Diciembre 2.003.
¡Uau!, cuánto tiempo sin escribir nada en la más pretenciosa sección de mi página. Poco a poco ha ido creciendo, sobre todo, alimentándose con las predicaciones que cada mes, los pacientes hermanos de mi querida iglesia han ido recibiendo, y con algún estudio que he ido añadiendo al margen de esos mensajes. Durante este tiempo ha sido una satisfacción ver como hermanos "anónimos" leían fielmente mi página, y tiempo después me lo han dicho (nota a recordar: debería poner un contador, aunque sólo fuera para aumentar mi vanidad). Hermanos de distintos sitios de España, y de fuera de España, amigos católicos (como el sacerdote de la página apologetica.org que pone mi testimonio, a pesar de sus comprensibles reservas)..... le pido al Señor que Él sea conocido, y que estas líneas sean un estímulo para creyentes y no creyentes (sobre todo aquellos que no "sois" evangélicos, ni católicos, ni nada de eso, pero que tenéis hambre de Dios)..
Estas navidades, como siempre, he querido esforzarme por meditar en el propósito de la venida del Hijo de Dios a este mundo, lo cierto es que lo que más me ha ayudado es una obra de teatro que hicimos en la iglesia, acerca del sentido de las tradiciones navideñas, y cómo, inicialmente, estas se referían a Cristo en su primera venida, conocer esto me ha ayudado a entender un poco mejor la fiesta que nosotros llamamos "Navidad". ¿Por qué no meditar en los primeros capítulos de los evangelios especialmente estos días?.
Los regalos. Je, me encantan los regalos que he recibido estas fiestas (aunque me quedan algunos por recibir de mi familia), mi mujer me ha regalado una web cam (que ya estoy empezando a usar) y un comic book "Watchmen" que es una verdadera gozada, lo leí en 3º de BUP (Bachillerato o High School, amigos de ultramar) de un tirón, fascinado, y ahora, muchos años después, puedo volver a leerlo, ¡gracias tesoro!. Pero, ¿qué nos recuerdan los regalos?, ¿no nos recuerdan que nuestro Dios nos amó tanto que nos dió el mayor regalo de Navidad, su unigénito, Jesús?. Este es el mayor regalo, ahora, cuando hacemos un regalo debemos tener esto en mente, es Jesús nuestro verdadero regalo, y todos los regalos, aunque preciosos, no son más que pálidas sombras temporales en comparación con el verdadero regalo, inmerecido, eterno, de nuestra bendito Señor Jesucristo, a quien sea toda la gloria y honra. Tal vez, al recibir cada regalo, deberíamos cerrar los ojos y darle gracias a Dios por su Amado Hijo.
Mi pensamiento estas navidades está, además, con mi familia, mi madre y mis hermanos, a quienes no he podido ver en estas fiestas (al menos no a todos), y también con hermanos queridos que estas navidades están lejos de sus paises y de sus familias, como mis queridos hermanos Andy y Lisi (no sé si estáis leyendo esto, ¡feliz navidad, amigos, os recordamos!), los hermanos de Ecuador que hay en nuestra iglesia (el Señor os prospere en todos los sentidos, y que Su compañía os consuele estas fiestas). Celebrar la navidad con gente tan distinta, pero hermanos en la fe, es un bendito privilegio, en ese sentido (perdonadme que divague y salte de un tema a otro) el culto de navidad fue particularmente especial, lo cierto es que lo que es disfrutarlo no lo disfruté al 100%, por los agobios de la preparación, la organización, etc.... a Dios gracias fue una enorme bendición, y ahora, ya pasada más de una semana, puedo "rumiarlo" y saborearlo, con verdadero deleite. Somos una familia, una familia de fe, y nos dolemos juntos, nos gozamos juntos, caramba, si eso no es navidad, nada lo es, saber que pertenecemos a un mismo Dios, que juntamente somos adoptados hijos, ¡gracias Jesús!. (Oye, esto no quita que cada uno de nosotros tengamos nuestras familias de sangre, igualmente preciosas), pero la belleza de la familia espiritual es singular, ¿quien, sino Dios, puede adoptar un pueblo de distintas razas?, bendito misterio, que los gentiles participemos de la ciudadanía celestial. Jesús, Tú lo hiciste posible, te doy las gracias por mi familia en la fe, a los que quiero con todo el corazón. Mirad, ¡Dios hace habitar en familia al huérfano y a la viuda!, esto también es la Gracia de Dios por Jesucristo y su sangre. No, no me deis sucedáneos del evangelio, no me deis jugar a religión envangélica, no cambio por nada a mi familia de la fe, mis preciosos hermanos y hermanas.
¡Cuantas cosas ganó Jesús en su primera venida, en su muerte y resurrección!. Eso es el todo del hombre, porque Cristo, al entrar en nuestro mundo, en la esfera humana, entró sanando la raza humana, y la misma creación lo recibió. Cuando llegó a este mundo, entró: llenó de Gracia y de Verdad. Es Dios entrando en Su creación, un misterio enorme, el Creador entrando en su creación...... debo ser demasiado humano, no lo entiendo, ¿podría un hombre entrar en un cuadro que ha pintado?. Ahora, esta creación tan corrompida, tan sujeta a la esclavitud y la maldad del pecado, se conmovió al entrar la luz pura de Dios, porque Cristo, aun humano y velado, entró en la pureza y santidad de Dios. Sanaba, y hablaba palabras que sanaban corazones y enderezaban vidas torcidas por el pecado. La cruz fue la estocada final al pecado y a Satanás, el golpe de muerte, la resurrección y la ascensión, la victoria y la aceptación de Dios de esa ofrenda de paz por los escogidos, la efusión del Espíritu Santo el acontencimiento que dió lugar a la era de la Iglesia, que es Cristo presente en este mundo. Otra vez, y ahora todos juntos: ¡UAU!.
Espero estas navidades no hacer demasiadas cosas por mí mismo, ni andar en mis pensamientos, ni en mis planes, sino en Dios, si os digo la verdad, no sé muy bien cómo (no os creáis que por ser pastor de una iglesia, la ciencia infusa me cae del Cielo), pero se lo he pedido a Papá, "dame el andar contigo este año, dame el conocerte y vivirte, dame el disfrutarte segundo a segundo, dame el desear lo que Tú deseas". Y deseo lo mismo para vosotros.
¡AH!, y pensad en términos de Dios, ¡este va a ser el mejor año de nuestras vidas!, vamos a ver la abundancia de Dios en nosotros, porque ¿quienes somos nosotros?, ¡somos Su Iglesia, la cual Él compró con Su sangre!, somos Sus escogidos, sus amados, sus bendecidos, sus protegidos, ¿cómo no nos dará con Cristo todas las cosas?, si Dios nos entregó lo más grande de todo: que es Jesús, el resto de cosas son pequeñas. ¡Confía, amigo!, Dios te va a bendecir este año sin medida, podrás conocerlo mejor, y verás Su mano amorosa en cada momento. ¡Gracias a Dios!.
Tu hermano y consiervo, Julio.