Enfrentar la tentación

Enfrentar la tentación, la verdadera tentación, esa que te puede llevar a la ruina absoluta, al daño permanente, es una lucha espiritual. Una guerra de fe. Y como todas las guerras, hay heridas, nadie vuelve entero de la batalla.
Si la tentación no fuera tentación no sería un aguijón tan poderoso. No seria tan letal y dañina.
Puedes salir victorioso, o puedes salir victorioso parcialmente, pero saldrás herido, confundido, azotado, conmocionado. Es el momento de volver al buen pastor, a Aquel que cura el alma y la apacienta.
Tú eres un Dios de Gracia, perdonador y restaurador. Me duele haber añadido sufrimientos a tu Cruz, y haber quebrantado tu justa alma en pago por mis pecados. Reconozco que estoy enfermo y que Tú eres Quien puede curarme. Sáname porque estoy podrido. Límpiame, porque estoy sucio. Perdóname, porque he pecado.
Y concédeme la determinación de romper con la engañosa tentación de manera completa y definitiva y volver a la fuente del gozo verdadero, que eres Tú, bendito Señor, mi Rey, mi Salvador. 

Evidencias de salvación

Evidencias de salvación

«Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso…»

‭‭1 Pedro‬ ‭2:7‬ ‭RVR1960‬‬

http://bible.com/149/1pe.2.7.rvr1960

Hablamos de nuevo nacimiento, de fe salvífica, de cristianismo verdadero….

¿En qué se evidencia la salvación en un ser humano?, en su aprecio por la persona de Jesús. En si Jesús es precioso o no, en si es más precioso que el mundo, que otros falsos señores, que otros placeres. Los destinatarios de esta carta sufrieron todo tipo de pérdidas porque consideraban a Jesús precioso, mucho más valioso que nada en el mundo, codiciaban la comunión con Él, y buscaban la proximidad y el agrado de su precioso Salvador. Y eso es lo que evidencia la obra sobrenatural del Espíritu Santo. ¿Es Jesus precioso para tí?.

 

La tendencia de juzgar a otros

 

«Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación»

‭‭1 Pedro‬ ‭1:17‬ ‭RVR1960‬‬

http://bible.com/149/1pe.1.17.rvr1960

Dios es muy diferente a nosotros. El juzga con justicia, nosotros, que no sabemos nada, juzgamos según nuestro escaso conocimiento, muchas veces en base a apariencias, que son superficiales, o en base a experiencias que erróneamente relacionamos. Y por si fuera poco, estamos convencidos de lo brillantes que son los juicios que hacemos sobre otros. Es por eso que el texto nos dice que debemos conducirnos con temor, porque es fácil para nosotros juzgar erróneamente e incurrir en juicio. Con todo nuestra tendencia natural es hacer juicio a otros, por eso tenemos que, de manera consciente evitar juzgar a otros y mirar continuamente hacia Dios, el Juez perfecto, el que nos justifica a nosotros, y el único capaz de ver el interior de cada uno.

Leyes de misericordia

“Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová”. Sal 41.1.

En nuestra sociedad occidental, con lujos que para otros son inimaginables (como agua potable, electricidad, sanidad, o tres comidas al día), estamos obsesionados con la seguridad. Tenemos temor del futuro y del sufrimiento.
Para ello tenemos productos que podemos comprar y que nos ofrecen seguridad, desde planes de ahorro, planes de pensiones, inversiones “garantizadas”, seguros de todo tipo. Lo cierto es que nada nos puede dar seguridad. En este mundo convulso, sólo la mano invisible de Dios pone orden y lleva a cabo Su voluntad.
Pero Él nos ha dado leyes y promesas para que las entendamos y vivamos por ellas. Una de estas leyes es: la ley de siembra (Gal 6.7) y las leyes de misericordia (Pr 19.17 “a Jehová presta el que da al pobre”).
La Biblia nos enseña que Dios es el padre de los huérfanos y las viudas (Sal 68.5), es decir, aquellos que están totalmente desprotegidos (en el mundo antiguo no había pensiones de viudedad ni de orfandad) Dios se hacía cargo de ellos. Por lo tanto Dios consideraba que si alguien les hacía algún bien a estos que nada podían hacer por devolver el favor, era Dios mismo Quien personalmente se ocupaba de devolver esa misericodia.
Esto concuerda plenamente con la enseñanza de nuestro amado Señor Jesucristo, Quien dijo que cuando demos limosna lo hagamos con tal discreción que nuestra mano izquierda no sepa lo que hace nuestra mano derecha (Mt 6:3). De esa manera, esa ofrenda, ignorada por los hombres, pero conocida por Dios, es recompensada justo en el momento de mayor vulnerabilidad. Es una promesa: “en el día malo, lo librará Jehová”.

