El declive de las iglesias apóstatas.

 

MINNEAPOLIS, Estados Unidos (AFP) - La Cámara de Obispos de la Iglesia Episcopal estadounidense confirmó el martes el nombramiento del reverendo homosexual Gene Robinson como nuevo obispo de New Hampshire, en una histórica pero dividida votación que algunos advierten podría provocar un cisma permanente en la institución.

Antes de la votación, que terminó con 62 votos a favor y 45 en contra, Robinson fue exonerado por el obispo de Massachusetts, Gordon Scruton, de conductas impropias que se le imputaban y que incluían el haber tocado indebidamente a un hombre hace un par de años y mantener, mediante una organización de defensa de derechos gay que fundó, vínculos con una página electrónica pornográfica.

Scruton, que llevó a cabo una investigación sobre las denuncias, precisó en la tarde del martes que Robinson no tenía nada de qué dar cuentas y por lo tanto la pesquisa había concluido. "No veo pruebas que requieran más investigación", dijo Scruton a los periodistas.

Robinson, de 56 años de edad, es un reverendo que admite públicamente su homosexualidad y que hace 13 años vive con su pareja.

No obstante, la victoria podría provocar un serio cisma en la Iglesia Episcopal, pues la facción conservadora de esta institución de 2,3 millones de fieles, así como la más amplia Comunión Anglicana, la coalición global de iglesias cuyas raíces llevan a la Iglesia de Inglaterra (protestante), se opusieron tenazmente al nombramiento porque creen que contraviene las enseñanzas bíblicas.

 

            Hemos visto en las noticias algo que una vez más nos ha vuelto a sorprender, la iglesia (por llamarlo de alguna manera) episcopal norteamericana, ha nombrado obispo a un confeso homosexual. Esto, en los medios de comunicación se ha considerado como un avance en los derechos de los homosexuales, y así lo han dicho. Pero todo no es más que una larga carrera en las falsas iglesias liberales por ganar la aceptación del público y de los medio de comunicación. La iglesia de Inglaterra ha llegado al colmo con las bodas de homosexuales, el reconocimiento de pastores homosexuales, y, no hace mucho, de un pastor transexual (ahora “pastora”). ¿Es esto un avance o un retroceso?.

            Para la sociedad la pregunta es, ¿por qué ser tan retrógrados y excluir a minorías de los “privilegios” eclesiásticos?, ¿por qué perseguir a los homosexuales que también son seres humanos?.

            Creo que se están confundiendo las cosas.

1. Hay que diferenciar entre la persona y su pecado (porque la homosexualidad es un pecado, de eso hablaremos más adelante). Los homosexuales son seres humanos, con sus derechos y obligaciones. No deben ser discriminados. Pero, tampoco deben imponer y forzar a los demás a que acepten con buenos ojos su opción sexual. Por ejemplo, se habla bastante de tolerancia, sin embargo si alguien expresa su opinión de que la homosexualidad es una desviación, tal persona es atacada por los “tolerantes”, y es que ¡los tolerantes sólo son tolerantes con los que piensan como ellos!, exactamente igual que los nazis, que eran sumamente tolerantes con los nazis. Y nada más. ¿Tengo yo el derecho a tener opiniones propias sin que se me censure?.

            Ahora bien, cuando expreso una opinión: la homosexualidad es un pecado que afrenta a Dios, no estoy diciendo que haya que quemar a los homosexuales en la hoguera. Es más, tenemos que amar a los homosexuales como tenemos que amar a todo el mundo. Voy más allá, ¿puede un cristiano tener buenas relaciones e incluso amistad con homosexuales?, desde luego. Yo tengo buenas relaciones con gente que son borrachos, adúlteros (reconocidos por ellos mismos), estafadores. Ellos saben lo que yo creo, saben que nuestra relación tiene ciertos límites, marcados por mi conciencia y por mi fe en el Dios de la Biblia, y soy perfectamente capaz de ver en ellos la persona amada por Dios y digna de respeto y consideración. Eso no significa que tenga que transigir en mis principios o dejarme influir por ellos. Nosotros odiamos el pecado, pero amamos al pecador, eso es cristianismo. Cristo mismo fue malinterpretado cuando era visto con pecadores, la gente pensaba que estaba transigiendo por el hecho de comer con ellos y estar cerca de ellos, pero Él sabía lo que estaba haciendo, no había venido a curar de su pecado a los sanos, sino a los enfermos (Mc 2.17).

2. La gente dice cosas como: “¿Por qué no puede un homosexual ser sacerdote?. Esta es una pregunta que hay que responder con cierto rigor, y no a la ligera. Hay que ver las incongruencias de pensar: ¿por qué un homosexual no puede ser sacerdote?. Yo no soy católico romano, pero me hago eco de este debate. ¿Qué os parece de un skin-head que pretende ingresar en una ONG de defensa a los inmigrantes?. ¿Tiene él derechos a pertenecer a una asociación así?, pero... ¿no es esto una incongruencia?. ¿Puede un marxista leninista afiliarse al partido de Le Pen (de extrema derecha) en Francia?, ¿acaso no tiene derechos como cualquier ciudadano?, pero, ¿no es esto radicalmente incompatible con dos ideologías contrapuestas?. Es más, creo que parte de la culpa la tiene el catolicismo romano, que ha humanizado su mensaje, quitándole los elementos más fundamentales de su fe (hablo en general).

