Reflexiones personales

Mi vida como ex miembro de una secta

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Los ex sectarios, como todos los adictos, viven existencias bastante solitarias. Nadie es capaz de entender al ex miembro de una secta, excepto otra persona en la misma situación. Cuando sales de una secta te das cuenta de que ya no puedes volver a la vida que tenías antes, diversiones, deportes, fiestas, etc…. no tendrán la misma importancia, porque están marcadas por la intrascendencia. No hay nadie con quien hablar de los temas que realmente te inquietan, Dios, Sus planes, el futuro de la historia, el mundo espiritual, los propósitos de la providencia. Si intentas hablar con alguien de esos temas en el mejor de los casos recibirás miradas de extrañeza, o en el peor de los casos te encontrarás con un coro de risas.

Así era mi vida.

Recuerdo a uno de mis hermanos, quien con bastante atino me dijo al ver que seguía devorando revistas de la secta, así como libros: “dijiste que habías salido de la secta, pero la secta no había salido de tí”.

Cada vez que en la TV alguien hablaba de la Biblia yo daba un salto e iba al salón a ver qué decían, si encontraba tirado en el sueño una revista o un folleto de la secta lo recogía, sacudía la suciedad y lo aplanaba, llevándome esa pieza de literatura para leerla con devoción. Me guardaba mis pensamientos para mí mismo, ya que sabía que nadie entendería mis pensamientos. ¿Y qué hay de los evangélicos? algunos ven a los ex sectarios como bombas de relojería a punto de explotar, una especie de peligro latente, una pérdida de tiempo y una amenaza, porque, por lo general, el ex sectario dispone de la misma batería de argumentos que el sectario en armas, por lo tanto es difícil debatir con él si no estás suficientemente preparado.

Salía de fiesta con mis amigos, pero no encontraba la más mínima diversión. Me resultaban patéticas las borracheras o los excesos nocturnos. Mi concepto de la vida, la familia, iba contra corriente, pero estaba fuera de la comunidad, era un parias para ambos grupos.

No hay salida de esa situación de no ser por el pastoreo diligente, por el estudio de la Biblia, y por medio de una comunidad cristiana que te pueda acoger. Mi entrada en el mundo “evangélico” fue muy lenta, temerosa,  y paulatina. Ya me había estrellado antes, así que fui con mucho cuidado, no fuera a ser que esas personas fueran más de lo mismo. Diría que mi “reinserción” duró al menos dos años. Dos años con pasos atrás y pasos adelante. Con muchas luchas y momentos de confusión. Un par de veces volví a aparecer por los locales de la secta, para luego darme cuenta que mi lugar tampoco estaba allí.

Y desde entonces hasta ahora puedo decir que por la Gracia de Dios son casi 24 años que estoy en el Evangelio, no con ataduras humanas, ni con lazos religiosos de la manipulación, sino con la certeza de que el Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2.20).

Quizás alguno piense que salí de una secta para entrar en otra. Recuerdo un compañero con el que entrenaba cuya definición de secta era: “gente que se reúnen para cantar y leer un libro”. A menudo esas distinciones superficiales no tienen clara cual es la diferencia entre una secta y un grupo religioso. Es lo que ocurre con el pensamiento simplista. Para la secta es más importante la supervivencia de su grupo. Para una iglesia saludable lo más importante es la persona y su relación con Dios. Estos últimos se alegrarán del bien de la persona y de la salud de su vida espiritual, aunque la comunidad salga perdiendo.

La pregunta es, ¿dónde está tu fe?, ¿está en Dios o en un grupo concreto?,  ¿defiendes a ultranza a tu grupo religioso y disimulas sus errores?, ¿sientes que tu comunidad es superior a otras personas?, ¿tienes deseos de venganza hacia aquellos que hacen daño a la reputación de tu grupo, te alegras cuando estos terminan sufriendo?.

