre guerra espiritual que incluyen técnicas como: descubrir nombres de principados de determinadas ciudades, pelear por medio de marchas para Jesús contra fortalezas, romper maldiciones, etc... Eso es ir más allá de lo que se ha escrito. Cuando la Biblia habla de guerra espiritual se refiere a la guerra que el diablo y sus ángeles caidos tienen contra los santos, su lucha por intentar hacerlos tropezar, hacerlos renegar de su Salvador, por destrozar su testimonio, avergonzar su ministerio, traer descrédito a la Obra de Dios. La guerra espiritual se libra cada maána cuando tu carne te dice que le apetece leer algo "más interesante" que la Biblia, o cuando te haces concesiones en pequeños temas como mentiras para quedar bien, o pensamientos de rencor que se van almacenando en tu mente.
¿Qué te parece?, ¿no dirás que la guerra espiritual es poca cosa?, claro, algunos prefieren enfrentarse con un demonio de ocho metros y una gigantesca espada mientras oran en su habitación de hotel, tal como nos cuenta Larry Lea que le sucedió, o predicadores como Anacondia, Silvoso, etc... No, guerra espiritual comienza por las artimañas del diablo por crear división en la iglesia, por hacerte una persona tan ocupada que no puedas comprometerte a nada, por las argucias del diablo por (fíjate bien en esto) hacer que dejes de fortalecerte en el Señor leyendo tu Biblia y teniendo comunión con Él en oración, él sabe que muchos cristianos tropezaron en esto, primero limitando su tiempo devocional a unos cuenatos versículos de la Palabra, luego por limitarse a leer la Biblia de vez en cuando, y una vez debilitados, por medio de amistados poco convenientes arrastrándolos hacia pecados que ellos nunca imaginarían que podrían hacer. De hecho conozco un caso reciente (cambio los datos para mantener el anonimato): una chica que se crió ne el evangelio, sus padre diáconos de la iglesia, gente fiel, esta chica era una más del grupo de jóvenes, aunque siempre era propensa a tener un pie en el mundo, seguir las modas, tener círculos de amigos que no le convenían, etc... bueno esto puedo parecer la historia de cualquier joven de una iglesia que anda un poco "despistado" (por desgracia tendemos a pensar que esto es lo normal), esta chica se enredó primero en un trabajo como relaciones públicas que no le convenía, para posteriormente terminar enredándose en fornicación y otros pecados como uso de drogas etc... algo que todos pensamos que nunca podría ocurrir. La guerra espiritual es un arte sutil, de pequeños avances y escondidas estrategias, el diablo es una serpiente, permanece oculto, en rincones oscuros esperando morder cuando estamos de espaldas o desprevenidos.
Tal vez una nueva artimaña del diablo es enseñarnos cómo NO se debe pelear la guerra espiritual. Me explico: el diablo y sus falsos maestros están impartiendo seminarios y talleres sobre oración, enseñando a orar de una manera distinta a cómo el Señor nos enseñó a orar, usando términos como oración de guerra y por el estilo. Sus reuniones de oración son algarabías sin orden en los que todos "oran" a la vez, y más que orar se dedican a increpar a las potestades de los aires. Un énfasis tan fuerte en la oración que hace distraer la atención de la Biblia, ahora el énfasis es en la oración (un sutil cambio de significado, cuando dicen oración se refiere a hablar con Satanás reprendiéndolo) y a la profecía, pero no a la profecía bíblica, si no a la que te enseñan a escribir ellos mismos o a la de reconocidos profetas modernos (en realidad falsos maestros que se equivocan una vez tras otra).
Me gusta como termina la carta de Judas, después de hablar de esos falsos maestros (que tanto se parecen a los de hoy en día) maestros que enseñaban cosas sobre ángeles y demonios, maestros que parecían tener un conocimiento especial acerca de cuestiones en las cuales la Biblia calla, se da unos a consejos a los santos que pueden pensar que ellos no son tan espirituales como ellos, y les da consejo acerca de lo que es una verdadera y sencilla vida cristiana: "Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna" (Jd 20, 21).
