Cómo
vivir la vida cristiana. Ef
4.25-32.
Idea central: Vivamos nuestra nueva vida en Cristo: hablando la verdad, evitando la ira, compartiendo y edificando a otros.
Introducción: En la semana pasado se
nos enseñó que teníamos que dejar nuestra antigua manera de vivir. Hoy vamos a
ver CÓMO podemos andar en esa nueva vida. El cristianismo es un estilo de
vida, no se nota en la ropa., pero sí en la manera que tenemos de entender
el mundo y de comportarnos. Vamos a ver cómo es el estilo de vida cristiano.
1.
Hablando la
verdad. V.25.
-Siendo sinceros: La
mentira es intentar hacer creer a otros algo que no es real. Cuando Ananías y
Safira mintieron a los apóstoles quisieron hacer creer a todos que habían
ofrendado todo el dinero de la venta de una finca.
Para ser sinceros tenemos que vivir
cerca del Señor. Sólo al estar acostumbrados a estar en la presencia del Señor
en oración podemos ser sinceros.
-Rompiendo
hábitos mentirosos: Los indios dicen que dentro del corazón hay como un
puñal, cuando mentimos gira, de forma que cuando más mentimos menos nos duele.
Es un vicio que nos puede esclavizar.
Cómo romper ese vicio. Hay que
arrepentirse (reconocer la maldad que hay en la mentira y cómo ve Dios la
mentira), y hacer un esfuerzo consciente por decir la verdad, pidiendo la ayuda
del Señor.
-Siendo
auténticos: Ser auténtico es no intentar aparentar algo que no somos. No
dice “desechad las mentiras”, sino “la mentira”. No sólo son las mentiras que
decimos, sino las que vivimos, los autoengaños, dar falsas apariencias.
Para ser auténticos tenemos que
perder el temor a que los demás nos rechacen como somos.
La mentira y la falsedad puede ser
detectada por la gente que nos visita y ser un freno a la evangelización.
La Palabra de Dios nos puede ayudar
a vencer la mentira: de la misma manera que la luz aparta las tinieblas.
Memorizando textos que nos ayudan a ver las cosas en su justa medida, leyendo
la Biblia de forma consecutiva.
Aplicaciones: ¿Soy capaz de
descubrirme a mí mismo en una mentira, mintiendo o exagerando las cosas? - ¿Hay
alguna causa que justifique la mentira? -¿Cómo la mentira puede dañar la
congregación?.
2.
Evitando la
ira. V.26-27;31-32.
Ø
-Versículo 26. Controlando la ira en lugar de que la ira
nos controle.
-¿Es
lícita la ira?, ¿es pecado?. La ira NO es pecado. La ira es una emoción como
otra cualquiera. Pero se puede convertir en pecado si no es una emoción
controlada, si perdemos el control se convierte en pecado, y las consecuencias
pueden ser desastrosas.
-Podemos
ver en distintas situaciones a Jesús airado:
Jn 2.13-16 Cuando echa a los mercaderes del templo, expulsa a la gente, a los
animales, vuelva las mesas de los cambistas y cuando llega a los que tenían
palomas (en vez de tirar las jaulas) les pide que las quiten.
Sal 34.16
“La ira de Jehová es contra los que hacen mal”.
Mc 3.5
Cuando va a curar al hombre con la mano seca dice: “mirándolos alrededor con
enojo, entristecido por la dureza de sus corazones”.
-Podemos
airarnos contra el pecado, las injusticias, pero debemos actuar con dominio propio
y sentido común. Muchas veces santificamos nuestra ira, pero eso es una excusa
para nuestro pecado.
-¿Cómo
saber cuando nos estamos pasando?, ¿cómo saber que la ira se nos está yendo de
las manos?. Cuando se hace de noche y
seguimos enfadados. La ira es un veneno que cuando se guarda cerrado estalla.
-El
enojo hace el trabajo del diablo. Si permitimos que la ira, el resentimiento,
etc... nos controle, vamos a ponernos a colaborar con Satanás sin darnos
cuenta. Vamos a hacer daño a otros, a poner dificultades en el crecimiento de
la iglesia.
Ø -Versículo 31. Cortando la secuencia
decadente de la ira.
Amargura—enojo---ira---gritería---maledicencia---toda
malicia.
-Amargura.
Lo primero es la amargura: amargura es lamentarte en silencio tus heridas, auto
compadecerte. Hay gente que se pasa días y años recordando una y otra vez las
heridas del pasado (los hospitales psiquiátricos están llenos de gente así).
Amargura es no perdonar, es guardar, es tener un resentimiento silencioso.
-Hay
que cortarla porque la amargura es la hermana mayor de una cadena de
calamidades, que viene de la mano del enojo, ira, gritería y maledicencia.
-En
Hb 12.15 dice que cuando no estamos en paz con alguien puede crecer alguna raíz
de amargura y esta contamina a otros. Una raíz es algo que no se ve, la
amargura es igual, no se ve, pero crece y crece, y cuando te das cuenta la has
contagiado a otros.
Aplicación: Cuidado con hablar mal
de otros a alguien, sobre todo si no los conocen bien, pues cuando te hablan
mal de alguien y luego te lo presentan ya estás predispuesto en contra de esa
persona. Cuidado también los maridos y las esposas, influenciáis en la opinión
de vuestro cónyuge.
