¿Qué dice la Biblia exactamente sobre el uso médico de la sangre?


Los Testigos de Jehová procuran seguir la Biblia como la Suprema autoridad. Históricamente, hemos encontrado que nuestro entendimiento de las escrituras necesita ser ajustado de un tiempo al otro.
En los últimos años la Sociedad ha determinado que los Testigos de Jehová pueden tomar ciertos componentes de la sangre, tales como las preparaciones para hemofílicos (Factor VIII y Factor IX), varias inmunoglobinas y albúmina. Los Testigos deben rechazar otros componentes tales como glóbulos blancos, glóbulos rojos, plaquetas y plasma. Algunos hermanos justificadamente, se han declarado perplejos por esta política, especialmente a la luz del hecho de que los componentes separados del plasma son los mismos que aparecen en la lista de los aprobados, con la única excepción del agua; asimismo, el uso de las otras fracciones de la sangre requiere de la recolección y almacenamiento de enormes cantidades de sangre.
¿Podría suceder que tal como nuestro entendimiento sobre lo apropiado de los transplantes de órganos y de las inmunizaciones han sido actualizados en décadas recientes, nuestro entendimiento de lo que constituye obediencia al mandato de "abstenerse... de sangre" pudiera necesitar ser examinado? Muchos piensan que sí.
¿Qué dice la Biblia exactamente sobre el uso médico de la sangre? Jehová entregó las primeras leyes sobre la sangre a Noé ysu familia, y generalmente se hace referencia a estas leyes como "el pacto eterno". En Génesis 9:3-7, se destacan tres requisitos:
1. Se les prohibe comer la carne de animales no desangrados.
2. Se les prohibe derramar sangre humana; (homicidio). Los homicidas eran condenados a muerte.
3. Se les ordenó que fueran fructíferos; (tuviesen muchos hijos).
Se afirma que teniendo en cuenta que la humanidad desciende de Noé y sus hijos, estos requisitos todavía aplican a toda la humanidad. Sin embargo hay algunos problemas muy básicos involucrados en esta interpretación. Primero, ¿cómo es posible que la sociedad estimule no solo la soltería sino el que los Testigos casados no tengan hijos, a la luz del requisito número 3? ¿Con qué autoridad podemos nosotros escoger cuáles mandatos del "pacto eterno" seguir?
Segundo; Tal como se observa de las palabras usadas para expresar el mandato contra el asesinato, (derramar sangre humana), se torna aparente que no hacía referencia a sangre humana. La muerte por envenenamiento es claramente tan perjudicial como la muerte por apuñalamiento aunque no se derrame sangre alguna. También, si se tiene en cuenta que un animal debidamente degollado y desangrado mantiene una cantidad de sangre en su carne del 50%, se torna obvio que la sangre estaba siendo utilizada como metáfora -un símbolo de vida.
En tercer lugar, no existe en estos versículos, un mandato directo contra el comer sangre, aunque uno podría afirmar que esta sería una consecuencia lógica. Tal como se ha destacado, la "sangre" es utilizada como un símbolo de vida. A Noé se le dijo: "Solo carne con su alma -su sangre- no debes comer". Un número considerable de comentaristas bíblicos han concluido, que este era un mandato primordialmente contra el comer animales vivos. Esto puede sonar extraño, y hasta absurdo para nosotros hoy día, pero cualquiera que haya viajado al extranjero, especialmente a partes como Asia y Africa puede atestiguar el hecho que esta es una práctica común (y desagradable) en esos sitios.
Jehová estableció requisitos acerca de la sangre como parte de la Ley Mosaica, que están registrados tanto en Levítico 17:10-16 como en Deuteronomio 12:15-25, con la provisión adicional de que la sangre de un animal degollado debe ser derramada al suelo. La santidad de la vida era el eje central de la Ley Mosaica. El respeto divino por la vida requería que se derramase la sangre del animal sacrificado, de hecho, se le devolvía la vida a Jehová, y cualquiera que deliberadamente comiese la sangre de un animal degollado debía ser cortado.
Sin embargo, por favor note que era la vida misma lo que era sagrado. La sangre de un animal degollado era vista como sagrada porque simbolizaba la vida que había sido quitada. El respeto al don de la vida era el gran principio involucrado en esto. El uso médico de la sangre involucra la disposición de donar sangre por parte de una persona que continúa viva y que lo hace con el propósito de salvar una vida, no de quitarla. El venerar el símbolo de la vida , al extremo de que no pueda usarse en un contexto completamente diferente, al salvar lo que esto representa, parece ser un caso de idolatría Levítico 17:15 ilustra que un Israelita podía comer en caso de necesidad un animal sin desangrar, al cual el no le hubiese quitado la vida. El resultado no era más que la impureza ceremonial que requería de un baño.
