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Testimonio de Julio Martínez.
COMO LLEGUE A CONOCER A
JESUS
¿Cómo
puede una persona
"normal y corriente" sentir interés por la persona de
Cristo?, ¿cómo
puede alguien del montón llegar a -lo que es aun
más fuerte- vivir intensamente
entusiasmado por Jesús hasta el punto de hacerlo el centro
de su vida?. Aquí
tienes mi historia, mi interés en el catolicismo romano, mis
ganas de conocer
la verdad y la plenitud, y por fin el mayor hallazgo de mi vida:
Jesucristo.
Dios
obra distinto en cada uno de nosotros, leyendo mi historia puedes ver
qué ha
sido lo que Dios ha hecho en mi vida, pero Dios quiere obrar de una
manera
completamente nueva y diferente contigo. Mi oración es que
llegues a la
convicción de tu necesidad de Él, a conocer tu
situación de pecado delante de
Dios, y ¡esto es más importante! A experimentar el
amplio perdón que hay en
Cristo crucificado y resucitado.
Nací
católico. Tan católico como puede ser
una persona criada en una familia de profundas raices con esta
religión, madre
catequista, colegios del Opus Dei y misas dominicales. Y de todos mis
hermanos,
yo me sentía especialmente religioso. Así fue que
hice mi primera comunión con
la certeza de que aquel acontecimiento era único y sagrado.
Llevaba un escapulario (que un sacerdote me dio en mi
colegio, por aquel entonces en Jerez de la Frontera) con la esperanza
de que si
rezaba cada noche 3 avemarías y un padrenuestro, la virgen
María me sacaría del
purgatorio el primer viernes del mes. Estuve rezando durante meses cada
noche,
hasta que mi escapulario literalmente se desgastó (pues
nunca me lo quitaba). Cuando
empecé a desarollar gusto por la lectura empecé a
adquir libros religiosos en
la librería San Pablo de Sevilla (que es donde se desarollan
los
acontecimientos que rodean mi encuentro con los Testigos de
Jehová). Libros de
catequesis, de meditación transcendental me
tenían absorbido. Rezaba con fervor
y mi conciencia me incomodaba a menudo, así que iba a
confersarme incluso a
mitad de semana, no pudiendo esperar al Domingo. La
confesión me traía un
"alivio" temporal a mi conciencia, pero era un círculo
vicioso en el
que siempre volvía al punto de partida.
Cuando cursaba el 1º de BUP en el colegio los
Padres
Blancos el sacerdote que nos daba clase de religión ("el
padre
Esteban") nos animaba mucho a leer el Nuevo Testamento, al principio no
hice mucho caso de mi profesor, pero un día, en una
papelería que frecuentaba
vi que vendían el Nuevo Testamento en versión
popular por poco dinero (unas
doscientas pesetas). Lo primero que leí fue el Apocalipsis,
no entendí nada, y
lo único que me produjo es miedo. Pero lo que nos
recomendaba el profesor de
religión es que leyéramos un poco cada vez, antes
de ir a dormir, por ejemplo
leer una porción. Adopté esa técnica,
solo que antes de ponerme a estudiar leía
un poco. Al poco tiempo le encontré el gusto.
En 2º de BUP cambié de Instituto, mi
vida seguía igual,
yo era una persona insatisfecha como cualquier joven, en aquella
época empecé a
ir a fiestas, y ocasionalmente a beber cerveza con los amigos,
emborrachándome
en momentos señalados (como en la fiesta de Navidad del
Instituto). Leía los
mismo libros, siempre con el mismo interés por cada libro
nuevo que compraba,
pero desilusionándome al poco tiempo, libros de Ovnis,
técnicas de control
mental, hipnotismo, libros religiosos, pero no cambiaba nada en mi
vida, era
como un desnutrido atracándome de hinflados
buñuelos de aire, siempre quería
más, y no conseguía matar el hambre. Cuando el
curso comenzó conocí a un
personaje algo extraño: un testigo de Jehová. Lo
llamaremos David (él todavía
es testigo de Jehová y ocupa cargos de responsabilidad
actualmente en su
congregación). Era una de esas personas populares, un buen
deportista,
simpático y con éxito con las chicas. Pero eso no
fue lo que me llamó la
atención de él:
-
Satanás es el dios de
este sistema de cosas.- me dijo antes de entrar en última
hora de clases.
¡¿Cómo?!,
pensé, ¡el
mismo diablo el dios de este sistema de cosas!. Aquello me
dejó pasmado, ¡con
razón este mundo estaba tan mal!. Hablamos un poco sobre el
tema, y lo que me
sorprendió no fue solo la seguridad con la que afirmaba
aquello, sino lo
original de la idea. Tal vez esto resulte algo extraño al
lector, pero le pido
algo de misericordia, pensad: yo era un adolescente, inseguro, con
ganas de
destacar, de tener una personalidad firme y unas convicciones
idealistas
seguras y ¡originales!.
Volví a ver a David, y volvimos a hablar
(¡y a discutir!)
de esos temas, ¡todo aquello me sacaba de quicio a la vez que
me fascinaba!. Todo
lo que yo creía que era cierto él le daba la
vuelta del revés, ¿qué pensaba?,
¿qué Jesús había muerto en
una cruz?, ¡él afirmaba que había sido
clavado a un
poste vertical!, ¿que Jesús había
afirmado ser Dios?, ¡falso! (decía él),
¡no
era más que un ser divino, la primera criatura de Dios!,
¿que las personas
cuando morían su alma iba al cielo?, ¡falso!,
él decía que el ser humano no
tenía alma y que cuando uno muere tan solo desaparece,
porque los muertos no
tienen conciencia de nada en absoluto.
