Gn 27.41-28.9


Lecciones sobre la venganza y la obediencia


Introducción: Las relaciones personales son el centro de gravedad y el caballo de batalla de todas las personas, la mayoría de nuestros conflictos y angustias proceden de las relaciones con otras personas. En el estudio de hoy veremos cómo podemos manejar las injusticias que creemos que sufrimos, dominar la ira, los deseos de venganza y aprenderemos la importancia de la obediencia


Venganza. (27.41 y ss)


-Esaú estaba enfadado con su hermano Jacob, se sentía engañado (aunque él se dejó engañar y despreció la primogenitura, sentía celos de su hermano, quería vengarse) vemos en él varias actitudes que debemos evitar:

a) Alimentar la ira con fantasías. Él se consolaba con la idea de matarlo, lo único que le traía cierta "paz" era imaginarse que lo mataba (v.42).

Las fantasías ¿son inofensivas?, no. El primer paso a la hora de cometer un pecado es tener fantasías, cometerlo en nuestro pensamiento para aliviarnos, luego dejamos de sentir ese alivio y lo cometemos.

b) El espíritu revanchista. Esaú nada podía hacer en relación con la bendición de Isaac. Podía aceptarlo y conformarse, alegrarse porque a su hermano le iba bien. Pero no hizo así.

¿Qué es la envidia?. Tenía un profesor que decía "la gente que dice, yo tengo todos los pecados menos la envidia, esa gente suele ser envidiosa". No sólo es desear lo que el otro se merece. Es pensar que el otro no se merece tener esas cosas, que nosotros sí nos las merecemos, y también es desear que el otro reciba mal en lugar de los bienes que recibe. Con ese pensamiento en mente muchos de nosotros somos muy envidiosos.


¿Cómo podemos quitar los sentimiento de venganza, envidia y revanchismo?. (Aplicación)


Stg 1.20 "la ira del hombre no obra la justicia de Dios"

Muchos pensamos en que la máxima expresión de la justicia es "lo que yo le haría a ese tío que se ha saltado el semáforo". Nuestra ira está manchada con nuestro pecado, nuestros malos deseos, nuestra envidia y pasiones.

Un hombre/mujer sabio/a es aquel que aún viendo una injusticia, no es capaz de tomarse la justicia por su mano, porque sabe que su ira no tiene nada que ver con la justicia de Dios, y que lo más probable es que su ira traiga muchas y muy graves injusticias.

Esto también vale a la hora de hacer juicios sobre otras personas, o atribuirles motivos sin haberles escuchado.



1 Pe 4.19 "encomienden sus almas al fiel creador y hagan el bien" y Heb 10.30-31 "Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor.Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.!!Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! ".



A Paul Tournier le preguntaron cual era una de sus convicciones más profundas, y él dijo "la completa seguridad de que el Señor reina". Todos debiéramos de estar persuadidos de esta gran verdad, el Señor reina, el Señor juzga, el Señor traerá a la luz toda obra.

Nadie va a escapar del juicio de Dios (excepto aquellos que confiaron en Jesucristo y gozan de este Mediador).

No estamos desamparados, tenemos un Dios en el Cielo que es Rey. Podemos encomendarnos a Él y ampararnos en Su justicia. Esto puede ser un trago duro, pero el tiempo de espera debe ser un tiempo de consuelo en el Señor y en su Justicia.


La obediencia. (Gn 28.7)



¿En dónde vemos la obediencia de Jacob?:

      1. Rebeca le dice: Huye y ve a casa de Labán (27.43).

      2. No tomes mujer de las hijas de Canaán (28.1).

      3. Esaú vió esta obediencia (28.7).


Cómo han cambiado los tiempos, antes un adulto le decía a un niño "recoge ese papel" y el niño se avergonzaba, ahora un adulto regaña a un niño y el niño se enfrenta con él.

Hay lecciones fundamentales en cuanto a la obediencia, la obediencia (en primer lugar) a los padres, la obediencia a Dios, a los líderes de la iglesia, y a las autoridades terrenales (jueces, policía).

