Lunes, 15 Noviembre de 1.999.
BUENOS REGALOS.[
Lo que te presento a continuación son las notas de un mensaje que presenté en una cena que mi iglesia preparó para amigos no cristianos (esto fue en Octubre, lo acabo de desenterrar de un diskette): Para los hermanos de Sevilla: como podéis ver la ilustración está inspirada en una predicación de Timoteo Glasscock, no me gusta hacer plagios, que como dice Carlos Morris: es pecado- y tiene razón.]17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. (Stg 1.17)
Las cosas buenas de la vida ¿de dónde proceden? de Dios.
Regalos perfectos. Don perfecto. Un Dios perfecto da regalos perfectos.
Padre de las luces (¿qué?).
No hay mudanza, ni sombra de variación. Su firme propósito de bendecir al ser humano no ha cambiado.
Pensemos en la naturaleza de las cosas.
Los distintos sabores. Dios podría haber creado un solo sabor, o hacer que nos alimentáramos de píldoras (como los astronautas).
Los colores. Dios podía haber creado un Universo en blanco y negro. ¿Por qué no? A Él le daría igual. La diferencia es que Él es un ser amoroso.
Los olores y aromas. Cuando vuelvo a casa todas las vecinas de mi barrio (me da la sensación) que abren las ventanas de sus cocinas y me regalan exquisitos aromas. Dios podría haber prescindido de esto. Pero Él nos ama y ha querido crear cosas sólo para que las disfrutemos y le demos gracias.
La música. ¿Os imagináis un mundo sin música?. ¿Por qué Dios nos ha dado un sentido musical?, no es útil, ¿para qué sirve?, pero ¿os imagináis cómo sería la vida sin música?. De todas las religiones, la más musical de todas es el cristianismo, la que más esfuerzos ha hecho por componer, y de la que han salido músicos excelentes. El creyente, el cristiano encuentra en la música el medio por el que puede expresarle a Dios su amor, sus deseos de adorarlo por sus bendiciones.
Pensemos en el único don perfecto.
Todo lo que hemos dicho: olores, sabores, colores, música (y otras cosas más) son cosas excelentes que alegran la vida, y están bien si consideramos las cosas en un nivel horizontal. Pero si eso fuera todo, no estaríamos hablando de un regalo perfecto, porque le falta algo.
Puedes disfrutar de colores, sabores, etc... pero siempre tendrás la sensación de que nunca hay suficiente, de que falta algo más, de apuntar a algo más alto, de haberte limitado y encerrado. Falta una perspectiva eterna de las cosas.
A los condenados a muerte les dan una última comida, lo que ellos quieran pedir. No creo que disfruten mucho esa comida. Saben lo que les espera dentro de poco. Estas buenas cosas de la vida, serían un cruel regalo de parte de Dios si luego nos esperara una condena.
El regalo que Dios nos ha dado es una puerta abierta a la vida eterna (piénsalo por un momento, ¡vida eterna! una vida sin fin, una vida con V mayúscula). Esta oferta es una oferta de reconciliación. ¿Reconciliación con quien?, ¡con Dios!, el hombre ha perdido el máximo disfrute de la vida, porque ha roto su relación con Dios, que es la fuente de toda bendición y vida. Nuestra desobediencia, nuestra independencia, le ha declarado la guerra a Dios, y nos ha hecho apartarnos de Él. Lejos de Él estamos lejos de la única fuente de felicidad y plenitud.
Dios nos ha tendido una mano. Esa oferta es su Hijo: Jesús. Se hizo hombre, y murió en la cruz, un sacrificio inocente por nuestros pecados. El justo pagando por los pecadores.
Este es un regalo que tienes que recibir. Recibirlo quiere decir que reconoces que esto tiene que ver contigo, que reconoces que te has apartado de Dios y que quieres que Jesús sea tu Salvador y tu Señor, el regalo de Dios perfecto, la oferta de reconciliación.
Este es el máximo regalo, más que las cosas que cualquier sabor, olor, o color: una relación con Dios por medio de Jesucristo.
Miércoles 17 de noviembre de 1999
¡EN GUARDIA!