Plantearme frente a esas afirmaciones fue una lucha para
mí. Por un lado, como católico, aquello me
repugnaba, por otro me fascinaba lo
intrincado de sus argumentos, su uso ingenioso de la Biblia y...
secretamente
me enorgullecía de conocer la verdad frente a una humanidad
embaucada por las
religiones, no creas que había algo de misericordia en este
pensamiento, ¡al
contrario!, ¡me enorgullecía!, ¡yo era
distinto de los demás, sabía algo que
ellos- pobres ignorantes- no sabían!. Me encantaba repetir
esos argumentos, me
encantaba ver las caras de estupefacción, me encantaba el
nuevo papel que
adoptaba, tan seguro de mí mismo, mientras que los
demás temblaban de ira o de
miedo al ver mis nuevos argumentos. Era despiadado, no respetaba a
nadie, fuese
anciano, culto o ignorante, todos soportaban la crueldad medida de los
argumentos que repetía como un papagayo.
Sólo quien ha pasado por una lucha semejante
puede saber
qué suponía para mí dejar todo eso.
Era abandonar una religión y un sistema de
pensamiento que había sido mi vida, y que
mantenía unida a mi familia (todos
especialmente mi madre eran fervientes y convencidos
católicos). David empezó
por dejarme "Atalayas", entonces presentadas en blanco y negro. Yo
las devoraba. No entendía mucho (al principio) pero las
devoraba. Recuerdo la
primera pregunta que le hice a David:
- Hay una
cosa que se
repite mucho en la atalaya, que no entiendo.
-¿Qué
es?.
- No
recuerdo... es
algo así como unas siglas, IC... VC...
-
¡E.C!- me dijo David.
-
¡Eso es!, ¿y qué
significa?.
- Significa
Era Común,
ya que el calendario que el mundo sigue no es del todo correcto.
Recuerdo aquel periodo con auténtica
fascinación. La
fascinación de quien está descubriendo algo
nuevo. Los recreos David los pasaba
explicándome en la biblioteca las doctrinas de su grupo,
Biblia en mano y con
el libro "Razonamiento a partir de las Escrituras" daba respuestas a
todas mis objeciones. No se me olvidará la sesión
sobre profecía bíblica en la
que David me dibujó un diagrama con lo que en el futuro iba
a suceder, ¡por fin
alguien me explicaba lo que el Apocalipsis revela!, ¡y
podía entenderlo, no era
nada complicado!.
Nuestros estudios fueron ampliándose hasta que
David me invitó
a comenzar "un estudio".
-
¿Un estudio de qué?-
le pregunté.
- Un estudio
de la
Biblia basado en libro "Vivir para siempre".
Yo
admití
inmediatamente. Quería saber más. David me
prestó el libro "Vivir para
siempre", porque era el libro de su hermano, y el tenía el
estudio al día
siguiente. También me dio la dirección del
"Salón del Reino".
Era tanto mi
entusiasmo
que antes de ir a comer a mi casa me acerqué al
"Salón" para ver cómo
era. El recibidor era un portal de marmol con buen gusto, y un
pequeño
escaparate en el que había varias Atalayas y un libro
abierto con no se qué
cosa sobre Babilonia la Grande. Estuve como un cuarto de hora viendo
aquello,
disfrutando de aquel sitio.
Esa tarde había una "reunión de
servicio" y
"Escuela del ministerio Teocrático", dos reuniones donde se
daban
abundantes discursos. La duración de las reuniones era de
dos horas en total. A
mitad de reunión alguien me llamó, eran David y
un hombre de unos veintiocho
años. Salimos a un patio anexo al Salón, junto a
los servicios.
- Julio, te
presento a
Eduardo, que es el que me da a mí el estudio.
- Hola- nos
saludamos.
-
¿Quieres empezar un
estudio?- dijo.
-
Sí .
- De
acuerdo, ¿podemos
el Viernes a las cinco de la tarde?.
- Vale, me
viene bien.
Y ya
está. había dado
mi primer paso a lo que era convertirme formalmente en un testigo de
jehová. Después
de la reunión varias personas se acercaron amablemente a
mí, una de ellas fue
la hermana de Eduardo, un mujer joven que me preguntó si se
me había hecho muy
larga la reunión. la gente iba bien vestida, muy elegantes,
con corbata y
chaqueta los hombres, las mujeres con faldas largas.
Esa noche, después de cenar, con mi hermano
Ricardo ya
dormido, empecé a leer el libro "Usted puede vivir para
siempre en un
paraiso en la tierra". Para mi gusto el libro "mejor" editado
por la Sociedad WatchTower Bible& Trac (la
corporación legal de los
testigos, en castellano "Sociedad Atalaya de Biblias y Tratados"). Las
ilustraciones eran soberbias, los temas muy claros y
ofrecían respuestas muy
concisas, aquello no dejaba lugar a dudas. Hoy en día ese
libro ya no se edita,
se utiliza otro más breve llamado "El conocimiento que lleva
a la vida
eterna".
Durante casi toda la noche (me acosté muy
tarde) leí
aquel libro, y por la mañana, en el autobús que
me llevaba al Instituto seguí
leyéndolo. Se lo devolví a David, y
esperé con ansias que llegara el Viernes
para comenzar mi estudio.
Eduardo no se`pudo presentar, trabajaba como
fotógrafo y
siempre tenía encargos de última hora,
así que se presentó su madre (una mujer
muy simpática) y su hermana, a quien conocí en la
reunión del Miércoles. Comenzamos
el primer capítulo del libro, donde se habla de los
desastres del mundo y del
anhelo humano de vivir para siempre, no morir, sino vivir en un lugar
paradisiaco, el libro, citando la Biblia, afirmaba que ese era el
propósito de
Dios. ¡Yo también quería vivir para
siempre en el paraiso de Dios!.
Cuando terminó el estudio (después
de hacer una oración)
la madre de Eduardo me regaló el libro (aquello me
llegó al corazón), ya tenía
mi propio ejemplar y podía leerlo siempre que quisiese.
