DISCERNIENDO EL CUERPO DEL SEÑOR


Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí”. 1 Co 11.29.


¿Qué significa este versículo?. Algunos dicen que puesto que el pan y el vino se convierte en Jesucristo, cuerpo, sangre y divinidad, en el nuevo catecismo de la Iglesia católica romana, en su artículo 1374 se dice: “En el santísimo sacramento de la Eucaristía están "contenidos verdadera, real y substancialmente" el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero" (Cc. de Trento: DS 1651). "Esta presencia se denomina `real', no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen `reales', sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente" (MF 39).

Para el católico romano, el pan y el vino no sólo recuerdan a Cristo, ¡sino que son Cristo mismo!, de modo que el pan y el vino, una vez sometidos al sacramento de la Eucaristía, merecen ser adorados DE LA MISMA MANERA que Cristo es adorado, ¡es que es Cristo!. Por lo tanto, no es de extrañar, que bajo esta teología, cuando nuestros amigos católicos leen 1 Co 11.29 (que es el texto que tenemos como cabecera y que vamos a considerar) entienden que “discernir el cuerpo del Señor” es participar de la Santa Cena considerando que el pan no es verdadero pan sino Cuerpo de Cristo, y que (si entendemos así el texto) si no tomamos el pan como Cuerpo de Cristo ¡no estamos discerniendo el Cuerpo del Señor!.

Para tener un entendimiento adecuado de este texto (y cualquier texto de la Biblia) no debemos analizarlo EN BASE A UNA PREMISA ya dada por supuesto. Vamos a estudiar este texto en su contexto (así es como deberíamos estudiar cualquier porción bíblica):


1º Estudiaremos el contexto inmediato (veremos cual es el tema de 1 Co 11).

a. Veremos cuales eran los problemas de la iglesia en Corinto que el apóstol quería corregir.

2º Estudiaremos qué es la Cena del Señor en otros textos bíblicos.

3º Estudiaremos qué es el Cuerpo de Cristo en otros textos bíblicos.


¿QUÉ ERA LO QUE PASABA EN CORINTO?


Según el nuevo diccionario ilustrado de la Biblia, esta era un iglesia compuesta por personas con pocos recursos y un pequeño grupo de cristianos acomodados, esta diferencia hacía que se produjeran algunas discriminaciones entre los creyentes. “En 1 Corintios, Pablo responde preocupado a noticias que ha recibido acerca de la iglesia en Corinto. Estas noticias provienen de dos fuentes y reflejan dos perspectivas distintas. Algunas personas se han comunicado con él verbalmente (1.11; 5.1; 11.18), y el cuadro que le presentan es de mucha tensión en el interior de la iglesia: grupos rivales, conductas escandalosas y discriminación contra los más pobres. Por el carácter de los asuntos que denuncian, parece que estas personas pertenecen al estrato social de menos prestigio en la iglesia, el cual era el sector más grande (1.26–28).i”. Dice 1 Co 11.21-22: “Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. 22Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

Al leer de las penosas condiciones, desde nuestra perspectiva, podemos escandalizarnos, imaginémonos por un instante una iglesia de hoy en día, compuesta por una gran mayoría de hermanos y hermanas de pocos recursos, con empleos temporales, sueldos bajos, desempleados, madres que tienen que cuidar solas de sus hijos, e indigentes, y unos pocos de hermanos de buena posición social, sobre todo empresarios y empleados con altos sueldos. Un domingo tienen un ágape (una comida fraternal en la que además recuerdan al Señor por medio del pan y el vino), cuando llegan a la comida, los hermanos ricos están sentados juntos, comparten sus ricas comidas, tienen buenas carnes, vinos excelentes, etc... los hermanos pobres están sentados en mesas distintas, juntos, algunos han traido poca comida, algún bocadillo, y otros no traen nada, se limitan a ver comer a los ricos en sus mesas.

¡Pero eso no es todo!, mientras los hermanos pobres miran a los ricos comer, ¡también los ven emborracharse!, ¡es el colmo!, aunque ahí no termina todo, hay ricos que saben que otros no traen nada de comida, de modo que empiezan a comer antes sin esperar a los hermanos pobres, ya que les resulta molesto comer delante de los que pasan hambre ¡qué consideración!. Desde luego no “parece” una iglesia muy cristiana, ¿os imagináis la impresión que un no creyente recibiría de tales hermanos?, seguramente no querría saber nada de aquellos que adoran a un Dios que tolera tales injusticias. ¿Cómo pueden decir ellos que son un Cuerpo en Cristo?, si la Iglesia ES el Cuerpo de Cristo, y el Cuerpo de Cristo es uno, ¿cómo es posible que se consientan tales divisiones?.

