EN MEMORIA DE MÍ.
La mesa del Señor, la Santa Cena, es el centro de nuestra
adoración al Señor, el recuerdo, instituido por el mismo Señor Jesucristo, de
Su cuerpo molido por nuestros pecados y de su sangre derramada para pagar
nuestra salvación. Ahora, además, parece
haberse convertido en el centro de un agrio debate, no acerca de lo que estamos
recordando, sino de la manera en que lo estamos recordando. ¿Copa o copitas?, ¿un sólo pan o un pan ya
partido?. Esto parece ser para algunos cristianos un
asunto de debate serio, decisivo, casi vital. Para algunos el hecho de recordar
al Señor usando pequeñas copas de plástico es violar un mandamiento del Señor,
torcer las Escrituras, modificar la Santa Cena. ¿Qué es lo que dicen las
Escrituras?.
Obedeciendo en todos los detalles.
Un gran mal que estamos sufriendo en estos tiempos es el
auge del modernismo en la teología, del liberalismo, y de corrientes que relativizan la autoridad de las Escrituras. Se cuestiona la
literalidad de la Palabra de Dios, se cuestionan los milagros (si ocurrieron
realmente o han sido hechos mitificados por los discípulos), si lo que Jesús
dijo lo dijo Jesús o fueron palabras que copistas añadieron, o cristianos de
algunos años atrás. Todas estas cosas presentan lucha entre el cristianismo
bíblico y el falso cristianismo modernista que niega lo que piadosos cristianos
de toda la historia han sostenido y muerto por ello.
Es por eso que muchos hermanos, amados y fieles, buscando
la obediencia a su Señor, sin pasar una jota o una tilde, se rebelan contra lo
que a ellos les parece que es un ultraje al memorial de la muerte de nuestro
precioso Señor y Salvador Jesucristo. Es muy comprensible que teman como el
"modernismo" está buscando entrar en las asambleas para romper el
corazón de nuestros emblemas.
¿Cual es la razón de esto?, en circunstancias de apostasia generalizada como las que vivimos tenemos que
hacer un ESFUERZO MAYOR por ser fieles a la Palabra de Dios, sin añadir o
quitar nada.
Creo que estamos bien de acuerdo en los peligros que nos
acechan y en los males que tenemos que combatir, pero ¿estamos siendo
consecuentes con lo que estamos predicando?. Si
decimos que recordar al Señor por medio de los símbolos implica usar una sola
copa y un solo pan, ¿son esos dos los ÚNICOS detalles a los que nos tenemos que
ceñir?, ¿era así como lo practicaban los hermanos en los primeros tiempos de la
iglesia apostólica?, en parte sí, en parte no.
El culto de la mesa del Señor hoy en día NO se está
practicando exactamente igual a como lo hacían los apóstoles de nuestro
Señor Jesucristo, al menos en DOS CUESTIONES:
1. La cena del Señor se celebraba de noche. 1
Cor 11.23 Dice: "el Señor Jesús, la noche
que fue entregado...". ¡Él fue entregado de noche!, ¿cuando
celebraban los hermanos la cena del Señor?, ¡de noche!, en recuerdo de aquella
amarga noche en la que nuestro Señor iba a entregarse a hombres malvados que en
lugar de acudir a apresarlo de día, a la vista de todo el mundo, fueron a Él de
noche, en parte por el temor que tenían de las multitudes que respetaban
(aparentemente) al Señor. Fue una noche cuando el Señor Jesús habló a sus
discípulos, a semejanza de la Pascua (ellos estaban celebrando la Pascua,
aunque el Señor hizo un nuevo pacto con nosotros).
En Hechos 20.7-12 se registra un culto de partimiento de
pan de los hermanos, se nos dice que: 1) era el primer día de la semana (el Domingo, puesto que el séptimo día de la semana, es el
Sábado, el día en que Dios reposó después de los seis días de la creación). 2)
El acto tuvo lugar bien entrada la noche (v. 7 y 11), Pablo alargó el
discurso hasta medianoche (v. 7), luego Eutico cayó
de la ventana, todos bajaron, Pablos les tranquiliza,
subieron otra vez, partieron el pan, comieron, y Pablo habló hasta el alba.
Los hermanos en la iglesia en Corinto celebraban el
partimiento del pan después de cenar juntos (y no hay nada que nos haga pensar
que cenaran temprano en la mañana, un hermano, defensor de practicar la cena
del Señor en la noche, y no en la mañana ha dicho: "¡Estamos celebrando la
cena del Señor, y no el desayuno del Señor!, la cena del Señor fue en la noche,
el único desayuno que la Palabra habla es el de la mañana de
resurrección". Nos pueden resultar ofensivas estas palabras, sin embargo
si nuestro deseo es seguir el partimiento del pan hasta en los más mínimos
detalles, hagámoslo como se practicaba entonces.