Otra preocupación de la sociedad es el mandato bajo la ley de que la sangre debe ser derramada. La cita típica de este requisito se encuentra en Deuteronomio 12:16:
"Solo la sangre no deben comer ustedes. Debes derramarla sobre la tierra como agua".
La sociedad usa este texto como la única base para prohibir la mayoría de las transfusiones autólogas. Sin embargo, por dar una aplicación mas extensa a este aspecto de la ley mosaica, se pasan por alto un número de aspectos importantes.
PRIMERO, y más importante, NOSOTROS NO ESTAMOS BAJO LA LEY MOSAICA HOY DIA. La Biblia nos indica esto, y sobre esto no existen dudas (Vea Romanos 10:14, Gálatas 3:23-25, Efesios 2:15). Mas allá, la sociedad reconoce este hecho libremente en sus publicaciones en otros aspectos diferentes a la sangre.
SEGUNDO, el contexto bíblico. Tal como sucede con el mandato original de Jehová acerca de la sangre, el contexto se refiere únicamente al sacrificio de animales con propósitos alimenticios.
TERCERO, el verdadero propósito de la ley era en primer lugar, el asegurar que no se comiera sangre, y de una lectura casual esto es todo lo que puede deducirse.
La sangre era removida por medio de ser derramada. Esta era y continúa siendo la manera mas rápida y la solución mas práctica al problema que implica el comer la carne animal sin ingerir su sangre. El hecho que la sociedad misma no crea sinceramente que esto nos aplica a nosotros hoy día se deduce del hecho de que muchas de las prácticas permitidas hoy, y que involucran el almacenamiento de sangre son tratadas como asunto de conciencia.
La carta del Concilio Apostólico registrada en Hechos 15:23-29, es sin lugar a dudas, el pasaje más importante respecto a la visión de la Sociedad sobre el uso médico de la sangre debido a que son los únicos versículos que podrían interpretarse como prohibitivos de las transfusiones de sangre. Los versículos 28 y 29 son de interés particular:
"Porque al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación".
Debido a que la definición de este asunto se efectuó con base en la disputa que surgió respecto a si los cristianos gentiles debían ser circuncidados de acuerdo a la Ley Mosaica, la prohibición de comer sangre tal y como se prohibió bajo la ley mosaica es de manera incuestionable el contexto bíblico de esta referencia. Es por esta razón que la Versión Popular vierte el texto de esta manera:
"no coman la carne de animales que han sido ofrecidos en sacrificio a los ídolos; igualmente que no coman sangre, ni la carne de animales estrangulados, y que nadie tenga relaciones sexuales fuera del matrimonio".
La Traducción Moderna en Inglés Phillips la vierte de la siguiente manera:
"Eviten lo que ha sido sacrificado a ídolos; el probar la sangre; el comer la carne de lo que ha sido estrangulado; y la inmoralidad sexual".
¿Sería apropiado extender este contexto para que implique todo lo relacionado con la sangre, y hacer que este versículo diga, en efecto "abstenerse de sangre de cualquier manera o forma"? El que la Sociedad piense que esta es una manera apropiada de ver Hechos 15:29 se hace evidente en esta cita:
"Por eso, también, `abstenerse de sangre' significa no introducirla en su cuerpo de ninguna manera". Vivir para siempre, p. 216
Sin embargo, en Hechos 15:29 , nos encontramos con un solo verbo infinitivo unido a cuatro conductas diferentes. Se deduce de la misma naturaleza de la estructura de la frase, que "abstenerse" se debe aplicar unilateralmente a cada una de las cosas mencionadas en la lista. Por esta razón, la afirmación efectuada en el libro Vivir para Siempre sería válida solo si las siguientes afirmaciones también fuesen verdaderas:
"Por eso, también, `abstenerse cosas sacrificadas a ídolos' significa no introducirla en su cuerpo de ninguna manera".
Esta afirmación es claramente incorrecta, y entra en conflicto con 1 Corintios 8 y 10 y Romanos 14.
