¿A quien podemos ir?

DAVID A. REED fue un testigo de Jehová activo por trece años, y ministro "precursor" de tiempo cabal por dos años y ocho años de anciano. La lectura independiente de la Biblia lo llevó a ver que la Sociedad Watchtower está equivocada en proclamarse a sí misma como "el conducto de comunicación de Dios". Pero, si la Watchtower está equivocada, ¿quién está en lo correcto? David explica en este artículo como la Biblia contestó su agonizante pregunta.

Dependiendo del tiempo en que usted haya estado en la organización de la Watchtower, el salir de ella lo puede hacer enfrentarse a algunas decisiones muy difíciles. Yo lo sé, pues yo salí de la organización después de trece años como Testigo activo…la mayor mayor parte de mi vida adulta. Para todo el que sale la gran pregunta es "¿Adónde podemos ir?"

Algunos saltan de la sartén al fuego, envolviéndose en drogas, inmoralidad, borracheras, etc. (A la Sociedad Watchtower le gusta señalar a éstos como ejemplo de lo que les sucede a los que dejan "la verdad"). Otros sufren crisis nerviosas…a causa de la gran tensión. Algunos comienzan una nueva búsqueda de la "verdadera organización de Dios," yendo de iglesia en iglesia, sufriendo un desengaño tras otro. Algunos hallan una organización ó confesión que parece tener la "verdadera verdad." Muchos se desilusionan con todas las religiones, y tratan de vivir una "vida normal" dando atención a la familia, el hogar y el trabajo, mientras dejan a Dios fuera del cuadro. Todas esas reacciones son corrientes y típicas para individuos que de súbito se ven libres de una organización que ha controlado firmemente sus vidas. Si usted se ve descrito entre los casos de arriba, sepa que no está solo.

O, tal vez usted esté entre los que todavía se encuentra en la organización de los testigos de Jehová, desatisfecho, pero temeroso de salir de ella debido a que piensa: "¿A quién puedo ir? Solo la Sociedad Watchtower tiene los dichos de vida eterna." La Sociedad misma lo ha hecho llegar a esa conclusión pintando un cuadro negativo de los otros grupos religiosos y declarando:

« Más bien, el registro que se ha hecho la organización del "esclavo fiel y discreto" por más de 100 años nos obliga a llegar a la conclusión que expresó Pedro cuando Jesús preguntó a sus apóstoles si ellos también querían dejarlo, a saber: "¿A quién nos iremos?" (Juan 6:66-69) ¡No hay duda alguna! Todos necesitamos ayuda para entender la Biblia, y no podemos encontrar la guía bíblica que necesitamos fuera de la organización del "esclavo fiel y discreto." » (La Atalaya, 1 Julio 1981, p. 19)

Es debido a este punto de vista que el Testigos de Jehová tiene tanta dificultad en dejar la organización …y a eso también se debe que los que sí la abandonan se sientan tan confundidos y atemorizados. ‘¿ A quién podemos ir ?’ ¡A nadie! Es la respuesta que la Sociedad inculca repetida e insistentemente en cada Testigo.

Pero al hacer tales afirmaciones acerca de sí misma, la Sociedad Watchtower en realidad nos está dando una clave en cuanto a quien podemos ir. Las ideas bíblicas que ellos se aplican a sí mismos en realidad aplican a Jesucristo, el Hijo de Dios. Era a Jesús a quien los discípulos dijeron:

« Señor, ¿ a quién podemos ir? Tú tienes dichos de vida eterna; y nosotros hemos creído y llegado a conocer que tú eres el Santo de Dios.» (Juan 6:68, 69, Traducción del Nuevo Mundo)

Tampoco estaba hablando de una organización. Las Escrituras identifican a Jesús mismo como « el camino, y la verdad, y la vida.» (Juan 14:6, Versión Moderna)

