Las siglas IC significa "Iglesia Católica Romana", la sigla B significa lo que la Biblia afirma, los números entre corchetes indican las referencias al Nuevo Catecismo de la Iglesia de Roma.

 

 

LA SALVACION

 

IC: La justificación es una transformación del alma, concedida por el bautismo, en eel cual el pecado original es arrancado y la gracia santificante es impartida [1987-1995].

B: La justificación es el acto en el cual Dios declara al pecador justo ante Sus ojos, habiendo perdonado sus pecados y habiéndole imputado la propia justicia divina (Rm 3.21- 4.8).

IC: La justificación inicial es por medio del bautismo [1262-1274, 1987, 1992].

B La justificación es sólo por la fe (Rm 3.28).

IC:Los adultos deben prepararse (el catecumenado) para el bautismo y la justificación a través de la fe y la caridad, eso es, las buenas obras de la "vida cristiana" [1247-1249].

B: Dios justifica a los pecadores impíos que creen (Rm 4.5). Las buenas obras son el resultado de la salvación, no la causa (Ef 1.1-14).

IC: La justificación acrecienta por medio de sacramentos y buenas obras [1212, 1392, 2010].

B: La justificación es la imputación de la justicia perfecta de Dios (2 Co 5.21). En Cristo, el creyente está completo (Col 2.10).

IC: La justificación se pierde al cometer un pecado mortal [1033, 1855, 1874].

B: La justificación no se puede perder. Aquellos a los que Dios justifica serán salvos de la ira de Dios (Rm 5.8-9).

IC: Los católicos culpables de u pecado mortal, pueden convertirse de nuevo y recuperar la gracia de la justificación, a través del sacramento de la penitencia [980, 1446].

B: No hay segunda justificación. A los que Dios justifica, también los glorifica ( Rm 8.30).

IC: La salvación de las consecuencias eternas del pecado es un proceso que dura toda la vida [161-162, 1254-1255].

B: La salvación de las consecuencias eternas del pecado es un acto instantáneo y seguro de parte de Dios coincidiendo con la justificación (Rm 5.9).

IC: La salvación se obtiene mediante nuestra cooperación con la gracia por medio de la fe, las buenas obras y la participación en los sacramentos [183, 1129, 1815, 2002].

B: La salvación se obtiene por la gracia, por medio de la fe, sin la intervención de las obras (Ef 2.8-9). Las buenas obras no son la causa, sino el resultado de la salvación (Ef 2.10).

IC: La fe es creer en Dios y aceptar con firmeza todo lo que la Iglesia propone como creencia [181-182, 1814].

B: La fe que salva consiste en entregarse a Cristo como Señor y Salvador (Rm 10.8-17).

IC: Los sacramentos son canales necesarios para la infusión continua de la gracia. Infunden gracia en virtud del rito efectuado [1127-1129].

B: El Hijo de Dios es el objeto constante de la gracia del Padre (Rm 5.1-2).

IC: La gracia se merece por las buenas obras [2010, 2027].

B: La gracia es un don gratuito (Rm 11.6).

IC: Los pecados graves deben confesarse a un sacerdote [1456-1457].

B: El pecado debe confesarse directamente a Dios (Esd 10.11).

IC: El sacerdote actúa como juez para perdonar el pecado [1442-1461].

B: Nadie puede perdonar los pecados, sino sólo Dios (Marcos 2.7).

IC: Cuando la culpa del pecado es perdonada, aun queda el castigo temporal [1472-1473].

B: Cuando Dios perdona los pecados, Su perdón es completo (Col 2.13; Is 43.25).

IC: Los actos de penitencia satisfacen el castigo temporal del pecado [1434, 1459-1460].

B: Jesús satisfizo perfectamente el castigo de todos nuestros pecados (1 Jn 2.1-2).

IC: Las indulgencias que otorga la Iglesia por actos de piedad, libran a los pecadores del castigo temporal [1471-1473].

B: Jesús, con Su sangre, libra a los creyentes de sus pecados (Ap 1.5).