El estudio de aquel libro se supone que es un estudio
"Bíblico", pero no tiene ningún parecido con un
estudio Bíblico, cada
lección está dividida en párrafos, y a
pie de página aparecen preguntas
numeradas en relación a cada párrafo de la
página (que también está numerado). El
estudio consiste en la lectura de la lección
párrafo a párrafo, tras cada
párrafo se hacen las preguntas de la lección y se
insertan comentarios sobre lo
leido. De vez en cuando se salpica el estudio con la lectura de
versículos de
la Biblia: nunca capítulos textos, ni mucho menos
capítulos. Pero eso sí, te
repiten que la autoridad la tiene la Biblia, y que lo importante es lo
que dice
la Biblia y bla, bla, bla, pero al final del estudio has leido y
analizado casi
una lección completa del libro de ellos, con sus preguntas y
todo.
Mis ansias de conocer más eran tan grandes que
los
estudios se me hacía a paso de tortuga por el ritmo que
tenían, por eso siempre
estaba interrumpiéndolos haciendo preguntas sobre todo tipo
de temas. Además,
otros testigos me prestaban libros, o yo mismo los compraba en la
librería del
salón, junto con revistas antiguas "para ponerme al
día". ¿Sabes lo
que es volcarte por completo?, eso era lo que me estaba pasando a
mí. Vivía en
un torbellino de ideas, versículos y artículos
con "nuevas" verdades
que iba descubriendo. Cada día me acostaba a la una y media
o dos de la mañana
repasando estudios de la Atalaya y de libros que repasaba. Todo esto
hicieron
de mi un verdadero fanático.
¿De qué manera se vio afectada mi
conducta hacia los
demás?. En sentido absoluto. En el Instituto me
convertí en una especie de
revolucionario, siempre discutiendo, discutía con
evolucionistas, con mis
amigos católicos "capillitas" (en Sevilla se llama
así a los que
pertenecen a hermandades de Semana Santa y que sienten especial
devoción por
las imágenes religiosas), y con todo el mundo. En clase de
religión me gané una
especial reputación: el sacerdote que nos daba clase (un
hombre joven llamado
Javier Navas) era una persona muy dada al diálogo, supongo
que con el problema
de cualquier profesor: estimular a sus alumnos y despertar el
interés. en aquella
clase yo levantaba verdaderas polémicas, de hecho, las
clases pasaban enteras
mientras Javier y yo discutíamos (y yo discutía
muy acaloradamente). Así me
gané un sobresaliente en religión, aunque algunos
de mis compañeros estaban
fritos de tanta trifulca, recuerdo que una chica se levantó
a mitad de clase y
dijo: "Yo me voy de aquí, esto se parece a un partido de
ping-pong entre
Javi y Julio".
Pero esto no tiene nada que ver con lo que
ocurrió en mi
familia. Eso sí que fue una tragedia para mis padres. Cuando
se enteraron la
reacción que tuvieron fue precisamente la
reacción de la que me advertía la
literatura de la Atalaya. Esto es algo común a las sectas,
siempre advierten
que tu familia te va a rechazar y a intentar separarte de "la
verdad". Los niños de Dios son llamados por la
policía de los Estados
Unidos como los "10.36" ya que ellos citan mucho Mt 10.36 (fuera de
contexto) diciendo que tus enemigos van a ser los de tu propia casa. En
la
segunda lección (si mal no recuerdo) del libro "Vivir para
siempre..." ya lo advierten, que mi familia va a presentar
oposición a mis
nuevas creencias, que la Biblia lo dice, etc, etc...
Mi padre. Un católico
sincero, tradicional y sin
demasiadas nociones de doctrina católica se
sientó amenazado.
-
Estás abandonando la
religión de tus padres, lo que tu abuelo me
enseñó a mí, y lo que nosotros te
hemos enseñado a tí.
Esto era muy serio para él (¡y
tenía razón!), había
abandonado algo con fuertes implicaciones sociales y familiares. Me
pidió que a
mis abuelos no les dijera nada. A ellos esto les podía hacer
mucho daño. Luego
cambió de técnica, y acudió a por
información. Se hizo con un folleto escrito
por un sacerdote católico que refutaba las doctrinas de mi
secta. una noche me
llamó a su dormitorio, me hizo sentar en la cama,
abrió el folleto y se puso a
leerme algunas partes que él consideraba las más
convincentes: "... usan
la Biblia como pantalla... tienen una Biblia distorsionada.... su
fundador fue
un hombre sin escrúpulos, un simple tendero sin
formación...". Aquellas
acusaciones contra mi grupo, lo único que hacían
eran ponerme en guardia y
hacer causa común con los testigos. Además, a
mí no me servían de nada.
Mi madre. Para ella fue un golpe muy
duro. Ella
tiene unas convicciones católicas mucho más
profundas, es una persona muy
religiosa, así que encajó el asunto muy mal,
lloraba bastante.
- A
mí la Iglesia me
dice que tengo que criar hijos para el cielo, y he fracasado.
Ante eso sí tenía argumentos, pero
para lo que no tenía
argumentos era para su sufrimiento.
Mis hermanos. Esto era aun
más duro. Aproximadamente
cuando yo tenía doce años mis padres se
separaron. Por diversas circunstancias
mis hermanos y yo tuvimos que ir a vivir con mi padre, yo soy el
hermano mayor
y en cierto modo tuve que hacerme cargo de ellos, eso me hace estar muy
unido a
mis hermanos. La Sociedad Atalaya me decía, en cambio que no
era bíblico
celebrar el cumpleaños de mis hermanos (no podía
decirles
"felicidades" o celebrarlo con ellos), no podía ir a su
boda, el día
en que se casaran, o a su funeral... Estas cosas me hacían
estar separado de
ellos, y eso no me parecía bíblico.
Por otro lado, ellos soportaban las muy frecuentes
discusiones que yo mantenía con mi padre a la hora de comer,
desde que nos
sentabamos a comer hasta que nos levantabamos, no parábamos
de discutir sobre
la religión o la Biblia, a eso súmale las cenas y
los viajes en coche. Un día,
mi hermano Ricardo, me dijo:
- Julio, por
favor, que
en las comidas tengamos la fiesta en paz.