Mas diciente es la forma en la cual la Sociedad ha intentado armonizar estos capítulos con Hechos 15:29. En el número de La Atalaya del 15 de Julio de 1.979, en las páginas 30-31 la Sociedad afirmó que lo que realmente se prohibía en la frase "abstenerse de cosas sacrificadas a ídolos" era el participar activamente en las ceremonias religiosas paganas en donde ocurrían este tipo de sacrificios, y no el comer la carne. De hecho, se redujo esta frase a "abstenerse de idolatría". Sin embargo, ¿en que posición nos deja esto respecto a la sangre? Si la carne sacrificada a ídolos puede comerse con una buena conciencia, y de acuerdo con el razonamiento propio de la Sociedad, puede notarse que no es posible que Hechos 15:29 pueda tener una aplicación más allá que la que tuvo en la Ley Mosaica, cuando ni siquiera tuvo una completa aplicación dentro de la misma ley. Sería extraordinariamente peligroso el que se atentara de manera selectiva y arbitraria cambiar el contexto de un solo versículo como asunto de conveniencia. Hechos 15:29 NO PUEDE extenderse más allá de su contexto bíblico, y menos pretender que aplica SOLAMENTE cuando se discute el asunto de la sangre.
La gran mayoría de los comentaristas bíblicos, y hasta el mismo Charles Taze Russell, con referencia a este asunto, han concluido que la Carta del Concilio Apostólico era en esencia una medida temporal para suavizar las enormes diferencias de antecedentes entre los Judíos y los gentiles convertidos al cristianismo, en la todavía joven Congregación Cristiana. Hechos 15:29, por ningún motivo puede considerarse como una declaración de "Normas Éticas Fundamentales para los Cristianos", debido a que existen muchas más cosas involucradas en agradar a Jehová, que son tanto o más importantes que estas cuatro citadas. (Comparar 1 Cor. 6:9-10).
De manera interesante, en 1 Cor. 8:4 , Pablo usa la misma palabra griega "eudolothutos", que Santiago usa en Hechos 15:29, cuando discute "cosas sacrificadas a ídolos". De forma diferente a la mayoría de los traductores, la Sociedad escoge traducir estas expresiones en forma distinta, haciendo más difícil el apreciar que Pablo y Santiago estaban discutiendo el mismo asunto . El hacerlo de otra forma haría aparecer a Pablo como un apóstata desde el punto de vista de la Sociedad. En este punto Pablo rechaza el decreto apostólico por medio de otorgar permiso a los cristianos para comer carne sacrificada a ídolos, en lugar de ordenar que se abstengan de ella. En verdad, el entendió que los recordatorios de Santiago eran fuertes recomendaciones, no constituían ley cristiana.
En Hechos capítulo 2 se nota que la fricción entre los cristianos judíos y gentiles no terminó con el denominado decreto del Concilio Apostólico de Hechos capitulo 15. Al contrario, cuando Pablo regresó a Jerusalén se encontró a si mismo en la mitad de la misma discusión. Santiago le dijo (Hechos 21:20-22): "Contemplas, hermano, cuántos millares de creyentes hay entre los judíos; y todos son celosos por la Ley. Pero ellos han oído que se rumorea acerca de ti que has estado enseñando a todos los judíos entre las naciones una apostasía contra Moisés, diciéndoles que ni circunciden a sus hijos ni anden en las costumbres [solemnes]. Entonces, ¿qué ha de hacerse acerca de ello?"
Obviamente, aunque Santiago y toda la congregación habían establecido que esto era correcto, era difícil de aceptar para muchos, especialmente los judíos recién convertidos. De hecho, era suficientemente malo que los Gentiles no fuesen obligados a seguir la Torah, pero la conclusión obvia era que a los judeocristianos no se les requería seguirla, aunque el asunto era tan controversial que Santiago no se atrevió a discutirlo. Al contrario, Santiago estableció dos cursos de acción para eliminar los rumores de que Pablo estaba hablando contra Moisés.
Pablo debió realizar el conocido ritual judío de la "limpieza ceremonial" junto con cuatro obedientes hombres judeocristianos. Esto daría la impresión a todos los judíos que los rumores estaban equivocados y que Pablo también "estaba cumpliendo la Ley".
Santiago y los otros ya habían enviado una carta instruyéndolos en cuanto a cuidar y no ofender a los Judeocristianos. (Vea Hechos 15:22-29).
Ambos cursos de acción fueron atendidos con el fin de evitar ofender a los Judeocristianos. El contexto y mensaje de ambas apariciones de la ley contra la sangre en las escrituras Griegas (Hechos 15 y 21) consiste en que este mandato se estableció solamente para evitar el tropiezo de hermanos y hermanas judíos. No se trataba de una ley universal para todos los hombres, se trataba solamente, de una cuestión de respeto por la conciencia de los judeocristianos.
Un análisis cuidadoso de estos versículos provee un entendimiento sano respecto del contexto histórico, al igual que la apreciación de las circunstancias que hacían necesaria las recomendaciones.