Como testigo se nos enseñó que la gente tenía que «venir a la organización de Jehová para salvación» (La Atalaya 1 Julio 1982, p.21) pero Jesús dijo: «Nadie viene al padre sino por mí.» (Juan 14:6). La Sociedad nos enseñó que en el "conocimiento exacto" estaba la clave, pero Jesús le dijo a los fariseos:

« Ustedes escudriñan las Escrituras porque piensan que por medio de ellas tendrán la vida eterna; y éstas son las mismas que dan testimonio acerca de mí. Y con todo ustedes no quieren venir a mí para que tengan vida . » (Juan 5:39, 40, Traducción del Nuevo Mundo)

De modo que, el camino de salvación que Jesús proclamó no fue el pertenecer a una organización, ni el de adquirir conocimiento exacto de las Escrituras, aunque ambas cosas entran en el asunto. A fin de obtener la vida, la gente tiene que ir a Jesús personalmente.

Bajo el arreglo del Nuevo Pacto no habría otro camino al Padre que, excepto, por medio de Jesús. Compare el antiguo sistema de cosas judío con la Sociedad Watchtower de hoy día. Los judíos tenían una relación especial con Jehová (más correctamente Yahvé) en virtud de ser miembros de la nación de Israel, estudiar las Escrituras y guardar las leyes de Dios. De igual modo a los testigos de Jehová de hoy se les enseña que tienen una relación especial con Dios en virtud de su asociación con la sociedad Watchtower, estudiar las publicaciones de la sociedad y guardar las leyes de Dios (según las interpreta la Sociedad). La Watchtower continúa reflejando el arreglo judío de cosas, pasando por alto el nuevo camino de acercarse a Dios, el camino abierto por Jesucristo.

Dios envío a Su Hijo a la tierra para cumplir la profecía del "Nuevo Pacto" del capítulo 31 de Jeremías. Bajo este nuevo pacto:

« todos ellos me conocerán, desde el menor de ellos aun hasta mayor de ellos, es la expresión de Jehová. "Porque perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado". » (verso 34, Nuevo Mundo)

Personas de toda clase - hasta prostitutas y corruptos cobradores de impuestos - fueron a Jesús y recibieron perdón de sus pecados. El perdón fue un don gratuito, no se ganaba por buenas obras. Esto encolerizó a los líderes religiosos judíos, quienes querían que la gente buscara la justicia mediante el programa de obras que ellos habían prescrito.

Pero las personas que aceptaron a Jesús como su Salvador se regocijaron y rebosaron de gozo al sentir que la onerosa carga del pecado se levantaba de sus hombros.

Además de prometer el perdón de los pecados, la profecía de Jeremías 31:34 también dice:

« todos ellos me conocerán, desde el menor de ellos aun hasta el mayor de ellos, es la expresión de Jehová. »

Esto no significa solamente detalles adicionales de conocimiento o información acerca de Dios, sino, en realidad llegar a conocer a Dios personalmente. ¿Cómo? Por medio de personalmente vivir con Jesucristo, día tras día. Cuando Felipe pidió ver al Padre, Jesucristo contestó:

« ¿He estado con ustedes tanto tiempo, y aun así, Felipe, no has llegado a conocerme? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. » (Juan 14:9, Traducción del Nuevo Mundo)

Los que vivieron con Jesús, (el cual es la representación exacta del Padre - Hebreos 1:3) llegaron a conocer a Dios de este nuevo e íntimo modo, lo cual no era posible para los individuos que sencillamente « escudriñaban las Escrituras » como hacían los fariseos. (Juan 5:39) Es la misma diferencia que existe entre un hombre que ha estudiado todo lo que se ha escrito acerca del presidente de los Estados Unidos, y otro hombre, que aunque no ha leído nada, juega al golf todos los sábados con el presidente y lo conoce como su amigo. El "conocer a Jehová" acerca del cual profetizó Jeremías es esta clase de relación estrecha y personal con dios por medio de su Hijo.