Otra pregunta, ¿cual es tu orden de prioridades?, un veterano cristiano me dijo que el orden Bíblico es: Dios, en segundo lugar tu familia, y en tercer lugar tu iglesia local. Esta es una distinción importante, tu relación con Dios va antes que todo, Él es Dios, pero tu familia está por delante de la comunidad, la Biblia es MUY clara en eso. En las sectas una de las primeras cosas que te enseñan es: la secta por delante de la familia. Siempre.

Mi orden está claro. Mi fe está puesta en el Dios vivo, el Dios de la Biblia, el Dios que ama y envía a Su Hijo para reconciliarme con Él mismo. Si me señalan los muchos fallos de mi comunidad reaccionaré con la misma franqueza que si me señalan los muchos fallos de mi persona, no pretendo ser yo la verdad, tampoco mi grupo religioso pretende ser la verdad, Él, Jesús mismo es la verdad (Jn 14.6).

Reflexiones personales

¿Es mejor una iglesia grande?

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Como he comentado en alguna ocasión estamos inmersos en un proceso de unir dos congregaciones. Algo ilusionante, pero también un desafío que requiere lo mejor de nosotros. Es, en cierto sentido, lo más parecido a casarse, implica conocerse, ser flexible. El éxito de este camino está garantizado si ambos tenemos la misma meta, y eso es un hecho, somos iglesias con la misma meta en el corazón.

 ¿Es mejor una iglesia grande, o una iglesia pequeña?. Esta es una de las preguntas que en mi contexto denominacional nos hemos estado haciendo durante mucho tiempo. La cuestión es ¿qué es una iglesia grande?, porque lo que en España consideramos una iglesia grande, quizás en Brasil o en Ecuador se considera una congregación pequeña. Personalmente creo que una iglesia se vuelve demasiado grande cuando pierden la visión, dejan de predicar la sana Palabra de Dios, de pastorear y cuidar a los hermanos, de salir con el evangelio de salvación, de dar culto a Dios.

Nuestro lema es: No una iglesia grande, sino una iglesia eficaz. Eso es lo que deseamos, ser más eficaces a nivel ministerial, fortaleciendo ministerios que no podían salir adelante porque los hermanos están ocupando en varias cosas. Buscamos la excelencia, al procurar servir en aquello en lo que hemos sido mejor dotados por el Espíritu Santo. En congregaciones reducidas tenemos a hermanos dando clases de Escuela Dominical, ayudando en tareas de mantenimiento, haciendo de chófer, organizando campamentos, y cuidando células de matrimonios adultos (por poner un ejémplo) quizás hagan todas esas tareas bien, pero el tiempo que les exige quizás no les permite hacer con excelencia algo tan crucial como prepararse una clase de Escuela Dominical.

Los riesgos siguen siendo los mismos: correr de una actividad a otra. Cuando lo necesario es: hacer menos, orar más, pensar más, obrar con sabiduría, escuchar a hermanos que tienen que aportar. Una iglesia de mayor tamaño requiere más y mejor planificación a los responsables, y debemos evitar enredarnos en los detalles que nos hagan olvidar la perspectiva global. Es fundamental crear buenos equipos, formados por siervos, y por personas con carga en ese ministerio. Los  equipos, tal como el apóstol Pablo los concebía nos permiten liberarnos y ser más eficaces.

Y más allá de teorizar (antes de que penséis que soy una especie de experto) os comento que ya nos estamos reuniendo en el mismo local, en Calle Ricardo Ortiz 78, Madrid. Como pastor que vive con temores (siempre me pongo a pensar en las peores situaciones) estoy muy agradecido al Señor por la actitud de los hermanos, su entusiasmo, su responsabilidad, deseos de trabajar. Mil cosas pueden salir mal en un proceso así que está formado por seres humanos caídos, y en todo estamos viendo la mano del Señor. Eso me hace sentir muy pequeño (¡y muy feliz!).