¿Sería apropiado el que nosotros forzáramos la Biblia de manera que apareciera diciendo algo que en realidad no dice? Ciertamente no. Esto sería una grotesca manipulación, y un atentado para forzar sobre la Biblia un significado preconcebido que no está ni expreso ni implícito. Sin embargo, ¿como más podríamos analizar afirmaciones como estas?
"En la Ley se declaró vez tras vez la prohibición del Creador sobre el ingerir sangre para sostenerse la vida". Cómo puede salvarle la vida la sangre, p. 4
EN NINGUN SITIO en la Biblia se puede encontrar la ley de Jehová en cuanto a la sangre expresada en estos términos. En ningún lugar en la Biblia se efectúa o se insinúa sobre los motivos que alguien pudiese tener al tomar sangre por sí mismo. No importaba si la sangre sostenía la vida o no, puesto que este no era el asunto a considerar. De igual forma, la sustitución de la palabra "comer" por "ingerir" carece de significado debido a que en ningún lugar en la Biblia se menciona ni siquiera remotamente que la sangre pudiese entrar en el cuerpo de forma diferente a comerla, es por esto, que el asunto de tomar o ingerir la sangre no es tampoco un asunto relevante. Los hechos prueban que la transfusión de un producto sanguíneo no es análogo a comerla.
Es interesante notar que la transfusión de sangre fue condenada por primera vez en el número de Julio 1 de La Atalaya de 1.945 en Ingles. Durante los siguientes años, la Sociedad recibió numerosas preguntas sobre esta postura. Pronto resultó aparente por las respuestas dadas, que la Sociedad estaba razonando bajo concepciones erróneas serias, sobre la verdadera función que la sangre cumple en el cuerpo. Estas concepciones erróneas pueden llevarnos hacia atrás a las enseñanzas de Claudius Galen, y se hace aparente en los escritos de un número de los primeros investigadores en el campo de las transfusiones, que incluyen a Sir William Harvey, Richard Lower y Jean Babtiste Denys.
Se pensó erróneamente que la sangre misma era la comida que sostenía el cuerpo, y no fué sino hasta el siglo XX que se dieron cuenta que la sangre es solamente el vehículo que lleva la comida y no la comida misma. Por razones sobre las cuales solo es posible especular ahora, la Sociedad siguió estas concepciones erróneas aún mucho tiempo después de que se llegó a saber que eran incorrectas. Esto se nota por la siguiente cita que apareció en el Volumen de La Atalaya de 1.962, 15/3 en la página 175 #18:
"Al ejecutar transfusión no es otra cosa sino nutrir por camino más corto que el usual --es decir, colocar en las venas sangre que está toda hecha en vez de ingerir alimento que solo se convierte en sangre después de varios cambios".
La Sociedad estaba citando a Jean Babtiste Denys, quien había estado muerto por 257 años en 1.961, como prueba de su punto de vista. El hecho de que la Sociedad usara esta cita demostró falta de entendimiento de la Biología básica. Su sangre es un tejido vivo que cumple con una serie de funciones específicas en su cuerpo. Una de estas funciones es la de servir como el vehículo que transporta la comida y que es llevado a los tejidos, de manera análoga a como la mano es el vehículo mediante el cual se lleva la comida a la boca. Una transfusión de sangre no es el comer, sino el transplante de un tejido vivo, es en esencia un transplante de órgano. Una transfusión de sangre no nutre el cuerpo, no está diseñada para nutrir el cuerpo, y no se administra porque el paciente necesite nutrición; este en un punto que la Sociedad se ha visto forzada a aceptar sigilosamente.
Más recientemente, la conexión entre una transfusión de sangre y el comer sangre se ha hecho de manera mas sutil. Por ejemplo el libro razonamiento página 347, establece la conexión por analogía:
"A modo de comparación, imagínese que un médico le dice a cierto hombre que tiene que abstenerse del alcohol. ¿Estaría dicho hombre obedeciendo al médico si dejara de tomar bebidas alcohólicas, pero hiciera que le inyectaran el alcohol directamente en las venas?"
Con sustancias como el alcohol y ciertas drogas no existe diferencia en cuanto a cómo se administran porque el resultado al final, su absorción por el cuerpo es el mismo. Sin embargo, ¿qué sucedería si el resultado final no fuese el mismo? ¿Se le prohibiría a estas personas el usar enjuagues dentales o gárgaras que contienen alcohol? o ¿se le prohibiría utilizar el alcohol antiséptico después de la afeitada? La sola idea es ridícula, por cuanto el propósito es totalmente diferente. El error de esta analogía puede ilustrarse con otra similar:
"Considere un hombre a quien su doctor le ha ordenado abstenerse de carne. ¿Sería obediente si dejara de comer carne pero aceptara un transplante de riñón?"