He contado lo que respecta a la parte más
negativa de mi
experiencia con la organización de los Testigos de
Jehová. Pero no todo era así
de negativo, sino ¿qué era lo que me
mantenía unido a ellos?, ¿qué
satisfacción
me daban que compensase lo que estaba perdiendo?. Esto es algo que
merece la
pena ser comentado ya que pocos de los libros que he leido sobre el
tema sacan
esto: ¿por qué un testigo de Jehová es
testigo?, ¿que encuentra allí de bueno?,
son varias las razones, aquí solo expongo algunas:
1) Conocimiento.
La Organización se llama "el esclavo fiel y discreto". Su
papel es el
de distribuir alimento espiritual mediante las publicaciones. La
Organización
es la responsable de las tergiversaciones Bíblicas y de las
doctrinas
cambientes de los testigos. Pero claro, esto es algo que los de dentro
no se
dan cuenta. Al contrario, eso te crea cierta:
1.a. Seguridad. Seguridad en que estás en el
único lugar
de la tierra donde puedes encontrar la verdad de Dios y ser alimentado
por la
rica provisión de estudios. Por lo general el testigo se
siente fascinado y
cautivado por ese canto de sirenas que sale de las páginas
de su Atalaya,
revelaciones más profundas (o como ellos dicen "un
entendimiento
mayor"). personalmente yo alucinaba en mi estudio personal, me
preparaba
las reuniones, en mis conversaciones con la gente "de fuera" si no
tenía respuestas acudía a los libros de la
Sociedad y me preparaba para dar
respuesta a la cuestión. Y es que la Sociedad tiene
literatura con información
y referencias para casi cualquier tema (otra cosa es que esa
información sea
cierta). Conozco a testigos que para el estudio de la Atalaya (la
reunión en la
que se comenta públicamente el artículo de la
Atalaya de esa semana) se pasan
tres horas estudiando, ¡tres horas!.
2) Ambiente
agradable de compañerismo. Los testigos se
presentan como una fraternidad
mundial. El ambiente de sus reuniones es cordial y hay buen
compañerismo y
lazos fuertes entre ellos. El hecho de que estén embarcados
en una causa común,
y que tengan al sistema de cosas gobernado por Satanás
opuesto a ellos los une
mucho. Dentro de los testigos hay gente admirable, trabajadores, nobles
y
sinceros buscadores de la verdad. Esto es algo que atrae mucho al
testigo de
Jehová. [Nota: la realidad, por otro lado demuestra que en
los procesos de expulsión
estos lazos son falsos, el miedo lleva a los testigos a enfrentarse y
rechazar
a los que antes fueron sus amigos, e incluso a levantar rumores falsos
en los
procesos judiciales. La Atalaya además anima a denunciar a
las autoridades de
la congregación a otros testigos, esto crea un sistema de
espionaje entre
propios amigos que va totalmente en contra de su fingia hermandad
mundial].
La contrapartida negativa es que el testigo, gracias a su
celoso trabajo de propagar sus doctrinas se ha ganado la enemistad de
su
familia (no va a cumpleaños, bodas, funerales, y en cima los
bombardea con su
proselitismo desesperante y absurdo), la de sus amigos (que
están espantados de
lo que la secta ha hecho con él, y enfrentados ante las
censuras del testigo) y
la de sus compañeros del trabajo. De modo que cuando se
plantee irse de la
Organización se dará cuenta de lo solo
que se va a quedar, y encima
tendrá que enfrentar la burla de muchos: "ya te
decía yo que estabas
equivocado- dirá su amigo fumandose un cigarrillo- si me
hubieras escuchado
antes...".
3) Salvación.
Si
bien una salvación dudosa. El testigo tiene seguridad de
salvación en base a
que:
a) está en la Organización de Dios,
que es como el arca
en medio del diluvio de los juicios de Dios.
b) su dedicación a Dios, simbolizada por el
bautismo y
mostrada por la fidelidad en la obra mundial de
los testigos.
¿Qué piensan entonces los testigos
del sacrificio de
Cristo en la cruz?, bueno, no lo niegan, pero Cristo simplemente
pagó por el
pecado de Adán (dicen), es decir, que Cristo
abrió la puerta de salvación, pero
el resto del trabajo tenemos que conluirlo nosotros. A pesar de todo el
testigo
descansa en su fidelidad, asistencia a reuniones, obediencia a los
mandamientos
de la Sociedad Atalaya y sobre todo predicación de puerta a
puerta.
Esto tiene su contrapartida negativa, el testigo que duda
en irse siente temor, piensa "y si me voy ¿donde voy a
encontrar
salvación?, todas las religiones de este mundo
están corrompidas, ¿donde voy a
encontrar la organización de Dios?", así que ante
la duda se abstiene de
irse, después de todo mejor es morir en la
Organización de Dios que fuera de
ella.
Bueno, vuelvo a mi historia, ¿qué
fue lo que pasó
conmigo?, fueron muchos los factores, y no fue nada facil abandonar la
secta. Por
un lado estaba mi familia, a la que quiero muchísimo, y por
otro estaban una
serie de engaños que empecé a notar. El primero
fue un pequeño detalle, algo
casi sin importancia, al final del texto de Mateo, dice la Biblia que
cuando
Jesús resucitó, ciertos sepulcros se abrieron y
esas personas que habían muerto
resucitaron (Mt 27.52-53). En un artículo explicaron el
punto de vista de los
testigos, y del porqué la Organización ha
traducido la Biblia de los testigos
de tal manera que la idea que ellos dan es que cuando Jesús
resucitó, no es que
resucitaran ciertas personas, sino que había algunos que
paseaban por el
cementerio y se levantaron y se aparecieron a muchos. Una vergonzosa
tergiversación. Aquello me indignó mucho, pero
voluntariamente preferí ignorar
aquello, a lo mejor yo era el que estaba equivocado (pensaba) o si
estaban
equivocados ellos no tenía importancia, ya que en las cosas
importantes ellos
no se habían equivocado.