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Sons of anarchy, una historia de redención

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La serie Hijos de la Anarquía encierra terrible verdades sobre la violencia y las consecuencias de nuestras accciones, una historia sobre una redención que es imposible de alcanzar sin que haya víctimas de por medio. Jax Teller quiere comenzar el buen camino y hacer de su club “legal”, pero se da cuenta de que no es capaz sin eludir las consecuencias de sus acciones.

Reflexiones personales

¿Tenemos pasión?

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Cerca de la estación de Metro de Diego de León encontré esta fotocopia. Son, sencillamente, unos versículos escritos a mano y fotocopiados. Me llamó muchísimo la atención, ¿quien lo hizo?, no lo sé, de lo que estoy seguro es que se trata de alguien que ama a Dios, y desea que otros le conozcan. ¿Tengo yo el mismo deseo?, ¿estoy dispuesto a salir de mi zona de comfort para que otros puedan oir de él?.

Reflexiones personales

Cambios

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Qué poco nos gustan los cambios. Incluso cuando son para bien, suelen suponer un esfuerzo adicional.
Durante algo más de catorce años he sido parte de la Iglesia Alfa y Omega, una pequeña congregación, pero una gran familia. Catorce años dan para mucho, hemos visto niños nacer y graduarse de la Escuela Dominical, bautizarse y ser jóvenes responsables. Hemos despedido a hermanos que han ido a reunirse con el Señor. Hemos celebrado bodas, presentaciones de niños, hemos visto conversiones. También hemos visto situaciones muy tristes. Como la vida misma, las alegrías van mezcladas con las penas.
Pero en todo, hemos visto la buena mano de nuestro Dios. No sólo en las situaciones, sino en los mismos hermanos. Siempre recordaré la despedida de la familia Johnson, y cómo con lágrimas en los ojos agradecían el amor que habían recibido.
Hace dos domingos tuvimos un culto muy especial, un culto de Acción de Gracias a Dios por su cuidado y gran amor hacia nosotros. Fue muy emocionante echar la vista atrás.
¿Qué nos espera? nos hemos unido a nuestra iglesia madre con el objeto de ser más eficaces en la tarea que tenemos como administradores del evangelio. Quedan muchos cambios, traslados, reformas, ajustes de ministerios, y podemos estar seguros que igual que en el pasado Dios estuvo con nosotros, así lo estará en los días que han de venir.

Vïdeo

¿Cómo elegir pareja?

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¿Cual es el criterio por el que escoges tu pareja?, ¿el aspecto, la belleza, el encanto personal, su peinado?. ¿Qué dice la Biblia sobre la elección de pareja? es muy importante que conozcamos los criterios que nos da la Palabra de Dios porque así podremos hacer una elección que no se marchita con el paso del tiempo, y podremos disfrutar de una relación duradera y de auténtica felicidad. Pero antes de lanzarnos sobre este tema, la pregunta es: ¿dónde estás tú en relación con Dios?.

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El hombre en busca de sentido

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La segunda guerra mundial dejó algunas de las atrocidades más grotescas y crueles de nuestra historia, entre ellas, los campos de exterminio.

El psiquiatra Victor Frankl sufrió lo peor del régimen nazi desde los campos de exterminio, su experiencia le llevó a desarrollar una filosofía vital que hoy sigue estando tan vigente como el primer día. En este podcast hablamos de su libro más conocido: “El hombre en busca de sentido”.Este podcast forma parte originalmente de mi blog tecnológico, que hoy ha tenido este toque histórico y de reflexión.

Jóvenes

Pero…. ¿qué has visto en la iglesia para volver a ella?

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Una tarde de Sábado cualquiera. Un buen grupo de jóvenes escuchando un mensaje de la Palabra de Dios y un testimonio del poder transformador de Jesucristo. El predicador, un joven que pasó toda su juventud en la iglesia. Se apartó del Señor y de su iglesia, tocando fondo, pero el Señor tuvo un encuentro con él, lo restauró, y lo llevó a la iglesia de la que también se había alejado, lo que hace años le aburría, ahora le llenaba de gozo, lo que le asfixiaba, ahora era una fuente de vida.