Miércoles 6 de octubre de 1999
A LOS MUSICOS
Siempre he pensado que si tuviese que "escoger" otro don que no fuera predicar sería cantar, el don musical, la capacidad para componer canciones que alaben y glorifiquen al Señor, ¡disfruto tanto con la buena música cristiana!, de momento mi única capacidad musical es la de destrozar una canción con solo tararearla.
Hoy en día los músicos tienen un papel crítico en el pueblo de Dios (mis hermanos de Eyrem ¡esta va por vosotros!). La música cristiana es el boom en estos tiempos, hay reuniones de estadios enteros para conciertos (recibo por correo el boletín de carisma y vida cristiana, que constantemente me avisa de conciertos y eventos de este tipo), además ya hay Universidades cristianas de música, para formar a los futuros líderes y compositores musicales del pueblo de Dios. La misma Biblia es un libro que REBOSA música, los Salmos son canciones compuestas por y para Dios, me encantan los cantos que hay en Apocalipsis, y los cantos que algunos personajes de la Biblia hicieron en momentos de su vida, como el canto de Ana (la madre de Samuel), o de Elisabet, o de Moisés.
El problema con la música cristiana de hoy es que se piensa más en la forma que en contenido. Que es el problema de esta sociedad, más preocupada en tener que en ser. Se piensa más en los ritmos, en la emoción de los estadios que en el MENSAJE. Y es que el evangelio es mensaje, puro contenido. Repasando los cantos y coritos no puedo menos que quedarme desencantado y molesto. Estoy leyendo uno de los volúmenes que David Burt tiene acerca de Hebreos, y no dejo de asombrarme acerca de la riqueza del sacrificio de Cristo, su persona, su ministerio, etc... los himnos antiguos (todavía queda himnario en algunas iglesias locales) están repletos de estas enseñanzas, de las glorias y excelencias de Cristo, prácticamente cada himno es un estudio Bíblico y un poema. Me encantan.
Hay buenos coritos hoy en día, pero son solo unos pocos. Referencias a sanidad emocional,a bendiciones materiales, protección, a quitar depresión y traer alegría son frecuentes, pero hay poco de Dios y mucho de nosotros en esos cánticos, lejos de ser Cristocéntricos son homo-céntricos. Y el problema no es otro que el del compositor que lo escribió, una de dos, o se dejó arrastrar por las corrientes y modas, o simplemente su mente no estaba centrada en Dios y en su Obra.
Lunes 11 de octubre de 1999
ASOCIACIONISMO: PERTENECER A UNA IGLESIA ¿ES ESPIRITUAL?
Te encuentras con gente de todo tipo a lo largo de esta vida, y dentro del mundo cristiano sigue habiendo casi la misma variedad. Al grupo al que me refiero es al de los que consideran que toda organización religiosa lleva el sello del alejamiento de un genuino espíritu cristiano. Ellos dicen que pequeños grupos cristianos, en los que imperaba una atmósfera auténticamente cristiana, han degenerado en organizaciones de tipo autoritario, obsesionadas con el poder y con acaparar prestigio. Creo que en cierta manera no les falta razón.
La iglesia, como tal no es una organización. Ella es el cuerpo de Cristo, la forman piedras vivas, personas que en virtud del nuevo nacimiento, es decir, de reconocer su pecado y su necesidad de salvación en Cristo Jesús, han sido unidas a Cristo mismo. Esto es algo personal, entre Cristo y tú, es decirle a Dios: "Señor, reconozco que "en maldad he sido concebido", que soy un rebelde a tu voluntad y que Te necesito, se que Jesús murió en la cruz por mis pecados, y pongo fe en su sacrificio para recibir la limpieza, el perdón de pecados y la salvación plena que hay en Él". Aquí no hay organización de por medio, no hay otros mediadores, ni certificados, ni otras normas que cumplir sino la fe en Cristo.
