La respuesta a la oración: cuando la respuesta tarda.

Principios espirituales del libro de Job.



Ideas erróneas.


En relación a la oración hay un montón de ideas erróneas: gente que enseña técnicas de oración, o ideas que circulan entre nosotros (recibimos dependiendo de nuestra fe, por lo tanto si quieres cualquier cosa lo único que necesitas es fe, dejando de lado la voluntad de Dios con lo que pedimos).

Otros piensan que si te pasa algo bueno es porque lo estás haciendo bien. Y viceversa. (Anécdota: algo así me comentaron en la Escuela Dominical). Los amigos de Job tenían esa idea, que a los justos Dios hace que siempre les vaya bien y a los malvados mal, por lo tanto Job era todo un malvado, leed Job 8.20 "He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni apoya la mano de los malignos", 8.6 "Si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por tí, y hará próspera la morada de tu justicia". Job 22.4 y ss "¿Acaso te castiga, O viene a juicio contigo a causa de tu piedad?. Por cierto, tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin, porque sacaste prenda a tus hermano sin causa".

Técnicas maravillosas. Palabra de fe. Siete pasos. La forma en la que pedimos. Mucha o poca fe.


La respuesta que tarda.


Salvación de familiares inconversos. Sanidad. Dirección del Señor.


La generación de: lo quiero todo YA.


La generación de: lo quiero todo ya es la peor escuela espiritual. No queremos esperar, pensamos que es una espera inútil, que no sirve para nada, por lo tanto podemos reaccionar mal:


Nos enfadamos con Dios (chantaje espiritual) dejamos de ir a la iglesia, leer la biblia, etc...


pensamos que la culpa es nuestra (pecado)

sentimos que Dios no nos ama.

nos deprimimos

lo cuestionamos todo y nos enfriamos

buscamos sustitutos en el mundo


Cómo reaccionamos es más importante que la respuesta.


Un caso real: Una familia de obreros, levantan obra, visitan, oran, discipulan. Luego por un tema de celos la iglesia se divide y dos de los hijos se apartan de los caminos del Señor. Vuelven a su país, ¿qué hacen?, ¿se lamentan y lamen sus heridas?, no, siguen sirviendo al Señor, buscan otro sitio donde servir, comienzan a ser fieles, y el Señor levanta una nueva iglesia. Sus dos hijos aún no volvieron a los caminos del Señor, pero esto ilustra la diferencia entre una espera estéril y una espera fructífera que el Señor usa para hacer crecer y manifestar Su gozo en nosotros.

Idea central: Lo que vemos y aprendemos en el libro de Job es cómo podemos esperar mientras el Señor responde nuestra oración, cual debe ser el proceder del creyente en el tiempo de espera.


Dios responde: sí, no, todavía no. Consideremos el tercer aspecto de la respuesta de Dios, el "todavía no" o "espera".




Lecciones espirituales del libro de Job en cuanto a la espera.



1. Confianza en Dios. (Job 9.10-12)

No comprendemos todo lo que Dios hace, pero ¿nos podemos fiar de Él?, ¿nos podemos fiar de Él cuando todo va mal y parece que se ha equivocado?. No podemos pedirle cuentas a Dios, podemos confiar en Él, ver lo que ha hecho en el pasado, considerar Sus Obras y la sabiduría con la que lo ha hecho todo.

A veces el motivo de la espera es que comencemos a desarrollar los músculos de la confianza en Dios, a ver que aunque parece que Dios esté callado nosotros sabemos que es fiel. Cuando todo va bien no necesitamos manifestar nuestra confianza en Dios, en cambio cuando parece que Dios se ha alejado es cuando necesitamos afirmarnos en la seguridad de que Dios nos ama y es Soberano.



2. Dios mira nuestro comportamiento y actitud.


¿Cómo nos comportamos mientras esperamos la respuesta de Dios?. Mucho me temo que muchos no aceptamos la espera y nos comportamos como niños en un supermercado cuando sus madres no les compran lo que quieren (pataleamos, nos enfadamos con Dios, le chantajeamos), y si somos más sutiles podemos buscarnos excusas más refinadas o incluso crear problemas en la iglesia. Pero no olvidemos que Dios espera de nosotros la actitud madura, la del cristiano que sabe que al final Dios premia nuestra fe y somos fortalecidos por la prueba.

Job no pecó en nada de lo que dijo. Hay momentos en los que parece que Dios calla, pero Dios no calla ni duerme, está observando nuestra conducta. Dios recompensa a Job por la forma en la que enfrenta la prueba, no peca con sus labios, justifica a Dios.

En el cap. 12 Job justifica a Dios y lo exalta en los vers. 13 y ss "Con Dios está la sabiduría y el poder", reconoce la soberanía de Dios (Job 14.5-6), Su control absoluto sobre todo ("Suyo es el que yerra, y el que hace errar"). Habla con sabiduría, más que sus amigos, SE MANTIENE LEAL A DIOS EN MEDIO DE LA PRUEBA.