Ahí es donde está la clave del capítulo 11 de 1ª Corintios, en las divisiones del Cuerpo de Cristo, divisiones por motivos de clase social (11.21-22), por motivos doctrinales (1.10-12 “yo soy de Pablo, y yo de Apolos..... y yo de Cristo”), de carnalidad (3.3), de inmoralidad (un hombre tenía relaciones sexuales con la mujer de su padre, 5.1), de juicios entre los mismos creyentes (6.1-7), de fraude entre los hermanos (6.8), de creyentes que visitaban a prostitutas (6.15, posiblemente una referencia a las prostitutas sagradas de los templos paganos), de idolatría (10.14). Y todos estos problemas y todas estas disensiones hacían necesario que el apóstol les hablara de DISCERNIR EL CUERPO DE CRISTO, porque si nos reunimos como iglesia (11.18) y no practicamos la unidad entre nosotros, NO ESTAMOS DISCERNIENDO EL CUERPO DEL SEÑOR.

CÓMO CELEBRABAN LA MESA DEL SEÑOR

El contexto inmediato


Vamos a considerar el contexto en 1 Co 11. El estudio de éste nos va a aclarar qué quiere decir el versículo 29 (objeto de nuestro estudio) y el sentido de la mesa del Señor.

Vers. 17. Lo primero que dice el apóstol es que NO LES ALABA, puesto que no se congregan para lo mejor, sino para la PEOR. Toda reunión cristiana debe tener como cometido, no sólo la exaltación del Señor, sino la edificación de los hermanos (1 Cor 14.26), si una reunión no trae gloria a Dios, y lejos de edificar a los hermanos, es motivo de tropiezo, hay que comenzar a estudiar qué es lo que hay que corregir. La reunión de la Cena del Señor para ellos una maldición, y esto, era un problema.

Ver. 18. Divisiones. ¡Ellos tenían divisiones!, y esto es algo inconcebible porque se reunían “como iglesia”, y en la iglesia no puede (ni debe haber divisiones), el apóstol había sido informado por dos fuentes de las circunstancias allí, y una de las noticias que le llegaban era el problema de las divisiones (1.10 y ss). Pero, ¿por qué saca el tema de las divisiones en relación con la mesa del Señor?, ¿tiene algo que ver, o no tiene nada que ver?. No podemos pensar en un salto argumental así, Pablo está hablando y sigue hablando de la mesa del Señor, NO HA CAMBIADO DE TEMA. Y es que la mesa del Señor y las divisiones en la iglesia son dos temas sobre los que hay que hablar, porque una iglesia dividida ¿qué sentido tiene que practique la Cena del Señor?. Más adelante trataremos el asunto de las divisiones y de la Iglesia como Cuerpo unido de Cristo.

Vers. 20. Lo que ellos practicaban “no es la Cena del Señor”, esto es bien cierto, los hermanos decían: “vamos a celebrar la Cena del Señor” y luego los ricos comían por un lado, y los pobres pasaban hambre. ¡Pero si la Cena del Señor es la COMUNIÓN DEL CUERPO DE CRISTO! (“El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” 1 Co 10.16). Imaginémonos que asistimos a una boda en la que los novios no se soportan, ni se aman, ni se dirigen la palabra, ¿qué boda es esa?, ¡eso NO ES UNA BODA!, ni tiene sentido, ni hay realidad en lo que se practica, lo MISMO OCURRÍA, tenía la apariencia externa de la mesa del Señor, pero no era la mesa del Señor, la mesa del Señor es la comunión del Cuerpo de Cristo, y allí no se estaba practicando la unidad del Cuerpo de Cristo. Hay que entender muy bien qué es el Cuerpo de Cristo antes de poder celebrar la Cena del Señor.

