La
sana doctrina.
La Palabra profética más segura.
Introducción: En este año el periódico “New York Times” publicaba un
artículo en el que narraba un hecho sucedido en el barrio judío, en una
pescadería ortodoxa. Allí, el pescadero, un fiel judío, oyó que una de sus
carpas hablaba amonestando y profetizando: “¡Arrepentíos y estudiad la Torá, porque el fin viene pronto!”. No podemos afirmar la
veracidad de esta noticia, pero, caso de que fuera cierta, ¿Cuál es el orígen de estas palabras?, ¿podemos afirmar que tienen su orígen en Dios?. ¿Cómo podemos llevar
a la práctica el mandato bíblico de “Amados, no creáis a todo espíritu, sino
probad los espíritus si son de Dios” (1 Jn 4.1).
Fábulas
Texto: 2 Tm 4.1-4: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo,
que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
2que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo;
redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3Porque
vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de
oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y
apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”.
Comentario:
v.1. Un mandato solemne. Lo hace delante 1) de Dios
Padre y de Dios Hijo y 2) del Juez de toda la tierra, de vivos y muertos. ¡Sin
duda es una advertencia solemne!.
v.2. La naturaleza del mandato: (a)QUE
PREDIQUES LA PALABRA.
-No se nos pide otra cosa solemnemente que
predicar la Palabra, sólo la Palabra, nada más.
-Una hermana nos dijo que lo que hacíamos en
la iglesia de predicar la Biblia expositivamente, no era bueno, teníamos que
predicar “lo que el Espíritu Santo nos diera”.
-Un pastor al que conozco, los miembros de
su iglesia le dijeron que dejara de predicar tanto la Biblia, que esta no era
relevante ni actual, que lo que tenía que hacer era tomar noticias del
periódico y sacar aplicaciones, eso sí era actual y relevante.
-Lo que el Espíritu Santo nos ha dado es la
Palabra, si queremos hacer una predicación “espiritual” debemos ceñirnos a la
Palabra, todo lo que sea salirnos de esta medida no es espiritual.
-Las instrucciones solemnes que Pablo le da
a su joven colaborador son sencillas: Predica la Palabra, no dejes de predicar
la Palabra, predica SÓLO la Palabra de Dios.
-El contenido de nuestra predicación debe
ser la Palabra, si no, somos hallados falsos maestros.
(b) A TIEMPO Y FUERA DE TIEMPO.
-Esto quiere decir CONTINUAMENTE. En todo
momento, el trabajo de los maestros no dejar de enseñarla, y el trabajo de cada
creyente es amonestarnos y exhortarnos unos a otros con la Palabra (Col 3.16).
-Algunos se cansan de la Palabra, se cansan
de oir predicaciones siempre de lo mismo, sin salir
de las fronteras de la Palabra de Dios, tienen curiosidad de oir cosas nuevas, pero tenemos que volver una y otra vez a
la Palabra (“he aquí que la
palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman” Jer 6.10 y 19).
-¿Sería conveniente que hiciéramos un
descanso para oir otra cosa que no fuera la Palabra
de Dios?, ¿Qué nos tomáramos vacaciones de la Palabra?.
Dice el texto: a tiempo y fuera de tiempo.
v.3. Los que se oponen al mandato.
A) No sufren la sana doctrina. Sólo
la “mala” doctrina. La mala o falsa doctrina es lo que nunca predicaron los
apóstoles, las especulaciones más absurdas, las enseñanzas que disculpan el
pecado, que hacen a Dios pequeño y al hombre grande, que halagan la vanidad
humana, que le prometen prosperidad, sanidad, etc…
-Hoy en día vemos un
poco de todo eso: que Jesús murió para darnos sanidad física, que la pobreza es
pecado, que Dios te da 100 veces más de lo que ofrendas, que la pobreza es
pecado o falta de fe, y que todas las enfermedades están causadas por demonios.
Estos son unos pocos ejemplos de doctrinas falsas.
-Hay SANA doctrina y MALA doctrina, y
tenemos que estar bien alertas para discernirla. La SANA doctrina es como los
sanos alimentos, te hace un cristiano saludable, enfocado en Cristo y en
obedecer a Cristo. La MALA doctrina es un alimento en mal estado, sin valor
nutritivo, es apetitoso, pero hace de ti un cristiano enfermo, obsesionado con
todo menos con Cristo y con obedecer a Cristo, obsesionado con las lenguas, las
sanidades, la risa, la caída, las riquezas, etc…
B) Una curiosidad enfermiza.
-He visto, y cada vez veo más creyentes
inmaduros que pretenden ser maestros (1 Tm 1.7 –pretenden ser doctores de la ley sin
entender lo que afirman) que se obsesionan con temas muy secundarios de la
Escritura, o con especulaciones o malas doctrinas (un hermano me vino con la
enseñanza de la lluvia tardía, según una enseñanza de Os 6.3 donde habla de
lluvia temprana y tardía, de lo que concluía que iba a venir un segundo
Pentecostés).