IC: El purgatorio es necesario para expiar el pecado y limpiar el alma [1030-1031].

B: El purgatorio no existe. Jesús efectuó la purificación de nuestros pecados en la cruz (He 1.3).

IC: Los que están vivos en la tierra, mediante su ofrenda de oraciones, buenas obras, y el sacrificio de la misa, pueden ayudar a las almas desdichadas que están sufriendo en el purgatorio [1032, 1371, 1479].

B: Aquellos que duermen en Cristo no necesitan ayuda. Ausentarse del cuerpo es estar en el cielo, con el Señor (2 Co 5.8).

IC: No es posible que nosotros sepamos en esta vida si uno alcanzará la vida eterna [1036, 2005].

B: Por la Palabra de Dios, el creyente puede saber que tiene vida eterna (1 Jn 5.13).

IC: La vida eterna es una recompensa merecida [1821, 2010].

B: La vida eterna es una dádiva gratuita de Dios (Rm 6.23).

IC: La Iglesia Católica Romana es necesaria para la salvación [846].

B: La salvación se encuentra únicamente en el Señor Jesucristo, "porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hech 4.12).

LA MISA

IC: La última cena fue un sacrificio real en el que la sangre de Cristo fue derramada en la copa, por nuestros pecados [610-611, 621, 1339].

B: La última cena fue una cena Pascual. La sangre de Cristo fue derramada por nuestros pecados en la cruz (1 Ped 2.24).

IC:El pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo [1373-1377].

B: El pan y el vino son símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo ( 1 Co 11.23-25).

IC: El pan y el vino, una vez consagrados, son alimento celestial que nos ayudan a conseguir la vida eterna [1392, 1405, 1419].

B: El pan y el vino son símbolos que nos ayudan a recordar a Cristo (Lc 22.19).

IC: Dios desea que el pan y el vino consagrados sean adorados como divinos [1378-1381].

B: Dios prohibe la adoración de cualquier objeto, aun de aquellos que pretenden representarle (Ex 20.4-5; Is 42.8).

IC: Cristo ha ordenado a ciertos hombres para que tengan un sacerdocio ministerial, para perpetuar el sacrificio de la cruz [1142, 1547, 1577].

B: Cristo ha ordenado a cada creyente para un sacerdocio santo y real, para ofrecer sacrificios espirituales, la alabanza de sus labios, y vidas rendidas a Dios (1 Ped 2.5-10; He 13.15; Rm 12.1).

IC: El sacrificio de la cruz es perpetuado en el Sacrificio de la Misa [1323, 1382].

B: El sacrificio de la cruz está consumado (Jn 19.30).

IC: En cada Misa, el sacerdote vuelve a presentar al Padre el sacrificio de Cristo [1354, 1357].

B: Cristo se presentó como sacrificio al Padre, "en la consumación de lso siglos... una vez para siempre" (He 9.24-28).

IC: La Misa es un sacrificio incruento que expía los pecados de los vivos y de los muertos [1367, 1371, 1414].

B: Sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados (Lev 17.11; He 9.22).

IC: Cada sacrificio de la Misa apacigua la ira de Dios [1371, 1414].

B: El sacrificio definitivo de la cruz apaciguó por completo la ira de Dios contra el pecado (He 10.12-18).

IC: Los fieles reciben los beneficios dela cruz en su medida más amplia, por medio del SAcrificio de la Misa [1366, 1407].

B: Los creyentes reciben los beneficios de la cruz en toda su plenitud en Cristo por la fe (Ef 1.3-14).

 

MARIA

IC: María fue "preservada de toda mancha del pecado original", desde el primer instante de su concepción (doctrina de la Inmaculada concepción) [490-492].

B: María, descendiente de Adán, nació en pecado (Sal 51.5; Rm 5.12).

IC: María, la "toda santa", vivió una vida perfectamente impecable [411, 493].

B: María fue pecadora, sólo Dios es santo (Lc 18.19; Rm 3.23; Ap 15.4).

IC: María es la madre de Dios [963, 971, 2677].