Tener el partimiento del pan en la mañana es una
costumbre heredada del paganismo y del romanismo. ¿Cuando se comenzó a
tener el partimiento del pan en la mañana?. Con el
emperador Constantino el paganismo entró en las iglesias, trayendo sus
religiones, sus misterios, su idolatría. En el antiguo Egipto se celebraba un
culto al Dios sol en la mañana, el sacerdote tenía una especie de galleta
redonda en forma de sol (sospechosamente parecida a la "sagrada forma del
romanismo"), en esa galleta estaban tres letras IHS (no, no es Jesús en
griego, sino ISIS, HORUS Y SEB, la triada de divinidades Egipcias), en el
momento en que el sol se levantaba, el sacerdote levantaba su "sagrada
forma" y los fieles creían que el dios sol había entrado en la galleta,
una especie de milagro de transubstanciación (pg.
200-214 del libro Babilonia, Misterio religioso de Ralph
Woodrow, Ed. CLIE).
Este culto pagano ha sido asimilado por el catolicismo
romano, aunque la Reforma se fue librando del debate acerca de la transubtanciación (Lutero tuvo
sus más y su menos), al menos hubo algo que se siguió conservando, que fue el
hecho de celebrarlo en la mañana, como hacen los romanistas y los paganos, no
una cena, sino en la mañana.
2. El partimiento del pan tenía lugar después de
una comida fraternal. Según el relato histórico inspirado que los
evangelistas nos han dejado (como en Mateo 26.17-29), los apóstoles tuvieron
una comida de Pascua con Jesús, se sentó a la mesa con los doce (26.20),
comieron (26.21) y Jesús instituyó el memorial de su muerte (26.26-29). El
orden fué, primero la cena, después el partimiento
del pan, lo que conocemos como "la cena del Señor".
Pero, ¿fué esto algo
simplemente excepcional por el hecho de ser los apóstoles y el mismo Señor
judíos que aún tenían un fuerte vínculo con el judaísmo?.
Si así fuera la iglesia de Corinto, formada por gentiles, ex-idólatras, también
celebraría una Pascua, pero no lo hacían así, en cambio, sí tenían una cena
fraternal. En 1 Co 11.20-22 se nos habla de los
excesos por parte de los corintios, algunos sensuales, aprovechaban la cena
para emborracharse y hartarse de comer, mientras que otros pasaban hambre, el apostol corrige esto. "Porque al comer, cada uno se
adelanta a tomar su propia cena" (v. 21). Es más, en 1 Co
11.17-34 el apóstol pone en orden las reuniones de la cena del Señor, de modo
que al referirse a estas reuniones usa distintos nombres: "cuando os
reunís como iglesia" (v.18), "la cena del Señor" (v.20), comer
del pan (v.27), o simplemente "cuando os reunís para comer" (v.33)
queriendo decir con esto no una simple comida, sino la misma cena en la que se
celebra la Cena del Señor.
El contexto en el que se celebró la cena del Señor fue
una cena con sus amigos y discípulos, el contexto en el que las iglesias
celebraban la cena del Señor fue de una comida fraternal (que hubiera abusos en
la cena no quiere decir que aquello fuera negativo, también abusaban de los
símbolos y algunos enfermaron y murieron).
¿Qué queremos decir con esto?, si el hermano que busca
ser fiel en su totalidad a la forma de celebrar la cena del Señor, y en
su conciencia piensa que debe someterse a aspectos tales como "una copa,
un pan", no debe ignorar estos otros dos aspectos que hemos comentado: la
cena tenía lugar de noche (¡era una cena!) y después de una comida fraternal.
Luego si pretende ser fiel en todo, pero descuida estos otros dos asuntos, sólo
está siendo fiel en parte, es más, si en conciencia cree que debe hacerlo así,
tiene que obedecer, porque todo lo que no proviene de fe es pecado (Rm 14.23), si viola su conciencia, está pecando.
Discerniendo el cuerpo del Señor.