Pero siguieron más dudas. Empecé a
comparar lo que decía
la Traducción del Nuevo Mundo (TNM), es decir, la Biblia de
los Testigos con lo
que otras Biblias traducían (Biblias católicas y
protestante) y en
determindados textox cambiaba radicalmente. sobre todo en textos
relacionados
con la Divinidad de Jesús. Empecé un estudio de
la divinidad de Jesús, en gran
parte guiado por el libro "Razonamiento" y el folleto "La
Trinidad" editados por la Sociedad, pude ver claramente que a parte de
usar unos pocos textos para defender que Jesús no era
más que una criatura
(textos muy oscuros) los textos que claramente hablaban de la plena
Divinidad
de Jesús los iban desacreditando y argumentando en contra de
ellos
sistemáticamente. Es decir, dedicaban más espacio
a desacreditar versículos que
a emplear versículos que apoyasen sus puntos de vista
erróneos. Además, siempre
achacaban a los demás una mala traducción,
¡todos los traductores de la Biblia
estaban equivocados menos los anónimos traductores de la
TNM!.
Hay más. Una mañana de
Sábado, en una librería encontré
un libro de curioso título "El fraude del fin del mundo"
escrito por
Antonio Carrera. compré aquel libro y lo leí. Fue
un mazazo emocional. El libro
demostraba, citando Atalayas y libros publicados por la Sociedad, como
habían
errado una y otra vez profecías respecto al fin del mundo.
Sbrayé aquel libro y
puse papelitos por todas partes para encontrar secciones interesantes.
Solo
había dos posibilidades, o el esclavo fiel y discreto era un
falso profeta, o
era un verdadero profeta. Solo dos posibilidades, la Biblia lo deja
claro en Dt
18.20 y ss. Pero los testigos, con mucho descaro afirman que lo
único que
ocurrió es que están incrementando su
conocimiento de la verdad, ¡pero eso no
es una respuesta!, ¡o se equivocaron, entonces son falsos
profetas o
acertaron!, y evidentemente no acertaron. Todas estas afirmaciones
están
sobradamente documentadas y os remito a otras obras bien surtidas (no
obstante
si queréis más información
podéis escribirme).
¿Qué decían los testigos
de Jehová de mi congregación
cuando les enseñé ese libro?. Primero, que lo
había escrito un apóstata, es
decir, un hombre resentido y lleno de odio por la
organización de Dios,
probablemente deseaba la preeminencia y le negaron cargos de
responsabilidad
(lo cual no es una respuesta, lo que cuestionamos no es si ese hombre
es un
apóstata, sino si lo que decía era cierto o no).
Y lo segundo que me dijeron es
que ignoraban todas esas Atalayas a las que el libro aludía,
ellos no sabían
nada de que se profetizara que el Armagedón comenzara en
1914, ni que tampoco
se anunciara que en 1975 iban a resucitar los patriarcas de la
antiguedad. Conclusión:
ellos tenían una bsoluto desconocimiento de su propia
historia. Una buena
muestra de ellos fue lo que narro a continuación:
Un Sábado por la mañana le
pregunté a Eduardo (el que me
daba el estudio) por Beth-Sarim (traducido casa de
príncipes), Beth- Sarim fue
una lujosa mansión que Rutherford (el segundo presidente de
los testigos de
Jehová construyó en California para que albergara
a los patriarcas de la
antiguedad que, según sus cálculos
resucitarían en 1975. Cuando llegó 1975
nadie resucitó (a pesar de que la Atalaya claramente lo
predijo), pero, ya que
estaba construida la mansión, el propio Rutherford se fue a
vivir a ella, ya
que padecía de cierta enfermedad, y el clima de California
le ayudaría a
recuperarse, tiempo después de su muerte, la
mansión se vendió.
Eduardo no tenía ni idea de la historia.
Así que buscamos
en el anuario de los testigos de Jehová, este es un libro
que recoge las
actividades mundiales de los testigos en ese año, y...
¡apareció una referencia
a Beth- Sarim!, allí decían que evidentemente se
construyó, y que Rutherford se
fue a vivir allí.
-¿Ves?-
me dijo
triunfalmente Eduardo- la Sociedad no nos oculta nada, todo
está aquí.
No dije nada
a su
comentario y me fui a casa impresionado. Pero más tarde,
cuando leí aquel
anuario, me di cuenta de la mentira, el anuario decía que
"algunos
testigos pensaban que los patriarcas de la antiguedad
resucitarían". Algunos
testigos, ¡pero eso era falso!, no fueron "algunos" testigos
quienes
lo afirmaron, sino la Atalaya misma, ¿por qué
entonces echar la culpa a los
testigos de a pie de afirmaciones hechas por sus dirigentes?.
No mucho tiempo después compré un
libro llamado:
"DDT: documentos desenmascaran Testigos de Jehová", el libro
no era
ni más ni menos una serie de fotocopias de Atalayas con
profecías sin cumplir y
con cambios doctrinales. Ese libro se lo enseñé a
algunos testigos, pero todos
dudaron de él, un testigo me lo pidió prestado
y... ya no lo volví a recuperar
(no volví a ver a ese chico, no es que me lo birlara).
años después me lo volví
a comprar. La evidencia era absoluta, tenía los mismo
documentos que probaban
la falsedad de sus afirmaciones.
¿Pensáis que salí
inmediatamente de la secta?, nada más lejos
de la realidad. ¿Y por qué no- me
diréis- si tenías las pruebas delante de tus
mismas narices?. Es más complicado de la que parece, como
dice Cesar Vidal
Manzanares en su libro "Psicología de las sectas":
"tú sales de
la secta, pero la secta no sale de tí". Eso es cierto. hay
cadenas
invisibles que te atan a ella.
Dejé los testigos, ¿pero ahora
qué?, un enorme vacío se
me quedó, ¿qué pasaba entonces con las
miles de preguntas sin respuesta?, ¿qué
pasaba ahora con los interrogantes más importantes que
quedaban en el aire?. Cuando
sales de los testigos te das cuenta del buen trabajo que ellos han
hecho en tí.