Es cierto que la cristiandad se ha visto seducida por el mundo. La tentación de poder, de aparecer sentada junto a los grandes de este mundo, a posar en fotos con ellos, es demasiado grande para algunos. Es aquí en donde la cristiandad ha fracasado en muchos aspectos. En otros casos, el aumento de miembros, el control centralizado, y el consecuente poderío numérico y económico, les ha hecho inclinarse a confraternizar con los poderosos y grandes de este mundo. Es otra forma de llegar al mismo lugar, pero por otro camino.
Como creyentes en Jesucristo, nuestros juicios no deben estar basados en "esto está mal porque es de esta manera", sino que nuestros juicios deben estar iluminados por la Palabra de Dios. La pregunta sería ¿cuanto de GRANDE está mal?, o, ¿a partir de qué número empieza a ser "sospechosa" una organización religiosa?.
No hace mucho encontré en Internet un documento interesante, consiste en una serie de preguntas que la persona tenía que hacerse para saber si su grupo es una secta (da igual el nombre que tenga):
TOXIC RULE #1: The leader must be in control at all times.
TOXIC RULE #2: When problems arise, find a guilty party to blame immediately.
TOXIC RULE #3: Don't make mistakes
TOXIC RULE #4: Never point out the reality of a situation.
TOXIC RULE #5: Never express your feelings unless they are positive.
TOXIC RULE #6: Don't ask questions, especially if they are tough ones.
TOXIC RULE #7: Don't do anything outside your role.
TOXIC RULE #8: Don't trust anyone.
TOXIC RULE #9: Nothing is more important than giving money to the organization
TOXIC RULE #10: At all costs, keep up the image of the organization or the family.
Que en un intento de traducción por mi parte quiere decir:
NORMA NUMERO 1 # El líder debe controlarlo todo en todo momento.
NORMA NUMERO 2 # Cuando surgan los problemas encuentra un culpable al que responsabilizar inmediatamente.
NORMA NUMERO 3 # No cometas errores.
NORMA NUMERO 4 # Nunca presentes los hechos tal como son. (sic)
NORMA NUMERO 5 # Nunca expreses tus sentimientos, a no ser que sean positivos.
NORMA NUMERO 6 # Nunca hasgas preguntas, sobre todo si estas son dificiles de responder.
NORMA NUMERO 7 # Nunca hagas nada fuera del papel que te hayan asignado.
NORMA NUMERO 8 # No confies en nadie.
NORMA NUMERO 9 # Nada es más importante que dar dinero a la organización.
NORMA NUMERO 10 # Manten una buena imagen de la organización al precio que sea.
Porque, pensad en una cosa. Una persona sale de una secta, un poderoso movimiento, que al igual que los testigos de Jehová presenta los datos de su crecimiento como una "prueba" de la aprobación de Dios, así que entra en un grupo aparentemente más caluroso, pero férreamente dominado por un líder (o varios) que ahogan la libertad y ejercen una autoridad abusiva sobre los miembros. El ejemplo es algo exagerado, pero intento hacer ver que la norma para distinguir no es cuan grande sea un grupo, sino si se rige de acuerdo a la Palabra de Dios.
Por un lado tenemos un mandamiento del Señor, y es el llamado a no dejar de congregarnos (He 10.24), y esto obedece a varias razones, en primer lugar es un mandamiento del Señor, Él sabe lo que más nos conviene y qué es lo mejor para nosotros. Hay otras razones: he aquí algunas de las que David Burt presenta en su comentario ampliado del Nuevo Testamento (vol. 134. He 9.23- 10.39): la necesidad de recibir exhortación (amonestación, consejo) de otros hermanos, el deseo de congregarnos con aquellos que son nuestra familia espiritual y con los que pasaremos la eternidad cuando Él venga, la influencia poderosa que ellos ejercen en nosotros y cómo esto puede ser usado para estimularnos (lit. provocarnos al amor y a las buenas obras).
Encuentro otras más en el Nuevo Testamento:
1) Hch 2.46. El ejemplo de la iglesia primitiva: que recibamos enseñanza y participemos de la mesa del Señor en memoria de Él.
2) La necesidad de desarollar y poner al servicio de otros tus dones espirituales, así como de recibir edificación por medio de ellos. 1 Co 12.7 y ss.