En Job 19.23-24 dice: "¡Quien me diese ahora que mis palabras fuesen escritas!, ¡Quien diese que se escribiesen en un libro; Que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas para siempre!". Podríamos pensar, ¿de qué vale ser fiel a Dios en medio de la prueba?, parece que Dios calla y como dice Margarita Burt el diablo habla hasta por los codos, nos dice: "¿de qué te sirve ser fiel a Dios?, ¿qué ganas?, sería mejor darse un respiro, sal a emborracharte, engaa a tu esposa, quédate con lo que no es tuyo, págala con otros y da rienda suelta a tu ira, de todas formas por algún lado tienes que explotar", ¡mentiras!.

La fidelidad a Dios Él la está registrando, ¡ojalá mis palabras quedaran escritas en un libro!, Dios lo escribe todo, lo recuerda, no dejará sin recompensa tu confianza en él. El hecho de que hoy estés en la iglesia en medio de tu prueba es algo que Dios recuerda y honra, el hecho que sigas orando y dando gracias, hablando bien de Dios en medio de tu prueba Dios lo está guardando y te lo recordará.

Aplicación: ¿Cómo debes proceder en el tiempo de espera?, deja de lado las actitudes que no conducen a nada, chantajear a Dios, pagarlo con otros, desilusionarte con Dios. Consuela a otros que sufren, ora por los no creyentes, pregúntale al Señor qué necesidades hay en tu iglesia o en tu familia para que te use.


3. No separarte de la Palabra de Dios. (Job 23.12).


La Palabra de Dios es un tesoro por descubrir, qué pena lo que tantos creyentes se están perdiendo, son como personas que viven en pobreza, tristes, desconsolados, aburridos, sin gozo, y tienen un tesoro en su casa. Las riquezas que hay en la Palabra superan nuestra comprensión. Seamos como los escribas doctos en el Reino de los Cielos, que del tesoro de la Palabra sacan cosas nuevas y viejas.

Hay un consuelo especial en la Palabra, en medio de la espera, de la prueba, la Palabra nos dará aliento y fortaleza especial. Esa fortaleza no te vendrá sólo por la oración, no por las predicaciones, te vendrá cuando medites en la Palabra de Dios en la soledad de tu habitación, entonces Dios que ve en lo secreto te recompensará con tesoros de consuelo y gozo.



4. Se fortalece esperando el día de su liberación. (Job 14.14-15)


Una mala forma de encarar una prueba es decir: "Dios se ha olvidado de mí, no le importa mi sufrimiento, me abandonó, ha ignorado lo buen chico que he sido".

Una buena forma de encarar la prueba es decir: "¡Ya queda menos para el día que Dios responda!, su ayuda está de camino, ya viene, la oigo llegar, gracias Señor porque mi oración está siendo contestada, porque se acerca el día de mi liberación (14.14), ¡no lloréis por mí, soy un hombre al que le vienen bendiciones más grandes que la pruebas que estoy sufriendo". Esto NO es ser un iluso, es confiar en la misericordia de Dios con nosotros y sostenernos en las profundidades de su amor.

Dice Rm 8.18 “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. ” Esto viene a confirmar la idea que hemos dicho antes, podemos decir confiadamente “las bendiciones que vienen son mayores que las pruebas que estoy sufriendo ahora”. Dice 2 Co 4.17 “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”, ¡si nuestras pruebas son grandes, cómo serán las bendiciones y el consuelo que han de venir!.

En Job 19.25-27 "Yo sé que mi redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón se desfallece dentro de mí".

De este texto aprendemos dos principios espirituales:

a) En medio de la prueba podemos confiar en la liberación que Dios nos traerá, hemos orado, y la respuesta de Dios es "espera". A Jesús le ocurrió lo mismo, en Heb 3.7 "Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído a causa de su temor reverente". ¿Fué Cristo librado de la muerte?, no y sí, pasó por la muerte en la cruz, pero no quedó allí, ¡Dios lo levantó!, fue una respuesta de "espera". Las palabras de Job en el 19.25-27 son proféticas.

Necesitas predicarte esto a tí mismo: "Tú redentor vive, Él viene con la respuesta a tu oración, Él viene para librarte, no se olvidó de tí".

b) No siempre la respuesta a nuestra oración viene en esta vida. Estás orando por sanidad, o por una injusticia, no serías el primer cristiano que muere y no vió la sanidad, ¿seguro?, no la vió en vida, pero resucitará con un cuerpo de gloria, verá a Dios hacer justicia.

La respuesta a una oración de espera puede venir en la otra vida, pero vendrá, Dios dará respuesta.


Conluimos leyendo el texto de Stg 5.11 “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. ” Lo que sufrió Job nos enseña que toda prueba tiene un final, que Dios es fiel, y que su deseo es mostrarnos Su misericordia y Su compasión hacia nosotros. No hay prueba que dure cien años, el Señor no guarda silencio eternamente, desea bendecirnos, desea recompensarnos, y desea enseñarnos a través de esa prueba que su amor es fiel y eterno.