            La situación es la misma. El Dios del judeo cristianismo es un Dios moral, Él ha establecido qué está bien y qué está mal. Él aborrece la homosexualidad y habla palabras duras contra ese pecado y contra los que lo practican:

 

Dt 23.17: “No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel. 18No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro.”.

1 Co 6.9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”.

Jd 7como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”.

 

            Sin duda si estas palabras se repitieran en los foros públicos de debate televisivo, provocarían el escándalo y una lluvia de querellas y pleitos. Pero Dios no se anda con pelos en la lengua, ¿por qué nosotros hemos de callar cuando Dios ha hablado tan claro?. Se habla del respeto, pero en esta generación que a lo bueno llama malo, y a lo malo bueno, hay que hablarle palabras claras que entiendan, la falsa tolerancia no tiene que callar la boca de los que hablan la Palabra de Dios. No, no somos infalibles, sólo somos hombres, pero no podemos tapar la boca a Dios. Si el pecado de la homosexualidad ha llegado hasta los que se supone que son los “hombres de Dios”, los guías de la iglesia,  ¿a dónde conducirán al resto del rebaño?, si el guía se precipita al infierno por ser un guía ciego en lo espiritual (Mt 15.14) ¡todo el rebaño irá a parar al infierno de fuego! (Mt 5.22 que es de donde he tomado esta expresión).

            Una de las señales de que estamos en el tiempo del fin es la maldad de los que pretenden ser hijos de Dios y no son más que hijos de perdición. Según 2 Tm 3 estos falsos maestros son gente con “apariencia de piedad” (v.5) pero que niegan la eficacia de esta, estos van de “mal en peor, engañando y siendo engañados” (v. 13), convierten “en libertinaje la gracia de nuestro Dios “ (Judas 4), pecan a la manera de Sodoma (v. 7) y por lo tanto sufrirán un castigo de fuego, al igual que estas ciudades.

            Si Dios no perdonó ciudades y naciones que pecaron de homosexualidad, ¿qué hará con países, ciudades y esas falsas iglesias que alaban al homosexual y lo encumbran?. ¡Concédale el Señor que se arrepientan si no quieren sufrir un castigo justo y terrible por sus pecados!. Esto es lo que dice la Palabra de Dios, pero también habla de perdón para aquellos que reconocen su pecado y lo aceptan en los términos que Dios establece, confesando que pecaron contra Dios y negándose a reincidir.

 

Julio Martínez.

juliommd@hotmail.com

 

 

Un apéndice necesario.

 

            El debate de los homosexuales en el liderazgo de las iglesias (sean grandes confesiones, o iglesias evangélicas conservadoras) no se debe plantear sólo desde el ángulo del liderazgo, sino desde un planteamiento más básico: “¿qué es un verdadero cristiano?”, ¿puede ser (no ya sacerdote) un homosexual cristiano?.

            Un cristiano es un seguidor de Jesucristo, sigue sus mandamientos y se niega a sí mismo para vivir a la altura de su maestro. Ser cristiano tiene unas condiciones, no es ser de un club deportivo, o fan de un cantante, el cristiano es un soldado (2 Tm 2.3), es alguien bajo autoridad.

            El mundo de hoy es una sociedad obsesionada con sus derechos: “si yo quiero ser cristiano, ¿por qué no tengo derecho a ser homosexual?, ¿es que no puedo vivir mi vida como quiera?”, y esa es la cuestión, quieren un cristianismo sin Cristo, quieren ser sin ser, sólo aparentar, colgarse la etiqueta de cristiano, pero sin ninguna realidad interior. Es como los alimentos light que se venden, azúcar bajo en calorías, caramelos sin azucar, Cola Cao dietético, etc... todo el placer de los alimentos dulces, pero sin las consecuencias de este tipo de alimentos, así quieren un cristianismo bajo en calorías, todas las emociones del cristianismo, la paz de Cristo, etc... pero son las implicaciones de ser cristiano. Dice Jn 14.21 : El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” No puedes decir que eres cristiano, que amas a Jesús, si luego no guardas sus mandamientos, de la misma manera que yo no puedo decirle a mi esposa que la amo, si luego no tengo en cuenta sus deseos en absoluto.

            El problema de este mundo es la falta de autenticidad, el cristianismo del mundo ya no tiene sentido porque lo han VACIADO DE CONTENIDO, de modo que un cristianismo así, vacío de contenido y de realidad, vale para cualquier cosa. Todo apariencia, todo vanidad, pretende ser algo, pero no es nada.

            El cristiano verdadero, el cristiano basado en la Biblia, es un cristiano consecuente, vive lo que cree porque cree lo que vive. Ya no se pertenece a sí mismo, sabe que ha sido comprado al precio de la sangre de Cristo y que su dueño es Dios (1 Co 7.23), sabe que ha sido creado para vivir en comunión con Dios, una relación continua con Él (1 Co 1.9), vive para ser santo, como Él que lo llamó es Santo (1 Pe 1.16). No es cristiano “a su manera”, sino que es cristiano a la manera de Dios (Rm 12.2; Ef 5.1; 1 Pe 1.14).

 

Madrid, 27 de octubre de 2003.

 

 

 

 

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