Desconfías de todas las otras organizaciones, pero deseas,
DESEAS ferozmente
que haya algo de verdad que llene tu vacío. Como uno de mis
hermanos me dijo
refiriéndose a esa época:
-
Tú decías que habías
dejado los testigos de Jehová, pero te veía
leyendo la Atalaya a cada rato como
hacías al principio.
Y así estaba, añoraba con todas mis
fuerzas volver, pero
a la vez me repelía, era como la droga, los amas y los
odias, sabes que están
engañados, pero anhelas la seguridad. Incluso, pensaba para
mí mismo lo
siguiente: "Vale, estaré fuera de los testigos de
Jehová y cuando sea
viejo, tal vez cuando me jubile me bautizaré y me
haré testigo, y así moriré en
la verdad".
Fue una época muy tormentosa. Volvía
a los testigos, y
estaba así unas semanas. Pero luego los abandonaba, para
volver meses después.
Como dice la canción de amor: "No puedo vivir sin ella, pero
con ella
tampoco". Así era mi relación con la Sociedad
Atalaya.
Además, empecé a meter las narices
por todos lados, leía
material de los mormones, de los adventistas, recibí un
curso de 10 lecciones
de los rosacruces, seguí leyendo libros de
meditación, y también empecé un
curso Bíblico por correspondencia. A todo eso
súmale que hice las catequesis
que los neocatecumenales imparten en las Iglesia católica.
¡Vaya cacao!. Los
que han tenido experiencias semejantes a la mía
sabrán lo que estoy diciendo.
Hubo algo que también me dejó muy
marcado. Un verano, en
la casa de mi abuelo en el campo, andaba aburrido, escribiendo y
leyendo, hasta
que me quedé sin nada que leer. Así que a mitad
de verano, en un mueble del
dormitorio donde yo estaba encontre una edición barata (de
la colección de RTV)
de la novela "1.984". Como soy un amante de la ciencia
ficción empecé
a leerla con ganas, la historia me cautivó, hasta que
leyendo y leyendo me di
cuenta de ciertos paralelismos, ¡un momento!, me dije,
¿no es verdad que esto
separece bastante a...?
...el protagonista de la novela es un hombre que vive en
una especie de estado totalitario dirigido por un
carismático y tirano
personaje llamado "el gran hermano". Este hombre controla cada
aspecto de la vida de los ciudadanos, lo que comen, cómo se
visten, con quien
se casa, lo que creen y lo que no deben creer. El protagonista trabaja
en el
"Ministerio de la Verdad", una especie de organismo público
que se
dedica a desinformar a los ciudadanos, por ejemplo, si el gran hermano
dijo en
Mayo que iba a subir la producción de bananas a 1.000
toneladas más, y solo
subía a 800, lo que hacían era modificar el
periódico y metían un discurso del
gran hermano diciendo que la producción iba a subir a 800
toneladas. Y así, por
medio de la mentira y el engaño las "profecías"
del gran hermano se
hacía realidad.
En ese estado totalitario la gente se denunciaban unos a
otros, si alguno expresaba opiniones propias o quejas en contra del
gran
hermano, tenían que aparentar energía, felicidad
y entusiasmo por el gran
hermano, al que todos amaban reverenciaban y honraban. El siervo fiel
y...
perdón, el gran hermano los mantenía a todos muy
unidos, todo el mundo se
mataba a trabajar por él, aunque ninguno importaba un
pimiento porque todos
solo eran engranajes en una gran maquinaria de guerra y de
producción. El
individuo no importaba, solo el bien común....
La novela no la pude leer entera, alguien
arrancó las
últimas páginas, tal vez alguno de mis primos
jugando con el libro, pero lo
importante es que me vi reflejado en aquella novela, el paralelismo era
más que
evidente, una sociedad aparentemente feliz, con fines comunes,
perpetuándose a
sí misma al coste de sus miembros, sin alma y sin rostro,
transformando la
verdad continuamente para que se ajuste a sus profecías,
denunciándose unos a otros,
matándose a trabajar y siempre siendo empujados a producir
más, vender más,
hacer más prosélitos....
¡qué descanso poder verme así reflejado
y tener una
perspectiva sana de lo que ocurrió conmigo!.
Pero eso no es el fin de mi historia, porque la
canción
se repite: "tú saliste de la secta... pero ella no
salió de tí...". Un
verano, en Granada, mi tierra natal, buscando y buscando, aburrido, sin
saber
qué hacer, con mucho tiempo por delante y no saber
cómo emplearlo, busqué una
"iglesia" con la que no había probado: los
evangélicos. Busqué en las
páginas amarillas y el domingo allí estaba Julio
Matínez, a la entrada de aquel
local de cultos, esperando a que alguien se me acercara a saludarme
amablemente.
Mi encuentro con los "evangélicos" no fue muy
bueno. Me parecieron gente vulgar. Iban vestidos con pantalones
vaqueros
(algunos) demostrando poco o ningún interés por
la reunión que iban a celebrar.
Las mujeres llevaban pantalones, y ninguno de los hombre llevaba
corbata. Nadie
sabía responderme a mis extrañas e hirientes
preguntas. No parecían celosos ni
muy dedicados, con todo, hubo un episodio que sí que me
llamó la atención, al
llegar había dos hombres mayores, gente de campo, sencillos,
de tez muy morena
y manos callosas, gente de pocas palabras, uno le dijo al otro:
- Antonio...
-
¿Qué?....
- Que el
Señor es muy
bueno...
El otro se
quedó un
rato meditando la respuesta y le dijo:
- Pues
sí que es
verdad.
A parte de
lo cómico de
la conversación, para un engreido y lleno de soberbia como
yo, hubo algo en
aquellos dos hombres que me llamó la atención,
ellos parecían conocer y
reflejar al Dios del que hablaban. No sabían mucho de Biblia
ni de argumentos
extraños, pero hablaban de Dios con cierta "familiaridad",
como si lo
conociesen de toda su vida.