Relaciones restauradas

Nuestra relación con Dios es más importante de lo que parece, tiene consecuencias porque nos separa de Él, y nos separa de nuestros semejantes. Dos relaciones rotas por nuestra desconfianza de nuestro Creador: nuestra relación con Dios, y nuestra relación con otras personas. ¿Cómo pueden ser restauradas?, sólo Jesús tiene el poder para volver a restaurar nuestra conexión con otros, y para que podamos amar a nuestros semejantes.

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¿Qué vas a hacer este verano?

Un verano para consagrarte a leer la Biblia.

Dime, ¿qué vas a hacer este verano que tenga algún valor?. ¿Vas a ver películas, nadar, pasear?, pero ¿qué vas a hacer
de provecho para tu alma?. ¿Cuanto vas a ganar de Dios?, ¿cuanto vas a progresar en el conocimiento del Único Ser que
vale la pena conocer por encima de todos los demás?.

La Biblia es el tesoro de la humanidad, es el libro más valioso, allí están los pensamientos de Dios. ¿La atesoras?.

Vienen las vacaciones de verano, tendrás tiempo de sobra, ¿lo aprovecharás?. ¿Tienes ya un plan?, ¿sabes cuantos capítulos
y libros vas a leer?, ¿sabes qué vas a memorizar?. Tu tiempo es también un regalo, y será de un eterno provecho si lo
dedicas a las cosas sagradas, al libro que habla de Dios, y el libro en el que Dios habla?. Trae tu corazón y tu alma
delante de Él y déjate empapar de sus historias, de sus discursos, de sus proverbios, sus oraciones. Déjate cautivar por
las luchas de los santos de Dios, de las derrotas de aquellos santos hombres y mujeres, de sus victorias. Observa como
toda la Biblia conduce al punto culminante y glorioso en el que El Hijo de Dios es presentado, nadie como Él, acompaña
a sus discípulos en aquellos tres años y medio, mira las señales que hace, oye las palabras que dice. Obsérvalo en el
huerto luchar por cumplir la voluntad del Padre en la cruz. ¡Eres una persona más que afortunada!, tienes una Biblia
completa y puedes conocer bien aquellas cosas que los ángeles han mirado con deleite a través de los siglos.

Vuelvo a mi pregunta anterior, ¿tienes un plan?, ¿tienes un cuaderno?. Toma nota de todo, escribe qué libros quieres leer,
toma nota de las metas que deseas alcanzar, he aquí algunas ideas:

-leer el Nuevo Testamento completo.
-leer y releer durante todo el mes, además de tu lectura habitual, un libro o carta. Para que releyéndolo, puedas entrar
en el pensamiento de Dios en ese libro.
-memorizar secciones completas de la Biblia.
-escribir tus oraciones a Dios, tus observaciones de lo que lees, los versículos por los que Dios te ha hablado.

Ora a Dios que Él te lleve a un conocimiento más exacto de Él, a una fe más genuina, a una obediencia más perfecta, a un
amor más sincero. Que cuando un día te presentes ante el Juez y te pregunta qué hiciste con tu tiempo en la tierra, le
respondas: no dejé de buscarte un sólo día de mi vida.

La voz del Amado

¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados. (‭Cantares‬ ‭2‬:‭8‬ RVR1960)

Todo hijo de Dios ha sido salvado en esperanza, la feliz esperanza de encontrarse con su Amado Salvador. Un día bien cercano oiremos su voz llamándonos a su encuentro. Ese día parecerá que soñamos, de pura felicidad. El nos conducirá a la conclusión de todas las cosas, al cumplimiento de cada propósito divino en El. Una boda, un banquete, un Reino inconmovible. Eso nos espera. Anhelamos oir esa voz.