-Enojo:
La amargura se transforma en enojo, un enfado profundo. El enojo puede matarte,
te puede enfermar, la mente no está diseñada para estar enojada, sino para
estar feliz. En Job 4 se habla del enojo de Jonás con los Ninivitas y con Dios,
porque no los iba a destruir, Dios le pregunta: “¿tanto te enojas Jonás?”, y
Jonás le responde: “¡Mucho me enojo, hasta la muerte!”.
-El
enojo puede matarte, o matar tu amor, o matar tu felicidad, o matar tu
matrimonio, o matar la iglesia.
-En
la película “Pena de muerte” se ve como el enojo de los familiares a los que
han matado hijos termina destruyendo los matrimonios. El enojo cusa daño en
nuestras relaciones, aunque estés enfadado con otra persona.
-Consecuencias
descontroladas: IRA, GRITERÍA, MALEDICENCIA. Es lo que causa una pequeña
raiz de amargura. TODA MALICIA. Todo tipo de maldad. Si dejamos lugar al diablo él puede hacer muchísimo daño.
-¿Cómo
romper la maldición de la amargura?.
v.32.
Perdonando... como también Dios nos perdonó a nosotros. Tenemos que perdonar a
los que nos han herido. Esto es imposible, sobre todo en heridas que han sido
causadas durante mucho tiempo. Es imposible... humanamente hablando.
-Tenemos
que comprender, orar, profundizar, meditar en nuestro corazón acerca del AMOR
DE DIOS. El amor de Dios enviando a Su Hijo a morir por nuestros pecados, a
perdonarnos y reconciliarnos en la Cruz, a traernos de vuelta a su familia y
hacernos sus hijos. Al amor del padre a su hijo pródigo.
-Podemos
orar: “Señor, ayúdame a comprender cuan grande es tu amor por mí y tu perdón,
para que yo pueda amar a otros y perdonarles. Ayúdame a perdonar a otros como tú me perdonaste, y sana mis heridas.”
-Cristo
te quiere sanado interiormente y libre. ¿Lo crees?. Quiere que EXPERIMENTES el
poder de su amor y perdón en tu ser.
-Un
paso más allá de perdonar: ser benignos.
-No
basta con quedarnos en perdonar, Dios quiere que vayamos más allá, y es que
quiere que seamos bondadosos unos con otros, benignos, amables, amigables,
accesibles, simpáticos, disponibles, dispuestos a hacer cosas por los demás sin
que nos lo pidan.
-El
verdadero cristiano/a es un caballero, un amigo, un buen hombre / mujer. Se
interesa más por los demás que por sí mismo. Su vida brilla con el amor de
Jesús.
Aplicación: Podemos meditar cada día
en el amor del Señor por nosotros, y podemos pedirle que nos ayude a
manifestarlo, podemos interesarnos por los problemas de otros, escucharlos,
darles un abrazo, decirles algo agradable, hacer favores, pequeños, grandes....
3.
Compartiendo
y edificando a otros. V. 28-29.
-Compartiendo:
Si somos hijos de un Dios perdonador, debemos perdonar, si somos hijos de un
Dios benigno, debemos ser bondadosos, y si somos hijos de un Dios GENEROSO
debemos ser generosos.
-“El justo
da y no detiene su mano” Pr 21.26. La actitud que se nos pide no es la de “Ok,
me propongo dar tanto al mes, y con eso ya estoy en paz”, sino que dar es algo
natural en nosotros, algo habitual.
-¿Qué es
compartir lo “bueno” (v.28)?. Cuando se trata de dar no solo nos referimos a
dinero, cuando el texto dice “haciendo con sus manos lo que es bueno”, ser
refiere a cualquier cosa buena que nosotros somos capaces de hacer. Hay
personas que se les da bien cocinar, pueden compartir “lo bueno” que ellas
saben hacer, otros son gente hábil (el bricolaje se les da bien), otros se les
da bien cuidar niños, o tienen un coche que ponen a disposición de otros,
¡cualquier cosa buena que tienes o sabes hacer es algo que puedes compartir con
otros hermanos!.
Aplicación
¿Hay algo que se me dé hacer bien y que podría poner al servicio de los demás?,
¿hay cosas que tengo que podría utilizar para bendecir a otros (casa, coche,
dinero, ordenador, etc...)?.
-Edificando:
-Las palabras corrompidas: son palabras podridas, que huelen mal, y que pudren a los demás, la crítica, el rumor, la murmuración, etc.... no debe salir de nuestra boca, ningún tipo de palabra, ni pequeñas ni grandes.
-Palabras buenas para edificación:
1)
Edificar es
compartir, es añadir a la fe de otros, enriquecerlos con palabras de fe que los
fortalezcan espiritualmente.
2)
Para edificar hay
que tener materiales de construcción, tú no puedes edificar una casa sin
ladrillos ni cemento. Para edificar en la fe de otros hay que tener acumulados
tesoros espirituales, riquezas que hemos extraído de nuestra meditación en la
Palabra y de nuestra comunión con Cristo. Para eso hay que tener un tiempo con
el Señor cada día.
Aplicación En la célula hacen falta herman@s que
nos edifiquen con sus comentarios, en la iglesia hacen falta hermanos que nos
edifiquen con su compartir, en nuestras conversaciones hace falta herman@s
que sepan edificarnos, la iglesia no se edifica sólo con predicaciones, sino
con el compartir y el edificar de todos los miembros.