EF 2. 4-7.


Una historia de restauración: 1) El libro “Al filo de la navaja”, un jóven rico quiere buscar significado a la vida y comienza un viaje de búsqueda espiritual. Finalmente termina en París, ama a una prostituta alcohólica y se compromete con ella. El amor de ese jóven transforma a esa jóven y se vuelve una jóven hermosa llena de vida. 2) Hace poco conocí a un líder de jóvenes.. drogas, metido en una familia, cristiano, casado y sirviendo.3) El cap. 3 del libro de Oseas Dios le pide al profeta que ame a una mujer adúltera y la tome por esposa, para enseñarle a Israel cuanto les ama.

Cristianos que comienzan con Cristo y terminan con religión: Creen que lo aprendieron todo en cuanto a la salvación y no tienen ni idea. Comenzaron por fe y dependencia en Cristo y ahora están quemados y enredados en muchas cosas que le quitan tiempo para lo importante.


Resumen:

Dios nos ama.

La condición del ser humano sin Dios: un muerto espiritual.

Cómo Dios da vida a los seres humanos.

La obra de restauración y glorificación.


Rico en misericordia... su gran amor con que nos amó. v.4.


La idea de alguien rico que quiere compartir sus riquezas: es Dios, y lo que le sobra es misericordia. Dios es rico, todo lo que tu careces, es lo que a Dios le sobra. Toda vida espiritual viene por reconocer que Dios es rico. Y por reconocer que todo lo que tú necesitas y anhelas es lo que Dios tiene.

Muertos en pecados. v.5.

Una naturaleza tripartita.

Las consecuencias nefastas del pecado. Físicas, psicológicas y espirituales.

Vida, no religión. Vida, no maquillaje.La muerte es una situación trágica. Describe la condición del ser humano ante Dios. No es una gripe, la gripe se termina solucionando, es muerte. Un muerto no necesita aspirinas, necesita vida. Un muerto maquillado puede tener buen aspecto, pero sigue siendo un muerto. Un muerto espiritual no necesita religión, necesita vida.

Dios, el que da el primer paso en amarnos: Nos cuesta entender esto. La iniciativa de la salvación es de Dios. Jesús vino a buscar la oveja perdida, no es la oveja perdida la que busca al pastor. Nosotros éramos enemigos, aborrecibles y dignos de aborrecimiento. Nosotros éramos esclavos, necesitábamos que alguien nos hiciera libres. Nosotros estábamos en tinieblas, Cristo, que es la luz del mundo tuvo que alumbrarnos. Nosotros estábamos sin familia, Dios nos adoptó. Nosotros estábamos muertos, Dios nos dió vida.

La grandeza del amor de Dios no es que nosotros convenciéramos a Dios de que nos tenía que amar, sino que Dios nos convenció a nosotros de que teníamos que amarle. Nos sedujo con su amor.

Las dimensiones de ese amor: Imagínate alguien que te ha hecho mucho mal, pero tú no sólo le perdonas, sino que lo sientas a tu mesa, le das regalos por navidad, y lo haces tu heredero. Inimaginable, ¿eh?, ¡pero si no se merece ni si quiera el perdón?, eso es el amor de Dios, amar a alguien que no se lo merece.

Hace falta ser algo más que bueno para eso, hace falta ser rico en misericordia.

Que Dios no nos dice mucho de nosotros y nos dice mucho de Dios.



Unión con Cristo. Una transfusión.


v.5 y 6. “Nos dió vida juntamente con Cristo”...”juntamente con Él nos resucitó”. Hemos dicho que el ser humano está muerto en pecados, que no necesita maquillaje, no necesita religión, necesita vida. ¿Cómo consigue vida?.

Hay un principio natural que se aplica a lo espiritual. Una madre que lleva en su seno un bebé, la vida del bebé está en la madre. Un sarmiento unido a una vid. Algo muerto puede recibir vida de algo vivo. Alguien que recibe sangre, recibe vida.

El calor se comunica por algo que está en calor, si quieres calentarte necesitas acercarte a algo caliente. Su calor pasa a ser tu calor.

Nosotros que estamos muertos necesitamos estar unidos a Cristo, Quien es la vida (Jn 14.6) para que seamos vivos.

Yo reconozco que estoy muerto espiritualmente, ¿qué debo hacer?, ¿debo unirme a tu iglesia?, no, ¿debo dejar de mentir, beber, etc...?, no. Debes acercarte a Cristo. Debes tener contacto con Cristo.

Volverse a Cristo es reconocer tu condición, reconocer que Él es la Vida, que es Justo, y que en Él hay perdón de pecados, al morir en la cruz por los pecados. No es un asunto religioso, es un asunto personal.

Los creyentes debemos acudir continuamente a Cristo a refrescarnos, a recibir vida. ¿Cómo va tu intimidad con Cristo?, ¿te reunes con Él sólo para disfrutar de Él?, ¿le cantas a Él sólo para deleitarte en cómo es Él?.


Glorificación. v.6b y 7.


La obra del pecado: lo que el pecado pretende es arruinar a la persona. Todos hemos visto a gente sumida en la indigencia y el alcohol.

Lo que Dios pretende es una obra de glorificación: Toma a un muerto espiritual y lo transforma en un hijo de Dios, un príncipe. La historia del principio.

Los siglos venideros mostrarán la maravillosa obra de transformación que Dios lleva a cabo en Su Iglesia.

La obra de la Gracia: “las abundantes riquezas de su Gracia” nos están transformando.

En las Crónicas de Narnia, en el primer libro, el sobrino del mago, hay un cochero que por accidente es llevado a Narnia. Cuando ve la creación del mundo, y ve a Aslan exclama: “madre mía, si hubiera sabido que existían estas cosas hubiera intentado ser mejor persona”. Conforme él y su mujer pasan tiempo en Narnia van dejando atrás las costumbres zafias de cochero y transformándose en alguien mucho mejor, un príncipe. Los niños de el segundo libro terminan transformándose en príncipes, su carácter es transformado.

Dios quiere transformarnos en príncipes. Quiere que seamos semejantes al príncipe: Jesús.

Tenemos muchas cosas vulgares, mentimos sin que nos duela, engañamos, nos deleitamos en cosas sucias, inmorales. Dios quiere transformarnos en personas más completas, más nobles, más bellas.

¿Cómo se lleva a cabo esa obra de transformación?, por la Gracia, que es Dios impartiéndose a sí mismo en nosotros. Dicho más claramente, nuestro contacto con Dios, nos va haciendo más semejantes a Él.


A los no creyentes: comprendan el propósito que Dios guarda, su condición sin Dios, que olviden todo concepto religioso y se acerquen al Dios que es rico en misericordia.


A los creyentes: No os volváis a la religión. Volved a las cosas primeras, cuando Cristo era vuestro disfrute.


©Julio Martínez.

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