¿VALORAS
Y USAS TUS DONES ESPIRITUALES?.
Introducción:
La Navidad Tiene el encanto. Cuando veía todos los regalos en el salón de mi casa, era fabuloso, al ser familia numerosa, me encantaba ver la variedad de regalos, había regalos para cada uno de nosotros, ¿te gusta recibir un regalo, o varios?. Cristo cuando ascendió te dio regalos, ¿sabes ya cuales son tus regalos?, son dones espirituales, capacidades sobrenaturales que puedes ejercer en la iglesia, como señal de que eres una nueva criatura, por la victoria de Cristo en la cruz, y para la Gloria de Dios.
Idea central: Dios nos
ha dado a cada uno de nosotros preciosos dones espirituales de gran valor, ¿qué
estamos haciendo con ellos, los estamos poniendo al servicio del Señor y para
provecho de los hermanos?.
1.Distintos
dones, un solo Dador. V.7.
1.a. A cada uno de nosotros. Todos
somos distintos, Dios nos ha dado distintos dones. Que tengamos distintos dones
no significa que no haya un solo Cuerpo. Dios ha dotado a Su Cuerpo de una
variedad preciosa, muchas funciones, muchas personalidades, muchos dones,
repartidos a distintas personas.
1.b. La gracia capacitadora. La
Gracia que se refiere aquí no es la de la justificación, sino la Gracia que
dota a cada creyente, lo equipa.
La Gracia nos capacita y nos da todo lo que
necesitamos de Dios para cada situación y necesidad:
Rm 14.4 Nos permite estar firmes. “¿Tú quien eres que juzgas al
criado ajeno? Para su propio Señor está en pie o cae; pero estará firme, porque
poderoso es el Señor para hacerle estar firme”.
Fil 4.13. Nos permite superar cualquier cosa. “Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece”.
1 Tim 1.12 Nos da fortaleza
interior “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús”.
1 Co 3.10. Nos hace capaces de desempeñar nuestros dones. “Conforme a
la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el
fundamento...”.
1 Co 15.10. Nos hace obreros eficaces. “Pero por la gracia de Dios soy
lo que soy”.
2 Co 12.9. Es suficiente en todas las situaciones y necesidades. “Bástate
mi gracia...”.
2 Tim 2.1-6 Nos
permite esforzarnos en nuestro servicio, discipular a otros, sufrir
penalidades, estar apartados del mundo, luchar legítimamente, y trabajar aunque
no veamos resultados.
1.c. Cada creyente recibe una provisión
de gracia para usar sus dones. No solo te da un don, te da el poder para
desarrollarlo de forma eficaz.
-Apoyándonos
en la Gracia de Dios, debemos desempeñar bien nuestro don, BAD vierte
así Rm 12.6,7: “Dios ha concedido a cada persona el don de realizar BIEN
cierta tarea... Si posees el don de servir a los demás, sirve bien. Si eres
maestro, sé un buen maestro...”
-1
Pe 4.10,11 “Cada uno, según el don que ha recibido, minístrelo a los otros,
como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla,
hable conforme a las palabras de Dios... para que en todo sea Dios
glorificado”. Cuando usas tu don, es Dios quien está haciendo ese trabajo,
quien está bendiciendo a otras personas, llegándose a ellos.
-Debemos procurar que nuestro
don sea para provecho de otros (1 Co 12.7 “Pero a cada uno le es dada la
manifestación del Espíritu para provecho”). Cada don es una manifestación
del Espíritu de Dios, por tanto, queda fuera el orgullo o el prestigio
personal, y debemos evitar la admiración a ciertos hermanos ya que es Dios
Quien está detrás de ellos y en ellos obrando.
-No debemos atemorizarnos por el pánico a hacer lo suficiente bien nuestro don. Se ha dicho que “el diablo, a quien no puede parar lo acelera”. A lo peor tú eres de los que se queda paralizado por el pánico a no usar adecuadamente su don. (En OM George Verwer, cuenta que en los territorios de misión hay tanta falta de maestros, que mecánicos cristianos han tenido que ejercer como maestros).
1.d. No hay creyente sin don. La
gracia se manifiesta en dones del Espíritu. No existe el creyente que no tiene
don o dones.
-En
una ocasión un joven le preguntó a un pastor ¿por qué él no tenía ningún don?,
el pastor le respondió, tú mismo eres un don para Dios.
-Un
hombre dijo: “No me preocupa si tengo suficientes dones, lo que sí sé es que
tengo al Dador de los dones”, tú puedes tener cualquier don que quiera darte
Dios.
-Sólo deberíamos desempeñar las funciones
para las que hemos sido capacitado. Si Dios te da un don determinado, no te
empeñes en hacer otras funciones para las que has sido capacitado. Por ejemplo:
cantar.
-Los no creyentes no deben usar sus talentos
naturales en sustitución de los dones que no tienen. Los dones son para que los
usen los creyentes para provecho de la iglesia (o en el caso de algunos dones,
también para provecho de los de afuera).
2.La
razón por la que se dan los dones. V. 8.
2.a. El contexto bíblico: un vencedor que
reparte dones. Nuestro texto es una cita del Sal 68.18 “Subiste a los
alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres”. En el
mundo antiguo, cuando un general ganaba una batalla, repartía entre sus
capitanes y sus soldados el botín de guerra, por eso muchos se hacía soldados
en el mundo antiguo, para enriquecerse.