Así es como estamos las personas: en guardia. Y no hay mejor lugar que el metro para darse cuenta de esto. Un empujón, un malentendido, y.... ¡bum! explota todo lo negativo que llevamos dentro. Y es que, como me decía una compañera de trabajo, parece que estamos esperando a que nos digan algo para saltar.
Hay algo que anda mal en el ser humano. Algo que nos afecta a nuestras relaciones con los demás, con nosotros mismos y (por supuesto) con Dios. Estamos irritables, nuestra mente tiende a pensar en lo negativo (de dos cosas malas siempre nos pensamos la peor) y nos cuesta vivir en paz con los demás. Es como cuando alguien está enfermo y está cansado e irritable. Nosotros estamos enfermos de pecado. Sus terribles consecuencias envenenan nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro mismo entorno. ¡Incluso con nuestra propia familia que es el círculo de personas que más amamos sufre las consecuencias de nuestra actitud envenenada y enferma!.
Si te das un paseo por la red, o por cualquier librería, verás que se aportan multitud de soluciones a este problema, he aquí unas pocas:
Bueno, no quiero quitar mérito a estas cosas, comer de forma saludable es formidable, lo mismo que hacer ejercicio, la actitud mental positiva es algo de lo que (con ciertos límites) nos habla la Biblia y practicar la relajación, pues bueno, depende de lo que entendamos por relajación no está mal (algunos la practican justo en la mitad de una predicación, entornan un poco los ojitos, dejan la boca entre abierta y ¡a volar!).
Pero el centro de todo este asunto es que si nuestra relación con Dios anda mal, entonces todo andará mal. Al principio de todo al hombre le iba fenomenalmente bien, vivía en un entorno agradable, su relación con su esposa era inmejorable, y la misma naturaleza se le sometía, su relación con Dios se fue a pique y: su entorno se volvió hostil, su esposa lo incitó a lo malo, y la naturaleza se le rebeló.
No quiero decir que si tienes paz con Dios todo andará bien. No mientras sigamos en este mundo tan corrompido. Pero al menos no te afectará de la misma manera. No es que te quedes alienado de la realidad, sino que te darás cuenta de la verdadera realidad de las cosas, de su naturaleza transitoria, y de la firmeza de las promesas de Dios. O por decirlo bíblicamente, si Dios es tu refugio no temerás aunque la tierra sea removida, aunque los montes se vayan de cabeza al mar, aunque tus enemigos te hagan burla y aunque tu carne gima de dolor y tus ojos se llenen de lágrimas, porque ciertamente hay un futuro, y tu esperanza no será frustada.
Paz con Dios es paz contigo mismo, y con tu entorno. Y si quieres comer verduras, mejor que mejor.
Jueves 18 de Noviembre de 1.999.
MI VISION PARTICULAR DEL ESTADO ETERNO.
Y vosotros diréis: vaya racha, o no escribes nada, o lo escribes todo seguido. La verdad es que no es tanto el tiempo que me queda. Con esto del matrimonio tengo que reorganizarme completamente, y es que son muchas cosas las que quiero hacer al cabo del día, y ¡no puedo hacerlas todas!, también es cierto que suelo desperdiciar mi valioso tiempo. Esta semana tuvimos el Lunes un acto evangelístico en el Palacio de Congresos de la Comunidad de Madrid, cantaba Juan L. Guerra, Marcos Vidal, y varios futbolistas creyentes dieron su testimonio. Dicen que estuvo bien, y digo dicen porque los que llegamos tarde nos quedamos fuera: el aforo estaba completo, y por lógicas razones de seguridad no se podía permitir que se llenara hasta los topes. Luego, la clase de Apologética y sectas que suelo tener el Lunes pasó al Miércoles, y los Jueves es cuando tenemos la célula (reunión en casa), a eso súmale que este Domingo tengo la clase de escuela Dominical (vamos a hablar de Juan 4, Jesús y la samaritana).
Lo que os voy a compartir es top secret (es un decir), yo lo catalogaría como profecía ficción, o sea, un modo muy particular de especular sobre las profecías bíblicas acerca del estado eterno (me refiero a los nuevos cielos y nueva tierra). Es un tema que me encanta, y puede que haya hablado con alguno que otro sobre esto. El mandato de la Biblia es no ir más allá de lo que está escrito (1 Co 4.6), por eso dejo bien claro que lo que voy a exponer aquí es mi visión particular de lo que leo en la Biblia, como opinión mía pienso que es acertada (claro, ni no no pensaría eso) pero me doy cuenta de que puedo estar equivocado en algunos puntos, y una cosa que es segura, la realidad del estado eterno supera en gloria todo lo que nos podamos imaginar.