Además, Jeremías no estaba ofreciendo un nuevo pacto solo unos cuantos individuos del primer siglo de nuestra era común. Más bien, ese sería el modo en que Dios trataría con los hombres de entonces en adelante. Cuando Jesús murió, los discípulos temieron que aquello marcaría el fin de su relación íntima con Dios por medio de Su Hijo. Pero se equivocaban. Jesús se levantó de entre los muertos al tercer día, renovó su amistad estrecha con ellos y comenzó a ensanchar esa relación para que incluyera a otros.

Por ejemplo, la relación de Pablo con Dios por medio de su Hijo comenzó cuando Jesús se le apareció a Pablo en el camino a Damasco. Y ese no fue del fin del contacto de Pablo con el Hijo de Dios solo el principio. Más tarde Pablo habló de ocasiones en las que el Señor « estuvo cerca de mí y me infundió poder, » (2 Timoteo 4:17, Traducción del Nuevo Mundo)

Jesús prometió que tendría esa continua relación con sus discípulos:

« Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. » Mateo 18:20

De hecho, tenemos la promesa de Jesús de que:

« el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y me mostraré a él claramente…y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él. » (Juan 14:21-23 Traducción del Nuevo Mundo)

The Living Bible nos da la siguiente paráfrasis:

« Cuando vuelva a la vida …solo me revelaré a aquellos que me aman y obedecen. El Padre también los amará, e iremos a ellos y viviremos con ellos. » (versos 20 al 23)

Por lo general, Jesús no se revela hoy día a la gente en una luz destellante, como se le apareció a Pablo de camino a Damasco. Más bien, lo que sucede es tal como se describe en Gálatas 4:6

« Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, y éste clama: ¡Abba! ¡Padre!» (Versión Valera Revisada)

En mi propio caso yo sentía temor a acercarme a Dios en oración y confesar mi pecado y pedir a Jesús que viniera a mi corazón como mi Salvador y Señor. Debido al entrenamiento que recibí en la Watchtower, temía recibir un espíritu demoníaco. Pero, entonces leí las palabras de Jesús en Lucas 11:10-13:

« Porque todo el que pide recibe, y todo el que busca halla, y al que toca se le abrirá ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide un pescado, le dará una serpiente?; o si le pide huevo le dará un escorpión? Si ustedes pues siendo inicuos, saben como dar buenos dones a sus hijos, ¿cuánto más dará el Padre celestial el Espíritu Santo a los que se lo pidan? »

Así, oré y recibí a Jesús en mi corazón. Experimenté el cumplimiento personal de Gálatas 4: 6 y llegué a conocer a Dios como mi Padre de un modo en que nunca lo había conocido antes.

De modo que el Evangelio de las Escrituras Cristianas, el Nuevo Pacto predicho por Jeremías, no es una lista de doctrinas que haya que aprender (aunque sí es necesario olvidar muchas de las doctrinas de la Watchtower). Más bien, es una salvación que incluye una nueva vida ahora mismo, como nueva criatura en virtud de volver a nacer y vivir una vida llena de un espíritu nuevo.

Jesús introdujo esta nueva vida cuando le dijo a Nicodemo:

« De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios…el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te digo: Os es necesario nacer de nuevo.» (Juan 3: 3-7, Valera Revisada)

Todas las personas que entran en el "Nuevo Pacto" reciben este cambio:

« Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes…Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: "¡Abba! ¡Padre!" El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. » (Romanos 8:9-11; 14-16. N.V.I.)

El que nace de nuevo comienza como bebé en Cristo. Como todo pequeñuelo tiende a caerse mientras aprende a andar. Pero el Padre lo ayudará a crecer como a Su hijo. Usted formará un anhelo por la palabra y el Espíritu Santo lo enseñará a medida que usted lea. Usted verá cada vez más claramente que Jesús no podría ser sencillamente la primera creación de Jehová, como enseña la Watchtower sino que Él es como finalmente reconoció Tomás: «Mi Señor y mi Dios» (Juan 20:28, Traducción del Nuevo Mundo)

