Él es la roca

«Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.»

S. Mateo 21:42-44 RVR1960

Jesús es motivo de malos entendidos, de contradicciones, y de odios. Aquellos que ni lo conocen ni lo aceptan no pueden tener contra Él otra actitud que el odio, o el desprecio. Ambos son indicios y señales de su propia condenación.
No puedes enfrentarte a Jesucristo, Él es la roca que quebranta a los que se oponen, Él es la piedra sobre la que se construye la nueva humanidad.

Y para aquellos que creemos en Él, "Él es precioso" (1 Pe 2:7). Es nuestra esperanza y gozo, es la perla por la que vendemos todo. Es por la fe en Él que tenemos paz con Dios, perdón de todos los pecados, y entrada al Trono de la Gracia. Él es nuestro Sumo Sacerdote, nuestra abogado defensor ante el Padre, Quien intercede por nosotros. Es nuestra paz y ancla segura del alma. Creyente, ¡acude a Él!, no te distraigas con las otras voces, que nada te quite tu gozo, y que tus ojos nunca dejen de contemplar al Rey en su belleza, justicia, hermosura y gloria.

Un perdón tan amplio

«Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?»

S. Mateo 18:32-33 RVR1960

Aquellos que hemos recibido un perdón tan amplio y abundante tenemos que vivir como aquellos que hemos recibido un perdón así. Nuestras deudas han sido pagadas, nuestra carga ha sido quitada, ¿no estaremos alegres?. Y en cuanto a nuestro trato con los demás, ¿seremos rencorosos, llevaremos las cuentas del mal que nos hicieron?.

En este día os animo a disfrutar del inmenso perdón que hay en Cristo Jesús, en el amor que le llevó al altar De la Cruz para hacer La Paz entre Dios y nosotros, en el camino que nos abrió al hogar de nuestro Padre Celestial. ¡Qué noticias tan buenas hay en el envangelio!, ¡qué consolación tan grande y qué descanso para el alma!. Os deseo un gran día, mi querida familia.

Una mala falsificación

El evangelio no sólo se predica con las palabras, sino con los gestos, con la forma de vivir. Y yo me pregunto qué es lo que están recibiendo los jóvenes y las personas que aprenden qué es la vida cristiana de los que llegamos un poco antes a la Vida.

-que Dios existe para satisfacer nuestros deseos.
-que la prosperidad y la salud son señales de éxito espiritual.
-que en la vida cristiana el sufrimiento no tiene propósito ni sentido, y que Dios nos va a librar de este siempre.
-que la Palabra De Dios es algo obsoleto puesto que podemos “santificar” nuestras sensaciones y deseos, pensando que son la dirección De Dios, o que hay apóstoles y profetas que nos pueden decir cual es la voluntad De Dios de manera mucho más precisa que las Escrituras.
-que nosotros somos el centro la adoración, y que el propósito de la adoración es provocar en nosotros una serie de sensaciones y emociones, que la adoración sólo es genuina cuando hay buenos ritmos y saltos, y que no importa la santidad de las manos que se levantan, y que las vidas de los que adoran no necesariamente tienen que reflejar la santidad de Aquel al que llamamos Santo.
-que ser cristiano se reduce a una oración, no al arrepentimiento y la confianza producidos por el nuevo nacimiento y que conducen a una vida de santidad.
-que la madurez va asociada con una comprensión profunda de las Escrituras y la obediencia y conformidad a la voluntad De Dios, negándonos a nosotros mismos y tomando la cruz.
-que Jesucristo es tan precioso para el creyente, que el sacrificio de la vida, las posesiones, las amistades, la familia, o una carrera es algo pequeño comparado con el supremo bien de su aprobación, conocimiento y comunión con Él.
-que el evangelio es la invitación a conocer a un dios que sólo ofrece bendiciones y ventajas temporales en esta vida.
Todas estas cuestiones y algunas más, producen algo llamado cristianismo, pero que no es, en ningún sentido, el cristianismo real, ni Bíblico. Esta imitación del cristianismo tiene una duración muy corta, no produce verdaderos creyentes, sino clientes, consumidores de un producto mentiroso que ofrece mucho, pero que no da nada. El antídoto contra esta falsedad se encuentra en las páginas del libro de Dios, en el ejemplo de Jesucristo, en las enseñanzas de los apóstoles y profetas. Este falso cristianismo crece con fuerza en la ignorancia de las personas carnales y sensuales, guiadas por sus apetitos y lideradas por hombre aun peores que ellos, lobos que buscan dinero y fama, con apariencia de piedad.

Esta falsedad no debería extrañarnos, hemos sido avisados por los apóstoles (los verdaderos, no los que se auto nombran apóstoles) de que en estos últimos tiempos crecería este tipo de cizaña, parecida al trigo del evangelio, pero que no es más que algo inútil, que es todo apariencia y que no tiene nada de realidad.

Referencias. Hech 20:30; 2 Ts 3:2; 2 Tim 3; Hech 20:29; 2 Tim 4:3.

Escribiendo tus oraciones

Cuando era jóven una hermana mayor De la Iglesia me enseñó lo importante que era para ella escribir sus propias oraciones. “De esa manera me puedo concentrar mejor”.

Hace poco cayó en mis manos un libro de Editorial Peregrino que recoge oraciones escritas por antiguos puritanos. Muchos de los mejores himnos que cantamos y que están cayendo en el olvido en algunas iglesias son himnos y poesía escrita por creyentes de hace muchos años.

Nuestra fe es algo que incluye no sólo el intelecto, sino poderosas emociones. No sólo es información sobre la que reflexionamos y profundizamos, sino una admiración que abre nuestros corazones al asombro de la Gracia De Dios que hemos visto en Cristo.
Seguramente al leer una porción de la Biblia y meditar lleno de asombro, gratitud y humildad has elevado a Dios una oración. No es algo raro, nuestra Biblia está llena de poesía y música, uno de los libros más extensos es el libro de Salmos, un libro que nos enseña a orar, a cantar, que nos va a dar palabras para expresar nuestros sentimientos ante el Señor, y que nos va a conducir a una mayor intimidad con nuestro Dios.
El Domingo pasado prediqué un texto que me ha llevado semanas de reflexión, de lágrimas y de emociones. Se trata del capítulo 21 de Juan que trata sobre la restauración de Pedro, uno de los momentos más especiales de la vida de Jesús donde vemos su amabilidad, ternura, compasión, cercanía, amor, espíritu. Es un texto emotivo que me ha permitido conocer un poco más el carácter del Hijo de Dios. Cuando me ponía a meditar en el texto, no podía menos que escribir sentidas oraciones inspiradas en los pensamientos que tenía a la luz de ese texto. Os comparto mis notas del mensaje, y (en breve) espero compartir el audio de este mensaje.
Os animo a leer la Biblia, a meditar a fondo sobre lo que leéis y a escribir esas oraciones. Quien sabe si algún día seáis bendecidos por esas mismas oraciones.