Si queréis leer algo bueno y fiable sobre este tema (además de la Biblia) os recomiendo que leáis el libro de Ivan Barchuk "Comentario del libro Apocalipsis", o el enorme volumen de D: Pentecost "Eventos del Porvenir" (soy sincero: yo no me lo he leido entero), o un librito fenomenal de D. B. Long "El horario de Dios" que habla de las profecías de Daniel. Eso es de lo mejorcito que he encontrado, también ha salido un libro de Tim LaHaye que se llama "No temas a la tormenta", pero que sólo toca el tema del rapto pretribulacional, muy documentado y convincente. Y por supuesto, hay dos cursos de Emaús (creo que los dos son de Guillermo McDonald) uno es sobre el libro de Daniel y otro sobre el de Apocalipsis. Creo que esa es toda la bibliografía que puedo aportar sobre este tema. ¡Ah!, se me olvidaba, tengo los juegos completos de las predicaciones de Eric Bermejo sobre el reino de Dios, así como 13 cintas de David Gooding que son una delicia (yo diría que son caña de lomo, espiritualmente hablando, claro) .Entro de lleno en el tema.
¿Qué es lo que piensa la gente del estado eterno?, popularmente se pinta a un viejito montado en una nube, rodeado de angelitos infantiles con arpas. Vamos, un lugar tediosos y aburrido. Los místicos (mayormente católicos) lo describen como la visión extática de Dios, o la visión beatífica de Dios, un estado de éxtasis perpetuo del alma que queda absorta en la contemplación de la Divinidad (Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y otros místicos de la época). ¿Cómo lo pinta la Biblia?, ¿qué podemos deducir de lo que se dice?.
Primero, la Biblia habla de una resurrección. No se dice para nada que vamos a ser una especie de espíritus, o columnas de vapor que van a andar. Vamos a resucitar físicamente. Quiero decir, vamos a tener un cuerpo con el que poder abrazar, saltar o correr, si quieres hacerte una idea de cómo va a ser piensa en Jesús resucitado, Él es el primero en resucitar (primicias de los que durmieron). Lo que para algunos no está claro es si vamos a resucitar con el mismo cuerpo o con otro. Yo creo que con otro, Pablo dice "
Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual." 1 Co 15.42. Bueno, alguno dirá "¿has visto?, ¡dice cuerpo espiritual!, luego seremos espíritus!". Vamos por partes. Primero: habla de cuerpo. Por lo tanto es un cuerpo. El adjetivo "espiritual" se refiere a la cualidad del cuerpo, es un cuerpo sometido a Dios, no hay corrupción ni pecado, no es como nuestra carne: débil, inclinada a la pereza, comodidad y rebeldía a Dios. Los estudiosos dicen que es la misma palabra ("espiritual") que se usa cuando Pablo habla del "hombre espiritual" (es decir, el hombre guiado por el Espíritu Santo) 1 Co 2.15.Las posibilidades de ese cuerpo. Las palabras que la Biblia usa para describir ese cuerpo son: incorrupción, gloria, poder, espiritual. Vamos a analizarlas:
1. Incorrupción. Este cuerpo no está sujeto a la ley del pecado y de la muerte. No hay enfermedad, vejez, dolor, que lo hagan mermar. Esto es un gran consuelo.
2. Gloria. Estoy plenamente convencido que será un cuerpo hermoso. Como creación de Dios no manchada ni envilecida por el pecado este cuerpo sera un hermosa creación de Dios, su gloria hará que el mejor de los cuerpos que ahora vemos sea una triste caricatura de lo que ha de venir.