Vers. 21-22. ¿Por qué no era la Cena del Señor lo que ellos estaban practicando?, esa es la cuestión que se plantea en el vers. 20, en estos dos versículos se responde: porque unos pasaban hambre y otros se hartaban, porque unos comenzaban antes, porque comían su propia cena, porque avergonzaban a los que no tenían nada. Aquello era un disparate sin sentido, sí parecía que practicaban piadosamente una cena de unidad y comunión fraterna, pero ni había unidad, ni comunión fraterna, y por lo tanto no había cena del Señor. De Cena del Señor sólo tenía el nombre, si no hay unidad, es una pantomima.

Los versículos 23 al 26 nos hablan del memorial en sí, que comentaremos más adelante.

Vers.27. “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.” ¿Qué es comer indignamente el pan o beber la copa?.

Algunos, antes de participar de los símbolos meditan si son “dignos” de participar de los emblemas del pan y del vino. Algunos se abstienen, porque consideran que no los son, y otros participan si se ven dignos. ¿Es eso ser digno?. Veamos, ¿quien es digno de participar del pan y del vino que nos recuerda a Jesucristo?:

  1. Aquellos que han creido en Cristo como su Señor y Salvador (la carta se dirige a “los santificados en Cristo Jesús” 1.2).

  2. Los que permanecen en la comunión de la iglesia y no están bajo disciplina por pecado que afecte a la comunión y el testimonio de la iglesia (5.13).

Lo que el texto está diciendo es que NO tenemos que participar “indignamente”, ¿qué es participar indignamente?, no tenemos que recurrir a argumentos teológicos, vayamos al CONTEXTO, no participar dignamente es: v.18 que haya divisiones entre nosotros, v.21 que cada uno se adelante a tomar su propia cena, v.21b. Que unos pasen hambre en la Cena y otros se embriaguen, v.22 que menospreciemos la iglesia de Dios.

De forma que si estamos participando de esa manera, no lo estamos haciendo dignamente, no lo hacemos con el respeto que ello merece. Los creyentes en comunión con la Iglesia (el Cuerpo de Cristo) tienen el privilegio de participar de los símbolos, siempre y cuando lo hagan discerniendo que es la Iglesia, el Cuerpo de Cristo la que está participando de Él, y que no debemos tener divisiones entre nosotros, y mucho menos menospreciar a los hermanos, hartándonos delante de ellos. Si no lo hacemos así no sabemos lo que es la Iglesia, ni lo que estamos haciendo, ni lo estamos haciendo con la dignidad que tal memorial merece.

v.29-30. ¿Qué ocurre cuando un creyente come y bebe la Cena del Señor indignamente?, la Escritura nos dice que come y bebe para sí JUICIO, es decir, Dios lo juzga y lo disciplina, y eso era lo que estaba ocurriendo, había hermanos enfermos, y había hermanos que habían muerto (que es la disciplina más severa que el Señor aplica a un creyente, como vemos en Hch 5 con Ananías y Safira). Cuando un creyente está siendo motivo de tropiezo y deshonra por su pésimo testimonio, el Señor lo disciplina, y si después de un tiempo sigue sin cambiar de actitud, el Señor se lo lleva.

Aquellos que se burlaban de la cena del Señor transformándola en una comilona y una borrachera (como en los cultos paganos a Dionisio o Baco que eran orgías de ese tipo), recibían su merecido del Señor, y eran quitados de enmedio por causar estorbo.

En una ocasión, un hermano me contó de cómo en una iglesia local en Almería, un jóven que se estaba burlando de la Santa Cena cayó muerto. Esto (me aseguraba este creyente, un anciano de la iglesia en Granada) no es una historia que oyó, sino algo que le contaron los mismos creyentes de la iglesia de Almería. Dios no tiene ningún problema en aplicar su disciplina, cuando algo tan sagrado y solemne como la mesa del Señor, que nos recuerda los padecimientos de Cristo en la cruz por nuestros pecados son puestos a escarnio.

Los hermanos de Corinto no discernían qué era el Cuerpo de Cristo, que los hermanos pobres, que pasaban hambre y necesidades mientras él se hartaba ellos eran Cuerpo de Cristo, ¡pero los ricos no eran capaz de ver esto!, y por no discernirlo padecieron disciplina.

Aquí hay mucha enseñanza para nosotros, cuando nos acercamos a la Mesa del Señor, ¿tenemos algo contra otro hermano?, ¿tenemos rencor en nuestro corazón?, ¿hay asuntos que no hemos perdonado?, ¿hay deudas que no hemos pagado?, ¿está nuestra conducta siendo objeto de escándalo a otros creyentes y particularmente a los creyentes más nuevos en la fe?, si no discernirmos bien lo que es la Iglesia y la unidad de la iglesia, podemos estar pecando contra el Cuerpo de Cristo.