B: María fue la madre terrenal de Jesús (Jn 2.1).

IC: María es la madre de la Iglesia [963, 975].

B: María es miembro de la iglesia (Hech 1.14; 1 Co 12.13, 27).

IC: María es corredentora, pues participó con Cristo en el doloroso acto de la redención [618, 964, 968, 970].

B: Sólo Cristo es el redentor, pues fue Él sólo quien sufrió y murió por el pecado (1 P 1.18-19).

IC: María es co-mediadora a la que "podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones" [968-970, 2677].

B: Cristo Jesús es el único mediador a quien podemos confiar todas nuestras preocupaciones y peticiones (1 Tm 2.5; Jn 14.13, 14; 1 Pe 5.7).

IC: Debemos ponernos en las manos de María "ahora", y entregar también en sus manos desde ahora, "la hora de nuestra muerte" [2677].

B: Debemos entregarnos al Señor Jesús, dejando la hora de nuestra muerte completamente en Sus manos (Rm 10.13; Hch 4.12).

IC: El Señor ha exaltado a María en gloria celestial. Fue "elevada al trono por el Señor como Reina del universo" [966]. Se le debe honrar y venerar con culto especial y singular [971, 2675].

B: Se debe honrar el nombre del Señor, pues sólo Él es exaltado sobre cielo y tierra (Sal 148.13). Dios ordena: "No tendrás dioses ajenos delante de mí" (Ex 20.3).

 

LA AUTORIDAD

 

IC: Pedro era el cabeza de los apóstoles [552, 765, 880].

B: Cristo era el cabeza de los apóstoles (Jn 13.13).

IC: Los obispos son los sucesores de los apóstoles [861-862, 938].

B: Los apóstoles no tuvieron sucesores, pues para sucederles era necesario haber sido testigo de la resurrección de Cristo (Hechos 1.21-22).

IC: Dios ha confiado "la Revelación" de la fe cristiana a los obispos católicos romanos [81-86].

B: Dios ha confiado la revelación de la fe cristiana a los santos (Jud 3).

IC: El Magisterio es el maestro autoritario de la Iglesia [85-87].

B: El Espíritu Santo es el maestro autoritario de la iglesia (Jn 14.26; 16.13; 1 Jn 2.27).

IC: El Magisterio es el intérprete infalible de la Escritura [890-891, 2034-2035].

B: La Escritura misma es el único intérprete infalible de la Escritura (Hch 17.11).

IC: El Papa es infalible en enseñanza autoritaria [891].

B: Sólo Dios es infalible (Num 23.19).

IC: El Magisterio es el único que tiene capacidad y el derecho de interpretar la Escritura [85. 100. 939].

B: Todo cristiano, ayudado por el Espíritu Santo, tiene la capacidad y el derecho de interpretar la Escritura (Hch 17.11, 1 Co 2.12-16).

IC: La Escritura se debe interpretar según el significado que haya determinado el Magisterio [113, 119].

B: La Escritura debe ser interpretada según el significado original designado por el Espíritu Santo (2 Pe 3.14-16).

IC: El Magisterio tiene el derecho de definir la verdad hallada sólo oscura o implícitamente en REvelación [66, 88, 2035, 2051].

B: Nadie tiene el derecho de ir más allá de lo escrito en la Escritura (1 Co 4.6; Pr 30.6).

IC: La Sagrada Escritura junto con la Tradición son la Palabra de Dios [81, 85, 97, 182].

B: La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios ( Jn 10.35; 2 Tm 3.16, 17; 2 Pe 1.20-21). La Tradición no es sagrada, pues es palabra de hombres (Mc 7.1-13).

IC: La Sagrada Escritura junto con la Tradición son la regla de fe de la Iglesia, y "se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción" [80, 82].

B: Solamente la Escritura es la regla de fe de la iglesia (Mc 7.7-13; 2 Tm 3.16-17).

 

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Tomado del folleto "Lo que necesitas saber acerca del catolicismo romano. Guia de consulta rápida". Por James G. McCarthy. Ed discipulo.


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