-Los niños no quieren comer verduras, sólo
dulces, se aburren con las verduras. Si a un niño sólo le dieras a comer dulces,
en lugar de alimentos sanos, ya nunca querrá comer verduras, además, el niño
engordaría, y se pondría enfermo. La Palabra de Dios es el alimento SANO, es el
que tú necesitas, es que te hace fuerte (1 Pe 2.2).
-Esa curiosidad enfermiza hace que se levantes
“super maestros”, se llaman a sí mismos “pastor de
pastores, el ungido, el triplemente ungido, el
apóstol, el profeta”, dicen cosas nuevas, cosas fascinantes, pero aunque sea
interesante de oir terminarán haciéndote daño.
-Lo peor que te puede pasar es que te
vuelvas un curioso, alguien que siempre quiere oir
algo nuevo, hay gente que siempre saltan de iglesia en iglesia, de culto de
avivamiento en culto de avivamiento, de maestro en maestro, siempre buscando la
última moda espiritual.
-Las personas así, según el v.3b. se rodean de maestros especializados en estas doctrinas,
especializados en hablarles de lo que les gusta. A uno le encanta la guerra
espiritual, a otro le apasiona el tema de la prosperidad, o las sanidades, y se
buscan una iglesia que haga mucho énfasis en ese tema.
-Según el 3b, toda esa curiosidad nos son
más que CONCUPISCENCIAS, es decir, bajas pasiones disfrazadas de ansias de
conocimiento espiritual. Así que ellos
según sus concupiscencias (según ¡sus pecados! Se buscan sus maestros).
v.4. Se vuelven a las fábulas.
-Dice que dejan de oir
la verdad y se ponen a oir fábulas. ¿Qué son las
fábulas?, son cuentos que nunca ocurrieron, pero que a la gente le encanta oir. Que en no sé dónde ha resucitado un muerto, que
alguien tuvo una visión que dice que el año que viene comienza el avivamiento.
Fábulas.
-En los libros cristianos modernos (en
muchos de los que salen como novedades en nuestras librerías) vienen muchas
fábulas. Muchos de los libros que se venden sobre la oración hoy en día, casi
todos los que hablan de la guerra espiritual, una buena parte de los que tratan
aspectos de psicología y autoestima, y por supuesto todos los que hablan de
profecías y revelaciones.
-Un librero amigo mío a esos libros los
llama “apócrifos” y los tiene escondidos.
-Si apartas aunque sea unos minutos de la
verdad el oido y te pones a prestar atención a las
fábulas, ocurrirá que comenzarás a sentir cierta comezón (picor), y mucha
curiosidad, estas fábulas lo que hacen es que te sacian, pero sólo por unos minutos,
porque al poco tiempo necesitas más, de modo que terminas siempre hambriento y
siempre alimentándote de ese mal alimento espiritual. No ocurre así con la
Palabra de Dios.
-La Palabra de Dios no sólo destaca respecto
a las fábulas en que es VERAZ, e infalible, y una guía segura, sino que sacia
verdaderamente nuestra hambre espiritual.
El camino de la verdad
blasfemado.
Texto: 2 Pe 2.1-2: “1Pero hubo también falsos profetas entre el
pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán
encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató,
atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2Y muchos seguirán
sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será
blasfemado”.
Comentario:
v.1. Hubo falsos maestros. En los tiempos antiguos hubo
en Israel falsos profetas (Jer 5.31), y en el nuevo
Israel también los hay, esto no debe escandalizarnos, pero ¡debemos estar
alerta!, ¿cómo podemos estar alerta?, al estar bien atentos a la Palabra.
-En otros tiempos, cuando el canon de la
Escritura no estaba cerrado, buena parte de la enseñanza era oral, los relatos
“autorizados” eran pasados por los apóstoles a la iglesia, y eran los apóstoles
quienes decidían en asuntos de doctrina. Murieron los apóstoles, pero quedó el
fundamento escrito de la Palabra de Dios, y ella es la autoridad.
-Por encima, incluso, de todos está la
Palabra de Dios.
v.2. Introducen encubiertamente herejías destructoras.
-El trabajo de estos hombres y mujeres es
encubierto, lo hacen poco a poco y sin llamar la atención, nunca van de frente,
y cuando se introducen en una iglesia no suelen hacerlo públicamente, sino
esparciendo sus doctrinas entre los hermanos más débiles.