Un niño que no aprendió a obedecer a los padres difícilmente obedecerá a un policía, y necesitará mucho de la Gracia de Dios para ser un cristiano obediente y fiel. Nosotros también debemos aprender a someternos y ser obedientes a Dios, o de lo contrario nuestra relación con Dios y nuestro crecimiento espiritual se verán seriamente afectados.

La obediencia a los padres. Esaú no había obedecido a un mandamiento que en primer lugar obedeció su padre Isaac (no tomar esposa de las hijas de Canaán), seguro que tenía muchas y muy buenas razones (las chicas cananeas son guapas, son religiosas, y están cerca), pero las consecuencias a estas relaciones son graves (Cristo sólo sería descendencia de Abraham, las cananeas adoraban a otros dioses, los dioses de Canaán -lo peor de lo peor-, terminarían apartando al descendiente de Abraham de la fe en el Dios de la Biblia). Jacob obedeció, y eso trajo la probación de los Isaac y Rebeca (en los vers. 4-7 Isaac bendice a Jacob antes de su salida, por lo que Esaú se siente envidioso).

La obediencia a la larga trae grandes bendiciones. Todos queremos bendiciones inmediatas, muchas veces la obediencia lo que trae es sufrimiento y enojo. Esaú quería la bendición sin la obediencia.

A veces vemos a creyentes muy bendecidos, son gente espiritual, son buenos padres, tienen paz en medio de las pruebas, son sabios o tienen el respeto de la congregación, nosotros queremos eso, pero no queremos pagar el precio que ellos pagaron. Eso le ocurrió a saú, quería las consecuencias, pero no estaba dispuesto a pagar el precio.

La obediencia completa: sin trampas. Esaú imitó a su hermano, tomó una mujer descendiente de Abraham... a medias, era una ismaelita, además, ya tenía otras muchas mujeres cananeas.

A veces nos engañamos pensando: "no soy mal creyente, no falto un Domingo a la iglesia", pero no respetamos a nuestras esposas/os, no decimos la verdad siempre, somos murmuradores, Dios no es lo más importante para nosotros.... somos como aquel fariseo que en el templo "oraba consigo mismo", cumplía muchas cosas, pero era un injusto.

Dios demanda una obediencia total. Y no hay excusas para que nuestra obediencia no sea total.

La desobediencia estorba nuestro entendimiento espiritual. Muchas veces hemos tenido la experiencia de explicar el evangelio a un no creyente, siempre nos está pidiendo razones, explicaciones, y nunca tiene suficiente con los argumentos que le damos. Ocurre lo mismo con un creyente que se aferra a un pecado, sabe que está mal lo que hace, por lo tanto se busca mil explicaciones y excepciones que se aplican a su caso.

El Señor Jesús ha dicho: (Mt 6.22-23) "La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? "

La desobediencia tiene repercusiones espirituales, nuestro entendimiento y comprensión se oscurecen por causa de nuestro pecado. Lo contrario también es muy cierto.


¿Cómo podemos dar pasos hacia una vida de obediencia? (Aplicación).



2 Co 5.14 " Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron" la Biblia en lenguaje sencillo dice " El amor de Cristo domina nuestras vidas. Sabemos que él murió por todos, y por lo tanto todos hemos muerto."


Conocer el amor del Señor por nosotros es la gran fuente de motivación. Profundizando en esta verdad bíblica podrás llegar a ser el creyente que sueñas ser. Si meditas en el amor del Señor Jesús, en su compasión y paciencia contigo, serás transformado.

La autoridad del Señor Jesús y la obediencia que le debemos, no sólo dimana de sus atribuciones como Rey y Dios, sino de su inconmensurable amor por nosotros.

Tal vez no entendemos el porqué de todas las cosas, nosotros queremos explicaciones para todo, pero no siempre las tendremos, aunque siempre sabremos que Alguien que tanto nos ama no puede querer otra cosa sino nuestro bien, por lo tanto ¿como no hemos de obedecer?.




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