Estuve asistiendo a esa Iglesia cristiana
evangélica. Un
Domingo caluroso, mientras un grupo de jóvenes
volvíamos del culto, yo avanzaba
en silencio, solo escuchando las conversaciones de los
demás. Raquel , una de
las hijas del pastor de la iglesia, se me acercó y empezamos
a charlar:
- Yo lo que
busco es la
religión verdadera- le dije- la organización que
tenga la verdad.
Eso lo
decía como
ex-textigo bien mentalizado y adoctrinado. El lavado de cerebro es muy
muy
astuto, el mensaje que te graban en el cerebro es: "Tienes que buscar
la
organización de Dios en la tierra, ¿y cual es la
organización de Dios?, aquella
que hace lo mismo que nosotros, que usa el nombre verdadero de Dios,
que hace
la obra mundial de predicación, que está unida,
etcc, etc, vamos, que nosotros
somos la organización de Dios".
Pero lo que esa chica me dijo no fue: "¡Nosotros
somos la organización de Dios!, ¡tú
tienes que hacerte evangélico y solo así
podrás ser salvo!", que era lo que me decían los
otros grupos de una manera
o de otra, lo que esta chica dijo fue:
-
Tú no necesitas
encontrar la organización verdadera, lo que necesitas es
encontrar al Salvador
verdadero, porque la salvación no se encuentra en una
organización sino en una
persona: en Jesús, Él mismo dijo que era la
Verdad.
No os podéis imaginar la cara que se me puso de
tonto.
¡Jamás nadie me había
dicho nada así!. Yo, que había
leido pilas de libros, había escuchado conferencias y
había investigado en
todos lados, por primera vez escuchaba algo que difería
radicalmente de todo
cuanto me habían dicho. Caminé hasta mi casa
aturdido por esas palabras, había
visto algo de luz. "Eso quiere decir que no se trata de estar en el
grupo
correcto, asociado en la Iglesia verdadera, sino que se trata de un
compromiso personal,
algo entre Jesús (el que Salva) y yo mismo".
Si tengo que decir cuando fue el momento en que
empecé a
conocer la libertad verdadera, sin duda que fue ese momento. Cuando
llegué a mi
casa empecé a recordar las afirmaciones de Jesús
acerca de sí mismo, sobre
todo, esa cita que Raquel dijo:
"Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie
viene
al Padre sino por mí"
(Jn 14.6).
Leyendo la Biblia encontré muchas
más (tú mismo las
puedes descubrir). Inmediatamente solicité al Pastor empezar
un estudio de la
Biblia y comenzamos a explorar la Palabra de Dios. El proceso de salir
completamente de la secta no fue inmediato, de hecho tuve una caida al
terminar
el verano, la nostalgia, los miles de dudas que me asaltaban no me
dejaron
tranquilo y volví a pasar un año entero"perdido"
sin certezas reales,
pero el camino estaba abierto, así que al verano siguiente
(otra vez en
Granada), buscando un libro sobre los testigos de Jehová,
dí con una librería
cristiana evangélica y empecé a curiosear,
tenían además libros de préstamo y
empecé a acudir a la librería. La
librería la gestionaba un misionero holandés
con el que entablé amistad, con él
comencé a estudiar de nuevo la Biblia y a
conocer más de la persona de Jesús,
sólo así comencé a salir realmente de
los
testigos de Jehová, todavía conservo los estudios
de la Biblia que hice,
además, me dediqué a apuntar todas las
referencias de la Biblia acerca de la
divinidad del Señor Jesucristo, este fue el estudio
más importante que hice,
recogiendo todos los textos que encontré en el Antiguo y
Nuevo Testamento. Todavía
conservo ese estudio y lo regalo a todo aquel que me lo pida. Junto con
ese
estudio hice otro acerca de la salvación por gracia, por
medio de la fe en
JesuCristo, aunque otros creyentes me obsequiaron con cursos
bíblicos por
correspondencia, folletos y libros repasé todo el Nuevo
Testamento varias
veces, subrayando cada texto o porción de la Escritura que
hablaba de la
salvación. Algo muy importante es que para experimentar la
completa liberación cada
mentira de la secta tiene que ser sustituida por la verdad de la
Palabra de
Dios para que puedas desalojarla de tu mente. Esta idea
quiero desarollarla
un poco más:
El testigo medio, el que no es muy celoso está
soberbiamente adoctrinado, creo que pocas sectas en el mundo hacen un
trabajo
tan bueno como el de la Sociedad Atalaya. Considerad la trayectoria que
tiene
el testigo: entra en la secta y hace un estudio del libro "Vivir para
siempre" (ahora "El conocimiento que lleva a la vida eterna"),
ha estudiado cada página de ese libro, lo ha subrayado,
anotado y ha respondido
todas las preguntas a pie de página, al testigo se le anima
a leer el material
antes de exponerlo en la sesión de estudio,
también ha leido la mayor parte de
los textos bíblicos de cada lección y puede que
le hayan hecho memorizar uno
por lección (a mi me animaron a hacerlo y me lo
preguntaban), huelga decir que
el texto está despiadadamente fuera de contexto.
Además, empieza a leer las
revistas "la Atalaya" y "¡Despertad!". Para mantenerse al
día
hay que ser diligente en la lectura, ya que sus actividades son
múltiples. Tiene
las conferencias, un total de cinco reuniones semanales, estudio de la
Atalaya:
donde se analizan los artículos de esta revista por el mismo
sistema de
preguntas y respuestas , el Discurso público en el que se
repite la misma idea
semanalmente (que el fin está cerca y que solo hay
salvación en la Organización
de los testigos), la escuela del ministerio teocrático
(donde se enseña a
hablar en público y a predicar eficazmente), el estudio del
libro (en el que se
estudia un libro editado por la Sociedad) y la reunión de
servicio. Estas son
muchas reuniones. Súmale el texto del día, que
consiste en leer un versículo de
la Biblia y un comentario de este basado en la Atalaya, si tiene un
estudio
Bíblico familiar....pero hay más: probablemente
tenga que prepararse
"asignaciones" (discursos públicos o exposiciones de sus
doctrinas) y
además tendrá que atender sus "estudios"que son
otros estudios que
mantienen con otras personas interesadas, en los que va a
enseñar y repasar una
y otra vez el libro "El conocimiento...", no se me olvidará
un
testigo muy sencillo que se llamaba José, en particular
celoso en la obra de
hacer proselitismo, a lo largo del año conducía
tantos "estudios" que
los testigos le decíamos: "José, si alguna vez se
te olvida el libro no
pasa nada, solo tienes que recitarlo".