Entre el público había una chica lo suficientemente valiente como para preguntar lo que quizás muchos no se atrevían a decir en voz alta. Ella comprendía eso de tener un encuentro con el Señor, pero lo que no le cabía en la cabeza era volver a la iglesia.

-Lo que no entiendo- preguntó- es ¿por qué volviste a la iglesia?.

El jóven predicador explicó que primero tuvo un encuentro con el Señor, y después pudo disfrutar de la vida de iglesia.

-Ya, pero… sigo sin entenderlo, ¿qué es lo que viste en la iglesia para quisieras volver a ella?.

Ante esa pregunta yo me quedé atónito. Entiendo perfectamente la pregunta. Tanto o más que ella. ¿Qué tiene que ofrecer la iglesia?, ¿largas oraciones, cultos interminables, censuras contínuas, actitudes poco cristianas de parte de algunos?.

Si te estás haciendo esa pregunta, hay varias cosas que debieras tener en cuenta.

1. Tu problema no es con la iglesia, es con Dios. Eso es lo primero que debes de arreglar. Le has dado la espalda a Dios y necesitas volver a casa, reconocer lo que has hecho, y hacer cuentas con Dios. Necesitas hablar con Él, y necesitas escucharle. Necesitas pedirle perdón, confiar en Él, y lanzarte a la aventura de conocerle. Eso es lo primero.

Quizás el problema es que has querido cambiar el orden: primero voy a reconciliarme con la iglesia y entonces, estaré bien con Dios. No. No es así.

Es a Dios a Quien has ofendido con tu pecado. Es Él Quien te ha creado, y Quien envió a su Hijo a este mundo para que tengas vida por medio de Él. La iglesia no tiene protagonismo en ese aspecto.

Algunos, pensando que su problema es con la iglesia van de una iglesia a otra, como el que prueba colchones en una tienda, intentando descubrir cual es el más cómodo. Y así pasan los años, en una continua mudanza, para más tarde descubrir que todas las iglesias albergan a alguien desagradable, o que simplemente la iglesia no está a la altura de sus expectativas (que es lo que diría un crítico gastronómico muy estirado visitando un restaurante). ¿Eres tú de esos?. Cuando te canses de buscar iglesias “cómodas” terminarás en tu casa, amargado, y dispuesto a contar todos los cotilleos que has ido acumulando a cualquier que se cruce en tu camino, pensando que eres muy espiritual porque has encontrado algo censurable en cada iglesia de tu ciudad, pero ignorando que vives de espaldas a Dios.

Tú problema, el problema de todos nosotros es con Dios, ni con la iglesia, ni con la música de la iglesia, ni con los pastores, ni con las genealogías de la Biblia. Sería mucho más útil que en tu habitación, a puerta cerrada, teléfono apagado, te pusieras de rodillas y le preguntaras a Dios: “Señor, ¿tú yo estamos bien?, porque hace tiempo que no hablo contigo….. háblame, Señor”. Y a continuación te dieras a la tarea de leer tu Biblia y conocer Quien es Dios y qué quiere de ti.

2. ¡Pero si ya soy creyente!, lo que pasa es que no me atrae mucho mi iglesia. Ok, quizás ya lo has hecho, confesaste tu pecado y has confiado en el Señor Jesús, no sólo como tu Salvador sino como tu dueño, con autoridad en tu vida. ¡Amas al Señor!, entiendes que has sido perdonado, pero aún así, hay algunas cosas de tu iglesia que no te entusiasman. No es tan extraño, a mí tampoco me entusiasman algunas cosas de la iglesia, si te soy sincero tampoco me entusiasman algunas cosas de mí mismo, de mis contradicciones, de mis caídas, de mi orgullo, de mi pereza, supongo que otras personas tienen que soportarme. La iglesia está llene de gente normal.