-Dicen que lo que introducen son herejías, y
que estas son destructoras. Han polvo a la gente, son enseñanzas malignas que
hacen daño a quien las recibe. Son destructoras porque casi todo de la falsa
enseñanza está preparado para enriquecer a quien la predica. Sea para vender
libros, o para recibir ofrendas. Y eso trae la ruina económica de los
seguidores de esa doctrina. Son destructoras en el sentido espiritual, porque
muchos de los que las siguen naufragan en cuanto a la fe (1 Tm
1.19), abandonando su relación con el Señor y con la Iglesia.
-En consecuencia (v.1.c) muchas de estas
doctrinas terminan negando a la persona del Señor, la naturaleza de su obra en
la cruz, y su resurrección.
v.3. Causan blasfemia entre los que no conocen el evangelio.
-Esto es un aspecto particularmente grave de
estas doctrinas. Los no creyentes, al oir estas
barbaridades, y las consecuencias destructoras en las vidas de los que siguen
estas doctrinas, y las vidas de los pastores y maestros que las enseñan (su mal
testimonio, su vida de pecado, sus ganancias y riquezas robando al Pueblo de
Dios) terminan BLASFEMANDO el camino de la verdad.
-¿Estamos viendo esto?, ¡decididamente sí!, cuando
a una ciudad llegan los falsos maestros, algunos vienen con su TV y su radio,
otros llegan por el Internet, o su literatura, los no creyentes terminan
diciendo: “teníamos razón, esto del evangelio es para gente trastornada, para
gente que emocionalmente está mal, que se dejan sugestionar, esto del evangelio
es un negocio que sirve para que unos pocos se enriquezcan, así que no tengo
que arrepentirme, ni creer en Jesucristo, no hay Cielo ni Infierno, ni juicio,
todo es mentira, todos están engañados”.
-Las herejías destructoras dañan a los
mismos pastores que las enseñan (Pr 16.18
“Antes del quebrantamiento es la soberbia
y antes de la caída la altivez del espíritu”), esta gente tiene mucho poder
(en esas grandes iglesias en las que hay un solo pastor, tiene un poder
tremendo, y no tiene que darle cuentas a nadie), este poder y las riquezas
terminan corrompiendo al que antes era un siervo de Dios, y la maldad de las
doctrinas lo pervierten, así tenemos cada vez más casos de pastores que
comenten adulterio con miembros del coro, pastores que defraudan y malversan
los fondos de la iglesia.
El propósito de la sana
doctrina.
Texto: Ef 4.11-14 “Y él
mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos
para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta
que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a
un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para
que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error”.
Comentario:
v.11-13. Dios da dones para la madurez del
Cuerpo.
-v.11. Dios ha dado distintos dones en la
Iglesia con el objetivo de perfeccionar a los santos, entrenarlos, capacitarlos
y que maduren.
-Todos necesitamos de ese
“perfeccionamiento” del que se habla en el texto, si no estamos aprendiendo no
estamos siendo perfeccionados.
-La medida de la madurez es la semejanza a
Cristo.
v.14. Las consecuencias de la madurez.
-El propósito de que maduremos y seamos
perfeccionados es crecer en la semejanza a Cristo, y una de las muchas
consecuencias es que no seremos engañados por las malas doctrinas.
-A los que las siguen se les llama “niños
fluctuantes”¸¡qué fácil es engañar o distraer a un
niño!, basta con desviar su atención, y si es fácil que algo cambie es la
atención de un niño. La persona que en lo espiritual y doctrinal es madura, se
le llama niño fluctuante, porque no es capaz de perseverar, su atención es atraída
por cuanta nueva doctrina aparece.
-Se les llama “viento de doctrina”,
la razón es que estas doctrinas son muy cambiantes, son como las modas, cada
año hay nuevas y viejas tendencias.
-Se les llama “artimañas del error”,
las personas versadas en estas malas doctrinas echan mano de todo un abanico de
engaños y estrategias eficaces para engañas a las personas.
Aplicaciones.
-¿Cómo evitar caer en las artimañas del
error y en los vientos de nuevas doctrinas?, el contexto de nuestra porción
habla de los dones que Dios da a la iglesia
y de cómo en la unidad de la iglesia
se produce el intercambio de dones para un crecimiento adecuado. La mejor
manera de apartarse de la sana doctrina es apartarse de la iglesia, dejar de ir
a las reuniones, apagar nuestro celo espiritual, enfriarnos, dejar la enseñanza
de la Palabra y la comunión con otros hermanos.
-Cuando una persona, por causa de dejar las
reuniones, queda debilitada espiritualmente, entonces es presa fácil de estas
deslumbrantes nuevas enseñanzas y del aparente vigor espiritual de sus maestros
(que son todo apariencias).
La práctica de la
iglesia.