Piensa en todo esto que te estoy diciendo. ¡Eso
es mucha
información! y muy poco tiempo para analizar, meditar,
contrastar. Es una lucha
constante por mantenerte al día y eso hace que la mente
sacrifique la capacidad
de análisis y raciocinio. Pocas personas conocen el poder
del "lavado de
cerebro". Esos argumentos se dan por hechos, no se cuestionan,
además el
ambiente en el que vives es muy propicio a ello, vives inmerso en
unmundo de
testigos que no tienen duda de lo que creen, que han puesto la lealtad
a una
organización humana por encima a la lealtad a la Palabra de
Dios, inmerso en
esa corriente te quedas atrapado. Todavía hoy,
años después de mi relación con
la secta, cuando busco una palabra en la concordancia (un
índice de palabras de
la Biblia) a veces me vuelvo loco al no encontrarla,
¿cómo es que esa palabra
no está?, ¡y es que era de la versión
del Nuevo Mundo!. Recuerdo muchísima
información, si cierro los ojos puedo "ver"
páginas de la Atalaya o
de otros libros que dejaron una profunda huella en mí. a
veces, cuando hablo
con alguna persona que me dice: "Yo a los testigos los dejo planchados,
los puedo dejar con la boca cerrada" le puedo adoptar el papel de
testigo
y recitarle los argumentos de la sociedad para demostrarle que ellos
saben
haceer muy bien su papel.
Hubo momentos de verdadera lucha, tiempos en los que
recuerdo haber estado escribiendo cuales son las ventajas de los
testigos y las
de los grupos cristianos evangélicos. Hoy puedo afirmar con
total convicción
que la abrumadora evidencia demuestra que la Sociedad Atalaya es una
secta muy
peligrosa, y que la única verdad y liberación se
encuentra en la persona
bendita del Señor Jesucristo, Él es el Salvador y
en ningún otro hay salvación
(Hch 4.12), Él es el cordero de Dios (Jn 1.36) la victima
inocente ofrecida por
nuestros pecados, no hay otro camino a Dios, los que están
en Cristo no tienen
ninguna condenación (Rm 8.1), si confiesas con tu boca que
Jesús es el SEÑOR
(con plenos derechos sobre tu vida) y crees en tu corazón
que Dios lo levantó
de los muertos serás salvo (Rm 10.9-10), Jesús
dice que el que oye su palabra y
cree al que le envió tiene vida eterna y no
vendrá a condenación, pues ha
pasado de muerte a vida (Jn 5.24), Su sangre derramada en la cruz nos
limpia de
todo pecado (1 Jn 1.7), Él es el Jehová del
Antiguo testamento, llamaba a Dios
su propio Padre haciéndose igual a Dios (Jn 5.18) e invita a
cada persona a
beber de las aguas vivas que Él ofrece, Él es el
pan de vida, quien viene a Él
nunca tendrá hambre, y quien cree en Él, no
tendrá sed jamás (Jn 6.35).
Hoy en día me encuentro plenamente feliz, el
amor de Dios
me halló y me salvó (1 Jn 4.10), vivo una vida
sencilla y plena en Cristo
Jesús, fue Él quien me ha hecho libre de verdad.
Reconozco mi pecado y mi
imposibilidad de salvarme por mis obras, le confesé a
Él mi pecado y he puesto
fe en su completa obra salvadora de gracia. Fue
Él quien me halló y me
salvó cuando estaba muerto en mis delitos y pecados, mi buen
pastor dejó a las
noventa y nueve y me buscó con amor,
¡jamás he conocido ni conoceré otro
amor
como el de nuestro Dios! Él es mi Señor (Aquel
con plenos derechos sobre lo que
tengo y lo que soy) y mi Salvador. No echo de menos a los testigos de
Jehová,
no siento añoranza en absoluto por volver a ellos,
cualquiera que volviere a
beber del "agua" de los testigos, o de la religión o
filosofías
humanas, volverá a tener sed, pero el que beba del agua que
nuestro Señor Jesús
da no tendrá sed jamás (Jn 4.13-14).
¿Qué puedes hacer ahora?
Si eres testigo de
Jehová, o estás estudiando con ellos, o saliste
hace tiempo y dudas si volver
otra vez, me gustaría darte algunos consejos para ayudarte a
encontrar la
libertad que hay en Cristo, así como el gozo y la
salvación que Él te ofrece:
Hazte con
una buena
Biblia. La Traducción del Nuevo Mundo está
claramente viciada, el anónimo
comité de traducción que se presenta en su
primera página estaba compuesto por
personas que no sabían una sola palabra
de las lenguas originales en las
que se escribió la Biblia, a excepción de Fred
Franz, quien apenas estudio algo
de griego de forma autodidacta (el libro de Eugenio Danyans Proceso
a la
Biblia de los Testigos de Jehová muestra los
fatales errores de esta
Biblia, errores básicos e intencionados de
traducción).
Pídele
al Señor en
oración que te guie a la verdad, Él es la
única solución a tu necesidad
espiritual, pero antes debes recibirlo por la fe, creyendo que
Jesús murió por
tus pecados, que resucitó físicamente, y que
él te ofrece vida eterna si te
arrepientes de tus pecados y dependes sólo de Él
y de su justicia para tu
salvación, debes de confesarlo como tu único
Señor y Salvador.
Empieza a
estudiar la
Biblia, léela consecutivamente, estudia la divinidad de
Cristo, la salvación
por fe, el propósito de la ley, la seguridad de la
salvación, etc... comienza
por lo principal y no te vayas por las ramas.