Pecar contra el Cuerpo de Cristo es romper la unidad de la Iglesia al discriminar, escandalizar, afrentar, avergonzar, maltratar a los hermanos, cuando participamos de la Mesa del Señor somos un Cuerpo en Cristo (¡1 Co 10.16!), y en un cuerpo no puede haber divisiones.

Para Dios la unidad y la santidad de Su Cuerpo es algo muy importante, si alguno, por causa de mala doctrina, o mala conducta rompe esa unidad es culpable de pecar contra el Cuerpo de Cristo.

v.33.Después de hablar de la cena del Señor y de ser culpado del cuerpo y de la sangre del Señor (que es una referencia al Cuerpo de Cristo), el Espíritu Santo concluye: “Así que, hermanos míos, cuando os reunir a comer, esperaos unos a otros”. ¡Qué conclusión tan sencilla!, ¡esperaos a comer! ( y qué referencia tan clara a la Cena del Señor como una “comida ágape”, puesto que la Cena del Señor estaba integrada en un ágape).

Muchos dicen que el capítulo 11 habla de Cristo transformándose en pan y vino por medio de la transubstanciación (llegando a ser el pan y el vino, cuerpo, alma y divinidad “y por consiguiente, Cristo entero”), pero ya hemos estudiado que el tema de 1 Cor 11 es más sencillo: los hermanos hacían diferencias entre ellos, ignorando que son el Cuerpo de Cristo.


LA CENA DEL SEÑOR.

¿Qué recordamos, qué significa?.


La primera referencia que encontramos a la Cena del Señor viene de las palabras del mismo Señor Jesucristo en textos tales como Lc 22.15-20. Lo primero que debemos que tener en cuenta es que lo que el Señor Jesús estaba celebrando era una Pascua judía, con nuevos elementos que le daban una dimensión mucho más amplia. En la pascua judía el padre de familia tomaba varias copas (una de ellas llamada la copa de bendición) y repetía: “Esto es la Pascua del Señor”. Por supuesto, esto no es literal (todos lo entendían), estaban recordando el paso del ángel exterminador por Egipto y la muerte de los primogénitos, y cómo Dios los sacó de ese país abriendo el Mar Rojo. Jesús, toma el papel de “padre” de familia y cambia las palabras diciendo: “Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí” (Lc 22.19). La nueva Pascua es Jesús:

a.Una representación del sacrificio de Cristo.

b.Algo que tenemos que hacer en memoria de Él, según sus instrucciones.

c.Un anuncio de su segunda venida y la instauración del reino mesiánico.


Un texto clave: 1 Co 10.15-17.


Dice así nuestro texto: “Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo. 16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.

Muchos católicos dirían: “¿ves?, aquí dice que la copa de bendición y el pan son el Cuerpo de Cristo”, a lo que nosotros decimos: “Cierto, tenéis razón, aquí dice que la copa y el pan son el Cuerpo de Cristo”, pero ¿qué dice más adelante?, porque debemos tomar el texto en su unidad: “El pan que partimos, ¿no es la COMUNIÓN del Cuerpo de Cristo?”, ¿a qué Cuerpo se refiere?, un Cuerpo que está en comunión, y dice el versículo 17: “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, SOMOS UN CUERPO; PUES todos participamos de aquel mismo pan”.

Primero, la copa y el pan representan el Cuerpo de Cristo en su unidad.

Segundo. El pan que partimos es un pan de “comunión”, se refiere a la comunión fraternal, en la familia de la fe. Desde antiguo, partir el pan era un acto que podríamos asemejar con el brindar, dar un abrazo, un beso, o recibir a alguien en nuestra casa.

Tercero. Según el versículo 17 el pan somos nosotros “siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo”.

De modo que, efectivamente, el pan representa el Cuerpo de Cristo, pero no sólo el Cuerpo físico de Cristo sino el Cuerpo “místico” de Cristo, es decir, Su Iglesia, dice Ef 1.23 “la iglesia, 23la cual es su cuerpo”, y en el 5.23 “Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo”.