Dice Tim Keller en su fantástico libro: “La razón de Dios” que la iglesia es una comunidad de personas heridas por el pecado. No somos una comunidad de chicos guapos y perfectos, cada uno hemos venido a Jesús con nuestros problemas, y en ese sentido es posible que como comunidad la iglesia tenga algunas carencias.

Te propongo que mires a tu iglesia de una manera diferente. En lugar de mirarla como el que mira un cuadro, buscando defectos, observa a cada persona, individualmente. ¿Conoces su pasado?, aquel hermano que se enrolla tanto cuando ora perdió un hijo en un accidente de tráfico, sus heridas son grandes, pero ¡míralo!, su fe en el Señor lo mantiene fuerte. Esta hermana que no habla con nadie y que viste con ropas del siglo pasado es tan tímida que acercarse a una iglesia hubiera sido imposible para ella, pero ¡aquí está!, pese a su timidez. Cada hermano encierra una poderosa historia de transformación y encuentro con Dios, individualmente son un pequeño milagro, y cuando todos cantan juntos están reconociendo que Dios es poderoso para salvar, y ¡ellos son una buena muestra!.

3. He visto cosas terribles en mi iglesia, no quiero saber nada más de ninguna iglesia. Amigo/a, sé de lo que hablas. He sufrido dos dolorosas divisiones de iglesia siendo un recién convertido. Tengo amigos que me han sido testigos de creyentes diciendo tales cosas en una reunión de iglesia, que ni siquiera la gente “del mundo” diría. Un amigo me dijo que en una reunión de iglesia la situación se puso tan tensa que los jóvenes tuvieron que salir fuera, porque lo que escuchaban les estaba haciendo mucho daño. Cuando salieron fuera, uno de los vecinos les preguntó: “¿Qué pasa, se matan o no se matan?”.

Te podría contar una historia detrás de otra del comportamiento vergonzoso a algunos que se llaman hijos de Dios, seguro que tú también podrías contarme algunas historias semejantes. ¿Qué hacer cuando tienes recuerdos tan dolorosos, quizás de gente a la que admirabas?.

Por desgracia estas cosas no son nuevas, desde el principio del cristianismo hubo personas así (3 Jn 3.19), un fabricante de electrodomésticos la tenía tomada con el apóstol Pablo (2 Tm 4.4) y le había hecho algunas jugarretas. Así que: número 1: no te sorprendas de estas cosas.
Lo siguiente que debes de tener en cuenta es algo muy importante: ¿en Quien has puesto tu fe, en Jesucristo, el Hijo de Dios que murió en la cruz por tus pecados?, ¿o quizás has puesto en la cruz en grupo de creyentes muy majos, pero que un día te decepcionaron?. Jesucristo nunca me ha fallado. Policarpo, cristiano de quien se dice que era discípulo del apóstol Juan antes de ser quemado vivo le pidieron que negara a Jesús, a lo que él respondió:

“ “Durante ochenta y seis años he servido a Cristo, y nunca me ha hecho ningún mal. ¿Cómo quieres que reniegue de mi Dios y Salvador? Si lo que deseas es que jure por el César, he aquí mi respuesta: Soy cristiano.”

Piensa en eso: ser cristiano significa confiar en Dios, ¿te ha fallado Dios?, si la respuesta es no, ¿vas a alejarte de él por personas que llevando el nombre de cristianos le han desobedecido?.

También es posible que cometamos ese error tan grande que es meter a todo el mundo en el mismo saco. Es una forma de silogismo que razona de la siguiente manera: he visto a cristianos ser crueles con otros, por lo tanto, todos los cristianos son así.

El Señor me salvó cuando tenía 18 años, en el momento de escribir esto tengo 42 años y he conocido a muchos creyentes, personas con una fe y un valor increíbles, pero también he de decir que he conocido a unas pocas personas que han usado la iglesia para hacer realidad sus ambiciones. Lo cierto es que los que más ruido hacen son los menos, y aquellos que llevan vidas de fe, muchas veces son los más silenciosos.