Divisiones. Elevar la forma de partir el
pan, el número de copas que se ponen, si el pan debe venir ya partido de la
casa del hermano que se ocupa de esto, y mil detalles más, para algunos
hermanos puede ser asunto de fuerte controversia, pero, ¿hasta que punto
podemos llevar este punto de vista?. Es interesante que Pablo, justo antes de
hablar de la cena del Señor, comienza haciendo referencia al problema de las
DIVISIONES entre los hermanos (v.18 "cuando os reunís como iglesia,
oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo"). Las
divisiones se estaban produciendo por causa de algunos que estaban
emborrachándose y comiendo en exceso mientras que otros estaban pasando hambre,
era un problema de división en la iglesia, al separar a los hermanos pudientes
de los "que no tienen nada" (v.22). Pablo estaba combatiendo
en esta iglesia el problema de las divisiones, el partidismo y la falta de
unidad (1 Co 3.4 y ss), es
curioso que hermanos con la mejor de las intenciones hagan de la Cena del
Señor, símbolo de la unidad del Cuerpo de Cristo, motivo de división dolorosa
de iglesias.
La Iglesia del Señor es una (Ef
4.5-6), y la cena del Señor, además de ser principalmente el memorial del
sacrificio del Hijo de Dios por nuestros pecados, es recuerdo del Cuerpo y la
sangre de Cristo como la ofrenda al Padre para propiciarlo, y de la unidad de
los que han sido redimidos al hacer de una sangre un sólo pueblo (1 Pe
1.18-19), Efesios, en relación con el sacrificio de Cristo en la cruz, añade:
"mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo,
matando en ella las enemistades" (Ef 2.16).
¡La obra de Cristo ganó un Cuerpo, que es la iglesia, el
cual es indivisible, pretender causar divisiones y partidismos en el Cuerpo
está pecando contra lo que 1 Co 11.29 llama no
"discernir el cuerpo del Señor"!. En ese momento había hermanos que
estaban causando divisiones en la asamblea en la misma reunión de partimiento
del pan, ellos no estaban discerniendo que la Iglesia que el Señor compró con
su sangre es una sola, y que causar divisiones es algo bien serio, y si encima
causar divisiones so pretexto de la Cena del Señor, el mal es aún mayor.
1
Co 1.13; 6.20; 12.5; 12.13. Rm
3.30. Gal 3.26-28; 5.6. Jud
1.20.
Abusos corregidos. Cuando el apóstol, según
la inspiración del Espíritu Santo escribe, está tratando una serie de abusos en
cuanto a la Cena del Señor, es bien importante que los estudiemos cuidadosamente,
porque todas la reprensiones que el Espíritu Santo hace no son en cuanto a
la FORMA de tomar la Cena del Señor sino a las motivaciones, actitudes e
irreverencia con la que muchos estaban participando en la Cena del Señor.
Si para el Señor fuera un asunto vital el asunto de usar un sólo pan en esta
reunión (¡la más importante para los cristianos!), o una sola copa, ¿no haría
referencia a esto?, pretender que este es un tema VITAL es una falacia llamada
"argumentar desde el silencio", es decir, hacer decir a la Palabra de
Dios algo de donde no dice nada. En cambio sí que claramente corrige los abusos
que al Señor sí que le preocupan, a saber, hacer diferencias entre hermanos
(los pobres y los ricos), usar la mesa del Señor para llenarse la barriga, comiéndola
como una comida común, o peor aún como uno de los banquetes famosos en los
cultos dionisíacos (a Dionisio o Baco, dios de las
borracheras y comilonas). Estos sí que son asuntos tratados por la Palabra de
Dios, el resto son silenciados. Es más, la Palabra de Dios, nos dice bien poco
en cuanto a los PROCEDIMIENTOS, ritos, maneras, en los que tenemos que llevar
ciertos asuntos, sino que enfatiza más los principios, el carácter del
cristiano/a. Por ejemplo, se nos dicen las cualidades de un anciano en textos
como 1 Tm 3.1-7 y Tit
1.5-9, pero no se nos dice la manera en cuanto a escogerlos (de hecho, en el
movimiento de los hermanos, personas como Darby
decían que sólo los apóstoles podían escoger los ancianos, y que hoy en día, al
no haber apóstoles no podemos escoger ancianos sino sólamente
"hermanos responsables"), no se nos dice cual debe ser el orden del
culto (aunque nosotros tenemos por tradición y por comodidad un orden que,
exceptuando ligeras variaciones es básicamente el mismo), o en cuanto al horario
de las reuniones (y eso que nosotros tenemos, casi como costumbre universal la
reunión del Domingo a las once de la mañana, pero no sólo en España, ¡sino en
muchas partes del mundo!), no se nos dice nada en cuanto a las organizaciones paraeclesiales, ni en cuanto a las campañas evangelísticas (pero sí nos dice mucho en cuanto al
contenido del evangelio). Pero, estas cuestiones son secundarias, la Palabra o
bien no las toca, o las soslaya, en cambio sí que va al centro de las cosas,
cuando se trata el tema de qué alimentos se debía comer, y cuales no, se nos
dice: "el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y
gozo en el Espíritu Santo" (Rm 14.17).