El
Sal 68 habla del arca de Dios, que representaba a Cristo, y también la victoria
de Dios. El arca era llevada a las batallas, Moisés, en Nm 10.35: “Cuando el
arca se movía, Moisés decía: Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus
enemigos”. En el Sal 68 el arca que sube al monte de Sión es un tipo de
Cristo ascendiendo al cielo, y dando dones a su Pueblo.
2.b. Los dones son un resultado de la
glorificación de Cristo. En Fil 2.9 se dice que Cristo fue exaltado hasta
lo sumo, y que recibió el Nombre que es sobre todo Nombre. Allí ejercita su
señorío repartiendo regalos a su ejército (que es la iglesia).
2.c. ¿Qué significa que llevó cautiva la
cautividad?.
-Cristo,
en la cruz, venció sobre los principados y potestades, Satanás y sus ángeles.
Col 2.15: “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió
públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.
-La
humanidad está cautiva del pecado y esclavizada a Satanás (Heb 2.14,15; Ef
2.2,3). No sólo derrotó al diablo, sino que le quitó a estos esclavos que él
tenía y los hizo libres (Como cuando en 1 Sm 30 Amalec saquea Siclag, que era
la ciudad donde estaban David y sus hombres, y hacen cautivas a las mujeres y
todos los que estaban allí, David no solo derrota a Amalec, sino que libera a
estos cautivos).
-Pablo
mismo comienza esta sección de Efesios con las palabras: “Yo pues, preso en
el Señor” (4.1).
-Is
53.12: “Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes
repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado
con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los
transgresores”. Esta profecía nos lleva al último punto, el precio que
Cristo pagó por los dones.
3.El
precio de los dones. V. 9,10.
3.a. El descenso de Cristo Para poder
entregar dones y dar hombres a la iglesia, Cristo tuvo que descender primero.
Pero, ¿a dónde descendió, y qué quieren decir las partes más bajas de la
tierra?.
-La
misma verdad del “descenso” se encuentra en Fil 2.5-8. ¿Por qué fue un
descenso?, fíjate lo que dejó Cristo, nada más que el Cielo, se encarnó, es
decir, tomó la naturaleza humana, y siendo hombre, se humilló a sí mismo:
obedeció y por lo que padeció aprendió obediencia (Heb 5.8).
-No
sólo “descendió” del Cielo, sino que vino a morar en las partes más bajas de la
tierra, a Galilea, la zona más despreciada por los judíos, dice Mt 4.15 “Galilea
de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los
asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció”.
-Y
no sólo eso, sino que Cristo se humilló adoptando la posición más baja que
ningún ser humano haya tenido, fue hecho maldición, Gal 3.13: “Cristo nos
redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición”.
3.b. La ascensión de Cristo. Tras su
“descenso” fue exaltado y ascendió a la posición de MAYOR gloria, y es desde
esta posición desde la que entrega los regalos (dones) y da una provisión de
hombres a la iglesia.
-Lee
otra vez Is 53.12: “Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los
fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte,
y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y
orado por los transgresores”.
-Cristo
se ha ganado el derecho de propiedad de la iglesia, Él es cabeza de la iglesia
porque la iglesia la ha ganado Él, la ha rescatado Él, y la ha comprado Él Él
no sólo es la Cabeza de la Iglesia, sino que va a serlo de la nueva creación,
tendrá en todo la primacía, el Gobierno y el Poder.
-No
servimos a ningún dios mediocre, servimos al Cristo que lo llena todo y que
está por encima de todo. La Iglesia es victoriosa porque Cristo es victorioso.
Cuando los apóstoles, estando en una barca con Jesús temieron por la tempestad,
el Señor los reprendió “¿Por qué teméis, hombres de poca fe?” (Mt 8.26),
se olvidaron 1º que Jesús estaba con ellos, y 2º QUIEN era el que estaba con
ellos (el Todopoderoso Dios Creador).
¿Tenemos
nosotros temor como ellos cuando vienen dificultades en la iglesia?, Jesús,
“que también subió por encima de todo para llenarlo todo” está al control de la
situación. Gobierna los corazones de los hombres (aun de los que no creen), las
situaciones, todo.
Aplicaciones
-Se te ha entregado algo muy valioso. Fue el
precio de la venida de Jesús, sus padecimientos y su exaltación. ¿Cuidas o
descuidas tus dones?. ¿Cómo cuidar nuestros dones?, 1) usándolos, 2) usándolos
en el poder de Dios, es decir, en continuo contacto con Él, 3) aprendiendo a
desarrollarlos, p ej, si tu don es la música, estudia y practica.
-Si desconoces cual es tu don, ¿qué puedes
hacer?. 1) Orar para que el Señor te muestre cual es tu don, 2) Servir al
Señor, la mejor manera de conocer tus dones es comenzar a servir, trabajando en
distintas áreas verás claramente cual es tu don, 3) pide el consejo de hermanos
maduros.
-¿Te apoyas en la Gracia o sólo en la
confianza en ti mismo?. Apoyarte en la Gracia de Dios es depender de Dios,
tener continuo contacto con Dios, si estás usando tus dones no debe pasar un
solo día en que no tengas un tiempo con el Señor y estés andando en santidad.
-Evita el orgullo. Es sumamente fácil caer
en él, los dones son regalos que Otro te ha dado. Muchas veces confundimos
madurez espiritual con dones, y no tienen nada que ver. Por ejemplo, pensamos
que si predica tan bien, o que sirve tan bien en la iglesia, debe ser un
creyente extraordinario, pero por dentro su vida puede estar llena de envidia,
egoísmo, orgullo, inmoralidad, avaricia, y todo tipo de pecado.