Ten cuidado de idealizar a los creyentes, porque no vamos a tardar en decepcionarte, el mejor antídoto contra esto es ser realista, y no perder de vista al Señor Jesús, el único que no falla (Heb 12.2). El cristianismo es mucho más que un club de amigos, es vivir bajo los propósitos de Dios, teniendo una tarea vital. Nada nos puede distraer de vivir para Él, nada debe desanimarnos, ni nuestras caídas, ni las caídas de otros.

Reflexiones personales

Cómo tener la victoria en medio de dificultades

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Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte.

Ap 12.11

Esta mañana leía el capítulo 11 de Apocalipsis, libro que me FASCINA. En medio de una persecución terrible, ¿dónde está el apoyo?. Cuando el nuevo imperio romano renacido se levante, los que tienen el testimonio de Jesucristo y guardan los mandamiento (judíos salvados por la predicación de los 144.000)  sufrirán una terrible persecución, un sistema económico opresivo que excluye a los que no formen parte de la adoración mundial al hijo de Satanás (lo que la Biblia llama el misterio de iniquidad), eso les impedirá optar a un empleo, pagar suministros como luz, ir a comprar a una tienda, tener un vehículo, sanidad, se verán obligados a subsistir viviendo del trueque, fuera de las ciudades, fuera del sistema económico. Además, estará la represión policial y judicial, que pondrá todos los poderosos recursos de un estado totalitario y populista a perseguirlos, detenerlos y encerrarlos y ajusticiarlos.

La forma de vencer una oposición tan grande que te roba el sueño y la paz mental está encerrada en el versículo 11. La sangre del cordero, la victoria que Cristo llevó a cabo en la cruz y bajo la cual estamos seguros, intocables en las promesas eternas. Cristo Jesús efectuó un TRASLADO al salvarnos, no sacó de la potestad de las tinieblas y nos llevó a Su Reino (Col 1.13), podemos ser perseguidos, sufrir todo tipo de pérdida, podemos incluso estar angustiados, pero ¡estamos seguros! porque nuestra salvación ha sido ganada, y no nos puede ser robada. Nuestro testimonio aun en medio de duras pruebas es una victoria sobre el mundo espiritual que desea oirnos maldecir a Dios. El cristiano que sufre y que alaba a Dios está mostrando que la vieja mentira de el Enemigo a Dios (que le amamos por interés) es falsa. Nuestra muerte honra a Dios, si hemos vivido una vida  en la que, a pesar de las pruebas, no hemos dejado de alabar a nuestro buen Salvador.

Estos días tengo en mi memoria a mi amada hermana Isabel María, quien fue a los brazos de su Padre celestial tras una dura enfermedad. Conocí a Isa en la universidad, donde unos pocos estudiantes dábamos testimonio del Señor, y para mí ella mi ejemplo, como cristiana más madura. Ella me decía que no, pero lo cierto es que ella era la que estuvo animando a los novatos y asistiendo a estudios y mesas de literatura. Fueron días de mucha bendición, pese a lo solos que estábamos.

Durante un tiempo luchó con el Señor, la enfermedad de su hijo fue un durísimo golpe. Pero tras unos años, volvió a la comunión de su familia espiritual, más viva que nunca, más animada que nunca, resplandeciendo en ánimo y hambre de Dios. Y fue tras volver a integrase en la familia de la fe cuando le descubren una enfermedad que no dejó de avanzar. Pero siguió luchando. Ahora la lucha se acabó para ella, y está disfrutando del cumplimiento de las promesas por las que se sostuvo toda su vida. Ha vencido, por la sangre del Cordero, por la palabra de su testimonio, y por su vida y muerte, confiando en Aquel que le amó hasta la cruz. Desde aquí quiero recordarla con un profundo cariño.