El pan de la Santa Cena, es un recordotario de la muerte de Cristo, y un recordatorio de que ahora nosotros somos un Cuerpo en Cristo. Dicho de otra manera, el pan de comunión que celebramos el primer día de la semana (Hch 20.7) es el solemne recuerdo del sacrificio de Cristo y la formación de un Cuerpo de creyentes unidos vitalmente a Dios por Jesús. Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, formando un pueblo nuevo (Tit 2.14; Hch 15.14) y “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” Ef 3.27-29, ¡SOMOS UNO EN CRISTO JESÚS!, y esto es de lo que trata la Mesa del Señor.



LA IMPORTANCIA DE ENTENDER QUÉ ES EL CUERPO DE CRISTO

Lo que la Biblia dice en cuanto al Cuerpo de Cristo


Muchos no entendían la naturaleza única de este organismo que había sido formado, no era una asociación, no era una iglesia (en el sentido de religión), era un ser vivo, un Cuerpo lleno de la vida divina del Hijo. Los judíos no podían entender que los gentiles fueses coherederos junto con ellos de las promesas hechas a Abraham (Ef 2.11-22), en las iglesias se hacían diferencias por causas de sexo (el apóstol Pedro habla de las hermanas como de “coherederas de la gracia” 1 P 3.7), por causas sociales (esclavos que recibían amenazas y eran tratados por hermanos suyos con amenazas, al estilo de los amos no creyentes- Ef 6.9), los problemas entre ricos y pobres que ya hemos comentado y de los que Santiago también nos habla (Stg 5.1 y ss), ¡e incluso problemas de diferencias por causa de los distintos dones espirituales que los hermanos tenían! (algunos dieron tal preminencia al don de hablar en lenguas que se exaltaron sobre los hermanos que tenían dones distintos (1 Cor 13.1; 14.5). Había mucha necesidad de enseñanza de lo que es el Cuerpo de Cristo. La brecha social, económica, sexual y laboral necesitaba ser salvada con el conocimiento de lo que Cristo había ganado en la cruz.

En toda la Biblia, cuando se habla del “Cuerpo de Cristo”, no se refiere al Jesús hecho pan, sino a la Iglesia, hay 4 referencias directas en el Nuevo Testamento en las que se usan estas palabras, y exceptuando Rm 7.4, el resto (1 Co 10.16; 12.27; Ef 4.12) nos dicen claramante que: 1) nosotros somos el Cuerpo de Cristo (“vosotros, pues, sois el Cuerpo de Cristo” 1 Cor 12.27) y 2) se habla de la edificación del Cuerpo de Cristo, por medio de los dones. ¿Dónde están las referencias al Cuerpo de Cristo como la el pan hecho Dios, según la transubstanciación de la Iglesia de Roma?, NO EXISTEN, no hay tales referencias, el Cuerpo de Cristo es la Iglesia ganada por la sangre de Cristo (Hch 20.28).

En el capítulo 12 de 1ª Corintios se nos habla de la diversidad de los dones en el Cuerpo, sin que eso merme la unidad del Cuerpo: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 28Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 29¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 30¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? ” (12.27 y ss). ¡Parece mentira que por causa de los dones espirituales los hermanos hicieran diferencias!, no es tan extraño, aún hoy en día algunos se exaltan desmedidamente por ser “pastores”, otros se hacen llamar “pastor de pastores”, otros ostentosamente se llaman “apóstoles”, y todo esto trae distinciones en el Cuerpo. Cuando estas cosas son llevadas a un extremo necesitamos ver la Mesa del Señor con ojos nuevos y entendimiento limpio, cuando hermanos de distinta condición social se acercan a la mesa, toman el pan, beben de la copa, estan afirmando “sí, somos distintos, PERO SOMOS UN CUERPO EN CRISTO”, cuando hermanos tan distintos, vestidos de forma distinta, con una educación distinta, oficios distintos, ¡incluso razas distintas!, se acercan a la mesa están proclamando ¡Cristo ha hecho un Cuerpo de toda raza, pueblo y nación!, ¡somos iguales, ambos hemos recibido la misma Gracia, la misma sangre se aplicó para perdón de nuestros pecados!, ¡somo uno en Cristo Jesús!, si no somos capaces de discernir el Cuerpo del Señor de esa manera, entonces, estaremos comiendo y bebiendo nuestro juicio, porque dividir el Cuerpo de Cristo, haciendo diferencias, es pecado.





iNelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.