Jn 21.1-14.
Renovando el LLAMAMIENTO.
Idea central:
1) El Señor nos ha LLAMADO a ser sus testigos y a seguirle,
¿hemos olvidado ese llamado?.
2) El Señor quiere restaurarnos y ponernos a Su servicio, aún
cuando hallamos perdido la visión y abandonado el llamado a ser sus testigos.
Intro: Los
apóstoles han pasado de estar escondido, temerosos de perder la vida de manos
de los que crucificaron a Jesús, han vuelto a sus trabajos seculares. Jesús se
les ha aparecido ya dos veces, pero se ve que no es suficiente. Ellos han
vuelto (casi) a la condición que tenían antes de conocerle.
El
Señor Jesús vuelve a ellos, como la primera vez, y vuelve a enseñarles que Él
está al control y que Él es Quien comisiona.
¿Cómo
salir de una situación de apatía espiritual?.
Necesitas volver al principio, a las primeras cosas, a orar las mismas
oraciones y leer las mismas cosas, a buscar al Señor como le buscabas al
principio, a leer los mismos libros y andar los mismos pasos que andaste.
0. Les
sale al encuentro. Como les salió al principio (“Venid en pos de mí” Mt 4.18; Lc 5.1-11).
1. Les
muestra su incapacidad. Ellos no
pescan nada. Un fracaso que les vuelve al Señor.
v.5. ¿Tenéis algo de comer?.
v.3. …y
aquella noche no pescaron nada.
2. Les
muestra su poder y deidad. Muestra su divinidad y provisión para el
ministerio.
Una gran pesca.
3. Tiene
comunión con ellos. Les prepara un desayuno. Es un nuevo comienzo.
0. Les sale al encuentro.
Ellos
habían vuelto a su actividad de antes de conocer al Señor. Habían vuelto al
punto de partida de antes de conocer al Señor.
Recordemos
el pasado, cuando ellos estaban faenando y Jesús les sale al encuentro:
Mt 4.18 y Lc 5.3-11.
Sabiendo
esto, ¿cómo se sentirían?. Jesús le dijo a Pedro que
iba a cambiar de profesión, que iba a ser un pescador de hombres, los preparó y
discipuló para esta obra, así que después de salir de
Jerusalén y volver a Galilea, otra vez el Señor Jesús va en busca de ellos.
1. Les muestra su incapacidad.
“Voy a pescar” (v.3).
Pedro
seguía siendo en lo natural un líder fuerte. Además, tenía el apoyo de sus
amigos. También vemos un problema en él, una excesiva confianza en sí mismo,
independiente del Señor. Parece que no ha aprendido la lección, dijo que jamás
negaría al Señor, que pondría su vida por Él….
En
el v.18 el Señor le dice: “Cuando eras jóven, te
ceñías y andabas por donde querías; mas cuando seas viejo, extenderás tus
manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras”. Ese es el paso de la
madurez, someterse al Señor, aún cuando no le gusta lo que pide.
Hay
un peligro grave en la obra del Señor, y son los personalismos, un amor
excesivo a tus propias opiniones, el deseo de salirnos con la nuestra siempre.
Lo fundamental es que aprendamos a someternos los unos a otros, y a obedecer.
(El caso del letrero, “como le tengas que pedir opinión a cada uno de la
iglesia sobre cómo quiere que sea el letrero, al final, no pondremos un
letrero”). ¿Sabéis cual es una buena forma de cargarnos cualquier cosa que se
organice?, comenzar a opinar de todo, por ejemplo, “vamos a salir a evangelizar
el martes por la tarde”, y alguien dice “¿por qué no el miércoles?”, ok, este miércoles, y luego dice “este miércoles no puedo,
¿por qué no la semana que viene?”. Así podemos estar toda la vida.
Cuando
amas mucho tu propia opinión entonces todo te resulta criticable, todo tiene
pegas. Lo correcto es pensar, “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.” (Rm
14.17), ¿esto que vamos a hacer es bíblico?, ¿es la voluntad del Señor?, ¿mi
objeción contribuye a la paz y mutua edificación, o por el contrario causará
disensiones entre nosotros?.
Cuando
amamos mucho nuestra propia opinión, nos pasa como a Pedro, solemos
estrellarnos, y el Señor nos corrige.
“Y aquella noche no pescaron
nada” (v.3).
Fracaso.
Es una luz roja que debemos entender bien, porque el Señor la va a aprovechar
para enseñarnos muchas cosas. Nos enseña cosas en cuanto a nosotros, lo débil
que es nuestra carne, y lo fuerte que es Él.
La
noche era un buen momento para pescar, y el mar de Galilea estaba lleno de
peces, sin embargo, no pescaron nada.
“¿Tenéis algo que comer?”
(v.5).
Fue
una pregunta con intención, ¿por qué pregunta eso el Señor Jesús?. Él no necesitaba comida (estaba en un cuerpo de
resurrección, que no necesita comer). Lo dice por ellos, los enfrenta con su
fracaso, y les hace recordar el primer llamamiento.
2. Les muestra su poder y deidad.
“Echad la red a la derecha y
hallaréis” (v.6).
La
mañana no era un tiempo apropiado para la pesca, pero es en la mañana cuando el
Señor Jesús les sale al encuentro.