Texto: Hch 20.26: “Por tanto, yo os protesto en el día de hoy,
que estoy limpio de la sangre de todos; 27porque no he rehuido
anunciaros todo el consejo de Dios. 28Por tanto, mirad por
vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por
obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia
sangre. 29Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio
de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 30Y de
vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar
tras sí a los discípulos. 31Por tanto, velad, acordándoos que por
tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada
uno.”.
Comentario:
El contexto:
-Pablo ha reunido a los ancianos de la
iglesia en Éfeso, a ellos les dedica sus últimas
palabras a modo de despedida y advertencia. Con estas palabras Pablo justifica
su ministerio, diciéndoles que ha cumplido con este enseñándoles todo el
consejo de Dios, y les advierte que después de su muerte, de entre los mismos
ancianos y de entre la misma iglesia se levantarán hombres que enseñarán falsas
doctrinas, y que abusarán de los hermanos.
v.27. Anunciar todo el consejo de Dios:
-El trabajo de Pablo en relación con los
creyentes era un trabajo de enseñanza, su misión consistía en preparar
creyentes maduros, capaces de discipular a otros, y preparar a los líderes de
las iglesias, estableciéndolos en la Palabra de Dios. Para eso dedicaba su
tiempo en la predicación de la Palabra en la iglesia y por las casas de los
creyentes (Hch 20.20).
-¿Qué era lo que Pablo enseñaba?, lo dice el
mismo v.27 “TODO el CONSEJO de Dios”, lo cual es una clara referencia a la
Palabra de Dios (2 Tm 3.16-17). Pablo, en los 3 años
de su trabajo entre ellos (v.31) no había hecho otra cosa, enseñar
continuamente el consejo divino.
-Era, además, un trabajo que se iba
multiplicando conforme los creyentes iban siendo preparados, dice 2 Tm 2.2 “Lo
que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean
idóneos para enseñar también a otros”, los que eran preparados por Pablo, estos se convertían en
maestros, que a su vez preparaban a otros, que volvían a preparar a otros.
-En la iglesia local, ponemos en práctica el
ejemplo de Pablo y sus instrucciones de varias maneras: por un lado por la
predicación expositiva de la Palabra, y por otro lado por medio del
discipulado. Lo que enseñamos en ambos no es ni más ni menos que la Palabra de
Dios.
v.29 y ss. La razón para predicar
todo el consejo de Dios.
-¿Por qué razón tenemos que predicar toda la
Palabra?, hay muchas razones, pero Pablo tenía un gran temor, sabía que el
mayor peligro que enfrentaba la iglesia no venía de fuera, sino de dentro, por
medio de las divisiones y las malas enseñanzas. Así que Pablo les dice a los
ancianos: “tenéis que estar alertas, en cuanto me vaya comenzarán a levantarse
los falsos maestros, pero vosotros estáis preparados, os he enseñado todo el
consejo de Dios”.
Conclusiones y aplicaciones generales.
-Un error grave es depender de otros en la iglesia, y ser
negligente en tu preparación personal. Confiar demasiado en la preparación de
los ancianos y maestros de la iglesia dejando tú de examinar por ti mismo lo
que se enseña.
-Un problema es creer las cosas correctas pero sin saber por
qué las crees. Por ejemplo, crees en la Trinidad, o en el bautismo por
inmersión, o en la salvación por gracia por medio de la fe, pero no eres capaz
de explicarlo con la Biblia. Una persona así bien podría estar creyendo una doctrina
equivocada, puesto que no se ha tomado el tiempo de examinarla y confrontarla
con la Biblia.
-Un cristiano comienza a hacerse viejo cuando piensa que ya lo
ha aprendido todo, y cuando escucha a otros no les deja terminar las frases
porque ya se lo sabe todo. Ese cristiano comienza, no sólo a envejecer
(espiritualmente), sino a volverse orgulloso, gruñón y a crear conflictos y
problemas.
-Debemos tener contacto con la Palabra de Dios cada día, y cada
día orar para que el Señor nos dé hambre de su Palabra. Esa es la mejor manera
de estar afianzadas en la sana doctrina.
-Debemos de aprovechar cada reunión para aprender. En cada
reunión el Señor nos va a enseñar por medio de varios hermanos muchas cosas,
tienes que estar lo suficientemente atento para no perdértelas. Hasta el
hermano con menos conocimiento de la iglesia tiene algo que enseñarte.
-Una buena forma de aprender es estar dispuesto a compartir lo
que el Señor te ha enseñado. Un hermano me decía recientemente que cuando más
aprende es cuando puede compartir en su casa la Palabra con su familia. Para
enseñar hay que estudiar, y luego, a la hora de compartir volvemos a ser
enriquecidos. Así que según tengas oportunidad comparte con todas las personas
que puedas la Palabra de Dios (con no creyentes, con tu familia, con otros
hermanos, en la célula, en las reuniones de la iglesia).