Obviamente el comer y el recibir un transplante de órgano son disímiles, tal como el comer sangre y la transfusión de sangre no están conectadas de forma alguna.
Hoy la Sociedad se reduce a reescribir la Biblia y a utilizar concepciones erróneas sobre la sangre, como prueba de su punto de vista. Ellos no se atreven hoy, a explicar por qué las transfusiones se incluirían en las prohibiciones respecto a comer sangre, debido a que se ha hecho imposible el perpetuar la premisa original errónea. La ciencia no ofrece soporte alguno para la doctrina de la sangre de la Sociedad.
En un esfuerzo por conseguir apoyo para su doctrina, la Sociedad ha exagerado de manera grotesca los peligros asociados con las transfusiones. Por ejemplo, la probabilidad de contagiarse con SIDA de una transfusión de sangre es de aproximadamente 1 en 500.000. Compare esto con la probabilidad de morir por causa de complicaciones de la anestesia, o la ingestión de antibióticos, algunas se mueven de 1 en 15.000 a 1 en 30.000. Una transfusión es esencialmente un transplante de órgano. Existen riesgos reales involucrados, pero estos son mínimos si se comparan con el desangramiento a muerte causado por pérdida masiva de sangre, y los doctores se encuentran en la mejor posición para evaluar estos riesgos cuando se comparan con los posibles beneficios de una transfusión.
La Sociedad reconoce un estudio que indica que de cada 13.000 transfusiones de sangre, ocurre una muerte. Este es un riesgo un poco más grande que el asociado con la toma de antibióticos, o por la anestesia general. La Sociedad también reconoce un estudio que indica que el rechazo de sangre durante la cirugía incrementa la mortalidad en aproximadamente 1%. Si 50.000 Testigos tienen cirugía en un año, 500 Testigos morirán. Multiplique esto por varios años, sumele aquellos que murieron a causa de pérdida masiva de sangre y que nunca alcanzaron a llegar a cirugía, junto con las víctimas de leucemia y desórdenes relacionados, y lo que tenemos es la muerte innecesaria de miles y miles de Testigos de Jehová.
Aunque no se relaciona directamente con los aspectos morales y bíblicos de las transfusiones de sangre, es muy útil considerar la atmósfera que existía en la Organización en la primera parte del siglo XX. Hoy este es un episodio particularmente vergonzoso de nuestra historia y no sale a la luz por parte de la Sociedad, que por el contrario minimiza sus efectos, pero que nos muestran la mente que produjo la prohibición en cuanto a la sangre. Estos son algunos puntos de vista que nosotros hemos patrocinado al correr de los años:
La rabia no existe - Golden Age 1.923 1/1 p. 214 en Ingles.
Los gérmenes no causan enfermedades - Golden Age 1.924 1/16 p.250 en Inglés.
Las vacunas son inútiles - Golden Age 1.931 2/4 p.294 en Inglés.
Los doctores son agentes de Satanás - Golden Age 1.931 8/5 p.727,728 en Inglés.
Las vacunas causan demonismo - Golden Age 1.931 2/4 p.293 en Inglés
La aspirina causa enfermedades del corazón - Golden Age 1.935 2/27 p. 343, 344 en Inglés
Las vacunas una burla cruel - Golden Age 1.939 5/31 p3 en Inglés.
La sangre es `nutrición' - Watchtower 1.951 7/1 p415 en Inglés.
Rasgos hereditarios se transmiten por transfusiones - La Atalaya 15/3/62 p.181.
La prohibición de la sangre fué un producto de esta era. Tiene como base una completa falta de entendimiento de la medicina moderna y simple ignorancia. Este hecho unido a la virtual inexistencia de soporte de las escrituras vierte una nube muy oscura sobre el asunto de la sangre en nuestros días, debido a que hace surgir preguntas en cuanto a la habilidad de la organización de efectuar decisiones inteligentes en primer lugar. Sin embargo, esto no tiene que continuar indefinidamente. La Sociedad ha cambiado de posición en el pasado. Las vacunas, los transplantes de órganos fueron condenados virtualmente por las mismas razones que las transfusiones de sangre, y estas prohibiciones ya no están con nosotros hoy día.
Si existe la voluntad, la Sociedad puede a tiempo abandonar la prohibición de la sangre de manera similar. Uno puede esperar con seguridad y orar para que los miembros del Cuerpo Gobernante encuentren el valor y coraje para enderezar los asuntos.