3) La necesidad de compartir de las riquezas de Cristo para mutua edificación por medio de las reuniones. 1 Co 14.26.
4) Ser perfeccionado para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo (la iglesia), para que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, para que no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, sino que sigamos la verdad en amor, creciendo en todo en aquel que es la cabeza, esto es CRisto (Ef 4.11-15).
5) Que seamos llenos del Espíritu, cantando entre nosotros con salmos, himnos y cánticos (qué sencillo, ¡reunirnos para cantar al Señor!), para someternos unos a otros EN el temor del Señor (Ef 5.18-21).
6) Para orar e interceder ante Dios por todos los hombres, por nuestros gobernantes, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad (1 Tim 2.1-2).
7) Para que podamos sostener a las viudas (1 Tim 5.9).
8) Para que seamos reprendidos si persistimos en pecar (1 Tim 5.20).
9) Que podamos recibir del sabio y amoroso pastores de nuestros pastores-ancianos ( Tit 1.5-9).
10) Para ocuparnos de buenas obras en los casos de necesidad ( Tit 3.14).
11) Para practicar el amor fraternal y la hospitalidad (He 13.2)
12) Para que se ore por los enfermos (Stg 5.14).
13) Para que seamos edificados como piedras vivas y ofrezcamos a Dios sacrificios espirituales agradables (en mi opinión esto se refiere tanto a las alabanzas y adoración que ofrecemos a Dios - He 13.15- como al servicio cristiano Rm 12.1) 1ª P 2.5.
Si eres un seguidor de Jesucristo, un discípulo, debes considerar seriamente el mandamiento de tu Señor y Maestro de congregarte. No importa tanto si el grupo lo forman 5 o 50, no importa tanto el nombre que se han puesto, sí importa el valor que le den a la Palabra de Dios y a Dios y el lugar que estos ocupen por encima de posiciones humanas.
Domingo 24 de octubre de 1999
TRADICIONES DE HOMBRESUltimamente me estoy escribiendo con un sacerdote católico, es un hombre versado en su religión, y un ardiente defensor de su fe en su Iglesia. Escribiéndome con él y debatiendo nuestros distintos puntos de vista me voy dando cuenta de que al final nadie puede estar dispuesto a admitir sus errores, o simplemente a considerar sus puntos de vista por miedo a perder la seguridad y la estabilidad que su estilo de vida le ofrece. Como cristianos nuestra fidelidad debe estar en primer lugar a Dios, y nuestra conciencia debe estar libre para servirle de acuerdo a nuestro entendimiento de la Palabra de Dios. Jesús recriminó a los fariseos que ponían las tradiciones de los hombres por encima de la Palabra de Dios "Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a las tradiciones de los hombres" (Mc 7.8) y en el versículo anterior dice: "pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres". Todos estamos sujetos a este mandamiento, por ser evangélicos podemos caer bajo el peso de la tradición, deshonrar a Dios adoptando puntos de vista humanos y tradiciones que no tienen lugar. El único antídoto contra eso es el estudio sincero de la Biblia, en oración, y pidiéndole a Dios el valor de cambiar nuestras metas y preferencias personales, aunque esto suponga cambiar de opinión y reconocer que nos hemos equivocado.
Como cristianos evangélicos podemos pensar que estamos libres de la tradición, que eso sólo afecta a las iglesias de Roma, las Ortodoxas, o sectas fundadas por hombres carismáticos, es un error. A veces he visto con toda claridad cómo hermanos que profesan fe en la palabra de Dios, se acomodan a criterios del tipo "siempre se ha hecho así" por pura PEREZA a la hora de investigar en la Biblia qué es lo que se dice acerca del asunto debatido. Cosas tan perentorias y bizarras como el horario de las reuniones o el orden que deben llevar, son cosas que parece que llevan la aprobación de la tradición de los años y por eso ya nadie las puede cambiar. Sólo el estudio de la Biblia nos puede hacer salir de esas costumbres muertas, el estudio en oración, con la ayuda del Espíritu Santo y un celo vivo por Dios.
Pulsa aquí si deseas ir a:
Página principal - o aquí si deseas ir al menú de los Diarios.