3. Poder. Ahora estamos sujetos a una infinidad de limitaciones. Un ejemplo: si yo quiero ser un consumado violinista debo pasar por un dificultoso aprendizaje que me llevará años, horas largísimas de prácticas y dolorosos ejercicios. Con todo, dudo seriamente de que yo fuera un violinista poco más que mediocre dada mi escasa aptitud musical. El nuevo cuerpo será un cuerpo sin limitaciones, ahora yo soy casi incapaz de ser un matemático todo el BUP he suspendido las matemáticas. Como hombre resucitado seré capaz de "pillar al vuelo" cualquier complicado problema, aprender tan rápido que ni el más superdotado de este planeta sería capaz de seguirme, y lo que es mejor ¡con toda seguridad incluso disfrutaré de las matemáticas!. Piénsalo.
Hay otras limitaciones, son las limitaciones físicas. De novio tenía que hacer 1200 kilómetros todos los fines de semana para ir a ver a la que es ahora mi esposa. Cuando resucitemos seremos capaces de estar en el lugar que queramos con tan solo pensarlo. Igual que hizo Jesús cuando resucitó. Por ejemplo, Él entró en el aposento alto estando cerradas las puertas, ¡no había limitaciones para su cuerpo!.
Ahora, permíteme que deje volar mi imaginación un poco. Con mis 27 años, dispongo de poco tiempo para entrenar, eso lo noto. Mi resistencia es menor, mi flexibilidad, mi fuerza. Y con el paso del tiempo será peor. Pero cuando resucite, ¿cómo de rápido podré correr?, ¿qué tan fuerte seré?, ¿cuantas limitaciones- si es que las hay- tendré?.
4. Espiritual. Tengo una lucha constante dentro de mí. Esa lucha me deja descorazonado y decepcionado conmigo mismo. Muchas veces me pregunto, ¿qué clase de cristiano soy?. A veces pienso que estoy bien fuerte, he estado orando, estudiando la Palabra y sirviendo al Señor, y en mi orgullo y necedad voy y caigo. Y esta lucha no parece terminar. Llevo casi ocho años de creyente y sigo luchando cada día, crucificando mi carne, y a veces siendo crucificado por mi carne. Anhelo vivir una vida totalmente cerca del Señor, obedeciendo como algo natural, anhelo dejar esa pelea en la que me descubro deseando cosas contrarias a las que Dios quiere para mí. Cuando resucite disfrutaré de todo esto. Hoy tenemos las promesas, las disfrutamos, pero entonces se manifestarán plenamente, ahora la ley de Dios está en mi corazón, pero mi carne lucha contra ella, entonces no será así. POdré amar al Señor mi Dios con todo mi corazón, con toda mi mente y con todas mis fuerzas. Será lo normal. ¡Qué gozo poder disfrutar de la plena redención!, ¡que ganas tengo de vivir libre de este cuerpo de muerte!.
Esto lo decimos en cuanto a nosotros. Pero, ¿qué podemos decir del entorno?. Dejando atrás el milenio (ademas, me consta que algunos hermanos preteristas están leyendo mi página), me voy a centrar en los Nuevos Cielos y Nueva Tierra.
Tomemos un punto de partida: una nueva humanidad, un ejército de hombre y mujeres resucitados gobernados por el mismo Dios. Hombre y mujeres que disfrutan de nuevas capacidades. Un entorno de prosperidad sin igual. No habrá gasto de armamento (eso ya es una auténtica fortuna), no habrá gastos en hospitales, médicos, enfermeras, medicinas, porque ¡no habrá enfermedades!. No habrá desigualdad social, tendremos a un gobernante justo y equitativo: Dios mismo gobernará la tierra y los santos serán co-regentes con Él (no todos tendremos las mismas responsabilidades, habrá grados de responsabilidad en la administración del reino de Dios).
Vamos un poco más lejos. Habrá mucho que construir, el conocimiento será mayor, las posibilidades creativas del ser humano serán elevadas a lo que ahora no podemos ni imaginar. Pienso en construcciones gigantescas y hermosas, parques naturales llenos de todas las especies animales a los que podremos acercarnos, tocar y jugar con ellos.
Pienso en un desarrollo del arte sin igual, podremos disfrutar mucho más intensamente de la música, de la voz humana, y todo para la gloria de Dios, porque el tema principal de cada obra musical, de teatro, de cine, etc.... será la gloria eterna de Dios, los ángeles estarán muy complacidos de ver que criaturas caidas como nosotros estaremos completamente restaurados y creados en Cristo para la alabanza de la Gloria de Su Gracia.
D.M Continuará.
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