Recordemos
que en Lc 5.3-11 Pedro había estado pescando toda la
noche y Jesús viene a Él en la mañana, Jesús pidió a Pedro que echara sus redes
y pescaron peces para llenar dos barcas. Ellos dejaron las redes y siguieron a
Jesús.
1)Jesús les renueva el llamamiento. Los llamó
una primera vez a seguirle.
¿Cuál
es el llamamiento de la Iglesia?. Es un llamamiento a
pescar hombres, a echar nuestras redes.
¿Hemos
perdido nuestra visión y llamado a pescar?, ¿necesitamos que el Señor Jesús nos
lo recuerde?. Necesitamos renovar el llamado.
¿Qué
pasará cuando crezcamos tanto que tengamos que buscar un nuevo local?, vamos a tener
muchas necesidades, necesitaremos más profesores de Escuela Dominical,
diáconos, personas en mantenimiento, células, clases de nuevos creyentes, etc… ¿estaremos tan ocupados que descuidaremos el
llamamiento? (eso es un peligro que nos puede ocurrir ahora, olvidar el llamado
a predicar el evangelio).
¿Cuál
es tu función en la Gran Comisión?.
No
todos valemos para testificar en la calle, o para organizar un grupo de
estudios evangelísticos, pero tienes tu parte. Por
ejemplo, puedes orar. Puedes ofrendar. Puedes y debes estar preparado y
estudiar. Puedes dar tu testimonio. Puedes llevar a alguien en coche para que
se acerque a las reuniones. Puedes preparar una merienda en un acto evangelístico.
Ilustr: Una iglesia que estuvo
planificando demasiado un puesto de libros en una plaza y nunca llegó a
ponerlo.
Lo que importa es la disposición: una hermana (nueva en
la fe), pero que ama mucho al Señor ha organizado en su casa una reunión de
estudio bíblico y oración (¡sin la ayuda de ancianos!).
2)Bajo la dirección del Señor hay gran cosecha.
¿Por
qué el Señor les pide que echen sus redes hacia la derecha?.
Podían habérselo preguntado al Señor, pero no se trataba de eso, sino de
obedecer las indicaciones del Señor.
Hay
muchas excusas para no evangelizar, para no obedecer el llamado del Señor a
seguirle: LA GENTE NO TIENE INTERÉS, ESTE BARRIO ES MUY DURO.
¡Falso!.
Jesús dice: “mirad los campos, que están blancos para la siega” y “la mies es
mucha, pero los obreros son pocos”.
Hay
mucha gente que está anhelando que alguien les hable de las buenas nuevas de
Jesucristo, hay creyentes que no saben en dónde reunirse. Si no trabajamos
nunca veremos fruto.
3)El Señor les muestra que no les faltará nada.
v.9
“Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y
pan”.
El
Señor les dijo que siempre estaría con ellos, y que el Padre alimentaba a los
pajarillos y vestía a los lirios, también cuidaría de ellos. Cuando los
apóstoles estuvieron con el Señor Jesús no les faltó nada (fue cuando volvieron
a pescar cuando les faltó).
¿Tenéis
temor a las finanzas?. Yo un
poco…. No…. Bastante. Pero el Señor nos dice aquí “tú ocúpate de hacer
la obra, yo me ocupo de los fondos”.
¿Qué
nos pide el Señor?, el Señor nos pide que pongamos nuestra confianza en Él, que
nos entreguemos del todo a él. Algunos dejaron su trabajo para ocupar todo su
tiempo en la obra del Señor, y a otros Dios les da la
gracia de dar con liberalidad, todos contribuimos a esta obra.
(A veces pienso que estaría bien que tuviéramos otro obrero,
que nos hace falta, luego pienso que pensar eso es una locura, pero si Dios
quiere Él proveerá).
3. Tiene comunión con ellos.
“Venid, comed” (v.12).
Necesitamos
reposo en lo espiritual, y pasar tiempo con el Señor. Si queremos llenar
Hortaleza con el evangelio, primero nosotros debemos ser llenos del Señor.
Es
fundamental la comunión espiritual, me pregunto cuantos de nosotros tenemos
cada día esa comunión.
Es
fundamental hacer esta obra en completa dependencia del Señor (Jn 15.5), el fracaso es seguro cuando aún tiene muchos
dones y una gran cultura, no dependes del Señor, en cambio, aunque seas
ignorante, inexperto, pero dependes del Señor, Él va a usarte muy
poderosamente.
¿Cómo
podemos llevar esto a la práctica?. 1º Cada uno de
nosotros debe pasar tiempo con el Señor, cada día. 2º Debemos orar unos por
otros y buscar la dirección del Señor. 3º Cada cosa que hagamos, cada
actividad, debemos presentarla al Señor y expresarle nuestra necesidad de Él.
4º Debemos orar por los pastores.
Para reflexionar:
-¿Qué importancia le das en tu vida al
llamado del Señor a ser su testigo?.
-¿Qué tendrías que hacer para recuperar la
visión y el celo por ser testigo de Jesucristo?.
-¿Cómo puedes contribuir a la labor de tu
iglesia en la Gran Comisión?.
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Julio Martínez.
Iglesia cristiana evangélica Alfa y Omega.
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