Asuntos como la justicia, la fe, el dominio propio, la verdad, la persona de
Dios, la salvación, la vida futura, etc... son las que debemos ocuparnos, sana doctrina va mucho más
allá de lo que nosotros entendemos como una sana teología, u ortodoxia, sana
doctrina es una sana conducta, una manera piadosa de conducirse en la familia,
en el trabajo, en la iglesia, en el mundo, "el propósito de este
mandamiento, es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de
fe no fingida" (1 Tm 1.5). Discutir de
asuntos periféricos, sobre cuestiones de palabras, de detalles, de fabulas, de asuntos que "acarrean disputas más que
edificación de Diso que es por fe" (1.4) son
los que nos atrapan y nos hacen distraernos de lo fundamental.
Ya hemos visto que si queremos ser fieles a todos los
detalles tenemos que ser consecuentes con todo, pero hay un problema, y es que
las formas nos hagan perder de vista qué es lo que estamos recordando. Me voy a
servir de una ilustración.
Durante mucho tiempo la navidad, en el mundo occidental
ha sido un símbolo del nacimiento de Cristo y del cristianismo mismo. Con la
mejor de las intenciones, cristianos han celebrado desde los primeros siglos
esta fiesta. Bien, no entraremos en detalles acerca de la exactitud de la época
del año, ni de sus fuentes no cristianas, por favor, ¡es sólo una ilustración!.
Familias sencillas han aprovechado para recordar a su
Salvador, todos tenían conciencia de lo especial que estaban recordando, y del
hecho histórico tan crucial de la venida del Hijo de Dios a este mundo. Así que
fueron añadiendo solemnidad y detalles a estas fiestas. Empezaron a darse
regalos, a organizar comidas más y más suntuosas. Comenzaron a gastar más en
los regalos, a comprar manjares más exquisitos, a regalar tarjetas, a ir de
compras, a cocinar, a tener gente en casa, ¿cuanto trabajo y cuanto estress?. Hoy por hoy,
independientemente de lo de acuerdo que estés con celebrar esta fiesta o no, el
trabajo y los excesos de estas fiestas han desplazado casi completamente
cualquier posible referencia o recuerdo a la persona de Jesús. Este es un mal
ejemplo de cómo los detalles ahogan lo que se está celebrando en sí. He oido de una iglesia que se dió
cuenta que tenía que evangelizar, así que hicieron un plan para poner un puesto
de libros en una plaza, pero pronto empezaron a discutir acerca de la forma del
puesto, de dónde ponerlo, de quien se iba a responsabilizar, ¿qué ocurrió al
final?, no salieron a evangelizar. ¿Es posible que lleguemos al extremo de
estar tan satisfechos de nuestras formas ortodoxas en cuanto a cómo celebrar la
Santa Cena que nuestros pensamientos estén más pendientes de si el hermano tal
o la hermana cual no fueron muy correctos al hacer esto o lo otros, y que
Cristo deje de ser por unos minutos el centro de este sagrado memorial?. La iglesia de Roma está tan satisfecha con su elaborada y
"perfeccionada" liturgia que han dejado completamente de lado el plan
de salvación y han minimizado la obra completa de Cristo.
¿Qué estamos celebrando en la cena del Señor?. Estamos recordando la cruz, la venida de Jesús a este
mundo a pagar por nuestros pecados, un misionero me contó cómo en ciertos paises, en las selvas los hermanos celebran la cena del
Señor con platanos (no tienen pan de trigo, ni de maiz, y mucho menos hornos), y con agua de coco (no tienen
vides, ni prensas, ni barriles). A muchos de nosotros nos puede parecer un
escándalo eso de celebrar la Cena del Señor con plátanos y agua de coco, pero
¿qué otra manera tienen estos hermanos de celebrar la Santa Cena?, ¿tendría que
dejar de celebrarla y negarse los símbolos que representan las verdades centrales
de nuestra fe por el hecho de vivir en un país muy lejano del mundo
mediterráneo?. Es sólo un ejemplo extremo, sólo
pretendo con esto hacer ver que el QUÉ es más importante que el CÓMO.
Julio Martínez Moreno-Dávila.
Iglesia Alfa y Omega. Madrid.