Además de aprender más acerca de Dios y aprender a amarlo cada vez más, también uno llega a verse como parte del Cuerpo de Cristo. Esto es «la iglesia de los primogénitos que están escritos en el cielo» (Traducción del Nuevo Mundo). La Iglesia verdadera, el cuerpo de Cristo, sobrepasa las barreras confesionales e incluye a individuos que se encuentran tanto dentro como fuera de las diferentes organizaciones religiosas que los hombres han formado. Está compuesta de todos los que confían en Cristo como Cabeza, los cuales han sido bautizados en un Solo Espíritu, en un solo cuerpo. Ahora bien, el cuerpo no está hecho de una sola parte, sino de muchas partes. Si el pie dijera:

« Debido a que no soy, no pertenezco al cuerpo, por esa razón no dejaría de ser parte del cuerpo…El ojo no puede decirle a la mano: "¡No te necesito!" » (1 Corintios 12:12-21 N.V.I.)

De modo, que necesitamos a nuestros hermanos y hermanas en Cristo, aun si nos parece que somos muy diferentes a ellos.

Después de pasar años en una organización como la Watchtower en la cual « el modo de pensar independiente…el cuestionar el consejo provisto por (la) organización » no es cosa que se tolera (Watchtower 1-15-83, p. 22), quizás sea difícil al principio adoptar el siguiente punto de vista bíblico acerca de nuestros hermanos en Cristo:

« Acoged bien al que es débil en la fe, sin discutir opiniones. Uno cree poder comer todo, mientras el débil no come más que verduras. El que come no desprecie al que no come; y el que no come, tampoco juzgue al que come, pues Dios le ha escogido. ¿Quién eres tú para juzgar al criado ajeno?…Este da preferencia a un día sobre otro; aquel los considera todos iguales. Aténgase cada cual a su conciencia » (Romanos 14:1-5, Biblia de Jerusalén).

Si adoptamos este punto de vista de los hermanos, entonces a medida que asociemos con otros cristianos -tanto fuertes como débiles - nos animaremos unos a otros « mediante el influjo reciproco de nuestra fe » (Romanos 1:12, N.V.I)

Pídale al Señor que lo guíe a la hermandad en la que Él quiere que usted esté. Él contestará su oración. Por supuesto, el quizás lo ponga en una congregación local, parecida a la de Corinto, en la que no se usaban bien los dones de Espíritu y no se celebraba correctamente la Cena del Señor (1 Corintios 14:23; 11:20). O, tal vez lo envíe a una iglesia como la de Pérgamo, en la que entre algunos miembros prevalecían algunas practicas corruptas y enseñanzas falsas (Rev. 2:14, 15). O, puede que usted se encuentre en una congregación como de Sardis que tenía «reputación de estar vivo», pero en realidad estaba «muerta» (Rev. 3:1, N.V.I.). Tales experiencias pudieran ayudarle a incrementar y profundizar su relación personal con Jesús como su Señor. « Soporten lo que tengan que soportar como "disciplina" como si Dios estuviera tratando con ustedes como hijos », es decir, entrenamiento que recibimos del Padre (Hebreos 12:7, J.B. Phillips).

Todos deberíamos admitir, como lo hizo el apóstol Pablo, que:

« nuestro conocimiento de Dios son ahora muy limitados, como si apenas alcanzáramos a ver su figura en un espejo defectuoso y de mala calidad; pero en aquel día lo veré con la misma claridad con que Él me ve el corazón » (1 Corintios 13:12, La Biblia al Día).

Así aunque el "conocimiento exacto" de cada detalle todavía no está disponible, es el privilegio del cristiano "conocer" a Dios por medio de una relación personal e íntima con Jesucristo. Si usted no lo ha hecho aún, dígale a Dios ahora mismo que necesita a Jesús como su Salvador. El le invita diciendo:

«Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar» (Mateo 11:28, Versión Popular).
« He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo » (Rev. 3:20, Valera Revisada).

« A su vez, el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré, y me mostraré a él claramente » (Juan 14:21, Traducción del Nuevo Mundo).